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La luz de Yara

La Luz de Yara
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Concepto:Leyenda

La Luz de Yara , es mito mayor cubano, creado en la zona norte delas provincias orientales del país, en la región de Baracoa principalmente. Se relaciona con el suplicio de Hatuey, el indio cubano que se enfrentó a los colonizadores españoles y que fue quemado vivo por ellos, en Yara. Su fuerza de gran simbolismo patriótico y libertario lo llevó a convertirse en el nombre de uno de los regimientos más famosos en la Guerra de los Diez Años, contra la España colonizadora. El Regimiento Luz de Yara, cuyas hazañas guerreras recoge la historia y es todavía recordado por los ancianos de la región, y está en la mente de los jóvenes como un nombre que los alienta.

Leyenda

“Luz de Yara”. El surgimiento de la misma se vincula al suplicio de Hatuey por los españoles en este territorio. Se dice que es el espíritu de ese cacique que vaga aún por esa tierras de tempranas rebeldías. La luz en cuestión aparecía en diferentes lugares y los videntes manifestaban que aquel que la miraba fijamente no reconocía los sitios, es decir, que una de sus características era la de perder a las personas pero sin causarles daños. Otros le atribuyen el surgimiento no sólo al espíritu de Hatuey, sino también al de Yara, indiecita que al ver morir a su amor se arrojó junto a él a las llamas que incineraron sus cuerpos.

La Leyenda en el siglo XIX

Es muy conocida la «Leyenda cubana» que escribiera en el pasado siglo Luis Victoriano Betancourt, con el título de «Luz de Yara» y que publicara en La Estrella Solitaria,Camagüey, Octubre 10 de 1875. Fragmento: Apareció al fin, la señal del sacrificio. Hatuey se arrojó intrépido a las llamas devoradoras; los españoles lanzaron aullidos feroces de alegría, y Bartolomé de las Casas cayó de rodillas elevando al cielo una oración fúnebre, mientras el ángel de la libertad recogía en sus alas el último suspiro del primer mártir de la independencia de Cuba. Desde entonces una luz tenue y misteriosa, desprendida de la inmensa hoguera, vagó errante por las noches sobre aquellas dilatadas llanuras, velando el sueño de los que aún dormían en servidumbre, y esperando la hora de la iluminación eterna y de la eterna venganza. Aquella luz era el alma de Hatuey. Era la Luz de Yara.

Tres siglos pasaron. Una noche la luz errante se detuvo sobre el mismo sitio en que se había alzado la hoguera de Hatuey. Y en aquel momento, las palmas de Cuba, esos espectros silenciosos de los indios, sacudieron violentamente sus fantásticos plumeros. Y el éter se iluminó con una claridad pura y brillante. Y la tierra se estremeció hasta en sus más internas profundidades. Y la luz tenue y misteriosa, agitada por embravecido huracán, convirtiéndose en gigantesca llama, se extendió por todos los vientos con rapidez vertiginosa, inflamando todos los corazones, purificando todas las almas y santificando todas las libertades.

Era la Luz de Yara, que iba a cumplir su venganza. Era la tumba de Hatuey, que se convertía en cuna de la independencia. Era el Diez de octubre.

Mitos sobre la Luz de Yara

Según investigaciones realizadas por Samuel Feijóo en 1974, estos son algunos de los principales mitos más contemporáneos LE RALLAS UN ANILLO DE ORO Y VIENE PARRIBA TI...

Ella se refleja sobre el mar y se comparte en mil pedazos. Tú lerallas un anillo de oro en los arrecifes y ella viene parriba ti... Yo de muchacho lo hice, y la vi venir parriba mí y corrí. La luzes roja completamente y alumbra mucho. A mí sí que no me pueden hacer cuentos. Ella viene sobre el mar y la he visto. Su reflejo se ve en el agua y es brillantísimo. Pedro Zamora, sesenta y ocho años. Trovador

ESTÁ A LA ALTURA DE UN HOMBRE QUE LLEVA UN MECHÓN... Yo la luz la he visto desde que tengo conocimiento, la de Yara y la de Jaitecico igual. Ésa con más vera porque yo vivo en ese barrio desde niño. La de Yara sale del bajo de la loma, y a veces de la cresta de la montaña. Ella baja y se divide en dos o tres partes y vuelve a unirse. Al unirse se ve un gran destello. Ella va a una altura superior a un hombre, pero con un paso como si fuera una persona que lleva un mechón... De pronto desaparece. Casi siempre, cuando sale, se mantiene como una hora. Estamos cansados de verla. Algún origen tiene esa luz. La luz de Yara tiene fama dondequiera. Hace como quince años que no la veo. Era una bola muy grande. La de Yara se ve mucho, pero la de Jaitecico se ve con menos frecuencia. Cirilo Caté Suárez, sesenta y cinco años. Impresor.


NO PICA EL PEZ... Hace tiempo que oigo hablar de La Luz de Yara. Los pescadores de ribera declaran que cuando esta luz hace su aparición no pica el pez, por lo que tienen que abandonar la pes-quería y esperar que la luz se retire. Luis Eliades Rodríguez, treinta años. Profesor de Artes Plásticas.

SE PRESENTÓ COMO UNA RACHA DE UN CICLÓN Y ME APAGÓ EL MECHÓN Yo venía del pesquero y vi una luminaria y parecía que era un yarero. La vi caminando rápido por la piquería de piedra. Vino al pesquero y se desapareció por La Fortuna. Yo que estaba solo, la verdad del caso, que los pelos se me pusieron de punta. Recogí todo lo mío y salí huyendo. En eso se presenta como una racha de un ciclón y me apagó el mechón. Salí en cuatro pies y me fui donde estaba Felipe. Aquello fue muy grande. Después la he visto en los planes de horno y también la he visto corriendo por ahí... A ella le gustaba ir y ponerse arriba del palo más alto del barco. Desde hace años no sale. A veces sale y parece que hay un pedazo de tierra ardiendo.

SE VEÍA EN LA LUZ UN HOMBRE Yo vivía en Tibaracón del paso de Yara y en toda esa playa habían pocas casas y la mía quedaba al pie de Yara. Allí nacía la Luz. Yo la veía; era colorada como un farol. Nacía en la meseta y venía volando y se posaba en el mar. Caminaba de un lado a otro, luego se pasaba a la playa y se corría hasta los arrecifes. A veces se veía en la Luz un hombre. Yo también lo vi y por eso se lo digo. La luz se dividía en varios pedazos y éstos corrían de un lado a otro toda esta zona de Yara. Estando mi madre viva, un Viernes Santo la Luz vino hasta la puerta de mi casa. Yo no le tenía miedo, estaba acostumbrado a ver la Luz de Yara. Hace años que no sale.

Fuentes

  • Feijó, Samuel. “Mitología Cubana”. 1986. Edición, Letras Cubanas.