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Mata Hari

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Mata Hari
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Aclamada en París, en Berlín y en Montecarlo, no era más que una mentirosa y una aventurera caída en desgracia, fue una impostora, bailarina abominable y una espía de medio pelo, dispuesta a venderse al mejor postor. Lo peor fue que a causa de sus muchos embrollos se vio condenada a morir a los 41 años ante un pelotón de fusilamiento en el castillo de Vincennes.
NombreMargaretha Geertruida Zelle
Nacimiento7 de agosto de 1876
Leeuwarden, Bandera de Holanda Holanda
Fallecimiento15 de octubre de 1917
Bandera de Francia Francia
Causa de la muerteFusilamiento
ResidenciaFrancia
NacionalidadHolandesa
CiudadaníaHolandesa
OcupaciónBailarina
CónyugeRudolf MacLeod
Hijos2
Mata Hari. Bailarina exótica, cortesana y espía durante la Primera Guerra Mundial. La fama de seductora se inició a los 15 años, en la Escuela Normal de Lyden, donde fue enviada junto con sus hermanos, en vista de la incapacidad del padre para educarlos con sensatez. La mayor parte de sus años en Lyden la pasó huyendo del acoso sexual y de los castigos del director de la institución, Wibrandus Haanstra, quien, a pesar de estar casado, llegó a arrastrarse a sus pies, a gimotear en público y a escribir horrendas poesías con tal de conseguir sus favores.

Síntesis biográfica

Su verdadero nombre era Margaretha Geertruida Zelle y nació el 7 de agosto de 1876 en Leeuwarden, Holanda. Su padre era un hombre de negocios holandés, y su madre, de ascendencia javanesa, murió siendo todavía joven. Su padre suplió la ausencia materna con excesivos cuidados de la joven Margaretha, que destacó por su belleza desde muy temprano, y que llegó a recibir proposiciones de su mismo profesor de bachillerato.

Matrimonio

En 1895 respondió a un anunció de solicitud de esposa publicado por Rudolf MacLeod, un oficial del ejército holandés. Se casaron ese mismo año, cuando ella tenía 19 y su esposo 39, y se trasladaron ya con su primera hija hacia las Indias Orientales, donde él fue destinado. Esto le permitió a Mata Hari entrar en contacto directo con la cultura de ese continente.

Perdió a su segundo hijo por un extraño envenenamiento, presuntamente en venganza por el trato dado por su marido a un sirviente nativo. La muerte del hijo supuso un duro golpe para la familia que no fueron capaces de superar. El marido buscó amparo en la bebida y frecuentaba bien poco el hogar. Se dice que esta soledad llevó a Mata Hari a sus primeros contactos con la cultura javanesa y con las técnicas amatorias orientales, que le proporcionarían años más tarde fama como una cortesana que llegaba a cobrar por velada 1.000 francos de la época (unos 600 euros en la actualidad).

Regreso a París

Tras separarse y perder en Holanda el juicio sobre la custodia de su hija debido a su libertina vida en la isla, según declaró su marido, realizó más tarde algunos intentos fallidos en París como modelo de diseñadores, fracasos que conllevaron a un auténtico trauma en su vida por carecer de recursos económicos para vivir. Más tarde volvió a París de nuevo, armada de valor y amparada en sus rasgos orientales heredados de su madre.

La literatura romántica de evasión de finales del siglo XIX había popularizado una imagen difusa y añorada de la oriental. Aprovechando estas circunstancias, se hizo pasar por una supuesta princesa de Java ejerciendo de bailarina exótica, protagonizando espectáculos de strip-tease. La mentira e imaginación, como salida obligada para superar su penosa situación económica, empezaron a dar sus frutos y a la vista de sus ventajosas consecuencias, pasó a convertirse en algo habitual. En París fue un revuelo con auténticas pugnas por conseguir localidades de las primeras filas en sus espectáculos de danza.

Mata Hari danzando semi desnuda

Vida de bailarina

Armada de valor y aprovechando la sensación de orientalidad que emanaban sus rasgos, así como el ambiente cultural de la época, propicio a dejarse fascinar por el encanto de lo éxotico, se hizo pasar por una supuesta princesa de Java llamada Mata Hari (que significaba "ojo del amanecer"), ejerciendo de bailarina exótica y protagonizando espectáculos de danza donde se iba desnudando poco a poco, aunque nunca de la parte superior, pues según ella, su marido le había arrancado un pezón en un acto de ira.

