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Portal:Panorama Mundial/DE LA PRENSA/2017-09-22

Aumenta el hambre en el mundo y ya afecta a 815 millones de personas

REBELIÓN 18 de septiembre del 2017 ESPAÑA

La ONU también prevé en el 2017 una cifra récord en la producción mundial de cereales

Enric Llopis*

El 26 de septiembre Naciones Unidas conmemora el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. La ONU recuerda que hoy existen en el mundo cerca de 15 mil armas de estas características, y que los países que las poseen cuentan con programas de “modernización” a largo plazo, lo que incluye la dotación económica. Asimismo, más de la mitad de la población mundial vive en países que disponen de este tipo de armamento o forman parte de “alianzas” nucleares.

Naciones Unidas informa que, tomando como referencia el 2016, no se ha destruido ningún arma nuclear de acuerdo con lo establecido en los tratados, ni tampoco existen negociaciones en marcha; sin embargo, “ha habido importantes reducciones de armas nucleares desplegadas desde el apogeo de la 'guerra fría'”.Otro motivo de preocupación para Naciones Unidas es que la doctrina de “disuasión nuclear” se mantiene como factor de la política de “seguridad” de los estados.

El pasado siete de septiembre la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) anunciaba la posibilidad de que en el 2017 se produjera un récord en la producción mundial de cereales, que alcanzaría las 2 mil 611 millones de toneladas, por encima del registro máximo anterior, el del 2016. Así, está previsto que la producción global de trigo en el presente año se eleve a 748,8 millones de toneladas; que la de cereales “secundarios” (como maíz y cebada), a mil 359 millones de toneladas; y que también alcance un récord la producción mundial de arroz: 503 millones de toneladas.

Son realidades que coexisten. Dos días antes de que se difundieran las previsiones citadas, responsables de la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) resaltaron que las diferentes sequías dejaron en Etiopía a cerca de 8,5 millones de personas con necesidades de ayuda alimentaria. En regiones como Ogaden, en el sureste del país, la escasez pluvial se prolongó por tercer año consecutivo. Naciones Unidas concluyó en un comunicado que la muerte de numerosos animales estaba colapsando los medios de vida pastoriles, e incrementando el hambre y la malnutrición en el país.

Los medios informativos se hicieron eco el 16 de septiembre del informe de la FAO sobre “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” (2017). El documento apunta que el hambre afectó durante el 2016 a 815 millones de personas en el planeta, lo que representa el 11% de la población mundial. La cifra supone un repunte, afirma Naciones Unidas, tras una década de descenso. Además la ONU subraya la existencia de conflictos -489 millones de personas castigadas por el hambre vive en países afectados por conflictos- y factores como el cambio climático o la crisis económica global como causas del incremento (el hambre afectó en el 2016 a 38 millones de personas más que en el 2015).

Entre otros ejemplos, el documento resalta las hambrunas a principios del 2017 declaradas en Sudán del Sur, donde cinco millones de personas padecen inseguridad alimentaria; y los riesgos de que ocurra otro tanto en Yemen, Somalia y el noreste de Nigeria. La FAO también alerta de que el hambre azota hoy a la mitad de la población en la República Centroafricana.

En la síntesis del informe de 144 páginas, Naciones Unidas añade que cerca de 155 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica y 52 millones, desnutrición aguda (porcentajes singularmente elevados se registran en la subregión del Asia Meridional). Otro aspecto sobre el que se llama la atención es el de los adultos obesos: 641 millones (13% de los adultos del planeta); además, 41 millones de niños menores de cinco años padecen sobrepeso. Por otra parte, la cifra de mujeres entre 15 y 49 años afectadas por anemia alcanza los 613 millones, lo que supone el 33% de las mujeres en edad fértil de todo el planeta.

El documento de la FAO analiza el hambre por regiones. Así, el continente más afectado por la subalimentación es África (20% de la población continental); en este punto se observa una notable diferencia entre el África Septentrional, donde las personas que sufren hambre representan el 8,3% de la población, y el África Subsahariana (22,7%). Los mayores índices mundiales se registran en el África Oriental, donde el 33,9% de la población está subalimentada. El segundo continente más castigado por el hambre según la FAO es Asia (11,7% de la población), seguido por Oceanía (6,8%) y América Latina y el Caribe (6,6%); en esta región se observa un agudo contraste entre la población afectada en América Latina (5,9%), y en el Caribe (17,7%). En otra escala se sitúan, según la FAO, América del Norte y Europa, donde las tasas de hambre/población resultan inferiores al 2,5%.

