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Castillo de Penamacor

Castillo de Penamacor
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Obra Arquitectónica
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El castillo de Penamacor, es también conocido como Fortaleza de Penamacor, ubicado en una elevación rocosa donde está mezclado el paisaje rural con el urbano, y la torre de homenaje aislada sobre rocas de granito.
Descripción
Estilo:Arquitectura militar, medieval y manuelino.
Localización:Penamacor en el distrito de Castelo Branco, provincia de Beira Alta, región del Centro (Región de las fronteras) y la sub-región de Beira Interior al sur, Bandera de la República Portuguesa Portugal
Uso inicial:Fortaleza
Datos de su construcción
Inicio:1209
Otros datos
Premios:En 1973 fue clasificado Monumento Nacional

Castillo de Penamacor. Se alza en una colina rocosa sobre la villa de Penamacor, al norte de Monsanto, en el distrito de Castelo Branco, integrándose en el paisaje rural y urbano con su esbelta y cuadrada torre del homenaje. Su fundación se remonta a la reconstrucción de la grandiosa fortaleza de Penamacor durante el reinado de D. Sancho.

Ubicación

El castillo de Penamacor se eleva sobre una colina rocosa entre el río y la corriente de Taliscas, afluentes del río Ponsul, que a su vez, desemboca en el río, se alza en una colina rocosa sobre la villa de Penamacor, al norte de Monsanto, en el distrito de Castelo Branco, integrándose en el paisaje rural y urbano con su esbelta y cuadrada torre. Desde lo alto de sus muros se vislumbra toda la frontera.

Historia

Desarrollado desde la prehistoria, posiblemente ocupada por romanos, visigodos y los musulmanes. Aunque investigaciones desarrolladas en 2003, no confirmaron ocupación en el lugar anterior al siglo XIII.

En el momento de la reconquista cristiana de la región, las áreas de Penamacor fueron conquistados por Sancho I de Portugal (1185-1211), que donó a la Orden del Temple, en la persona de su Maestro en el país, D. Gualdim padres (1189). Datará posiblemente de esa época la edificación del castillo. Una década más tarde el soberano otorgó carta de foral (1199 a la villa, siguiendo el modelo de Ávila / Évora, diploma que confirmó en 1209. Luego pasó por varios reinados donde cada uno hizo una reconstrucción o agregó algún elemento constructivo al castillo, como fueron los reinados de, Afonso III de Portugal (1248-1279), Denis de Portugal (1279-1325), Fernando I de Portugal (1367-1383), Juan I de Portugal (1385-1433), Afonso V de Portugal (1438-1481), Manuel I de Portugal (1495-1521).

En el contexto de la Guerra de la Restauración de la independencia de Portugal (1640-1668), Penamacor recuperó importancia estratégica de la frontera. Por esta razón, el Consejo de Guerra John IV de Portuga (1640-1656) determinó la modernización y el fortalecimiento de sus defensas, con el fin de adaptarse a los avances en artillería. El emprendimiento, a cargo del conde de Castillo Mejor, resultó en el refuerzo de los muros de la villa con la construcción de seis baluartes complementados por otros tres medio baluartes. En 1739, una chispa hizo saltar la torre de menaje, entonces utilizada como padre de pólvora, destruyéndola, así como diversas edificaciones vecinas.

En el siglo XIX el castillo tenía sólo cinco baluartes. La puerta principal se rasgaba en el sitio donde se implanta el Ayuntamiento, la denominada Puerta de Santo António, prosiguiendo las murallas por la avenida, donde se rasgaba la Puerta del Monturo de los Negros, y por el lugar del cuartel, yendo a la Torre de Homenaje, actual Torre del Reloj, de donde una cortina de murallas se extendía hasta los antiguos Paços del Municipio y el Pozo de El-Rey, situado a pocos metros de la Torre de Vigía. Las murallas prosiguen por la Iglesia de San Juan, cerca de la cual se situaba la Puerta de los Carros, y por el Puesto de la Guardia Fiscal, pasando por la Caballera, con vestigios de un reducto. Entonces subía por la Rua do Outeiro hasta la Puerta de San Antonio, constituyendo la muralla del arrabal.