Danzaba las sagradas danzas indias del "devandasisher" y el "kandaswami", y viajó por toda Europa relatando su historia de cómo nació en un templo sagrado hindú y le fueron reveladas desde niña las sagradas danzas de su gente. Su fama como bailarina crecía, pero ya no era tan joven y, al ir perdiendo sus encantos físicos, que conforme al canon de belleza actual no parece que fueran tan extraordinarios, empezó a ejercer con más frecuencia de cortesana, amparada por el mito que había creado, para seguir manteniendo el mismo nivel de vida. Su danza más famosa fue la de los “Siete Velos” por la belleza y pasión con que la interpretaba.

Cortesana

Mata Hari, posando

Fue cortesana y tuvo romances secretos con numerosos funcionarios militares e incluso políticos de alto nivel. Este tipo de relaciones, así como los contactos que tuvo entre lo más florido de la alta sociedad, resultarían el origen de su perdición.

Tuvo numerosos amantes, entre los que destacaron el mayor Arnold Von Kalle, alto jefe militar alemán, Adolphe Pierre Messimy, ministro de guerra francés, Alred Kiepert, un latifundista alemán, el compositor Giacomo Puccini, el Barón Henri de Rothschild que le dio varias pulseras de rubies y diamantes, y Tadea Mirszlac, la gitana amante de Francisco Jose I de Austria y de su hijo Rodolfo. Hasta que se enamoró de un oficial ruso de 23 años y la acusaron de espía.

Espía

La trama de espionaje en la que Mata Hari se vio envuelta es bastante enrevesada y en muchos puntos no del todo aclarada, pues hay versiones contradictorias sobre lo que ocurrió. Cuando estalla la Primera Guerra Mundial en julio de 1914 ella está en Berlín, donde baila en un importante music-hall, y tiene por amante al jefe de policía de esta ciudad. Meses después aparece en Holanda, residiendo en el Hotel Victoria de Ámsterdam. En marzo de 1915 sale para Francia, y poco después esta enMadrid.

Un capitán inglés llamado Fernand Tuohy dice que bailó durante varios meses en un music-hall de Madrid al mismo tiempo que se ponía en contacto con agentes abiertamente partidarios de Alemania. Es entonces cuando sus actividades comienzan a despertar las sospechas para los servicios de inteligencia aliados, y a partir de entonces la mantendrán estrechamente vigilada.

En la primavera de 1916 vuelve a Francia|Francia, donde se aloja en el Gran Hotel de París, y según los informes de los agentes franceses que seguían sus movimientos se dedicaba a relacionarse con oficiales de las naciones aliadas que se encontraban de paso allí. En esta época Mata Hari conoció al que sería el amor de su vida, Vadim Masloff, un soldado ruso destinado en Francia, quien en ese momento estaba de permiso en París. Durante varios días y varias noches no se separaran uno del otro.

Mata Hari en su vejez

El siguiente episodio es el más difuso de todos porque hay dos versiones contradictorias, una la de Mata Hari y otra la de sus acusadores. "¿Una ramera? ¡sí!, pero una traidora, ¡jamás!" es una frase que se le atribuye a Mata Hari durante el juicio sumarísimo al que fue sometida.

Según Mata Hari ella fue a visitar al capitán Ledoux para solicitar que le extendiera un salvoconducto para Vittel, donde había un hospital militar en el que se encontraba su amado Vadim Masloff, al que acababan de herir en un ojo. Mata Hari dice que en el transcurso de esta entrevista Ledoux le ofrecio prestar servicios como espía a favor de Francia, y que ella aceptó.

La tesis más extendida es que, aunque reveló algunos datos sobre algunos movimientos militares alemanes, como el desembarco nocturno de algunos oficiales del Kaiser en Marruecos, y que comunicó al enemigo movimientos de tropas francesas que conocía por la prensa de París, no parece que Mata Hari fuera una espía importante, aunque llegó a ser acusada por Francia de haber sido entrenada en Holanda, en una escuela para tal fin.

Era más bien una cortesana en aquellos momentos, que aceptó encargos de este tipo para mantener su nivel de vida y poder visitar, en territorio de guerra, a su joven amado herido en combate. Quienes han estudiado este personaje dicen que en realidad, se tomó esta labor como un juego, no siendo plenamente consciente del riesgo.

Desenlace de la historia

Finalmente se produce el desenlace de la historia cuando los franceses interceptan un mensaje cifrado de los alemanes que confirmaba sus sospechas, ya que el mensaje se refería a uno de los agentes alemanes llamado H21 y cuyos movimientos eran exactamente los que había hecho Mata Hari en los últimos tiempos. En el mensaje se dice cuales serán sus siguientes pasos: ir a París y recoger 5.000 dólares en pago a sus servicios que hay depositados en el Banco Comptoir d'Escompte.