Otro punto en el que se advierten grandes desequilibrios territoriales es el de los niños con retraso en el crecimiento o “deficiencia” en talla para su edad: la gran mayoría viven en Asia (87 millones) y África (59 millones). En cuanto a la obesidad, se ha producido un incremento a escala global desde el 1975, “y el ritmo se ha acelerado en la última década”, apunta el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”. De hecho, mientras que en América del Norte, Europa y Oceanía el 28% de los adultos son obesos, el porcentaje se reduce al 11% en África y el 7% en Asia; En América Latina y el Caribe, la obesidad afecta a cerca del 25% de la población adulta.

“Puesto que las grandes empresas dominan cada vez más los mercados, los alimentos altamente procesados son más fáciles de conseguir, en detrimento de los alimentos y hábitos dietéticos tradicionales”, constata Naciones Unidas. También la anemia afecta a las mujeres en edad reproductiva de modo diferente: más del 35% de las mujeres entre 15 y 49 años en África y Asia, y una tasa inferior al 20% en América del Norte, Europa y Oceanía, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe de la FAO destaca los conflictos como una causa cada vez más relevante de inseguridad alimentaria y malnutrición en el planeta. La tendencia apunta al crecimiento: más de 100 millones de personas sufrían en el 2016 un “nivel crítico” de inseguridad alimentaria, en comparación con los 80 millones del 2015. Actualmente la FAO informa de que 19 países registran crisis prolongadas (14 de ellos desde el 2010, la mayoría en África) debido a situaciones de conflicto y violencia, además de otras como grandes sequías (Irak, Afganistán y Siria), el fenómeno El Niño en Sudán, Burundi y la República Democrática del Congo y tanto las inundaciones como los ciclones tropicales en Yemen; en estos casos, una parte significativa de la población es “muy vulnerable” al hambre, la enfermedad y la erosión de los medios de vida.

Otra consecuencia son los desplazamientos, que afectan a más del 20% de la población en Somalia y Sudán del Sur, y a más del 60% en Siria. Asimismo Naciones Unidas ha informado recientemente de la llegada a Bangladés de 400 mil refugiados de la etnia rohingya (de religión musulmana), que escapan a la “limpieza étnica” en Myanmar (antigua Birmania).

El informe advierte que muchos de los conflictos que se prolongan en el tiempo franquean las fronteras nacionales y cobran una dimensión regional. Así ocurre en el Cuerno de África y la región africana de los Grandes Lagos; entre Afganistán, India y Pakistán; o en el caso de Camerún, Chad y el norte de Nigeria por la violencia del grupo terrorista Boko Haram. A la afección sobre la vida y los derechos humanos de los procesos señalados, se agrega la dimensión macroeconómica.

Así, un estudio reciente de S. Costalli, L. Moretti y C. Pischedda -“The economic costs of civil war”- realizado en una veintena de países, concluye que la existencia de conflictos armados reduce un 17,5% el PIB por habitante (cifra promedio). Sin embargo el porcentaje varía de modo notable según los países, ya que si la caída de la producción en Siria fue, según el citado estudio, del 50% entre el 2010 y el 2015, la merma del PIB en Libia llegó al 24% en el 2014 “después que se desatara la violencia”, apunta Naciones Unidas. En el caso de Yemen, el desplome de la producción nacional osciló entre un 25% y un 35% en el 2015, año en que comenzaron los bombardeos en el país liderados por Arabia Saudí.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista colaborador de diferentes secciones del periódico Rebelión

Terrorismo: ¿qué han hecho los clubes electorales?

RED VOLTAIRE 12 de septiembre del 2017 FRANCIA

Herbert Mujica Rojas*

En épocas en que la información es velocísima, en tiempo real, es imprescindible que todos los gobiernos instalen una línea coherente de trato al terrorismo. Si hay canales televisivos, estaciones radiales y medios impresos, todos, ABSOLUTAMENTE TODOS, están constreñidos a dar a conocer qué fue el violentismo terrorismo, sus crímenes de lesa humanidad, los abominables atentados contra la propiedad pública y privada y quiénes fueron sus tristes protagonistas, con nombres y apellidos, directos o indirectos.

