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Raúl Aparicio Nogales

Raúl Aparicio Nogales
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Raul aparicio.jpg
Nacimiento29 de mayo de 1913
Cruces, Cienfuegos, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento3 de enero de 1970
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana
OcupaciónEscritor

Raúl Aparicio Nogales. Escritor cubano el cual confluyeron además las dotes del historiador, las del artista y la del investigador cautivo, con una obra de sólidos valores dentro del panorama histórico de su época.

Datos biográficos

Raúl Aparicio Nogales nació en el municipio de Cruces el 29 de mayo de 1913. Sus primeros estudios los cursó en la ciudad de Cienfuegos, posteriormente matricula en el instituto de segunda enseñanza en la ciudad de Santa Clara donde termina el bachillerato. Desde temprano mostró serias preocupaciones por la libertad de su patria, su verbo centelleante brotaba con los matices de soberanía que adquiriera de la lectura e ideales de uno (según sus propias palabras) de sus grandes amores: José Martí.

Más adelante, y por esfuerzos económicos de sus familiares y de él propios, se doctora en Derecho Público y Ciencias Sociales, Políticas y Económicas, obtiene además la Licenciatura en Derecho Diplomático, en la Universidad de La Habana. Desde mucho antes, y en pleno auge de su adolescencia, funda junto a Carlos Rafael Rodríguez,Osvaldo Dorticós Torrado, Raúl Dorticós Torrado, Juan David, Juan Olaíz, Edith García Buchaca, entre otros destacados intelectuales cienfuegueros el grupo “Ariel”, vinculado a los problemas políticos y literarios del momento, cuyos artículos y ensayos trascendieron las fronteras villareñas desde las páginas de la revista cultural “Segur” donde siempre se esclareció que la intención de ese grupo era profundizar en las inquietudes socio-políticas, económicas y culturales de la hora difícil que estaba viviendo la patria, elementos más que importantes para adentrarnos en la vida y obra de este escritor desde sus facetas como maestro, diplomático, periodista y narrador.

Después de graduado trabajó como profesor de historia, literatura y gramática en escuelas privadas. Luego, en el año 1944 viaja a los Estados Unidos de América donde permanece como agente publicitario hasta el año 1946. A su regreso a La Habana, en 1955, contrae nupcias con Raquel Abreu quien le acompañara hasta los días finales.

Cuando triunfa la Revolución Aparicio se inserta con el verbo, obra y acción a todos los cambios y renovaciones llevados a cabo por la incipiente clase triunfante. Realizó trabajo diplomático en países como Brasil, Canadá, Checoslovaquia y México. Se desempeñó también como miembro de los consejos de dirección y redacción de “La Gaceta de Cuba” desde el año 1966 hasta su muerte, acaecida el 3 de enero de 1970.

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Título Universitario

Enjundiosa es la obra de Raúl Aparicio. Durante los años cuarenta publicó artículos, crónicas y reportajes sobre temas como la economía, la literatura, la política, la historia, etc, puntos que le tocaban muy de cerca dado lo multifacético de su personalidad. Era además un insaciable lector, sus lecturas preferidas eran los grandes clásicos de la literatura norteamericana e inglesa, idioma que dominaba a la perfección al igual que el francés, portugués y alemán. Los órganos de prensa que abrieron sus puertas al ilustre crucense fueron los siguientes: “El Diario de la Marina”, “Prensa Libre”, “El Crisol”, “La Correspondencia”, “Guía”, y “Literatura del Sábado”. Publicó además los libros de cuentos “Hijos del tiempo” (1964) y “Espejos de Alinde” (1968), las novelas “Frutos de azote” (1961) y “Chipojo” (1977), y la biografía “Hombradía de Antonio Maceo”, que obtuviera el Premio UNEAC en 1966. Posteriormente, en 1981, la editorial Letras Cubanas publicaría la recopilación “Oficios de pecar y otras narraciones”.

Como intelectual comprometido con la causa noble que desde años se gestaba en el seno de las clases explotadas, no vaciló en denunciar desde estos periódicos la corrupción de todos los gobiernos de turno, ministros y senadores, siempre con un estilo muy culto, matizado con su gracia criolla y popular. En todos estos trabajos dejó plasmado la necesidad imperiosa en el país de líderes capaces de asumir la libertad de Cuba, abogó por ello e incentivó a sus lectores al estudio detallado de la obra de su ídolo José Martí.

