Hotel Yara (Matanzas)

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Hotel Yara
Información sobre la plantilla
Obra Arquitectónica  |  (Edificio)
Hotel Yara oct 2013.JPG
Hotel de significativo simbolismo y contenido patriótico para los cubanos, ubicado en el Centro histórico de la Ciudad de Matanzas
Descripción
Tipo:Edificio
Estilo:Colonial
Localización:Ciudad de Matanzas, Bandera de Cuba Cuba
Uso inicial:Vivienda
Datos de su construcción
Inicio:1858
Término:1884
Inauguración:junio de 1946

Hotel Yara. Antiguo hotel ubicado en el Centro histórico de la Ciudad de Matanzas, que debe su nombre al apodo con el que se conocía a Josefa Luz Carballo Benet, por haber nacido un 10 de octubre en el año 1901 y ser la esposa de Casimiro Arganza, su antiguo propietario.

Datos históricos

Localizado en la calle Contreras No. 45 entre Jovellanos y Ayuntamiento, Matanzas, como sucede en otros tantos hoteles de la ciudad, el edificio en que está ubicado no fue construido para esa función y así consta en la Primera Inscripción del inmueble, en la que se hace referencia a la existencia en el lugar de dos casas de mampostería y tejas marcadas con los números 45 y 47, en fecha de 1858 y que con posterioridad, en el terreno que ocupaban ambas casas, el Sr. Navarro construyó otra de cantería, mampostería y azotea, marcada con el No.45 moderno, según escritura de 6 de septiembre de 1884[1].

Edificado entre 1858 y 1884, se caracteriza como una obra de la segunda mitad del siglo XIX. Según Joaquín E. Weiss, en su libro Arquitectura colonial cubana,
“[…] es una de las mejores detalladas en sentido clasicista; con las pilastras estriadas, la bien perfilada cornisa que corona las ventanas y el friso dórico cuyas metopas se decoran con relieves a la antigua”
Joaquín Weiss

La vivienda fue habitada en diferentes épocas y en el orden en que se relacionan por Álvaro Lavastida –perteneciente a una familia honorable–, después vivió en ella el Gobernador Víctor de Armas, Fernando Llés, destacado escritor y filósofo matancero (sus hijas también la habitaron hasta que Casimiro Arganza y Manuel Castañón, dueño de la tienda La Sortija compran la propiedad en sociedad). En 1945 Casimiro compra la parte de Castañón y comienza a reedificar el inmueble para adaptarlo a las condiciones de hotel especialmente para viajantes, el que se inauguró en junio de 1946, fecha anotada en un misal de Yara en poder de su hermana María Luisa (Chona), quien hasta hace poco daba como año de inauguración el de 1945 y la que un día revisando el misal pudo leer que su hermana había dejado constancia del acontecimiento.

Extraña coincidencia, dos destacadas poetisas, Dulce María Loynaz y Carilda Oliver Labra dejan en el Yara historias de grandes amores: la primera su luna de miel con Pablo Álvarez de Caña, cronista social del periódico La Marina; la segunda, el posible lugar de un suicidio amoroso con Hugo Ania, o tal vez de algo más según ella misma se percató y de lo que se deja constancia en el libro Cinco noches con Carilda, de Vicente González Castro:
“él había alquilado la habitación por otro motivo ajeno al suicidio, y eso no lo aceptaba”

Carilda define el hotel como “pequeño pero muy bonito”[2].

Al llegar Fidel a Matanzas en enero de 1959 los soldados rebeldes fueron recibidos en el hotel; Chona conserva fotos y dice que por la cercanía del mismo con el Ayuntamiento los pollos para comer Fidel y los que le acompañaban, fueron cocinados aquí.

Intervención por el gobierno revolucionario

En 1968 es intervenido conjuntamente con el Hotel Dos amigos, y su interventor, Francisco Díaz, director del INIT, fue orientado sobre el trato a la propietaria, ya que esta era una señora viuda y toda amabilidad. Entonces contaba con un solo empleado, nada más se ofrecía servicio de alojamiento, no de comidas. Ella aceptó tranquilamente la intervención y pidió se le pagara el hotel que era su única vía económica, trámites que se realizaron y de los cuales ella quedó satisfecha –los plazos de pago establecidos no se pudieron efectuar al producirse su fallecimiento.

En el período posterior a la intervención, el hotel comenzó a adolecer del mismo mal que otros, y es penoso recordar que las hermanas Martí se marcharon de él por sus malas condiciones. Ya entre 1986 y 1987 recibió una reparación general con el objetivo de que se convirtiera en hotel-escuela.

Características

Muy similar al Louvre en cuanto a su distribución espacial, parte de una planta doméstica y se generan en el nivel inferior todos los servicios interrelacionados entre sí, como son lobby, bar, restaurant, cocina y en el nivel superior las habitaciones comunicadas por una galería o balcones corridos, con baranda de hierro que rodea el patio central.

Se caracteriza también por el uso de medios puntos en los vanos que rodean el patio y son igualmente las mamparas las que interrumpen el paso desde el lobby hacia el restaurant. El patio se encuentra dividido por una amplia galería –crujía construida– que fractura el martillo lateral, en cuya parte superior existen también habitaciones.

La carpintería se compone de puertas de hojas de tableros, combinadas con persianería francesa según sea el caso, con amplias lucetas que cubren los arcos. Se observa el uso de zócalo y de rejas para diferenciar locales entre sí.

El lobby da acceso a una escalera, de pasos de mármol y pasamanos sobre la baranda de hierro, que comunica con las habitaciones. En la planta baja, al final, una pequeña escalera de hierro conduce a un tercer nivel donde aparece la cubierta de racilla sobre el techo de viga y tablazón y sobre el cual se levantan tres habitaciones independientes una de las otras y presumiblemente añadidas con posterioridad, con escalera de caracol de hierro que conduce al techo.

Son elementos significativos de este edificio los dos aldabones de bronce en forma de manos de grandes proporciones, el excelente muestrario de azulejos del siglo XIX, la vidriería de exquisito diseño sobre todo en los medios puntos y la escalera de ramas de hierro fundido de la que existen pocas en la ciudad, por lo que es una verdadera rareza en su tipo, y el ejemplar de la escalera de caracol (igualmente de hierro fundido) de la azotea, también valiosa a pesar de que existen otras similares, entre ellas, la de la Biblioteca Provincial.

Planes de reconstrucción

La difícil situación económica por la que atraviesa el país a partir de la desaparición del campo socialista e inicio del período especial, motivó que a partir de 1990, este hotel experimentara un deterioro en sus servicios y un abandono de sus instalaciones que provocaron su cierre. El Yara –como el Louvre y el Dos Amigos– no ofrece servicios de hotelería, incluyéndose los dos primeros en futuros planes de reconstrucción.

Referencias

  1. Registro de la Propiedad de Matanzas, libro 50, folio 90.
  2. Vicente González Castro: Cinco noches con Carilda, Editorial Letras Cubanas, p. 28.

Fuentes

  • ANUARIO DE INVESTIGACIONES CULTURALES NÚMERO 4. 2003. Grupo de investigación y desarrollo de la Dirección Provincial de Cultura Matanzas.
  • Lic. Menéndez Alfonso, Miriam. Los Hoteles en la Ciudad de Matanzas en los siglos XIX y XX.