El violentismo terrorismo costó al país la vida de más de 25 mil ciudadanos y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas materiales a la Nación.

Pero hay una lucha política e ideológica que debiera verificarse en los ámbitos sindicales, gremiales, de toda índole y fue y es responsabilidad de los partidos políticos.

La muy evidente tragedia es que en Perú NO EXISTEN LOS PARTIDOS POLITICOS. Hay clubes electorales duchos en “preparar” alfiles angurrientos para saquear los fondos del Estado y las luchas intestinas se agudizan cuando hay elecciones. Repartir el botín fiscal es una tarea en que se han especializado no pocos delincuentes que manejan juzgados, direccionan a magistrados para sus dictámenes, se compran bienes inmuebles millonarios, viven fuera del país con fondos de procedencia ignota y se permiten “opinar” vía Facebook, Twitter y demás redes sociales con la ayuda rastrera de mastines asalariados.

Los clubes electorales solo ensamblan esfuerzos rentables. El terrorismo, la violencia que viene de la desigualdad y la fractura en el reparto de la riqueza en el Perú, no interesa ¡para nada! a las corporaciones porque su fin no es la revolución social sino la picardía en los contratos o licitaciones con nombre propio y coimas cifradas en bancos europeos o en paraísos fiscales.

El desinterés manifiesto y, peor aún, el repudio instantáneo de los jóvenes hacia los mal llamados “partidos políticos” es moneda común y nadie puede desmentir el lacerante aserto. Las nuevas promociones solo han visto corrupción, robo, monra, inmoralidad, en sus líderes y por eso abominan de militar en cualquier congregación.

Describo, para mejor ilustración del lector, un caso significativo. El Apra que durante decenios representó una opción política con la adhesión de cientos de miles y millones de ciudadanos, hoy ya no existe en gran parte del Perú. Acaban de desalojarlos, por falta de pago, de su local en Cajamarca donde en el 1933 se levantaran huestes rebeldes y con el liderazgo, entre otros valientes, de Carlos Malpica Rivarola. En La Libertad han perdido desde la alcaldía de Trujillo hasta el gobierno regional del departamento. Gracias al alanismo depredador lo que antaño fuera clarín y esperanza de lucha, hoy tan solo es recuerdo, añoranza, falta de fe y aprovechamiento del logotipo por unos cuantos rufianes que no sueltan el manubrio en decadencia absoluta.

Del resto de agrupaciones tampoco hay mucho que decir. Todos tornaron electoreros, aprovechadores de coyuntura y vividores del mundo formal de una democracia boba y complaciente con los grupos de poder criollos y foráneos, en tiempo real.

Entonces si quienes estaban comisionados para luchar políticamente contra el terrorismo y todas sus manifestaciones, no existen, ¿qué queda como alternativa?

La respuesta tiene que llegar luego de un gran debate en que todos asuman su responsabilidad activa y cívica. Como está el asunto, es vía fácil para los violentistas que a pesar de lo arcaico y destructivo de su mensaje, incurren en accionar más orgánico y efectivo hasta que se les haga frente y demuestre que su insania no volverá a ensangrentar al Perú y que es hora de ganarles la batalla, sepultar su odio enceguecido pero también de alumbrar, con fanales potentes, el camino revolucionario por un Perú libre, justo y culto.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Periodista peruano, analista político

Otro encuentro espurio de Temer: Esta vez con Trump

ALAI 18 de septiembre del 2017 ECUADOR

Emir Sader*

La capacidad de sobrevivir del gobierno Temer confirma la podredumbre del sistema político brasileño. Basta un presidente, llegado por medio de un golpe al gobierno, agradar en todo y por todo a los bancos privados, usar a su antojo todos los recursos posibles para comprar apoyos en el Congreso, y aparecer como alternativa al retorno de Lula al gobierno, para que pueda sobrevivir.

No importa si cuenta con un apoyo mínimo – del 5% - de la población y con el rechazo de una mayoría aplastante, no importa si todos saben que él es el jefe de una banda que ha asaltado al poder, no importa si ni siquiera gran parte de los medios – incluida la Globo – ya no lo apoya.

