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EcuRed:Zona de prueba 1

LA AGRICULTURA SOSTENIBLE UNA VISION NECESARIA.

Intentar exponer un conjunto de criterios sobre el desarrollo sostenible, la sostenibilidad y la agricultura sostenible en algunos párrafos es tarea harto difícil, pero la apremiante necesidad y el reto que tenemos todos los habitantes del planeta en la consecución de estrategias y acciones en este sentido nos alienta a adentrarnos en esta comprometida empresa.

El desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades, ha afirmado la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo en 1998. Esta base de la sostenibilidad debe centrarse en la autosuficiencia, la autogestión, y en una economía que requiera de un mínimo de materiales y de energía; es evidente la importancia de dar un sitio prioritario a las necesidades de los pobres y desposeídos del planeta, hoy más que nunca se hace necesario frenar los estilos de vida cómodos y malgastadores, y reconocer que para nada la alta especialización y la competencia con perjuicio del medio ambiente puedan constituir la piedra angular del desarrollo sostenible del planeta.

No obstante consideramos que debemos avanzar un poco más en el plano teórico y en la propia práctica, el desarrollo sostenible debe estar ligado íntimamente a un desarrollo integral, medio ambiental y humano, pues no se puede obviar que el hombre forma parte de cualquier integración y es un agente de decisiva influencia dentro del tema medio ambiental. Muchos estudiosos del tema abogan por la estrategia de lograr adelantos en direcciones enfocadas a igualdad en condiciones de vida, igualdad de dignidad para los hombres, a la participación de todos los pueblos en las elecciones y en las decisiones, hasta este punto tal vez se pueda reconocer ciertos avances, la red se convierte en laberinto cuando nos vamos a referir a los beneficios.

El mundo, como ya otros han señalado, sigue siendo desafortunadamente para una gran mayoría, un mundo de dueños y esclavos, de explotadores y explotados, de ricos y pobres, de poderosos y desheredados; tranversalizado por la ideología neoliberal, bajo la égida de un sistema económico desigual gobernado por el FMI y la OMC, donde es objetivo primordial la idea del crecimiento económico infinito sin tener en cuenta la realidad de un planeta con limitadas capacidades de renovar sus recursos naturales.

Los hombres no hemos tenido la capacidad, ni la inteligencia de aprender las lecciones de la maestra del desarrollo sostenible: la naturaleza, quien no ha estado señalando que no se pueden violar los ciclos, que la muerte se debe transformar en vida y que el sol nace para todos.

Diversos son los ejemplos originados por nuestro mal aprendizaje, ilustrados en:

• Explotación indiscriminada de las fuentes no renovables, fósiles y nucleares.

• Deterioro de bosques y lagos.

• Desaparición de especies animales y vegetales.

• Incremento del efecto invernadero, las lluvia ácida y el calentamiento global.

Si realmente queremos avanzar por el camino de la sostenibilidad entonces sería imprescindible un alto en el camino que nos permita enfocar nuestras acciones en aspectos como:

• Elección de un modo de vida más sencillo y digno, que permita a los pueblos y a sus clases sociales, sin distinción, el acceso a servicios sociales fundamentales como la salud, la educación, el empleo, todo esto en un ambiente que tienda al equilibrio y a la salubridad.

• Un aprovechamiento, protección y utilización objetiva de todo tipo de recursos y de la energía, incluida la solar.

• Diseño de políticas que contribuyan a una ocupación equilibrada de los territorios con respecto al medio ambiente, que sean guardianes del suelo, del paisaje, de los recursos hídricos y las cuencas, que enfrenten con seriedad la amenaza de la desertificación, que aúnen voluntades para crear zonas naturales agradables y sanas para la vida y el descanso.

• La conservación de la biodiversidad con un equilibrio armónico entre vegetales y animales que frene la impresión de nuevas páginas en el libro rojo y permita un mayor y más diverso número de opciones a los habitantes del planeta.

• La globalización de una campaña contra el uso de los químicos y a favor del predominio y extensión de prácticas agro- ecológicas, de protección de los sistemas forestales y restauración de los ya degradados, de la proliferación de sistemas de producción limpios con reciclajes de residuos.

• El diseño y desarrollo de programas de educación y capacitación a todos los niveles que demuestren los riesgos y la amenaza de los sistemas actuales de explotación y la inexorable razón de un cambio de conciencia, de prácticas, de cultura productiva.


En la Conferencia de Naciones Unidas de Lucha contra la desertificación y la sequía, en La Habana, el 1ro de noviembre de 2003, el presidente cubano Fidel Castro afirmaba: “El verdadero drama está en la ignorancia sobre tales riesgos… no hay tarea más urgente”. La agricultura sostenible es un concepto, una práctica que esta ineludiblemente ligada al desarrollo sostenible, socialmente justo, económicamente viable, ecológicamente equilibrado y que tiene sus raíces afianzadas en el terreno de la cultura local. Para nosotros debe ser un instrumento, un arma más y de las más poderosas para enfrentar la pobreza, para incrementar paulatinamente el desarrollo de los pequeños productores que sobreviven a duras penas en este mundo globalizado y para fortalecer la posición de las mujeres campesinas.

