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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-02-22

Colombia: la paz, solo con cambios profundos

LA JORNADA 10 de febrero del 2017 MÉXICO

Gilberto López y Rivas

El hermano pueblo colombiano, sectores sociales y comunidades indígenas-afrodescendientes en resistencia, han estado pronunciándose por la paz, con la movilización y la determinación firme de avanzar hacia cambios básicos institucionales y estructurales que requiere Colombia.

Para materializar esta decisión, se construye una amplísima red de organizaciones que constituya una poderosa corriente de opinión democrática por una trasformación de fondo del país, sustentada desde este referente amplio donde confluyan y se sinteticen los intereses de las mayorías nacionales.

Se avanza, a contracorriente, en una batalla política por la verdad y la justicia, a partir de una noción de paz ligada, a su vez, a la noción de cambios, por lo que es un contrasentido la idea de que la paz comprende únicamente lo acordado en La Habana o, más aún, la concepción subyacente del gobierno sobre una paz que no afecta en nada la naturaleza terrorista de Estado, el modelo socioeconómico y las estructuras paramilitares que condujeron a la cruenta confrontación armada.

Con toda razón, sectores representativos de la Iglesia colombiana han denunciado recientemente el asesinato alevoso de líderes sociales y personas que forman parte de movimientos políticos independientes; cuestionado enérgicamente el reagrupamiento acelerado y el aumento del paramilitarismo, cuyos grupos ingresan súbitamente a las zonas que abandonan integrantes de las FARC en su proceso de desmovilización e implementación de los acuerdos logrados en La Habana; destacan las violencias atroces contra los reclamantes de tierras de las que fueron despojadas las comunidades en forma fraudulenta y criminal; señalan el control bélico de las tierras vinculadas con el fenómeno de las rutas del narcotráfico, unido a todo un sistema de delincuencia organizada alrededor de los cultivos ilícitos y apoderamiento, a la vista de todo el mundo, de las regalías y del pago de impuestos. Control que sirve de aprestamiento para la explotación de la minería ilegal, la extracción de las riquezas de nuestros suelos y subsuelos, y el arrasamiento del ecosistema.

Ante tales hechos, interrogan incisivamente: ¿Hay anuencia del Estado o es simplemente un descuido de las autoridades responsables de dar cumplimiento a lo pactado? ¿Hay simpatía estatal con estas formas ilícitas de dominio y manipulación de unos territorios de ancestrales dueños que el Estado no admite como poseedores legítimos? (monseñor Hugo A Torres Marín. Caritas Diocesana, 3 de febrero deL 2017).

La dinámica de participación de la sociedad en los diálogos intenta llegar también a las mayorías no organizadas, que no son escuchadas ni tomadas en cuenta en las decisiones sobre el rumbo de ese país, y que se encuentran en este estado no por obra del azar, sino como resultado de las políticas del régimen dominante. La minoría, que por décadas ha mandado en Colombia, es reacia al cambio y solamente con la presión de la sociedad y los pueblos indígenas y afrodescendientes se moverá para que deje de considerar a estas voces como una recomendación que no la obliga.

Valen más expresiones de la democracia en la calle y en los territorios que en el parlamento, porque es la fuerza del pueblo movilizado la que vuelve vinculantes sus propuestas de transformación, y la que hace que las clases dominantes lo tengan en cuenta como sujeto indispensable a la hora de tomar decisiones que marcan el destino y la paz de Colombia.

Los acuerdos firmados entre las FARC-EP, importantes en el camino de la paz, deben ser examinados como un proceso entre el gobierno y esa insurgencia, pero la construcción de la paz sobrepasa esta negociación, porque es una tarea de toda la sociedad, de la nación colombiana, de los pueblos y sectores que integran esa entidad nacional multiétnica y multicultural; es responsabilidad de un frente amplio, sólido y unitario de organizaciones que incluya las múltiples agendas locales, regionales y nacionales, con prácticas explícitas de intervención y poder popular, de voluntad política, movilización social y defensa de la soberanía, como tarea de todos y todas, y no sólo de una clase política que ha sumido al país en una guerra de décadas.