No importa si el presidente de Brasil es víctima de escarnios también fuera del país – entre ellos el apodo de Mr. Fuera Temer -, que ya nadie más toma en serio al mandatario del más grande país de América Latina. Demuestra que se puede ser presidente del país corrompiendo al Congreso, contando con complicidades del poder Judicial, valiéndose del dinero como forma de mantenerse en el poder.

El gobierno Temer se ha convertido en el mejor gobierno que el dinero puede comprar en Brasil, así como el Parlamento y el poder Judicial, cómplices del gobierno más corrompido que el país haya conocido.

El presidente golpista recibe, en la oscuridad de la noche, en la residencia presidencial, a cómplices de todo tipo, desde miembros del Supremo Tribunal Federal hasta gente de su banda, incluso a algunos que después rompen con él, evidenciando los más graves crímenes que un presidente pueda cometer, incluyendo la recepción de valijas de dinero, cargadas por uno de sus más estrechos aliados, destinadas directamente a él.

Temer ha levantado la altura de la cerca de la residencia presidencial, para impedir que los medios sepan a quién recibe, a veces en plena madrugada, los fines de semana. Nadie conoce el tipo de personas que entran y salen de ahí, ni con cuántos recursos entran y salen y con qué tipo de intenciones y planes.

Es un gobierno que ya no gobierna hace meses, que apenas sobrevive, desde que fue herido de muerte por denuncias de sus propias comparsas. Mientras tanto, da continuidad a la más antipopular política económica que Brasil haya conocido, que desmonta el patrimonio público, que atiende tan solamente a los grandes bancos privados, destruye el patrimonio público mediante privatizaciones, de forma impune, empezando por Petrobras, y pronto avanzará hacia otras empresas estatales brasileñas.

Brasil tiene un presidente odiado por el pueblo, despreciado por sus mismos aliados, ridiculizado por los medios nacionales e internacionales, ahora se otorga el derecho, como gobernante que asumió el poder mediante un golpe de Estado, de reunirse con el más peligroso presidente del mundo actual – Donald Trump – para articular un ataque a un gobierno elegido por el pueblo venezolano.

En el momento en que el continente vive problemas graves como el asedio del gobierno de EEUU en contra de México, de Cuba y de la misma Venezuela, en el momento en que gobiernos en manos de la banca como los de Brasil y Argentina, entre otros, hacen que esos países retrocedan en el combate a la miseria y la exclusión social, en el momento en que gobiernos como los de Perú y Guatemala son duramente cuestionados en su legitimidad para seguir gobernando sus países, entre tantos otros problemas, Trump invita a Temer para hablar de acciones violentas en contra de Venezuela, y Temer, como político débil, a quien nadie recibe o visita, acostumbrado a la subalternidad canina, acepta.

Brasil no puede aceptar que un presidente ilegítimo se preste a ese rol. El Congreso brasileño tiene que protestar, reafirmar el poder soberano que el país ha conquistado de decidir sus destinos por su propia cuenta, afirmar para América Latina y para el mundo que en esa aventura tampoco Temer representa a Brasil.

Brasil ha afirmado su tradición en las buenas relaciones con los países del continente, de respeto a la soberanía de cada país, de solución pacifica de los conflictos entre países de la región, no puede ahora retroceder para servir de aliado servil a las aventuras imperialistas en América Latina.

Todas las distintas expresiones de la voluntad popular en Brasil, en el Parlamento y en los medios independientes, de los movimientos sociales a los partidos políticos, tienen que decir al continente y al mundo que Temer no representa a Brasil, no representa al pueblo brasileño, cuando se reúna de forma espurria con Donald Trump, con objetivos violentos en contra un país del continente.

Que Temer representa tan solo al gobierno más impopular de la historia de Brasil, el más corrompido, el más rechazado, que por ello no puede hablar en nombre de Brasil, ni de su pueblo ni de sus organizaciones populares y democráticas.

Afuera de Brasil, cuando llegue a los EEUU el Sr. Fuera Temer será rechazado. Fuera Temer del acuerdo violento de EEUU en contra de Venezuela, una razón más para que los brasileños y todos los que defienden a la democracia y a la paz en cualquier lugar del mundo, sigan gritando: ¡Fuera Temer!

