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La persistencia de la memoria

La persistencia de la memoria
Información sobre la plantilla
The persistence of memory.jpg
Datos Generales
Autor(es):Salvador Dalí
Año:1931
Estilo pictórico:Surrealismo
Técnica:Óleo
Dimensiones:24,1 x 33 X cm
Localización:Museo de Arte Moderno de Nueva York, USA

La persistencia de la memoria, conocido también como Los relojes blandos es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí pintado en 1931, es una de sus obras más reconocidas.

Descripción

En el cuadro aparece la bahía de Port Lligat al amanecer. El paisaje es simple; aparece el mar al fondo y una pequeña formación rocosa a la derecha. La obra representa un paisaje onírico, de grandes espacios dilatados, en el que los elementos se asocian de forma insólita, el paisaje de horizonte alto coronado por el mar, con un cielo de atardecer y acantilados agrestes en la parte derecha. Dalí ofrece una visión simple y austera de la naturaleza, un paisaje con un punto estático que transmite cierta esterilidad. La sensación de inmortalidad queda reflejada por la inexistencia del mismo tiempo y por una cierta congelación del instante.

Este paisaje se ve interrumpido por tres relojes blandos y uno rígido que dan múltiples significados a la obra. Uno de los relojes blandos cuelga de una rama de un árbol incompleto, con una sola rama y sin hojas; otro, también deformado, reposa sobre la figura amorfa, aparentemente dormida, que ocupa el centro de la obra. El último reloj blando está recostado en el mueble situado al lado izquierdo. Además, descansando sobre su esfera encontramos una mosca. Cada uno de estos relojes blandos marca una hora diferente (parece ser que entre las 6 y las 7 de la tarde, hora del atardecer) insinuando la relatividad del concepto tiempo. En contraste con los relojes blandos hay un cuarto reloj rígido, que en lugar de mostrar la hora está cubierto de hormigas y colocado boca abajo. Los elementos anteriormente descritos se ambientan en lo que parece una playa desierta, con el mar y una cala rodeada de acantilados al fondo. El cielo y el mar se confunden.

Técnica

Dalí crea una pieza surrealista en su modalidad objetiva o figurativa, que utiliza una técnica casi fotográfica para imitar la realidad. La técnica de Dalí es precisa. El dibujo tiene una enorme importancia en el cuadro. Es de líneas puras, muy académicas y relamidas. Los objetos están representados con exactitud y detallismo, pero sus dimensiones no son reales y están deformados, así de un realismo casi fotográfico se tratara. El artista utiliza un color brillante y luminoso. Predominan los tonos fríos (azules, grises, blancos), que contrastan con los cálidos (ocres, marrones y amarillos). La luz desempeña un poderoso papel y contribuye a configurar una atmósfera onírica y delirante.

El cuadro está dividido en dos partes no simétricas: en una parte (al fondo y a la izquierda) de enorme luminosidad y otra (primer plano a la derecha) de sombra. Respecto al esquema compositivo, predomina la horizontalidad, sólo interrumpida por la verticalidad que marca el tronco del árbol y por las líneas curvas de los relojes y de la figura central, que parecen haber sido introducidas para proporcionar un lento movimiento a la quietud de esta playa. El color contribuye a lograr estos efectos, ya que los tonos cálidos nos acercan las formas, mientras que los fríos las alejan.

Historia

El cuadro se presenta por primera vez al público en París, en el marco de la exposición individual organizada en la Galería Pierre Colle en junio de 1931. El cuadro consigue despertar el interés no sólo del público sino también de personalidades del mundo del arte, entre estas personalidades se encuentra el galerista neoyorquino Julien Levy. El galerista introduce la obra en los Estados Unidos.

A pesar de que la llegada de La persistencia de la memoria a los Estados Unidos se debe a Julien Levy, de hecho es A. Everett (Chick) Austin Jr., Director del Wadsworth Atheneum Museum of Art de Hartford Connecticut, quien expone el cuadro en América por primera vez. En 1934 Helen Resor, magnate de la publicidad, compra el cuadro y lo dona al Museo de Arte Moderno de Nueva York. En una revisión posterior del cuadro, Dalí creó La desintegración de la persistencia de la memoria.

Fuentes