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Iglesia de la Santa Cruz

Iglesia de la Santa Cruz
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FundaciónCangas de Onis

Iglesia de la Santa Cruz. Templo católico situado en el consejo de Cangas de Onís, provincia de Asturias, España.

Historia

Favila, hijo de Don Pelayo, elegido rey tras la victoria de Covadonga, mandó construir una iglesia dedicada a la Santa Cruz, precisamente para dar culto a la cruz que había utilizado su padre en la batalla, llamada desde entonces la Cruz de la Victoria.

La iglesia tiene una lápida con la inscripción fundacional, la actual copia de la original, en un latín algo corrompido; su traducción vendría a decir:

Vuelve a levantarse por preceptos divinos este edificio sagrado pobremente adornado por los votos. Resplandezca claramente este templo ante las miradas sagradas demostrando en su figura el signo de la Santa Cruz. Sea agradable a Cristo esta casa consagrada a la memoraia del Triunfo de la Cruz que el siervo de Dios Favila edificó con fe solícita con su consorte Froiliuva y las prendas queridas de los hijos que las nacieron, a los que ¡oh Cristo! concede gracia plena por don suyo, y después del curso de esta vida les dé ante todo amplia misericordia. Aquí por el sacerdote Artemio se consagraron altares a Cristo el año 300 del tiempo que pasa al presente después de la 6ª edad del mundo corriendo la era 775.

Construcción

La iglesia primitiva, de reducidas dimensiones, fue ampliada sucesivamente, la mayor reforma se realizó en 1632), dando lugar a una iglesia rectangular, de planta basilical, de nave única orientada de oeste a este, la puerta estaba en el lugar opuesto al actual, se conservó hasta 1938, año en el que fue destruida. Se reedificó en el año 1943, siguiendo otros modelos de ermitas del barroco popular de la zona.

Para su construcción el rey Favila eligió un montículo artificial vinculado al culto precristiano. Posiblemente existiese en el lugar un altar o pequeño templo de época romana (s.IV), pero, en todo caso, es segura la sacralización del lugar desde antiguo porque el mencionado montículo en realidad se trataba de un túmulo artificial que cubría un dolmen edificado en torno al año 4000 antes de Cristo.


Durante siglos se consideró que la capilla había servido de entierro a su fundador, Favila, y así lo recoge Ambrosio de Morales en el siglo XVI durante su viaje a Asturias, Galicia y León, y menciona que bajo la iglesia se conserva una cueva que la gente del lugar consideran el enterramiento del Rey Favila, de la cual recogen tierra por atribuirla propiedades curativas. El supuesto enterramiento real se demostró como una tumba prehistórica durante las excavaciones llevadas a cabo por Don Antonio Cortés Llanes y el Conde de la Vega del Sella a finales del siglo XIX, encontrando un hermoso ajuar funerario (hacha de fibrolita pulimentada). La posterior demolición de la iglesia durante la Guerra Civil dejó el dolmen al descubierto y en la reconstrucción de los años 40 se edificó una cámara para permitir contemplar este monumento megalítico desde el interior de la iglesia. Aún hoy se pueden apreciar a simple vista las decoraciones grabadas y pintadas de su piedra principal, formando zig-zags, cuyo simbolismo evidentemente desconocemos, pero que lo convierten en un caso único de dolmen decorado en la prehistoria hispánica.

Dolmen

El dolmen está situado bajo la iglesia, en un montículo artificial que deja ver la cámara en la que se guarda el dolmen. La cámara tiene una altura de más de tres metros y está construido con la arena y los cantos rodados extraídos de los ríos cercanos. Tiene una forma poligonal, con una apertura orientada hacia el este para su ingreso. Dentro de la cámara podemos encontrar cinco grandes losas o lajas y otras dos de menor tamaña. La mayor de estas lajas es la que forma el cabecero del sepulcro, esta laja rectangular tiene una altura de 2.25 metros y está labrada. El resto de las lajas, de menor tamaño están menos decoradas que el cabecero. Toda la cámara está adornada por grabados y dibujos en los que el tinte rojo predomina sobre otros colores como el negro, también se encuentran otros modelos de decoración como el picado o piqueteado de la pared y los trazos incisos. La escena final que se debería mostrar en su percepción inicial es la del cabecero profusamente ornamentado que se ve desde fuera por el hueco orientado al este y el resto de la cámara decorado de manera que el cabacero sería la escena central de todo el escenario. En las excavaciones realizadas en este yacimiento se halló un hacha de fibrolita. El conjunto fue declarado monumento en 1931.

Fuentes