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Isidoro Armenteros

Isidoro Armenteros
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Isidoro de Armenteros Muñoz.jpg
Patriota cubano de la Guerra de Independencia
NombreIsidoro Armenteros Muñoz
Nacimiento4 de noviembre de 1808
Trinidad, Las Villas, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento18 de agosto de 1851
Trinidad, Las Villas, Bandera de Cuba Cuba
Causa de la muerteFusilado por tropas españolas.
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana

Isidoro Armenteros Muñoz. Patriota cubano natural de Trinidad que se unió al venezolano Narciso López en la denominada Conspiración de la Mina de la Rosa Cubana (1848). Fue Presidente de la Sociedad Liberadora de Puerto Príncipe. Tras ser apresado por sus ideas independentistas fue juzgado y condenado a muerte, tras su fusilamiento fue conocido por el pueblo trinitario como el Mártir de Mano del Negro.

Datos biográficos

Casa en Cristo 33 donde naciera Isidoro Armenteros en 1808. Foto de inicios del siglo XX.

Nació el 4 de noviembre de 1808, en Trinidad, en la Casa en Cristo 33 de la vieja ciudad señorial. Fueron sus padres los trinitarios Armenteros y Guzmán y doña Joaquina Jacoba Muñoz y Tellería, personas de holgada posición económica y origen distinguido, quienes dotaron a su hijo de ejemplar educación, imprimiendo en su carácter los rasgos distintivos del honor y el deber. Se desconocen otros aspectos de esa etapa de su vida.

Juventud

Desde muy joven simpatizó con la causa de la independencia de Cuba, cuando el general Narciso López emprendió su heroica y generosa obra redentora en 1850, halló en él uno de sus más entusiastas y valiosos colaboradores.

Trayectoria revolucionaria

Siendo Teniente Coronel de las milicias españolas, se unió a Narciso López en la famosa conspiración de La Mina de la Rosa Cubana (1848). Recorrió la parte oriental de la Isla propagando el separatismo, por lo que fue encarcelado en agosto de 1848 por considerársele comprometido en este movimiento.

Después de estos acontecimientos realizó un viaje a La Habana, donde se puso en contacto con el jefe del grupo revolucionario de la capital, el notable abogado Anacleto Bermúdez, y tuvo oportunidad de conocer al gran patriota camagüeyano Serapio Recio, presidente de la Sociedad Libertadora de Puerto Príncipe, acordando con estos el plan para un levantamiento armado en distintos lugares de la Isla; la fecha fue fijada entre las dos festividades religiosas de San Juan y San Pedro, con el propósito de no llamar la atención del Gobierno, ya que en estos días afluía a la cuidad una inmensa cantidad de personas con motivo de la celebración de estos festivales.

Plan de asalto

Con cuarenta y tres años, teniente coronel graduado de milicia, salió de Cienfuegos para Trinidad llevando a la familia. Allí la dejó y partió hacia La Habana con el fin de ultimar lo necesario para el alzamiento. Dispuesto éste para el mes de junio, unido a Fernando Hernández Echarri, a Francisco Pérez Zúniga, a Ignacio Belén Pérez, a Juan Cadalso y a otros, acordó pronunciarse el mismo día de San Pedro, al caer la tarde.

El plan tenía por finalidad prender al gobernador y a los oficiales de la guarnición, en casa del comandante de infantería del regimiento de Tarragona, donde debían reunirse estos con motivo de celebrar aquel, su cumpleaños. Más sin que haya podido averiguarse la razón, alguien dio la voz de alarma entre los comprometidos que a caballo patrullaban las calles en espera de la hora indicada para la acción, los que se retiraron rápidamente temerosos de las consecuencias que podrían resultarle de su actitud, lo que llevó al fracaso el plan concebido.

Algunos de los jefes comprometidos en el movimiento, pusilánimes o acobardados ante el alcance de su acción, echaron a volar entre los conjurados la especie de que todo había sido descubierto. Enterado Armenteros de lo que sucedía, se echó al calle; pero ya era demasiado tarde: los comprometidos habían abandonado la población. Ante esta situación, temiendo ser descubierto, seguido de un grupo de amigos entre los que se hallaban Hernández Echarri, Rafael de Arci y otros, se lanzó al monte animado del propósito de coadyuvar a la obra redentora de López y Agüero reuniendo a su alrededor unos sesenta y nueve hombres en los márgenes del río Ay, el 24 de julio de 1851.

Después de un ligero encuentro con las fuerzas españolas, la tropa de guerreros improvisados se internó en las montañas, acogiéndose poco más tarde, viendo fracasado el movimiento, al bando de indulto dictado por el gobierno. Armenteros, habiendo quedado solo en lugares desconocidos y sin orientación, el 1 de agosto de 1851, se presentó al teniente de regimiento de Tarragona, José María Espinosa, siendo conducido a Trinidad donde fue sometido a juicio por la Comisión Militar Ejecutora y Permanente.

Después de 8 días de deliberaciones, el Tribunal Militar dictó el veredicto de muerte para el culpable y seis días después del suplicio de Agüero en Camagüey.

Muerte

A las seis de la mañana del día 18 de agosto de 1851, en el campo nombrado Mano del Negro cerca de Trinidad, fue, después de degradado como Teniente Coronel de Milicias, fusilado por la espalda, el cubano valeroso que pagó con la vida su amor a la independencia. A su lado en idéntica forma cayeron, el poeta Fernando Hernández Echarri y Rafael de Arcí mayoral del ingenio Palmarito.

Su cadáver fue recogido por sus familiares, así como los de sus compañeros, y enterrado en el cementerio general de Trinidad. Algunos historiadores plantean que la ejecución se llevó a cabo el día 12.

Enlaces externos

Fuentes

  • Benigno Vázquez Rodríguez, Néstor Carbonell, Augusto G. Menocal. Precursores y fundadores. Editorial Lex, La Habana, 1958.
  • Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera Parte (1510-1898). Tomo I. Biografías. Ediciones Verde Olivo, La Habana, 2004.