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Provincia de Cienfuegos (Cuba)

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Provincia Cienfuegos
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Provincia de Cuba
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Bandera de Cienfuegos
Bandera

Escudo de Cienfuegos
Escudo

Ubicación de la Provincia Cienfuegos
Ubicación de la Provincia Cienfuegos
CapitalCiudad de Cienfuegos
EntidadProvincia
 • PaísBandera de Cuba Cuba
 • ProvinciaCienfuegos
SuperficiePuesto 12.º
 • Total4180 km²
Población (2015[1]) 
 • Total406 847 hab.
 • Densidad97,33 hab/km²
 • Pobl. urbana333 843 hab.
Foto de Cienfuegos.jpg
Parque José Martí de la Ciudad de Cienfuegos

Cienfuegos. Provincia cubana localizada en la región centro-sur de Cuba, la ciudad del mismo nombre y capital de la provincia, se le reconoce indistintamente como la Perla del Sur o la linda ciudad del mar, la cual cuenta con un producto turístico peculiar, en el que se destacan como elementos fundamentales el potencial náutico. La ciudad conserva el atractivo principal en el centro histórico, conjunto de edificaciones que mantienen el ambiente tradicional y el valor de las construcciones, pues se ha logrado integrar las antiguas y las modernas, formando una unidad ambiental que la identifica dentro de las ciudades del Siglo XIX, cualidad que se ha tenido en cuenta por los organismos internacionales para otorgarle la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad. El gentilicio usado para sus habitantes es Cienfueguero (a).

Historia

Primeros habitantes

Hasta el presente, se tiene noticia de que los primeros seres humanos que habitaron en la zona que hoy se corresponde a la provincia de Cienfuegos, lo hicieron en la región de Rodas. Los estudios realizados en la región, dan cuenta de evidencias de poblaciones muy antiguas, de entre 3 mil y 6 mil años atrás, en lo que se ha denominado Complejo Palo Liso-Las Glorias.[2]

Otros lugares donde se ha encontrado presencia aborigen antigua, es en el sitio denominado La Ceiba, próximo a la desembocadura del Río Salado, en la Bahía de Jagua y en San Ignacio, municipio de Abreus.

Colonización

En su "Historia de las Indias"[3] Bartolomé de las Casas habla de la llegada de Diego Velázquez a la zona de la Bahía de Jagua y relata el proceso de instalación de este en cayo Ocampo. El propio Bartolomé vivió en Cienfuegos cuando como pago a sus servicios durante la conquista, le fue entregada una encomienda junto a su amigo Pablo de la Rentería.

Según una carta enviada por Velázquez, desde la región de Cienfuegos ordenó este la fundación de la Villa de La Santísima Trinidad:

En el puerto de Jagua a una legua hay un muy buen asiento, ribera del río Arimao casi en medio de las provincias 5, 6, 10 leguas de las minas, muy sano al parecer y de muchas crianzas de todo ganado: hice en él el nombre de Santísima Trininidad.[4]

La fundación de Trinidad en 1514, mejor ubicada con respecto a los yacimientos de metales preciosos y su excelente posición geográfica, fueron determinantes en la lenta incorporación del territorio de Jagua al ámbito socioeconómico de la colonia. Durante ese año en la región se practicaba una rudimentaria extracción de oro, aunque rápidamente los yacimientos se agotaron y para el 1560 solo subsistían algunos lavaderos del metal precioso.

Las tierras de Jagua se entregaron a prominentes miembros de los cabildos de La Habana y Trinidad y los terrenos alrededor de la bahía fueron ocupados por propietarios de hatos y corrales, que comerciaban sus productos con piratas y corsarios.En 1538 piratas y corsarios franceses se posesionaron en Cayo Carenas y Playa Alegre, e incluso el temido Jacques de Sores la visitó en una de sus incursiones. Francis Drake también llegó a Jagua y en su "Diario de Navegación" hace una descripción de la condiciones naturales, la flora y la fauna de la región.

Desde finales del siglo XVI y hasta fines del XVIII en la zona predominaban dos renglones económicos básicos: la cría de ganado y el cultivo del tabaco. La demanda de este último hizo que la producción en Trinidad no diera abasto, por lo que se plantaron nuevas vegas junto a los cursos de los ríos Arimao, Caonao, Mataguá y Damují entre otros.

