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Portal:Panorama Mundial/DE LA BLOGOSFERA/2016-01-21

Toda una joyita: Comparar a migrantes de Cuba con refugiados de Siria y hacerlo desde Colombia

LA PUPILA INSOMNE 19 de enero de 2016 CUBA

José Manzaneda*


QUE EN EEUU estén realizándose redadas masivas para deportar a migrantes de Centroamérica apenas es noticia. Son ya dos millones y medio las personas deportadas durante la administración Obama. El pasado año fueron 462.000, 1.265 al día.

¿Qué es –en contraste- noticia internacional reiterada? La situación de unos 7.000 migrantes cubanos, varados en Costa Rica, a quienes se les ha facilitado un dispositivo de viaje, cómodo y seguro, para que puedan llegar a EEUU. Allí –a diferencia del resto de migrantes— sí serán acogidos: recibirán ayudas sociales, papeles y residencia, gracias a la llamada Ley de Ajuste Cubano, que les considera automáticamente “refugiados políticos”.

El cinismo de este doble juego migratorio de Washington se hace aún más evidente cuando son los propios organismos de Naciones Unidas quienes catalogan a estas personas como migrantes económicos. Lo decía a CNN Roeland de Wilde, jefe de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones: “El Gobierno de Cuba ha repetido varias veces que estos cubanos salieron de manera regular, que pueden seguir saliendo del país y que van a seguir saliendo del país para lograr sus objetivos: son migrantes económicos”.

Nada que impida al diario español El País calificar a estas personas como los Refugiados de América, título de un reciente editorial en el que politizaba, una vez más, la emigración cubana: es “una prueba –decía- de que Castro debe dar pasos en la apertura del régimen” en “política de derechos humanos”. Este lenguaje –típico de la prensa de Miami— contrasta con la sensatez de su referente norteamericano, The New York Times, quien reconocía el privilegio migratorio cubano “como un absurdo de la política estadounidense” y pedía su derogación.

Pero no solo eso. El País llegaba a comparar la emigración cubana con la de los refugiados sirios en Europa. Un despropósito que repetían y ampliaban otras publicaciones, como Semana, donde leíamos: una “crisis de refugiados (como la de Siria) también se vive en América Latina y su origen está en Cuba”. El disparate es aún de mayor categoría si tenemos en cuenta que esto lo dice una revista de Colombia, país que tiene –según el ACNUR- 413.000 personas solicitantes de asilo por persecución política y que es el segundo del mundo en número de desplazados internos: 6 millones.

Otro tanto tenemos en la prensa de El Salvador. El Diario de Hoy recogía las impresiones de ciertos migrantes cubanos que, para poder llegar a EEUU, debieron “vender su casa”, y que señalaban la diferencia entre la imagen de “paraíso” turístico de su país y las condiciones de vida de la población. Algo que podría haberlo dicho cualquier migrante de Centroamérica. Sin embargo, esto no impedía al diario titular el reportaje “Mientras gobiernen los Castro, la gente seguirá saliendo de Cuba”. Y nos lo dice –recordemos— un diario de El Salvador, país que, tras décadas de neoliberalismo y a pesar de las fuertes inversiones norteamericanas, tiene a 2,5 millones de sus habitantes en EEUU, el 39 % de su población. Cuba, bloqueada y sin inversiones, tiene –en contraste- 1,2 millones de migrantes en EEUU, el 10,7 % del total.

En un artículo publicado en varios diarios de Miami y de América Latina, el conocido presentador de Univisión Jorge Ramos Ávalos, mexicano, defendía –increíblemente- el privilegio migratorio cubano: “Hay mexicanos y centroamericanos que se quejan –decía— (…) de que EEUU trata a los refugiados cubanos de una manera privilegiada. (…) Pero yo creo que hay que seguir protegiendo (los) (…) hasta que desaparezca la dictadura cubana”. Y añadía -sin despeinarse- que “los cubanos están huyendo como sea de su país”. Esto lo firma –recordemos- un periodista de México, que tiene 34 millones de migrantes en EEUU.

Por último, hay una pregunta a la que ningún medio –parece- quiere responder: ¿por qué los migrantes cubanos no vuelan directamente a EEUU desde su país, dado que –como se ha comprobado— tienen dinero para hacerlo? Y es que la respuesta destaparía ya por completo el cinismo de la Casa Blanca: porque a la gran mayoría EEUU les denegó la visa de entrada. De 300 solicitudes diarias, su Embajada en La Habana concede menos de 50 visas: una de cada seis peticiones. Pero si estas personas recorren 5.500 kilómetros, pagan miles de dólares a los coyotes y arriesgan su vida para entrar ilegalmente a EEUU, entonces sí: les aplican el estatus de “refugiados” y les conceden la residencia. Algo alucinante, maquiavélico y kafkiano. Tanto como la información que recibimos.

  • Coordinador de Cubainformación
Selección en Internet: Raquel Román Gambino