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Domitila García de Coronado

Domitila García de Coronado
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Domitila García de Coronado (1847-1937), primera periodista cubana.jpg
La primera mujer que ejerció el periodismo en Cuba.[1]
NombreDomitila García Doménico de Coronado
Nacimiento7 de mayo de 1847[2]
Puerto Príncipe
(actual Camagüey),
Cuba Bandera de Cuba
Fallecimiento18 de septiembre de 1937[2] (90 años) 
La Habana,
Cuba Bandera de Cuba
Nacionalidadcubana
OcupaciónPeriodista y escritora

Domitila García de Coronado (Camagüey, 7 de mayo de 1847 - La Habana, 18 de septiembre de 1937),[2] primera periodista cubana. Considerada la primera mujer cubana que trabajó cotidianamente en una imprenta, ejerciendo el oficio de tipógrafa, y en un periódico. Periodista, escritora y educadora con una labor prolífica.

Síntesis biográfica

Domitila García era hija del periodista e imprentero Rafael García. Cursó estudios de instrucción primaria en su hogar. En 1859 se radica en Manzanillo junto a su familia. En 1859, su padre, Rafael García, se estableció en Manzanillo (provincia de Oriente) con una imprenta de su propiedad. Al año siguiente (1860) empezó a publicar el periódico La Antorcha,[3] que tuvo como editores a Carlos Manuel de Céspedes (el Padre de la Patria)[4][5] y al periodista Rafael María Merchán. En esa imprenta se inicia Domitila García ―que apenas tenía 13 años― en las labores periodísticas y tipográficas.[6] Sus manos imprimieron las primeras proclamas en que Carlos Manuel de Céspedes se dirigió a sus compatriotas conminándolos a reclamar con las armas los derechos del pueblo cubano que el Reino de España le usurpaba.

En 1865, Rafael García se mudó con su periódico La Antorcha a Puerto Príncipe (actual Camagüey), donde lo publicó durante un año más. En noviembre de 1866, Domitila García (con 19 años) fundó en esa ciudad la revista semanal El Céfiro, en unión de la también escritora y poetisa camagüeyana Sofía Estévez y Valdés (1848-1901)[7] y el poeta Emilio Peyrellade. Domitila García se convirtió en la primera mujer cubana fundadora de una publicación en la isla caribeña.[8] El semanario tuvo gran acogida en toda la isla, por su carácter representativo social, de corte literario y costumbrista y por ser el primer periódico redactado por dos jóvenes que apenas traspasaban el umbral de la vida. Desde 1867 y por espacio de un año, Domitila García fue su redactora. El semanario funcionó dos años, hasta noviembre de 1868.

Es considerada la primera mujer cubana que trabajó cotidianamente en una imprenta, ejerciendo el oficio de tipógrafo, y en un periódico.[9]

Obra publicada

En los años siguientes le dio continuidad a esa labor que había iniciado en 1865, cuando la Junta de Conspiradores ―que combatía al colonialismo español imperante en la isla― le confió la impresión de las proclamas y las circulares que se enviaban al extranjero como propaganda política.

Debido a sus actividades políticas independentistas, su padre sufrió persecuciones y tuvo que refugiarse en La Habana. Allí Domitila publicó la primera obra de antología realizada en el país: Álbum poético fotográfico de escritores y poetisas cubanas, el cual dedicó a su coprovinciana Gertrudis Gómez de Avellaneda, destacada mujer de letras criolla.[10]

Tenía solamente 21 años de edad cuando compuso en la imprenta de su padre el primer documento revolucionario, editado en 1868. En esa época Domitila García publicó su novela Los enemigos íntimos. En 1869 ―con 22 años de edad― colaboró en el mensuario El Eco de las Damas. Ese mismo año fundó el semanario El Eco de Cuba (1869). Al año siguiente (1870) imprimió, a riesgo de su vida, el periódico revolucionario independentista Laborante, prohibido por los gobernantes invasores del Reino de España.

Desde 1875 dirigió El Correo de las Damas Entre 1875 y 1897 dirigió La Crónica Habanera.

Años después vio editado su libro Consejos y consuelos de una madre a su hija, premiado en varios eventos literarios, y que recibió medalla de bronce en la Exposición Universal de París.

En 1888 dio a conocer la biografía del eminente médico cubano Tomás Romay, la cual redactó con notas históricas sobre la vacuna en América.

Su vasto trabajo editorial se complementó con la producción como autora de no pocos artículos, escritos en prosa y en verso, y libros que dedicó principalmente a la mujer cubana.[11]

De la profesión al patriotismo

Domitila García de Coronado.[12]

Su labor, tanto como periodista, como escritora y educadora, resultó prolífera y enérgica. Mujer de carácter y voluntad firmes, Domitila fue una incansable luchadora por la mujer, la educación, la enseñanza y la cultura.

Fue secretaria de la Junta Patriótica de La Habana y a sus desvelos se debe la corona de bronce dorado que fue colocada en la estatua de El Mayor Ignacio Agramonte, en el parque que lleva su nombre de esta ciudad. Fue delegada de honor al I Congreso Nacional de Mujeres, celebrado en La Habana en 1923, en unión de María Luisa Dolz.

Colaboró en publicaciones tales como El Correo de las Damas y El Diario de la Familia. Domitila García Doménico figuró en calidad de «socia de mérito» y «facultativa de honor» en casi todas las sociedades literarias y de recreo de la Cuba de entonces.

En 1872 contrajo matrimonio con el maestro Nicolás Coronado Piloña,[13][10] profesor de idiomas, sin abandonar por esto sus tareas periodísticas, colaborando en periódicos y revistas, cubanos y extranjeros.

Diez años después, en 1882, fundó el colegio privado capitalino Nuestra Señora de los Ángeles, destinado a los niños pobres y huérfanos. Tuvo su propia imprenta en la escuela. Se hizo maestra. Poseía un vasto conocimiento adquirido mediante lecturas e investigaciones. Junto a su esposo ejerció la docencia en su escuela privada. Es considerada decana de las maestras de instrucción superior.Error en la cita: Etiqueta de apertura <ref> sin su correspondiente cierre </ref> y Breves nociones para aprender el arte tipográfico (1911).[14]

Vivió su vejez en la pobreza y en el anonimato.

Muerte

Falleció en La Habana el 18 de septiembre de 1937, a la edad de 90 años.[2]

[Que] al pisar mis compatriotas la tierra que cubre mis despojos, digan enternecidos: «Dignificó a la mujer en general y erigió pedestales a las cubanas que yacían en el olvido»
Domitila García de Coronado

Fuentes

  • Eco Tunero