A partir de estas consideraciones, saludamos los esfuerzos por lograr la paz en el diálogo que tiene lugar en Ecuador, entre el gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el que se insiste en que la participación de la sociedad y los pueblos será en función de iniciativas y propuestas que hagan viable la paz.

Acorde con lo que plantea el colega Santos Alonso Beltrán, la naturaleza de esta organización armada, su modelo de relacionamiento social y el momento político y militar que vive esta guerrilla, obligan a pensar un esquema de trabajo diferente y alternativo que conduzca a un proceso de negociación exitoso, que a la vez sume al iniciado con FARC-EP.([Las conversaciones de paz con el ELN: un modelo de negociación diferente, revista Izquierda, número 57, septiembre deL 2015).

Beltrán plantea que para el ELN una agenda que no incluya una discusión sobre mecanismos para la defensa efectiva de los derechos humanos, la justicia, la reparación de las víctimas, la reforma de las fuerzas militares y la reconstrucción de la memoria es una agenda limitada. De la misma manera, esta organización ha insistido en discutir el reconocimiento efectivo de la participación de las minorías, el rediseño de los mecanismos e instituciones de control y la resignificación de los procesos democráticos.

Además, en materia económica, el modelo, la política de explotación de los recursos naturales y la relación con los organismos económicos multilaterales, han sido temas recurrentes en las demandas del ELN. Una agenda para el ELN es amplia y estructural.

Un proceso de paz en el que solo se desarma la insurgencia, mientras todas las estructuras presuntamente legales e institucionales continúan cumpliendo la tarea de garantizar el sistema capitalista de explotación y dominación del pueblo, utilizando, al mismo tiempo, con ese propósito, a los agrupamientos clandestinos paramilitares-delincuencia organizada, no llevará más que a la continuidad del terrorismo de Estado por otras vías.


FARC-EP ratifican voluntad para cumplir pacto con Gobierno colombiano

PRENSA LATINA 20 de febrero del 2016 CUBA

Adalys Pilar Mireles*

Tras casi tres meses del trascendental pacto con el Gobierno colombiano el líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, ratificó hoy la voluntad de esa guerrilla para cumplir lo concertado y su confianza en la posibilidad de una paz completa.

En diálogo con Prensa Latina (PL) el máximo jefe de ese movimiento ahondó en torno a los tropiezos, proyecciones y desafíos de la llamada etapa de postconflicto o posacuerdo.

PL: ¿Cómo define el momento que vive Colombia tras la firma de la paz con las FARC-EP y el comienzo de diálogos públicos con el ELN?

TJ: Vivimos en lo que podría llamarse un período de gran agitación, hasta los enemigos más acérrimos de la paz perciben las consecuencias de los acuerdos y diálogos con la insurgencia; para bien o para mal todo el país habla de ello, se atisban en el horizonte grandes sacudidas en el terreno político, un incremento considerable de la presencia popular en ese ámbito y hay quienes temen a esa participación, por eso tanta candela contra la paz.

PL:¿Cuál es su valoración sobre la última gran marcha de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) rumbo a las zonas y puntos transitorios?

TJ: Las marchas a los puntos y zonas veredales transitorias de normalización fueron previstas en el Acuerdo Final con el propósito de hacer posible el cumplimiento de lo consensuado; para las FARC-EP era una cuestión de honor y un propósito político cumplir fielmente con lo prometido para así desarmar por completo a quienes argumentan que todo lo nuestro es tramposo.

El país entero -añadió- es testigo de las condiciones en que los guerrilleros hallaron sus lugares de destino, pese a los discursos oficiales sobre el cumplimiento en los preparativos; son el Gobierno y el Estado quienes comienzan a demostrar su falta de seriedad, y eso tendrá sus efectos hacia el futuro de la política.

Pero lo más significativo para nosotros fue el abierto respaldo de la población; en un país donde todos los días se dice que nadie nos quiere, resultan conmovedoras y alentadoras las expresiones y acciones de apoyo a los nuestros, los pobladores se volcaron a recibirnos y acompañarnos.

PL: No obstante los atrasos en la adecuación de esos lugares los miembros de la guerrilla llegaron hasta allá y contribuyen a la construcción de sus propios campamentos. ¿Otro gesto de paz?