Cuando la colonia española decretó el Estanco de Tabaco en 1717, los vegueros se negaron a abonar las rentas por las fincas, lo que provocó conflictos y tensiones con las autoridades coloniales.

Desde finales del siglo XVII y a lo largo del XVIII se presentaron proyectos para proteger la región, de la que España estaba consciente tenía una gran importancia económica y estratégica. Finalmente por Real Orden en 1735 se concedió la autorización para tener tropas y formar compañías de milicias. Se le asignó al virey de México la misión de fortificar la bahía, contratando para ello al ingeniero militar José Tantete. Diez años más tarde se termina la fortaleza de Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua y en 1746, por idea del comandante de la misma, Juan Castilla Cabeza de Vaca, inicia la molienda el primer ingenio azucarero de la región en la hacienda Caonao.

Durante ese año aumentó la explotación maderera, e incluso algunas maderas finas fueron destinadas al nuevo Palacio Real de Madrid. La mayor parte de la producción se destinó a las construcciones navales en La Habana y al desarrollo azucarero en Trinidad, exportando en menor grado, hacia otras islas de las Antillas, en especial Jamaica.

A finales del siglo XVIII se comienza a cultivar café en la zona oriental del Escambray y años más tarde aparecen algunas plantaciones en las márgenes del Damují.

Fundación de Fernandina de Jagua

Antecedentes

Plano del puerto de Jagua confeccionado por Honorato de Bouyón en 1816

En 1798 los hermanos Lemaur, ingenieros militares que integraban la llamada Comisión Mopox, diseñan el primer plano de una ciudad y un astillero en la península de Majagua,[5] idea que Honorato de Bouyón, brigadier del Real Apostadero de Marina de La Habana, usa en 1816 en su propuesta de fomentar un astillero en la bahía de Jagua. Alejandro de Humboldt reconoce en sus estudios sobre Cuba entre 1800 y 1804, el pobre desarrollo económico de Jagua y el relativo aislamiento de su escasa población.

En 1817 se firmó el Tratado Internacional que establecía la supresión del tráfico trasatlántico de esclavos, uno de los motivos que llevó al Capital General José Cienfuegos Jovellanos y al Intendente Alejandro Ramírez a promover el cultivo de la tierra a pequeños propietarios blancos capaces de autoabastecer a Cuba. El Obispo de Espada, Juan José Díaz Espada y Fernández de Landa, respaldaba estas ideas, lo que unido a la conciencia del negativo tráfico negrero que había tomado Francisco de Arango y Parreño, propiciaron respaldo a una propuesta presentada por el teniente coronel de origen francés, Luis De Clouet.

Fundación de la ciudad

Don Luis Juan Lorenzo De Clouet era un teniente coronel nacido en Burdeos, Francia y radicado en Louisiana. Agregado en 1818 al Estado Mayor de La Habana, presentó al Capital General José Cienfuegos y al intendente Ramírez, el 1 de enero de 1818, la proposición de colonizar la bahía de Jagua. Un año antes, valiéndose de sus altos grados como masón, había fundado en La Habana la primera Cámara de Altos Grados Masónicos que existió en Cuba.[6]

El 8 de marzo de 1819 De Clouet formalizó la contrata de la colonización blanca con el Capitán General y su Intendente, basados en la Real Cédula de 21 de octubre de 1817. En la propuesta de fundación, De Clouet presentó un presupuesto detallado que ascendía a 162 mil pesos.[7] En el mismo se incluían gastos de transportación e instalación de los colonos, alimentación y compra de aperos de labranza.

En abril llegó a la bahía de Jagua y se estableció en el sitio Hurtado, cercano a las márgenes del río Salado, junto a 46 colonos franceses, el médico Domingo Monjenié y el agrimensor Domingo Dubroct. Allí se instalaron en chozas abandonadas y en ocho tiendas de campaña y comenzaron a trazar los primeros planos. El 19 de abril llegó hasta allí Don Agustín de Santa Cruz y de Castilla, convenciendo a De Clouet de ubicar la población en la Península de Majagua, lugar que era propiedad de su esposa, Antonia Guerrero, quien lo ponía a su disposición.

