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Combate de Bonilla

El combate de Bonilla
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Fecha:Noviembre de 1868
Lugar:Camagüey, Bandera de Cuba
Descripción:
Hecho histórico que se produce en la provincia de Camagüey en el municipio Minas.

El combate de Bonilla. Hecho histórico que se produjo en la provincia de Camagüey en el territorio de Minas en 1868, donde los mambises le tendieron una emboscada a Valmaseda en el lugar conocido como Bonilla.

Antecedentes

El 26 de noviembre de 1868, teniendo como escenario el paradero del ferrocarril existente en Las Minas, se reunieron los revolucionarios del Camagüey para determinar de una vez el curso que seguiría la revolución en este territorio.

Salvador Cisneros Betancourt en sus palabras insistió en que no debía dejarse abandonados a los patriotas orientales, que no cabía entre Cuba y España transacción posible, y que él ni sus compañeros cederían mientras España dominara a Cuba.

Fue una reunión muy tensa, Napoleón Arango y su hermano Arístides, defendieron la sumisión a España. Salvador Cisneros, Ignacio Agramonte, su primo Eduardo, Manuel Urra Valdés, conocido por "Chicho" y otros, abogaron por la continuación de la lucha. Fue allí donde el joven Ignacio Agramonte pronunciara su célebre frase: "Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan, Cuba no tiene más camino que conquistar su redención arrancándosela a España por la fuerza de las armas"

La acción

Conocedores los mambises de la ruta que seguiría Valmaseda, se aprestaron a tenderle una emboscada en el lugar conocido por Bonilla, cercano al poblado de Las Minas. Alrededor de 150 hombres bajo el mando de Augusto Arango (hermano de Napoleón, pero con ideas independentistas), se situaron paralelos a la vía férrea, donde se encuentra el puente Tomás Pío, por donde corre el arroyo de Bonilla.

Hablando sobre la acción, Salvador Cisneros Betancourt plantea:

"La acción comenzó a las diez y media de la mañana, mis fuerzas, las de Arístides Arango, Esteban Duque Estrada y Angel Castillo, ... comenzaron a disparar contra el enemigo, hasta agotar el escaso parque que llevábamos y lo que nos obligó a retirarnos ordenadamente de las líneas de fuego. A las doce del día solo quedaron con Augusto Arango una docena de patriotas, entre ellos la mayor parte mozalbetes y con éstos sostiene la acción Augusto, ... hasta las tres de la tarde que abandona (Balmaseda) el campo, dejando más de 70 cadáveres insepultos y el tren con su máquina llevándose más de 40 heridos al ingenio El Canet, a 5 kilómetros de allí."

Ignacio Agramonte fue situado el primero, al este del arroyo de Bonilla y al sur del ferrocarril, plantea Cisneros, aclarando que el mismo se portó muy valiente, rechazando en un principio a más de media docena de soldados que intentaban llegar hasta él.

Al ser herido su primo Eduardo en un muslo abandonó el combate para acompañarlo y llevárselo del frente.

En aquel memorable día Ignacio vestía una camisa roja listada de negro, la misma con que se había incorporado a la manigua el 11 de noviembre de 1869, "la que hubo de desechar por la insistencia del enemigo en el envío de sus balas al jefe que la llevaba y que por fortuna en aquella ocasión no lo alcanzaron".

Después de su llegada a "El Canet", emprendió Valmaseda su marcha, renunciando así a proseguir por la línea del ferrocarril hacia Nuevitas, desviando su rumbo hacia San Miguel, acampando en el ingenio "La Fe", donde permaneció por espacio de tres días; mientras Augusto Arango con algunos hombres se retiraba hacia la zona de Sibanicú, reiniciando su marcha por el antigua camino de Nuevitas.

Continuidad

En los Itabos, esperaba Valmaseda los hombres de Angel Castillo, Bernabé Varona y Gaspar Agüero en emboscadas escalonadas, contando cada unos de estos jefes con diez hombres. Rompiose el fuego a las 3 de la tarde, Gaspar Agüero cayó en poder del enemigo.
Balmaseda continúa su avance cañoneado a tontas y a locas, queriendo amedrentar con el volumen de fuego de su artillería, destruyendo los ingenios "La Unión" y "Santa Isabel", atravesando los montes de la hacienda "Consolación" donde es recibido por Arango y su reducida tropa que allí lo esperaba, causándole numerosas bajas hasta que al fin penetró en el caserío de San Miguel de Nuevitas.

Resumen

Las bajas cubanas, en este su primer combate, fueron insignificantes, teniendo en cuenta la superioridad numérica del enemigo, tanto en hombres como en armamento, ya que solo contaban con algunas armas largas y cortas con muy escaso parque, a pesar de lo cual solo tuvieron un muerto y dos heridos.

Bonilla, bautismo de fuego de los insurrectos del Camagüey culminó en una gran victoria cubana, lo que indudablemente reafirmó aún más la decisión de continuar la lucha hasta la total independencia, proclamada solo hacia unas horas en el paradero de Las Minas.

Fuente

  • Libro Historia de la localidad. Comisión Municipal de Historia.