De esta manera cuando Mata Hari llega a París en enero de 1917 ya tiene sobre ella a todo el servicio francés de contraespionaje. Efectivamente Mata Hari recoge el dinero en el Comptoir d'Escompte, lo cual será definitivamente su perdición. Tras vigilarla algunas semanas en espera de obtener más información se decide proceder a su detención, que se produce el 13 de febrero a las siete de la mañana en el numero 103 de la avenida de los Campos Elíseos.

Arresto y condena

Recluida en la prisión de San Lázaro en las afueras de París, fue sometida a juicio acusada de espionaje, de ser una agente doble para Alemania y Francia, y de haber causado con ello de forma indirecta la muerte de miles de soldados. Al final se le encontró culpable, aunque sin pruebas concluyentes, y basadas en hipótesis que hoy no se sostendrían en un juicio moderno. De hecho, una asociación de su ciudad natal pidió hace algunos años al Ministerio de Justicia francés una revisión póstuma del caso, aunque aun no se han pronunciado.

Permaneció encarcelada durante meses antes de su fusilamiento, tuvo contradicciones en los diferentes interrogatorios a los que fue sometida (era una persona acostumbrada a inventar su propia vida).

Prisión San Lázaro

Según sus estudiosos, sirvió de chivo expiatorio ante la opinión pública por los fracasos de Francia en el frente de guerra, una parte de la opinión pública estaba en contra suya por su vida fácil y licenciosa, en una época de penurias.

Es sabido que cuando fue apresada, requirió que le concedieran tiempo para asearse y que llegó a mostrarse desnuda ante los ojos de sus captores, con la excusa de ofrecerles bombones en un casco prusiano que un general alemán le había regalado años atrás. Este atrevimiento y muestra de contactos con amantes enemigos, en plena época de guerra, muestran a Mata Hari con la actitud propia del mito que representaba, como si tuviese la seguridad de que sus contactos en las altas esferas la harían intocable. Estos hechos, entre otros, constan en el acta del juicio que no fue revelada hasta bien entrada la década de los años 1950.

La acusación de haber sido la causante de la muerte de miles de vidas y ajusticiada por ello, puede ser tomada como una acción de distracción propia de tiempos difíciles, en un momento en que era habitual que cientos de jóvenes franceses fueran ejecutados en el frente, por deserción. Había batallas con cifras de cientos de miles de muertos y, en los que el ejército vencedor había tenido un número de bajas sólo algo menor. Eran, con cierta frecuencia, auténticas carnicerías humanas, que inundaban las trincheras con restos de cuerpos humanos tras enésima explosión, por lo que se pedían soluciones expeditivas ante cualquier atisbo de culpabilidad.

Fusilamiento

Fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento en la mañana del 15 de octubre de 1917. Tenía 41 años. Sobre los detalles de este episodio circularon muchas leyendas, como que antes de morir se despidió de los soldados del pelotón agitando la mano, o que sólo vestía un abrigo de piel, del cual se despojó para persuadir a sus ejecutantes, o que los propios soldados tuvieron que ser vendados para no sucumbir a sus encantos. En todo caso, si parece probado que lanzó un beso de despedida a sus ejecutores y que, de los 12 soldados que constituyeron el pelotón de fusilamiento, sólo acertaron 4 disparos, uno de ellos en el corazón que le causó la muerte instantánea.

Fusilamiento

Su cuerpo, que no fue enterrado, se empleó para el aprendizaje de anatomía de los estudiantes de medicina, como era habitual para los considerados criminales y ajusticiados en aquella época. Su cabeza embalsamada, que tenía el pelo teñido de rojo, como atestiguan quienes la vieron, permaneció en el Museo de Criminales de Francia hasta que en 1958, desapareció seguramente robada por un admirador.

Legado

Considerada una leyenda que curiosamente ha terminado representando la imagen del espionaje, cuando en realidad es su antítesis, ya que para cualquier espía la discreción es un elemento fundamental. Su personaje es descrito con pinceladas de leyenda. A pesar de la distancia en el tiempo, pocos son los acercamientos a su persona que dibujen claramente un ser humano, preso de su destino, que intentó olvidar sus propios fantasmas y tragedias personales creando un personaje ficticio llamado Mata Hari.

Enlaces externos

Fuentes