El 22 de abril de 1819, De Clouet tomó posesión de las tierras en nombre de Su Majestad el Rey de España, ante los vecinos que le escuchaban arrodillados. Dijo a los colonos que consideraran estas tierras como su única patria, invocando el favor divino y pidiendo el acatamiento de las órdenes del Rey. Posteriormente dijo el lema:

Fé, Trabajo y Unión
Acta de posesión de Fernandina de Jagua

El acta de posesión decía textualmente:

Hoy a veinte y dos de abril de mil ochocientos diez y nueve, Yo don Luis de Clouet, Tente. Coronel de los Rs. Extos. Caballeros de las Rs. ordenes,. Militares de Sn. Hermenegildo y de Isabel la Católica, con comisión especial del Superior Gbno., acuerdo de 8 de Marzo po. po y ordens. Subsequentes pa. dar principio al establecimiento de la Colonia Fernandida de Xagua...[8]

Durante 1819 entraron en Jagua un total de 231 pobladores, en su mayoría, de origen francés, incentivados por la distribución gratuita de dos caballerías de tierra y la aceptación por el gobierno de parte de los gastos, además de facilitarles la compra de esclavos y recursos para las fincas. Nuevos colonos llegaron desde Burdeos, Nueva Orleans, Baltimore, Filadelfia y otras ciudades norteamericanas. También se asentaron en la región santaclareños, habaneros y matanceros, para censar en 1820, un total de 703 habitantes, incluyendo a 182 esclavos y 17 pardos libres.

Debido a inconformidades de los pequeños propietarios agrícolas y comerciantes, asentados en Trininidad o Santa Clara, ante el control por parte de los franceses y otros extranjeros del poder en la región, a finales de 1823 tuvo lugar una confrontación llamada la Conspiración de los Yuquinos. La sociedad secreta de los Yuquinos era liderada por el torcedor de tabaco Lorenzo González y por Pablo Humberto Valdés y mantuvo en constante sobresalto a los pobladores por las acciones de hostigamiento, asaltos, robos y ataques.[9]

El 28 de marzo de 1825 se entregaron a los colonos los títulos de propiedad de las tierras, por haber cumplido los cinco años de permanencia en la colonia.

Despegue económico

En 1829 se le otorga el título de Villa de Cienfuegos al poblado, que se convierte en capital del territorio.

En la década de los años 1830 la explotación maderera era una de las más importantes fuentes de riqueza para los comerciantes locales. Los principales asentamientos madereros estaban en la confluencia de los ríos Damují y Jabacoa, y junto a las márgenes de los ríos Salado, Caonao, Arimao y Gavilán. La madera era sacada en gran parte de forma ilegal, por el puerto de Trinidad, hasta que se eliminaron las trabas al comercio exterior en la ciudad.

Cienfuegos en 1847

Otro importante renglón económico era la ganadería, cuyos principales núcleos estaban ubicados en Yaguaramas, Cumanayagua y Camarones. En 1838 se contabilizaban unas 59 989 reses en 88 haciendas y 355 potreros.

El cultivo del tabaco y el café, también dejaba buenos dividendos a los comerciantes y hacendados.

En 1845 se estableció la primera imprenta en la villa y poco después se editó el periódico Hoja Económica de Cienfuegos. Se creó un gimnasio y se fundó un centro artístico y literario, conocido como Liceo de Cienfuegos. Además se inauguraron dos nuevos colegios, elevando la cifra total a seis.

En la década de 1850 una línea ferroviaria enlazó el puerto de la ciudad con Santa Clara y Sagua la Grande, atravesando tierras vírgenes que muy pronto fueron sembradas, principalmente con caña de azúcar. El trazado del ferrocarril por el ingeniero Alejo Helvecio Lanier favoreció la consolidación de importantes núcleos poblacionales en Palmira, Cruces y Lajas, transformándose estos dos últimos junto a Cartagena, en las regiones productoras de azúcar más importantes de la región.

Entre 1861 y 1863, la Aduana de la ciudad ocupó el quinto puesto en Cuba en cuanto a recaudaciones de importación y exportación, solo superada por La Habana, Matanzas, Cárdenas y Santiago de Cuba.

