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Maledetto

Maledetto
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Datos Generales
Autor(es):Ignacio Cervantes
Año:1895
País:Bandera de Cuba Cuba
Maledetto. Drama lírico (inconcluso) de Ignacio Cervantes. Libreto: Da Costa.

Origenes

Ignacio Cervantes, pianista; es el autor de las famosas danzas, citadas por la crítica como los mejores ejemplos de la música cubana en el Siglo XIX. A estas magistrales y brevísimas piezas de la literatura pianística y a sus geniales cualidades como ejecutante debe Cervantes sin dudas el lugar cimero que ocupa entre los músicos.
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Sin embargo, este compositor se sintió igualmente tentado a escribir música para la escena y logró estrenar, aunque con mucha menor fortuna, las zarzuelas Exposición o El submarino Peral (1889, con libro de Suárez Inclán) y Los saltimbanquis (1901, con libro de Carlos Ciaño). Al primer titulo pertenece la conocida habanera Al ingenio de mi papá.

Dejó inconcluso además un proyecto anunciado en 1880 de la obra, Maledetto, con libro de Fernando Costa, que tenía como argumento un hecho histórico del reinado de Carlos I. Aún cuando el propio autor calificaba este titulo como una zarzuela, el investigador Jorge Antonio González en su libro La composición operística en Cuba, insiste en considerarla una ópera y sitúa su creación en 1895.

Personajes

  • Marietta, cortesana de Roma, amante de Maledetto;
  • Leonor, hija del barón y prometida del vizconde;
  • Bianca, confidente de Marietta;
  • La condesa del Paular, madre del vizconde;
  • Maledetto, bandido italiano;
  • El vizconde del Paular, joven caballero español;
  • Juan, su escudero;
  • Don Gonzalo, señor noble, aspirante a la mano de Leonor;
  • El barón, padre de Leonor.
  • Coro de damas,
  • Caballeros,
  • Aldeanos
  • Soldados.

Argumento

El primer acto se desarrolla en Roma y los dos restantes en Toledo. Época: mediados del Siglo XV.

Acto I

Escena: Salón en casa de Marietta lujosamente amueblado; en el centro, una mesa cubierta y ricamente servida. Puertas laterales: una grande al fondo.

Marietta, hermosa y connotada cortesana de la ciudad de Roma, es amante de un desalmado y sanguinario bandido, al cual llaman Maledetto (Maldito), que está continuamente perseguido por la justicia.

Marietta ha visto a un hombre que tiene un parecido extraordinario con el bandido y concibe un diabólico plan: atraerá al desconocido a su casa, su amante le dará muerte, vestirá sus ropas, tomará sus documentos, y se hará pasar por aquél; en cambio, la justicia encontrará el cadáver de Maledetto. La acción se inicia al finalizar un banquete que ofreció Marietta a sus amistades y que ha degenerado en orgía.

Cuando todos se han marchado, se presenta Bianca, confidente de la cortesana, y dice a su señora que ha logrado hablar con el desconocido, que es un gallardo caballero español y reconoce su gran semejanza con Maledetto. Al proponerle la cita con una hermosa dama ha demostrado un gran interés por acudir a esta, y comenta su generosidad al darle unas cuantas monedas de oro.

Marietta se siente muy satisfecha de que sus planes vayan desarrollándose como los concibió. Llega el desconocido que resulta ser el vizconde del Paular, seguido por su fiel escudero, Juan; Bianca los recibe con extrema cortesía y les dice que aguarden un instante para avisar a su señora.

Al quedar solos, Juan advierte al vizconde que no le gusta el ambiente de aquella casa, que sería mejor marcharse de inmediato; el joven se burla de sus aprensiones y le ordena que salga y lo espere en la calle.

Marietta causa una grata impresión al caballero. Entablan un galante coloquio y al fin ella parece que se rinde a sus deseos amorosos. Le invita a tomar una copa de vino de Chipre en la cual ha vertido un soporífero. La droga surte su efecto: el vizconde medio adormecido se deja conducir por la cortesana que le hace entrar en una habitación de su morada.

Marietta ruega a los demonios protectores de la culpa que la ayuden en su osada empresa. Llega Maledetto y su amante lo entera de la trama que ha preparado. El bandido siente escrúpulos de cometer un nuevo crimen, pero la cortesana lo apremia, burlándose de su vacilación.

Por fin Maledetto se decide y entra en la estancia donde está el vizconde. Hay una pausa larga y aparece el bandido con las ropas del caballero español. Antes, se ha escuchado un grito que hace que Juan rompa la puerta y entre en la casa.

Maledetto lo detiene y el escudero lo toma por el vizconde, aunque nota en su mano un extraño cambio. Ambos se marchan después de despedirse de Marietta, la cual se siente satisfecha por el éxito de su intriga.

Acto II

Escena: Jardín del palacio de los condes del Paular, en Toledo. A la derecha, un pabellón con puerta y escalinata practicable. A la izquierda, la capilla, varios árboles, un banco.

El falso vizconde del Paular ha regresado a España y en el palacio de sus padres se prepara su boda con Leonor, hija del barón y prima suya. Han pasado seis meses y Maledetto, aunque se considera dichoso por haber escapado a la justicia, siente un extraño temor al futuro.Todos lo han recibido con afecto, más cuando desciende a los sombríos abismos de su conciencia, algo así como un raro remordimiento turba su felicidad.