TJ: Claro, Colombia terminará por conocer y convencerse de la honestidad y la capacidad de trabajo de las FARC-EP.

PL:¿Dicho retraso alterará el cumplimiento del cronograma para el desarme? ¿Cuándo prevén las FARC-EP que culmine la dejación de armas?

TJ: Habrá que dialogar al respecto, nuestra intención no es diferir o aplazar de algún modo el cumplimiento de lo acordado, los imprevistos y las dificultades tendremos que abordarlos con el mejor espíritu constructivo, lo ideal sería cumplir con el cronograma, pero ustedes pueden atestiguar quién está fallando. El problema real es que el Gobierno colombiano parece exigir el cumplimiento estricto de los términos cuando él mismo falta a su palabra; la idea es solucionarlo todo de la mejor manera, de conformidad con el espíritu -y hasta donde sea posible- la letra de lo convenido, la prórroga indefinida sólo sirve a los intereses de los enemigos de la paz, subrayó.

PL: El Gobierno ha prometido asistencia médica para la tropa en general y en particular para las embarazadas, madres que están amamantando a sus bebés y niños. ¿Está conforme con el programa previsto?

TJ: Lo previsto es lo que reza en los acuerdos y protocolos, con ellos podemos expresar nuestra conformidad, lo que preocupa más bien es la paquidérmica diligencia del Estado para cumplir con lo establecido en los términos y formas como se pactó.

PL: Defensores de derechos humanos, líderes comunitarios, políticos e incluso dirigentes de las FARC-EP han alertado sobre lo que consideran una revitalización del paramilitarismo en algunas zonas. ¿Opina que es un peligro para la paz?

TJ: La violencia contra líderes, dirigentes populares y sociales (el asesinato del inconforme, de quien protesta y reclama por sus derechos conculcados) siempre ha sido el principal enemigo de la democracia en Colombia, a ella realmente puede imputarse la causa fundamental del largo conflicto interno.

No se trata -consideró- de exhortar al gobierno sino de exigir el cumplimiento de lo consensuado con relación a garantías de seguridad y combate al paramilitarismo, un conjunto de medidas contempladas en el Acuerdo Final, que de aplicarse y cumplirse rigurosamente, van a atacar de raíz y definitivamente ese problema; para eso fue la mesa de conversaciones.

El Acuerdo Final (suscrito el 24 de noviembre) va mucho más allá, es para todo el movimiento social y popular; por eso la importancia que tiene lo contemplado en esta materia para la democratización efectiva del país.

PL: ¿Está listo el modelo para reintegrar a la sociedad a los desmovilizados?

TJ: Nadie en las FARC-EP va a desmovilizarse (...) se trata de una fijación que el Estado logró posicionar en la mentalidad general y que por tanto se usa sin pensar en su significado; desmovilizar es enviar a alguien para su casa, liberándolo de cualquier compromiso con la fuerza a la que perteneció, es olvidar el pasado e iniciar un camino distinto.

Nosotros, y así quedó contenido en los acuerdos, haremos el tránsito de la política clandestina y con armas a la política abierta y sin armas, pero seguiremos en nuestra lucha; jamás aceptamos en la mesa de conversaciones el modelo liquidador del Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR).

Nos reincorporaremos a la vida civil de modo colectivo, cohesionados, con un proyecto económico, social y político de vida y trabajo legal, para continuar la búsqueda de nuestro objetivo estratégico por otros medios, explicó.

Todas esas cosas se están precisando actualmente en la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación y el Consejo Nacional de Reincorporación, mecanismos bipartitos encargados de que los consensos sean una realidad; aunque se ha avanzado, aún hay muchos puntos pendientes.

PL: ¿Cuál es el mayor desafío de la actual etapa?

TJ: Se lo diré lo más concretamente posible: por un lado conseguir la implementación y cumplimiento estricto de lo acordado y, por otro de modo simultáneo, conseguir que la mayoría del pueblo colombiano dé la espalda definitivamente a los rabiosos enemigos de la paz.

PL: ¿Cómo será la vida de la guerrilla en los puntos y zonas transitorios?