Situación política

Entre 1846 y 1878 en Cienfuegos existieron agudas confrontaciones entre los partidarios del reformismo, los integristas, conservadores, anexionistas, independentistas y abolicionistas. El movimiento reformista tenía muchos adeptos entre los criollos blancos de la ciudad. Los reformistas tuvieron su momento de mayor esplendor cuando a finales de la década de 1850 y durante todos los años 60 se adoptaron los lineamientos ideológicos de los líderes reformistas habaneros.

Algunos propietarios cienfuegueros asumieron una posición abolicionista moderada, buscando alternativas que lograran la eliminación gradual de la esclavitud sin afectar sus intereses financieros y económicos.

El anexionismo llegó a la región a finales de la década de 1840 procedente de Trinidad y para 1848 se prepara un alzamiento que fracasó por la filtración de los planes. Entre los líderes se encontraba el venezolano Narciso López, quien huyó hacia el ingenio La Josefa y con la ayuda del administrador del mismo, partió a caballo hacia los puertos de Cárdenas y Matanzas, hasta que el 7 de julio sale del país rumbo a Estados Unidos.

En 1850 se subleva Isidoro Armenteros, dueño del ingenio Laberinto, cayendo prisionero con toda su gente y siendo fusilado.

El anexionismo siempre encontró fuerte oposición en Cienfuegos, debido sobre todo a una gran tendencia integrista.

Luchas por la independencia

Guerra de los Diez Años

Artículo Principal: Guerra de los Diez Años

En Cienfuegos la orden de sublevación no es dada hasta el 2 de febrero de 1869, cuando Miguel Jerónimo Gutiérrez y Eduardo Machado, jefes de la Junta Revolucionaria de Santa Clara toman la decisión de levantarse en armas y ordenan concentrarse en la zona de Manicaragua. Anteriormente alrededor de Federico Fernández Cavada se habían aglutinado un grupo de conspiradores idependentistas, que preparaban el alzamiento junto a patriotas santaclareños.

Mayor General Federico Fernández Cavada, el "General Candela"

Al levantamiento del 2 de febrero se incorporaron cerca de tres mil hombres y la guerra se extendió rápidamente por la región de Cienfuegos. Al mando de los combatientes estaba Juan Díaz de Villegas, secundado por Jesús del Sol, Carlos Serice, Félix Bouyón, Luis de la Maza Arredondo y Marcelino Estrada entre otros. Al frente de Las Villas quedaría Federico Fernández Cavada, mientras que su hermano Adolfo, mandaba en las tropas cienfuegueras. Los mambíses llegaron a fundar incluso un periódico, que bajo el nombre de La Estrella de Jagua, era el órgano de prensa de la manigua cienfueguera. La “tea incendiaria” se convirtió muy pronto en un arma poderosa para Fernández Cavada, quien sería conocido como el “General Candela”.[10]

Los Voluntarios de Cienfuegos, ante los éxitos de los insurrectos entre 1870 y 1871 cometieron actos atroces, entre los que se encuentra el asesinato de los hermanos Arturo y Francisco Santos y respaldaron el fusilamiento del cura Francisco Esqueme por bendecir la bandera de Cienfuegos.

Después de la muerte del brigadier José González Guerra en febrero de 1875 a causa de las heridas recibidas en combate, al mando de los cienfuegueros quedó Henry Reeve, conocido como “El Inglesito”. Sus tropas extienden la guerra hasta la llanuras azucareras de Colón, de donde regresan reforzados con antiguos esclavos y asiáticos que se incorporan a la lucha. La columna de Reeve capturó y destruyó varios comboyes en la zona de Yaguaramas, atacando además a las tropas acantonadas en Aguada de Pasajeros. Debido a los éxitos, Reeve fue perseguido por numerosas tropas españolas y muere el 4 de agosto de 1876 en Yaguaramas, lo que significó un duro golpe para las tropas insurrectas.