Al final de la Guerra Civil Inglés (1828-1834) la guarnición militar fue retirada Penamacor (1834), registrando la destrucción progresiva de las paredes de la ciudad, con la reutilización de la piedra en varias obras civiles de los residentes locales. En ese período se destacó la demolición de la Puerta de Santo António, con la adquisición de su piedra por el municipio. A principios del siglo XX, la descripción de las murallas del castillo por el Teniente Coronel Julio Rodrigues da Silva, dice que: "(...) el primer llamado Reducto, en la puerta del coche, al Noroeste, con cuatro partes (3. Bronce y una de hierro); al Norte otro que se llama Areez, 5 piezas (4 de hierro y 1 de bronce), para N. aún otro a que llaman Lolé, con 5 piezas (1 de bronce y 4 de hierro), para poniente, junto a la puerta de San Antonio otro designado Monturo dos Negros (2 piezas de bronce) y para el sur de Lisuto (1 pieza de bronce). Por fin, sólo hay un trozo de hierro ". Información datada de 1933 da cuenta de que la cisterna (Poço d'El Rey) estaba entintada por la municipalidad, subsistiendo cinco puertas de las antiguas defensas.

En 1943, se llevó a cabo la instalación del Museo Municipal en las instalaciones del antiguo Ayuntamiento (“Domus Municipalis"), sobre la iniciativa de Mario Pires Bento, secretario de la Junta. En 1947 se intervino el interior del edificio para adaptarlo a las funciones museológicas. En 1948 procedió a obras de reparación en la Watch Tower (Menaje?), Que tuvieron continuación en 1950-1951. La nueva intervención en la estructura tuvo lugar en 1986-1987.

En septiembre de 2003 se emprendieron trabajos de exploración arqueológica en el perímetro del castillo, por iniciativa del Ayuntamiento, a cargo de ARQUEONOVA, dirigidos por los arqueólogos Silvina Silvério y André Teixeira, y se identificó vario patrimonio cerámico, de hierro y monedas. Una nueva campaña tuvo lugar, de julio a septiembre de 2006, por el mismo equipo, con el descubrimiento de varios esqueletos pertenecientes a soldados, y de una copa del siglo XV. Se descubrió una puerta falsa. El conjunto de Castillo y sobre Urban de Penamacor se clasifican como un monumento nacional por el Decreto Nº 14/2013, publicada en el Boletín Oficial, primera serie, N ° 119 del 24 de junio. Desde el conjunto medieval subsisten la "Domus Municipalis" (recalificada como Puesto de Turismo) y la Torre de Homenaje (indebidamente denominada como Torre de Vigía), en una de las extremidades, donde se rasga una puerta de entrada para la antigua villa. Rodeando las escarpas del castillo medieval, se notan aún fragmentos de las cortinas de los antiguos baluartes seiscentistas.

Construcción

Formada con baluartes seiscentistas, de encuadramiento urbano, implantado en un cabezal en la cota de 573 metros sobre el nivel del mar. La cerca urbana presenta trazado ovalado irregular, de la cual sólo subsisten algunos tramos de muralla: un tramo desprovisto de merlones entre la Casa de la Cámara y la Torre de Menaje, y el arranque de la muralla en el lado sur. La totalidad del perímetro es identificable en la malla urbana.

La Torre del Reloj se encuentra adosada por el exterior al tramo remanente de la cerca urbana. De planta cuadrangular tiene basamento biselado, dos registros ciegos, y puerta en arco roto parcialmente entaipada en el primer registro del alzado oeste, siendo encerado por bajo relieve que representa un caballero. Es rasgada por ventana de lintel recto junto a la cual existen dos gárgolas de cañón. En el ángulo noreste, en el ángulo noreste, se ha adherido a la superficie de las paredes, con un total de cuatro aberturas campanadas en arco pleno y cubierta piramidal, con reloj en el lado norte.