TJ: Hay un sin número de actividades a cumplir y desarrollar en esos lugares; lo que va a haber es trabajo disciplinado y mucho estudio, se trata de dos consignas que han permanecido en la conciencia de las FARC-EP durante toda su existencia.

Viviremos como hemos vivido siempre, una vida de campamento con su régimen interno; ella facilitará el desarrollo ordenado de todo lo pendiente.

PL: ¿Mantiene la propuesta de un Gobierno de transición para 2018?

TJ: Las FARC-EP lanzamos la propuesta de un Gobierno de transición para el año 2018, cuyo principal compromiso sea el cumplimiento y desarrollo pleno de los pactos, eso sólo será posible con la unidad de todo el movimiento popular y social por la paz y la justicia social, pero además aliándonos con sectores progresistas y democráticos, incluso de derecha, que concedan también una importancia cardinal a la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera.

Alcanzar ese propósito requerirá de mucho diálogo, de mucha paciencia, de mucha amplitud, de atinada convergencia; será todo un proceso donde, en segundo lugar, se priorice el manejo transparente de los recursos del Estado.

PL: ¿En mayo estarán creadas las condiciones para constituir el partido de las FARC-EP?

TJ: Confiamos en que así será, nuestro interés no es el de dilatar algo tan importante y urgente.

PL: Una vez en marcha las pláticas con el ELN, a qué exhortaría a las partes involucradas en esa negociación.

TJ: A llegar a un pronto acuerdo; el nuestro es un referente importante que puede facilitar mucho las cosas.

PL: Expertos afirman que habrá puntos de contacto o coincidencias entre ambos procesos. ¿Cuál es su opinión?

TJ: El objetivo perseguido por los dos procesos es prácticamente el mismo y de algún modo, aunque con algún matiz particular por parte de la insurgencia, los interlocutores representan los mismos intereses que los de la mesa de La Habana (con las FARC-EP); los pactos, pese a sus particularidades, tendrán que parecerse, ya ni siquiera se puede pensar en unas pláticas tan largas como las desarrolladas en el caso nuestro.

PL:¿Confía en la posibilidad de conseguir una paz completa para Colombia?

TJ: Ese es el objetivo que hemos perseguido desde el comienzo de nuestra lucha; siempre hemos considerado realizable la paz con justicia social, democracia, soberanía, en un país encaminado a la prosperidad colectiva. Si no fuéramos revolucionarios y soñadores que amamos a nuestra nación y su pueblo de esta manera, no hubiéramos dedicado la vida entera a la búsqueda incesante de esa meta.

  • Periodista de PL

Ecuador por otra goleada de zurda a la derecha en Nuestra América

Patricio Montesinos*

Las fuerzas progresistas ecuatorianas, lideradas por el partido Alianza País y su candidato presidencial Lenín Moreno, se aprestan a propinarle otra goleada de zurda a la derecha en Nuestra América, en las elecciones generales que acaban de celebrarse en esa nación sudamericana el pasado 19 de febrero.

Moreno, heredero de las conquistas de la Revolución Ciudadana encabezada por el actual mandatario Rafael Correa, es el aspirante con mayores posibilidades a imponerse en la consulta popular, según los más recientes sondeos.

Acorde con reiteradas denuncias, Moreno y su partido enfrentan una severa campaña mediática, muy parecida a las orquestadas en los últimos tiempos contra varios gobiernos y formaciones políticas progresistas en Latinoamérica, dirigida a denigrar y por supuesto a derrocar a la Revolución Ciudadana.

Los protagonistas de esa cruzada son los mismos, la oligarquía nacional en componenda con la derecha regional y sectores ultraconservadores de Estados Unidos, los cuales persisten en revertir los procesos revolucionarios e integracionistas en la Patria Grande.

Correa reveló hace pocos días que desde Miami, conocido enclave subversivo en territorio estadounidense adverso a Nuestra América, se lleva a cabo una infundada y feroz operación mediática de descredito del partido Alianza País, al que se insiste en acusar por supuestos hechos de corrupción, pero sin presentarse prueba alguna.