Debido a la muerte de gran cantidad de los jefes mambíses y a la falta de armamentos y recursos, la guerra comenzó a fracasar. A inicios de 1878 Arsenio Martínez Campos logra la firma del Pacto del Zanjón, pero Maceo continúa la lucha por algún tiempo en la región oriental, ejemplo seguido por Cecilio González Blanco en el centro de la isla. González Blanco se mantuvo algún tiempo en la zona de la Ciénaga de Zapata, hasta que convencido de la imposibilidad de seguir la lucha, decide esconder las armas y se acoge a la amnistía, marchando hacia el exterior.

Tregua fecunda

Artículo principal: Tregua Fecunda

La Guerra Chiquita de agosto de 1879 encontró un rápido respaldo en la región de Cienfuegos, donde varios grupos de mambises comenzaron a operar en la zona de Camarones-Cumanayagua y en las cercanías de la Ciénaga de Zapata, al tiempo que el gobierno español se lanzaba en su persecución y desarrollaba una campaña de descrédito. En 1880 Cecilio González quería regresar a Cuba y asumir el mando de los cienfuegueros, pero su muerte a finales de ese año, junto a su ayudante Emiliano López y su secretario Antonio Morfeo, fue un rudo golpe a las aspiraciones de los sublevados.

En 1891 algunos patriotas cienfuegueros logran ponerse en contacto con un grupo de emigrados, encabezados por José Martí, quien envió a Agapito Loza a conocer la situación existente y contactar a patriotas partidarios de la lucha armada.[11] Loza comenzó a trabajar en un modesto puesto de tabacos y cigarros, y desde allí desarrolló una importante labor conspirativa, particularmente en el intercambio de información secreta por medio del vapor “Cienfuegos”.

En Lajas, Cruces, Cumanayagua y Aguada, existían grupos de patriotas a la espera de la orden para alzarse en la manigua. El 4 de noviembre de 1893 diez patriotas, bajo el mando de Higinio Esquerra se levantan en armas en Santa Isabel de las Lajas sin aguardar por las orientaciones de Martí. El grupo fue atacado y perseguido hasta lograr su dispersión.

El 10 de enero de 1895 fracasa el Plan Fernandina, por el fiasco de la expedición de Serafín Sánchez y Carlos Roloff,[12] lo que significó la desarticulación del plan de alzamiento y la pérdida de los enlaces con Martí y los demás dirigentes del Partido Revolucionario Cubano en el exilio. Solo un pequeño grupo conspirador en Aguada de Pasajeros se mantuvo en estrecho conocimiento de un nuevo plan elaborado por el Apóstol.

Guerra de Independencia

Artículo principal:Guerra de Independencia en Cuba

El 24 de febrero de 1895 alrededor de 30 patriotas de Aguada de Pasajeros, bajo el mando de Joaquín Pedroso, se lanzan a la manigua.[11] El 4 de marzo se enfrentan en Los Conucos de Santiago a fuerzas de la Guardia Civil española y de los Tiradores del Damují. Poco después la partida se disuelve, cayendo algunos prisioneros, pero unos pocos se esconden en la Ciénaga de Zapata a la espera de mejores condiciones..

En la noche del 19 de mayo de 1895, varios seguidores de Martí fundan en el Liceo de Cienfuegos el Club Revolucionario Cubano, bajo la presidencia de Lino Hernández. Los revolucionarios sureños desconocían que ese mismo día el Apóstol había caído en combate.

A finales de 1895 cerca de diez mil soldados españoles son trasladados a la zona de Cienfuegos para impedir el avance de Gómez y Maceo y garantizar al mismo tiempo la zafra. El 13 de diciembre Gómez se instala en el valle de La Siguanea, donde se reúne con Maceo y más tarde con Alfredo Rego que traía consigo al grueso de la Brigada Cienfuegos.

Véase: Combate de Mal Tiempo

El 15 de diciembre de 1895 se enfrentan durante unas tres horas las tropas insurrectas bajo el mando de Gómez y Maceo contra unos 2 500 soldados españoles en la zona de Mal Tiempo en Cruces. La Batalla de Mal Tiempo clasifica como una de las más importantes acciones llevadas a cabo por las fuerzas insurrectas en la invasión hacia occidente durante la guerra de independencia contra el colonialismo español.[13]

En unas tres horas concluyó la acción con gran éxito para las armas cubanas, que lograron acopiar más de doscientos fusiles y gran cantidad de municiones, caballos, un botiquín médico y efectos de diversos tipos, permitiendo así la aproximación al territorio de Matanzas en mejores condiciones para entablar futuros combates.