En octubre del año 1941 surge la revista de literatura para niños “Ronda”. Inmediatamente Raúl apoya dicha publicación y en el mes de diciembre de ese propio año escribe en “El Mundo” un artículo en el que critica las revistas de baja calidad literaria con las que los niños cubanos se indigestan con bitoques de estopa que le cierran el tonel de su alma.

Aparicio defendía a todo pecho la noble intención de “Ronda” en el sentido de servir, de su utilidad contra toda la deformación espiritual y psicopedagógica que se estaba llevando a cabo en la mente y en la personalidad de los niños cubanos a través de películas de la más baja factura, lecturas torticeras y orientaciones educativas y culturales erradas y desacertadas.

Guiado por este esfuerzo educativo, publica en el año 1945 junto al dibujante Felipe Orlando el libro “Diez pintores del mundo” (Editorial Selecta). En las palabras de presentación del texto se percibe el deseo y la intención de Aparicio de viabilizar la labor de padres y maestros en aras de una mayor cultura artística, no sólo en Cuba sino en todos los países de América. En sus trabajos periodísticos abordó profundamente el tema de las artes plásticas, hizo reseñas de exposiciones tanto en nuestra patria como en el exterior.

Después de 1959

Después del Triunfo de la Revolución Raúl comienza a publicar en los siguientes órganos: “Bohemia”, “Revista del Granma”, “Verde Olivo”, “El Caimán Barbudo”, “El Mundo”, y “Juventud Rebelde”. Sus colaboraciones eran cuentos, ensayos, artículos, reseñas críticas sobre poetas o narradores y apuntes filosóficos. En “El Mundo” era el responsable de la sección “¿Quién y qué?”, a la que escribían todo tipo de lectores con el objetivo de evacuar todas sus dudas sobre temas de la cultura universal, específicamente de la literatura. Raúl, con la sencillez que le caracterizó y sin hacer alardes de indiscutible cultura, respondía con un lenguaje natural, al alcance del entendimiento de todo el pueblo. Esta sección vio la luz el 2 de marzo de 1965 y finalizó en el año 1968 en un momento en que la salud de Aparicio ya comenzaba a mostrar sus grietas.

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Raúl Aparicio, hijas y esposa.

Su “Hombradía de Antonio Maceo”, (UNEAC, 1967 y 1974) obtuvo el Premio de Biografía “Enrique Piñeyro” en el Concurso UNEAC de 1966. Esta obra nos enfrenta a la verdadera personalidad del Titán de Bronce en medio del mundo económico y social donde le tocó vivir. La biografía, que tiene matices novelados, muestra la gran imaginación del autor a través de un texto cuyos códigos y nivel estéticos son representativos de la literatura digna que estaba exigiendo la patria en ese momento. Ese es el corte de “Sondeo en Céspedes” (libro que no llegara a ver publicado pues ya la muerte se le estaba aproximando) ensayos y artículos que abordan de modo exquisito la vida de distintas luminarias de nuestras luchas independentistas. En el caso de su ídolo José Martí, apunta que avizoró y llevó a cabo una política antimperialista.

La obra de este crucense denota un conocimiento amplio de la cultura, tradiciones y costumbres del pueblo cubano, a su vez, dado las características de su trabajo como diplomático en distintos países de América Latina y Europa, así como su misma estancia de dos años en los Estados Unidos, de la idiosincrasia de otros pueblos.

Los elementos narratológicos están en función de lo sorpresivo y del suspenso valiéndose de un conocimiento bastante amplio de situaciones y circunstancias a las que valora con una especie de lente de amplio espectro. Recrea además la realidad que no desconoce, impregnándole a la misma lo autóctono según el lugar donde se desarrolle. La lectura de sus cuentos resulta a veces compleja por lo profundo de sus ideas y la extensión de sus construcciones donde el lector se da cuenta inmediatamente que está en presencia de un texto extraordinario. Fue un narrador con una línea de trabajo muy bien delimitada. Toda su obra obedece al ejercicio de su dignidad que es representativa de lo más fecundo de la intelectualidad cubana

Aportes bibliográficos

  • “Hombradía de Antonio Maceo”
  • “Espejos de Alinde”
  • “Diez pintores del mundo”
  • “Hijos del tiempo”
  • “Frutos de azote”
  • “Chipojo”
  • “Oficios de pecar y otras narraciones”

Fuentes