Ese modus operandi es similar al empleado durante el golpe de Estado en Brasil que sacó del poder el pasado año a la legítima presidenta Dilma Rousseff, y a los practicados por los sectores conservadores de la región en las elecciones de Argentina, del 2015, y contra otros gobiernos progresistas como los de Venezuela, Bolivia, El Salvador y Nicaragua.

Aunque tales planes desestabilizadores no han tenido el éxito que esperaban sus actores, y en Nicaragua se le puso freno a la arremetida derechista con el triunfo abrumador del Sandinismo en las elecciones de noviembre pasado, los enemigos de la independencia y la unidad de la Patria Grande se emplean a fondo ahora en Ecuador.

Sin embargo, Correa ha reiterado que aguarda por una victoria contundente de su organización en los cercanos comicios ecuatorianos que contribuya a quebrar definitivamente la denominada restauración conservadora en Nuestra América.

El líder de la Revolución Ciudadana ha subrayado asimismo que ese eventual triunfo ayudará a que las fuerzas de izquierda latinoamericanas tomen un nuevo impulso.

Y tiene mucha razón Correa porque otra goleada de zurda en Ecuador, tras la del Sandinismo y Daniel Ortega en Nicaragua, daría al traste con el repetido síndrome del fin del progresismo en la Patria Grande.

  • Analista político


Los acreedores exigen nuevos ajustes a Grecia a cambio de relajar las metas fiscales

EL PAÍS 10 de febrero del 2017 ESPAÑA

Las instituciones quieren que Atenas se comprometa a recortar tres mil 600 millones si incumple los objetivos

Claudi Pérez

La deuda griega a dos años paga ya intereses superiores al 10%; el conflicto entre el FMI, la Comisión Europea y los ministros de Finanzas del euro amenaza con descarrilar el tercer rescate y acabar en un cuarto, y quién sabe si en unas elecciones anticipadas que compliquen aún más el superciclo electoral europeo, con los populistas al alza en Holanda (se vota en marzo), Francia (mayo) y Alemania (otoño) y con el Movimiento 5 Estrellas cerca de la cabeza en Italia.

Con los mercados de nuevo en alerta, el presidente del Eurogrupo, el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem, convocó el pasadoe viernes una reunión de urgencia en Bruselas entre las instituciones involucradas en el programa griego —anteriormente conocidas como troika— y el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos.

Los acreedores quieren poco más o menos lo de siempre: el Eurogrupo y el FMI plantean que Atenas se comprometa a aprobar un paquete de medidas del 1% del PIB en el 2018 y un 1% adicional para más adelante si incumple las metas actuales: tres mil 600 millones en total, según las fuentes consultadas. Básicamente, en recortes de pensiones y a través de una ampliación de las bases imponibles, rebajando el mínimo exento a partir del cual las familias dejan de pagar a Hacienda.

Atenas se niega en redondo a meter de nuevo la tijera en las pensiones, pero no descarta un esfuerzo extra por el lado fiscal si consigue concesiones a cambio: una relajación de los objetivos fiscales o incluso adelantar las promesas de reestructuración de la deuda.

La madeja de la crisis helénica vuelve a liarse: la salida de Grecia del euro vuelve a ser una posibilidad si el rescate acaba en el enésimo fiasco. El FMI acaba de sacudir la mesa de negociaciones. El Fondo afirma que la deuda pública griega (del 179% del PIB) es insostenible, y que los objetivos presupuestarios fijados por los acreedores no son realistas. Tanto Dijsselbloem como el presidente del mecanismo de rescate europeo (Mede), Klaus Regling, han salido en tromba contra la institución con sede que lidera Christine Lagarde, a la que acusan de minusvalorar los progresos conseguidos. Atenas quiere también al Fondo fuera, pero Alemania quiere lo contrario.