España tuvo que lamentar cerca de 300 bajas, de ellas casi la mitad muertos, a lo cual se unía el efecto moral que en una tropa tan bisoña causó el filo del machete mambí.

En 1896 se organizan por toda Cuba los llamados clubes revolucionarios y el 3 de mayo, Rita Suárez del Villar funda “La Cubanita”. Otro club destacado por su envío de medicinas, ropa, dinero, municiones y armas al Ejército Libertador fue el fundado por Edelmira Guerra Valladares el 4 de junio, con el nombre de “Esperanza del Valle”.

Véase: Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana

El 22 de abril de 1898 la Marina Estadounidense ordena bloquear el puerto de Cienfuegos, el segundo en Cuba en ser asediado tras el de La Habana, en virtud de la aprobación de la Resolución Conjunta del 19 de abril de 1898, mediante la cual el gobierno de Washington intervenía en la guerra que los cubanos libraban contra España por su independencia.[14] El 29 de abril tres embarcaciones españolas fondeadas en el caserío del castillo de Jagua son bombardeadas por las fuerzas norteamericanas y el 11 de mayo los buques “Tagle”, “Nashville” y “Marblehead” cañonean durante cuatro horas el caserío, lo que trajo como resultado la destrucción del faro de Villanueva y el corte parcial del cable telegráfico inglés.

Finalmente, por acuerdo entre los ocupantes norteamericanos y las autoridades españolas, el puerto de Cienfuegos fue el escogido para evacuar a los últimos soldados del colonialismo español en América.

República Neocolonial

La intervención militar comenzó el 1 de enero de 1899 y concluyó el 20 de mayo de 1902. El poder norteamericano estuvo representado en la región por el comandante Dussemberry y posteriomente por el General George Bates. El gobierno interventor dispuso que de forma inmediata se llevara a cabo un censo para precisar los recursos que poseía la zona.

La economía se basó principalmente en el desarrollo de la industria azucarera así como las operaciones portuarias. La región fue alcanzando autonomía y prosperidad realizando al mismo tiempo numerosos ajustes en su división político-administrativa. La ganadería se colocó en segundo lugar de importancia tras la fabricación de azúcar.

En el municipio cabecera predominaba la pequeña industria artesanal y mediante la producción de tabaco se desarrolló también una pequeña industria cigarrera y tabacalera de cierta importancia.

Los gobiernos que se sucedieron entre 1902 y 1958 se caracterizaron por sus constantes fraudes, arbitrariedades, persecuciones y hasta crímenes en los períodos electorales. El 22 de septiembre de 1905 fue asesinado el coronel Enrique Villuendas, líder del Partido Liberal, cuando se encontraba en su habitación del Hotel La Suiza lo que provocó la reacción de los liberales que se levantaron en armas en 1906.

Auge de las luchas revolucionarias (1952-1958)

Véase:Asalto al Cuartel Moncada

En los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953 participaron tres jóvenes cienfuegueros: Melba Hernández Rodríguez del Rey, Abelardo Crespo Arias y Orlando Cortés. Luego del asesinato de muchos de los asaltantes y la detención de otros, empieza a reproducirse en 1954 el alegato de autodefensa de Fidel Castro, La historia me absolverá, Melba Hernández traslada hasta su natal Cruces varios ejemplares para su distribución.

Durante la segunda mitad del año 1955 se inician las actividades organizativas para el proceso de integración del Movimiento 26 de Julio. Después de numerosas gestiones de Gustavo Arcos, en representación de la Dirección Nacional queda formalmente constituida la dirección del movimiento en la provincia, recayendo la principal responsabilidad en Rigoberto García Flores. La organización quedó constituida en células de no más de diez integrantes orientados por un jefe o coordinador en Cienfuegos. Julio O'Bourke, Alberto Zurbarán, Julio Carreras, Galo Tiel y Tomás Toledo, pertenecientes a las filas opositoras, ingresaron en el M-26-7, captando a su vez a varios marinos para