Cuba pudieras citarse como un ejemplo de lo que se puede hacer en materia de desarrollo sostenible, aún reconociendo que es más largo el camino que nos falta por recorrer que el avanzado por nuestro país en estos años de revolución y cambios. Otros pueblos de América y del mundo han comenzado a dar pasos que nos permiten no perder la esperanza y conservar el coraje para enfrentar el futuro que está a las puertas.

Mucho debemos trabajar los hombres de este planeta, los gobiernos y organizaciones para que se emprendan acciones que permitan el análisis sistemático y la sistematización de políticas objetivas sobre el desarrollo rural y las tendencias económicas y sociales; para que se trabaje en la consolidación de reformas agrarias y en estrategias de respaldo a poseedores y de acceso a los desposeídos; para incrementar el papel de la mujer y su participación en el control de los recursos, en la toma de decisiones, en aprovechar su sabiduría y su inteligencia en todos los quehaceres de la sociedad.

Múltiples son los factores que pudieran reseñarse como básicos para enfrentar el reto de un desarrollo y una agricultura sostenibles, por lo que agregaremos el importante papel de la investigación agrícola vista desde la participación y el intercambio con los productores, hermanada con la experimentación campesina para difundir y adaptar tecnologías, variedades y especies a las condiciones especificas de cada productor y su contexto; la necesidad de los diseños agro- ecológicos y el manejo integral de cada predio; la capacitación en temas medioambientales y agro-ecológicos, que ayuden a disminuir insumos, a trabajar en la reducción gradual del uso de químicos, en la certificación de los productos , en el procesamiento y en la comercialización de los mismos.

No es lógico que pensemos solamente en una agricultura ecológica centrada únicamente al nivel de las fincas, sino que debemos ir a un ámbito agro - ecológico más amplio, que debe ocuparse y preocuparse por el manejo local de los recursos naturales, por la gestión económico - productiva, por diseñar y promover estrategias que movilicen el potencial local, de manera tal que beneficien la incorporación de los procesos de investigación local para fortalecer la capacidad de los campesinos, en la adaptación de sus sistemas de producción a condiciones externas como: políticas, situaciones de recursos y adversidades climáticas, así como que los ayuden a hacer un uso óptimo de sus recursos locales (agro- ecológicos, financieros, técnicos, de planeación y de gestión). Por tanto es imprescindible la creación de núcleos sostenibles, de líderes que muestren y demuestren sus resultados a los demás. Los productores deben producir, comercializar, transformar y agregar valor a sus producciones para comenzar a romper los círculos de pobreza.

La transformación hacia una agricultura sostenible es una tarea de enorme envergadura, pues está ligada a una transformación socio cultural que requiere de tiempo, dedicación, esfuerzo, inteligencia y apoyo gubernamental, pero que no puede ser relegada a planos inferiores y donde deben estar involucrados todos los actores sociales a todos los niveles para promover, alcanzar y mantener cambios positivos en los enfoques y métodos de trabajo.

Los sistemas de producción para ser sostenibles están llamados a aprovechar los recursos naturales sin descuidar la preservación de los procesos esenciales como: fertilidad del suelo, ciclos de nutrientes, biológicos e hidrológicos; donde se alcance un balance en el medio ambiente y un rendimiento sostenido mediante el empleo de tecnologías y técnicas ecológicas, de autogestión y autosuficiencia. No son una alternativa para pequeños productores y campesinos en zonas apartadas o poco prósperas, son una búsqueda hacia formas de producción más eficaces en áreas de alto potencial y en fincas o entidades cooperativas de considerable extensión.

No hay dudas de que un mundo mejor es posible, los postulados teóricos basados en las potencialidades objetivas del planeta lo indican; pero queda mucho camino por andar. De nosotros depende ir creando lo que pudiéramos llamar las células primarias de la sostenibilidad, para que el futuro deje de ser un lugar incierto y tenebroso para las próximas generaciones.

BIBLIOGRAFÍA

• Agricultura sostenible. Ideas básicas y experiencias. Fundación ILEA. Asociación ETC Andes, 2007. 55 pp.

• Aspectos claves de las estrategias para el desarrollo sostenible de las tierras áridas. Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Roma ,1994. 61 pp.

• Promover la agricultura sostenible en América Central. ICCO. Organización Intereclesiástica para Cooperación al Desarrollo, 1997. 301 pp.

• Promover la agricultura sostenible en la zona sur andina. ICCO. Convenio Editorial. CID. Bolivia, 1995. 192 pp.

• Transformando el campo cubano. Avances de la agricultura sostenible. ACTAF. La Habana, 2001. 286 pp.

• Turrini, Enrico: El camino del sol. Editorial Cubasolar 2006. 366 pp.