A pesar de las diferencias, los acreedores han preparado a conciencia la reunión de esta tarde para presentarse como “un frente unido” ante los griegos, informa Reuters. El objetivo es llegar al Eurogrupo del 20 de febrero con las cosas más claras, aunque las fuentes consultadas no esperan un acuerdo al menos hasta mediados de marzo: después de las elecciones holandesas. En realidad, la fecha límite es julio. Atenas podría quedarse sin blanca en verano. Hasta entonces, se espera un nuevo capítulo del tira y afloja ya casi tradicional entre las instituciones y el Ejecutivo griego, con la amenaza del Grexit (la salida del euro) de nuevo en las cartas y el potencial desestabilizador de este asunto con toda Europa pendiente de las elecciones en varios de los grandes países del euro, y con las primas de riesgo asomando de nuevo en algún país (Italia y Portugal por su situación económica; Francia por el miedo a Le Pen, y España, aunque en menor medida, por la posibilidad de contagio).

Los europeos acaban de lanzarle un guiño al Fondo: Dijsselbloem ha asegurado que la posibilidad de relajar los objetivos fiscales de Grecia "está sobre la mesa". El rescate exige un superávit primario (sin contar los intereses de la deuda) del 3,5% del PIB a partir del 2018. La Comisión siempre estuvo a favor de dejar esa cifra alrededor del 2%. Los ministros de Finanzas, capitaneados por el alemán Wolfgang Schäuble, se negaban en redondo. Pero esa puede ser la concesión que el Fondo necesita, aunque el meollo de la cuestión era y es la reestructuración de la deuda.

Eso sí: no hay concesiones sin exigencias. "Lo que está sobre la mesa es el superávit fiscal", ha dicho Dijsselbloem en Ámsterdam, pero también "las futuras reformas, en especial la de pensiones".

Horas antes de esta reunión de urgencia, el ministro alterno de Asuntos Europeos de Grecia, Yorgos Katrougalos, se entrevistó en Bruselas con el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. Katrougalos defendió el papel del Ejecutivo comunitario en esta negociación y aseguró que lo único que frena el acuerdo es la estricta posición del FMI. "Estamos intentando forjar un paquete de medidas, un compromiso decente. Eso implica que no puede contener medidas irracionales", explicó en un encuentro con varios periodistas, en referencia a las demandas del Fondo. El ministro auguró que habrá un pacto la próxima semana.

SOLO UN TERCIO DE LAS REFORMAS

Grecia tiene, pese a todo, serios problemas: el Gobierno confiesa que solo ha puesto en marcha un tercio de las medidas necesarias para pasar el segundo examen del programa, que le daría derecho a más ayudas e incluso a entrar en el programa de compras del BCE. Sin ayudas, Atenas volverá a estar sin dinero en verano.

Las instituciones presionan para que el Ejecutivo helénico apruebe una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral, y modificaciones en la de pensiones. Pero además las instituciones quieren medidas fiscales por importe del 2% del PIB, según Bloomberg, que incluiría rebajar el umbral a partir del cual las familias están obligadas a pagar impuestos. Nada de eso va a ser fácil: el Gobierno de Alexis Tsipras está de capa caída en las encuestas, las protestas en la calle se suceden en los últimos días y a los problemas con la ex troika se suma la crisis de refugiados y la renovada tensión con Turquía en el Egeo.

El lío es considerable, como casi siempre con Grecia. Alemania quiere al FMI a bordo. Pero al FMI no le salen las cuentas, y si sus análisis siguen confirmando que la deuda no es sostenible no pondrá dinero en el tercer rescate. Si el FMI no arrima el hombro, el tercer rescate sería un fracaso: habría que negociar un cuarto programa, sin el FMI, muy difícil de aprobar en los Parlamentos del norte, en Alemania en particular. El FMI pretende, de la mano del BCE, que Europa se comprometa a aplicar nuevas medidas de reestructuración. Pero a apenas unos meses de las elecciones germanas, y a apenas unas semanas de las holandesas, ese extremo parece complicado.

Los halcones afilan sus garras: el presidente de los liberales alemanes, Christian Linder, aboga abiertamente por la salida del euro de Grecia y una posterior reestructuración. El ministro alemán Wolfgang Schäuble ha asegurado esta semana que una reestructuración más ambiciosa de la deuda solo puede hacerse fuera del euro. “Hay que mantener la presión para que Atenas haga reformas”, ha dicho el ministro, que en el 2015 presionó en favor de una salida temporal del euro. “Grecia se acerca a otro momento decisivo”, decía hoy el think tank Eurointelligence. Y van cientos desde el 2010.