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Sociólogo y politólogo brasileño

La política exterior de Donald Trump

LA JORNADA 17 de septiembre del 2017 MÉXICO

Immanuel Wallerstein*

Donald Trump se aproxima al final de su primer año como presidente de Estados Unidos. Ahora todo mundo –simpatizantes, oponentes, aun los indiferentes– parecen coincidir en una cosa. Sus pronunciamientos y sus acciones son impredecibles. Ignora los precedentes y se comporta en modos que constantemente sorprenden a la gente. Los simpatizantes encuentran esto refrescante. Los oponentes lo encuentran aterrador.

No obstante, muy pocos han comentado en torno a lo que creo es su logro más singular. Se ha manejado con la treta de ser el actor más impredecible en la escena estadounidense y mundial, y al mismo tiempo como el actor más predecible.

Es deliberado que se rodea de una panoplia de asesores que lo empujan en direcciones opuestas en extremo. Constantemente despide a alguno de ellos y designa a otros. Ningún individuo parece durar mucho. El resultado es que a todo mundo le deja claro que la decisión final es suya –y suya solamente. Puede acceder por un tiempo a lo que los asesores le sugieren, pero algunas veces deshace al día siguiente lo aconsejado. Esto es lo que lo hace ver tan impredecible.

Pero al final revierte siempre sus decisiones hacia lo que algunas veces se le llama sentimientos de "tripa", sea el asunto de la atención a la salud, la inmigración, la reducción de impuestos o la acción militar. Eso es lo que lo hace tan predecible. El resultado final es siempre el mismo. Cualquiera que lo observe o trabaje con él o se le oponga debe por tanto ser capaz de predecir a dónde va a terminar estando. Y para casi todo el mundo, dónde Donald Trump termina no es donde les gustaría que un presidente de Estados Unidos fuera.

Trump y Estados Unidos se enfrentan con un gran número de asuntos acerca de los cuales existen fuertes y divisorias opiniones en ambos lados. Estas divisiones resultan intratables para muchos. No para Donald Trump. Él cree en sí mismo y en su habilidad para completar sus agendas nacional y mundial. Para él nada es intratable.

En septiembre del 2017, las dos decisiones más urgentes de política exterior tuvieron que ver con Corea del Norte e Irán. En ambas, el conflicto con Estados Unidos gira en torno a un asunto crucial: las armas nucleares. Corea del Norte las tiene. Irán no las tiene, pero al menos algunos de los principales actores internos piensan que es esencial que Irán las adquiera.

La posición oficial estadounidense es que Corea del Norte debería desmantelar su armamento nuclear y que Irán debería cesar cualquiera y todas las actividades que se muevan en la dirección de adquirir tales armas. Estas posturas no son nuevas o inventadas por Donald Trump. Han sido la posición pública de Estados Unidos, de todos los presidentes previos, por algún tiempo ya.

Lo que es diferente con Trump es que se niega a admitir lo difícil que es conseguir estos objetivos de Estados Unidos y lo peligroso que sería perseguirlos mediante acciones militares. Por tanto, los presidentes previos han buscado soluciones (así llamadas) diplomáticas. En el caso de Irán, la diplomacia pareció funcionarle al presidente Obama con el acuerdo firmado por ambos países (y otras potencias). En contraste, la diplomacia ha logrado hasta ahora muy poco en el caso de Corea del Norte.

En ambas situaciones, los sentimientos de tripa de Donald Trump parecen claros. Quiere usar las acciones militares para forzar a Corea del Norte a que desmantele sus armamentos nucleares. Quiere retirarse del acuerdo con Irán y utilizar una amenaza militar para obtener su renuncia permanente del desarrollo de armamentos nucleares.

Hay dos preguntas en torno la política exterior de Trump. ¿Puede de hecho disponer que se comiencen acciones militares? Y si puede, ¿podrán lograr las acciones militares lo que él confía lograr?

Donald Trump prometió a sus simpatizantes que probaría ser un amigo verdadero de los militares estadounidenses otorgándoles puestos clave en su administración y buscando expandir los fondos de las fuerzas armadas. Lo ha hecho. En su último reciclaje de su personal, colocó a un militar, John Kelly, en la posición de jefe del Estado Mayor con amplios poderes para cambiar al personal y servir de filtro para acceder al presidente.

