Ricardo Llorens Cifré
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Ricardo Llorens Cifré (Valencia, 1926 – 2005) fue un pintor y dibujante valenciano fundamental durante la segunda mitad del siglo XX.[1] Dotado de una inteligencia viva y grandes capacidades técnicas, su carrera estuvo marcada por una actitud escéptica y un perfil discreto que, en ocasiones, impidió que su obra recibiera el reconocimiento masivo que su maestría merecía.
Sumario
Síntesis biográfica
Nacido en el seno de una conocida saga de artesanos valencianos vinculada al mundo del libro y los oficios artísticos —iniciada por su abuelo Bartolomé Llórens Tarrasa y continuada en el histórico taller de encuadernación de la calle de Caballeros—, Ricardo creció en un entorno profundamente permeable al rigor técnico y a la sensibilidad estética. Más interesado en vivir plenamente que en perseguir la fama, Llorens Cifré optó por un camino artístico personal, a veces irregular, condicionado por sus vivencias y estados de ánimo. Desde su infancia en Valencia, Llorens Cifré destacó por su talento natural para el dibujo, herramienta que nunca abandonó. Esta habilidad le permitió formarse en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, donde tuvo como mentores a Sanchis Yago y Salvador Tuset, y compartió estudios con artistas como Manuel Gil, Juan Genovés y Eusebio Sempere.
Posteriormente, fue becado por la Diputación de Valencia para estudiar en la Academia de España en Roma, donde nutrió su estilo con el estudio de los maestros clásicos y el interés por las vanguardias de la época. A su vuelta, creó murales que destacaron por su destreza técnica, acercándose a un estilo cubista inspirado en autores como Daniel Vázquez Díaz.[2] Tras recibir premios como la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (1950) y cursar estudios en EE. UU. gracias a la pensión Conde de Cartagena, una etapa de dificultades familiares lo alejó de la pintura durante casi una década.[3] Su retorno triunfal ocurrió en 1972 al obtener la cátedra en la Escuela de San Carlos, consolidándose como un retratista de referencia en la plástica valenciana.[4]
Estilo y técnica
Su pintura, lejos de las vanguardias más radicales de los años cincuenta y sesenta, se orientó hacia una figuración mundana y conservadora. A través de retratos y naturalezas muertas, el artista buscó una síntesis cromática y gestual que conectaba con el realismo más selectivo.[5] Trató de capturar el espíritu de las cosas, reflejando en su neofigurativismo una mirada hacia los valores humanos tradicionales y sus propias circunstancias personales. A lo largo de su trayectoria, su obra fue expuesta en numerosas muestras nacionales e internacionales, formando parte de prestigiosas colecciones.[6]
Murales en la iglesia de San Bartolomé
Las pinturas murales que Ricardo Llorens Cifré realizó para la iglesia de San Bartolomé apóstol de Godella reflejan la autoría común tanto de las composiciones del altar como las del muro que se sitúa enfrente, estando esta última sección fechada en julio de 1954, coincidiendo con la conmemoración del bicentenario del templo parroquial.
Aquel trabajo, acometido por el pintor valenciano cuando contaba veintiocho años de edad, supuso una intervención de gran calado artístico para el edificio religioso. Dejando plasmado en estos murales un testimonio sacro fundamental de su juventud y destreza técnica a la hora de abordar grandes proyectos de compleja realización.
Últimos años y fallecimiento
Durante la última etapa de su vida, Ricardo Llorens Cifré mantuvo una actividad creativa constante, aunque marcada por una creciente introspección. Alejado de los focos mediáticos y de las disputas artísticas del mercado contemporáneo, el pintor se recluyó en su estudio valenciano, donde profundizó en la técnica del retrato psicológico, su verdadera pasión. Estos años estuvieron caracterizados por una depuración formal donde la pincelada se volvió más sintética y el color, más austero, buscando esencialmente capturar la dignidad humana y el peso del paso del tiempo en el rostro de sus modelos.
Su salud comenzó a declinar gradualmente hacia principios del siglo XXI, lo que no impidió que continuara dibujando hasta sus últimos días, manteniendo una disciplina férrea vinculada a su memoria visual. Ricardo Llorens Cifré falleció en Valencia en 2005, dejando tras de sí un legado técnico admirable y una colección privada de retratos que, con el paso de los años, ha comenzado a ser revalorizada por historiadores y coleccionistas como testimonio fundamental del arte valenciano de transición. Su entierro fue un acto íntimo, fiel a la discreción que cultivó a lo largo de toda su carrera.
Premios y distinciones
- Medalla de Plata del Sindicato Universitario Español (1950).
- Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes (1950).
- Primer Premio del Salón de Marzo de Arte Actual (1960).
- Premio Senyera del Ayuntamiento de Valencia.
Bibliografía
- VV.AA., Fondos de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 1880 - 1980. Centenario del Círculo de Bellas Artes de Valencia, Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1980.
- PIQUERO LÓPEZ, Mª de los Angeles Blanca, "Segundo inventario de la colección de pinturas de la Real Academia", Academia, 61, 1985, 97, nº 1085.