Leonor, su prometida, nota en Maledetto un cambio que no atina a comprender. La condesa, madre del vizconde, igualmente halla en aquel hombre que considera su hijo, una frialdad, una reserva y una falta de cariño, que antes no tenía. En un momento de intimidad confiesa al barón el cambio de su supuesto hijo, pero éste la calma diciéndole que después de la boda, su hija Leonor, con su cariño, lo hará volver a ser lo que era antes.

Don Gonzalo, un noble caballero, aspirante a la mano de Leonor, informa al barón y a la condesa que en Roma se encuentra un vizconde del Paular, y opina que la boda debe ser suspendida hasta que se aclare este extraño asunto, mas la condesa no da mucho crédito al relato de don Gonzalo e insiste en que la boda se celebre ese mismo día.

La condesa, en un diálogo con Maledetto, se queja de su carácter raro y poco afectuoso y le pide que si algo perturba su alma se lo confíe, sea lo que fuere. El antiguo bandido consuela a su supuesta madre diciéndole que se siente muy feliz.

La condesa le da una pequeña llave para que abra el cofre de sus joyas y elija la que más le guste como regalo a su prometida. Maledetto se dirige a la casa. La condesa se siente más tranquila, pero de pronto algo la llena de un pavoroso temor y corre hacia el interior del palacio.

Regresa Maledetto con un papel en la mano, el cual encontró en el joyero. Lo lee y descubre un terrible secreto. Una dama española, engañada por un astuto seductor, tuvo un hijo que confió a una familia italiana el 30 de mayo de 1527. Más tarde el rey de España la hizo casar con un noble de la corte. Esa dama era la condesa del Paular.

El papel estaba dirigido a su hijo, el verdadero vizconde, para ser abierto después de su muerte. Maledetto se entera así de que el hombre a quien dio muerte en Roma era su medio hermano, algunos años más joven que él.

El escudero Juan se acerca muy agitado a su amo y le comunica que una dama, la que le dio la cita en Roma, ha llegado al palacio e insiste en verlo. Maledetto y Marietta sostienen un altercado, ella lo amenaza con decir toda la verdad de lo ocurrido a no ser que él cancele la boda y abrevie la vida de la condesa para poder heredar su gran fortuna.

Maledetto, para ganar tiempo, le promete complacerla. Pero don Gonzalo, que estaba casualmente en el jardín, ha escuchado el diálogo y se dispone a impedir la boda y entregar el criminal a la justicia.

Efectivamente, cuando los novios se dirigen a la capilla para efectuar la ceremonia, se presenta Marietta y acusa a Maledetto de haber asesinado al vizconde. Todo es temor y confusión entre los invitados; la condesa se desmaya y se la llevan; la justicia detiene a Maledetto y a Marietta como responsables de la muerte del joven caballero.

Acto III

Escena: Salón en casa de la condesa del Paular.

El fiel escudero Juan se lamenta de no haber acompañado a su amo dentro de la casa de Marietta porque tal vez en esa forma hubiera evitado su muerte. Por don Gonzalo, que llega al palacio, se entera de que Maledetto se ha negado a confesar y piensan aplicarle el tormento, mientras que Marietta ha hecho desaparecer todas las pruebas.

Don Gonzalo piensa que ahora que se considera muerto al vizconde, Leonor, al contemplar su constante pasión, caerá en sus brazos, si no amorosa, al menos agradecida. Leonor llega de la capilla en la que estaba orando.

Don Gonzalo intenta expresarle sus esperanzas de que algún día pueda ser su esposa, pero Leonor, categóricamente, le contesta que ella sigue amando a Maledetto, a pesar de saber que es el asesino de su antiguo novio. Criminal, bandolero o asesino, lo ama y diera su vida por salvarlo, y añade que ingresará en un convento.

Desalentado queda don Gonzalo, y ambos abandonan el salón. Tras una pausa, se presenta en la estancia el verdadero vizconde del Paular, el cual se asombra del extraño recibimiento que le ha hecho su familia.

Llega Juan, espada en mano, pero al hablarle su amo, descubre que éste es el verdadero hijo de la condesa. Luchando contra los criados que tratan de detenerla, Marietta entra en el salón para hablar con el vizconde; éste la reconoce como la cortesana que planeó su muerte en Roma y ordena que se la lleven, pero ella insiste en hablarle.

El joven accede y la diabólica mujer le pide el perdón de Maledetto, y para presionarlo le hace leer el papel en el cual se detalla el origen del bandido. El vizconde se llena de horror al saber que es hermano de Maledetto, y promete a Marietta otorgarle su perdón.

Asimismo, el vizconde escucha de los labios de su prometida, Leonor, que ha decidido ingresar en un convento porque el verdadero amor de su vida era aquel hombre infame, al cual sigue amando.

Llega don Gonzalo, portador de la noticia de que Maledetto se ha suicidado en la cárcel, ingiriendo un veneno que llevaba consigo. Marietta, al conocer la noticia, saca un puñal y se lo clava en el pecho. La cortesana, antes de morir, declara que espera que “el cielo la perdone”, por lo mucho que amó en la tierra.

Todos comentan que es providencial que los dos malhechores se hayan hecho justicia por su mano.»

Bibliografía

  • Jorge Antonio González. La composición operística en Cuba. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1986.

Fuente