Por supuesto los militares aprecian obtener más fondos. Pero es curioso que la mayoría de sus asesores militares son relativas palomas. Sí favorecen una expansión de fondos para los militares. Pero todos parecen creer que las guerras son en verdad un recurso final, uno que tiene enormes e inevitables consecuencias negativas. Tienen un aliado en el secretario de Estado, Rex Tillerson. Siempre que Trump ha seguido su consejo y ha proferido su retórica más áspera, eso le parece de lo más incómodo ejercerla por más de un breve momento. Siempre regresa a sus fundamentos.

La primera pregunta es si Trump puede de hecho lanzar acciones militares serias. Esto sería menos fácil de lo que imagina. Los burócratas militares tienen toda suerte de modos para desacelerar, inclusive frenar, acciones con las que ellos no están de acuerdo. En el régimen de Trump, de hecho son impulsados a hacer esto por otro rasgo peculiar de la personalidad de Donald Trump. Le gusta asumir el crédito de los éxitos y culpar de los fracasos a los demás. Así que por si fuera el caso que las acciones militares fracasaran, está subcontratando las decisiones reales de los militares. Si hubiera un fracaso bien puede culparles. En caso de éxito será el primero en reclamar el crédito exclusivo. Sin embargo, subcontratar necesariamente significa retrasos e invita al sabotaje.

Son diferentes los casos de los dos países. Corea del Norte tiene de hecho bombas, unas que sí pueden alcanzar el territorio de Estados Unidos. Es más, la inteligencia estadounidense parece estar diciendo que Corea del Norte está mejorando su capacidad militar a un ritmo muy rápido. El régimen de Trump habla ahora de una "guerra preventiva" –el oxímoron más maravilloso inventado alguna vez. Si Estados Unidos lanzara una guerra preventiva, uno puede tener la certeza de que Corea del Norte responderá de manera importante.

En contraste, Irán no cuenta con armamento nuclear. Públicamente insiste en que no tiene la intención de adquirirlos. Por lo menos la mitad de las autoridades parece lista a renunciar a cualquier esfuerzo encaminado a adquirirlos permanentemente, a cambio de varias clases de beneficios económicos. Va a ser más difícil renunciar al acuerdo de lo que Donald Trump cree. Por una razón: tiene cosignatarios –Alemania, Francia, Italia y la Unión Europea– que han dicho que no van a ceder ante tal renuncia.

Pero por el momento suspendamos la pregunta de si funcionaría una acción militar y preguntémonos por sus consecuencias. En el caso de Irán, es muy probable que los aliados mundiales más importantes de Estados Unidos en Europa, por no hablar de Rusia y China, en el futuro aumentarían la distancia que tomen –no sólo del régimen de Trump, sino de Estados Unidos como país. Un camino no diplomático probaría ser un desastre diplomático.

En Corea del Norte, las consecuencias serían todavía más grandes. Supongamos que Estados Unidos bombardea todas las locaciones conocidas donde existen armamentos nucleares en Corea del Norte. Que algunas bombas fallan en dar en el blanco.

Además, parece que Estados Unidos no tiene siquiera la lista completa de las locaciones. Corea del Norte puede ser capaz de lanzar una bomba desde un submarino. Imaginemos por un momento que tras una guerra preventiva, Corea del Norte quedara con una sola bomba. ¿A quién la lanzaría?

En cualquier caso, las bombas estadounidenses de su guerra preventiva y la bomba conque respondería Corea del Norte resultarían en un despliegue nuclear de increíble magnitud y dispersión geográfica. Bien podría ocurrir que los resultados de tales bombas soplaran por todo el océano Pacífico e infligieran tremendos daños a vidas en Estados Unidos. El hecho es que el resultado final de Trump puede no ser un triunfo. Puede ser solamente un desastre humano de dimensiones mundiales.

Sin duda, el lector no quiere saber mi predicción de lo que de hecho va a ocurrir. Es triste decirlo, impredecible.

Selección en Internet: Melvis Rojas Soris

  • Sociólogo e historiador estadounidense.