La Torre del Homenaje (denominado incorrectamente a como Atalaya), de planta cuadrada regular, tiene tres registros. En la fachada oriental, sobre el basamento biselado, se suceden los primeros y tercer registro ciegos, siendo el segundo rasgado por puerta de lince curvo (lo que requería el uso de una escalera extraíble), encimada por inscripción ilegible. Fachada norte, con basamento escalonado y biselado de gran altura, ostenta las armas reales, flanqueadas por esferas armadas y encuadradas en marco rectilíneo a nivel superior. La fachada oeste tiene una base similar al anterior, presentando setera al nivel del segundo registro y ventana de lintel recto sin marco en el tercero. La fachada sur presenta embasamiento escalonado y biselado, parcialmente adosado a afloramientos rocosos que se integran en la construcción, habiendo adarbado rematado con cachorrada compuesta por mísulas de recorte tripartito.

Los baluartes setecentistas subsistentes están aislados y dispersos, integrando cañones. El contiguo a la Casa da Câmara, presenta cortinas escarpadas, integrando dos cañones (lado norte). Parcialmente integrado en un afloramiento rocoso, junto al lado sur del antiguo Convento de Santo António, despunta otro baluarte. Otro baluarte, conocido como Reducción de la Caballería, se sitúa en el lugar del Cuartel de la Guardia Fiscal (lado norte). El baluarte conocido como Reduto del Outeiro se sitúa junto a la calle de Outeiro (lado oeste). Hoy en día la Torre de Menaje y la Torre de Vigía, los reductos del Outeiro y del Caballero y algunos tramos de la muralla y de la Domus Municipalis de aquel que fue uno de los más poderosos castillos de la Beira. A pesar del proceso de destrucción y desmantelamiento iniciado en el siglo XIX, el Castillo de Penamacor, entendido como toda el área amurallada del antiguo burgo medieval, conserva significativa relevancia en términos patrimoniales.

La clasificación del Castillo de Penamacor, también denominado Fortaleza de Penamacor, refleja su interés como un testimonio notable de vivencias o hechos históricos, a su valor estético, técnico y material intrínseco, a su concepción arquitectónica, urbanística y paisajística ya su extensión y al mismo tiempo que en ella se refleja desde el punto de vista de la memoria colectiva.

Leyenda

  • El mito de don Sebastião

Era el año 1584, y sigue vivo en la memoria de las heridas de la población portuguesa Alcazarquivir, la población de Penamacor cree en la legitimidad de un impostor que se hizo pasar la desafortunada Sebastián I de Portugal (1568-1578). A pesar de la correspondencia de la edad y ni de las características físicas del soberano, el impostor -el primero de diversos en el mito del Sebastianismo- haciéndose pasar por el soberano misteriosamente regresado, llegó a la villa narrando vívidos detalles de la batalla, complementados por una algaravia, interpretada por una algaravia, simplicidad y credulidad de los habitantes, como frases en el idioma árabe. El impostor ha sido así aceptados por la población, y formó un pequeño corte, que pontificó dos cómplices: Un autoproclamado Obispo de Braga y otra que se denomina como Francisco de Távora. Acogia los dones de la comunidad cuando las autoridades del reino intervinieron, deteniendo al impostor y sus cómplices. Llevado en cadenas a Lisboa, fueron juzgados y condenados, el primero, a galeras a perpetuidad (que se fugaron años más tarde), y cómplices de la muerte.

Actualidad

Es visitado por muchos admiradores, su uso es cultural y recreativo teniendo en cuenta su marco histórico.

Premios

Fue clasificado como Monumento Nacional en 2013

Fuente

Enlaces