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Sabotaje al cine Riesgo (Pinar del Río)

Sabotaje al cine Riesgo
Información sobre la plantilla
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Reportaje gráfico de la Revista Bohemia
Fecha:28 de mayo de 1961
Lugar:Pinar del Río,
Cuba Bandera de Cuba
Descripción:
Incendio del cine Riesgo en plena matinée infantil
Resultado:
26 niños y 14 adultos resultaron heridos
Ejecutores o responsables del hecho:
Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR)
Organizaciones involucradas:
Agencia Central de Inteligencia (CIA)


El incendio al cine Riesgo en Pinar del Río fue un atentado terrorista provocado por un grupo de contrarevolucionarios el 28 de mayo de 1961, en el que resultaron lesionados 26 niños y 14 adultos.

Antecedentes

El acto terrorista tuvo lugar a poco más de un mes de la derrota sufrida por el imperialismo yanqui y sus mercenarios en Playa Girón, una monstruosa revancha, solo imaginable en cerebros de quienes no vacilaron en hacer estallar un avión cargado de pasajeros, 15 años después.

El imperio tenía sed de venganza y no vaciló en golpear a la Revolución Cubana en su punto débil, los niños.

Por ello el 28 de mayo de 1961, en horas del mediodía, cuando se desarrollaba la matiné infantil, un grupo de elementos contrarrevolucionarios provocaron un incendio utilizando «fósforo vivo» ―provisto probablemente por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) estadounidense― en el cine Riesgo de Pinar del Río.

El propósito era sembrar el terror y destruir la naciente Revolución iniciada en enero de 1959, así como a su futuro, los niños.

Desarrollo de los hechos

El domingo 28 de mayo de 1961, el cine Riesgo de la ciudad de Pinar del Río, presentaba en su habitual matinée infantil de la tarde un bloque de películas y de dibujos animados. El local se encontraba colmado de pequeños ansiosos por disfrutar el programa de películas y muñequitos. Muy distantes estaban de imaginar que aquel día había sido escogido por la CIA y sus agentes locales para perpetrar un criminal sabotaje.

Cientos de personas, fundamentalmente niños, disfrutaban de la función hasta que las risas se trocaron en gritos de terror y en avalancha incontenible para tratar de salir del local: las cortinas próximas a la pantalla ardían rápidamente y las llamas y el humo inundaron la sala. En pocos segundos la desesperación, el miedo, el pánico, imperaron convirtiéndose en una histeria colectiva e instinto de salvación pues la mayoría de los que estaban en el cine eran niños o jóvenes incapaces de razonar sobre qué hacer.

La avalancha humana fue detenida por las fuertes puertas de cristal y aluminio del frente del inmueble, que estaban cerradas y para abrirlas era necesario hacerlo de afuera hacia adentro, algo imposible en ese momento. El incendio fue provocado con fósforo vivo suministrado por la CIA, muchas personas que transitaban por la céntrica calle Martí se aprestaron solidariamente a brindar ayuda a los heridos y colaboraron en la extinción de las llamas.

La Casa de Socorros y el Hospital León Cuervo Rubio tuvieron una afluencia de público sin precedentes, que se presentó espontáneamente a donar sangre o colaborar en lo que hiciera falta.

De ese indignante suceso hay muchos testigos en la capital pinareña, pues la matiné del cine Riesgo era entonces la principal opción recreativa para niños y adolescentes. La mayoría de los que recuerdan el hecho coinciden en afirmar que dejaron correr mucho tiempo para volver al cine.

Testimonios

Ángel Alfredo González

Ángel Alfredo González, tenía seis años de edad el día que Mery, una joven vecina de mucha ascendencia en el barrio, lo llevó junto a otros niños a disfrutar de la matiné del cine Riesgo, hoy Pedro Saidén.

Ángel Alfredo lo recuerda así:

Entramos y nos sentamos en la segunda fila, de atrás hacia delante, en el lunetario del centro. En el filme de muñequitos había un momento en que un oso se ponía a cocinar peces prendiendo fuego debajo de una bañadera.

Es entonces cuando advierto que las llamas salían no solo en la pantalla, sino también de las cortinas que cubrían el escenario, mientras cundía el pánico en las filas delanteras. En medio de la confusión me quedé sentado, pero una mano me agarró por el brazo y me sacó en busca de la salida. Al llegar a las puertas de cristal veo que habían sido cerradas por el portero y la multitud trataba de abrirlas. Rompen los cristales y me quedo trabado por un brazo, con lo que obstaculizaba la salida de los demás. Es cuando me dan una mordida en la cara y me fracturo el brazo y el antebrazo.

Después del hecho volví al cine cuando ya era adulto, fui con mi novia y yo me senté en la butaca de la acomodadora, pues inconscientemente evitaba un peligro.[1]
Enrique Henríquez Hernández

Enrique Henríquez Hernández tenía 11 años entonces:

Cómo salí de allí no sé... se produce el incendio de las cortinas próximas al escenario y entonces todo el mundo salió corriendo... Yo me caí y quedé de la cintura hacia abajo entre las dos hileras de sillas... todo el que trataba de salir pasaba por encima de mí, por eso fue que tuve un hundimiento parcial del tórax.

Las magulladuras fueron tantas, que mis padres cuentan que ellos pasaron varias veces por mi lado en la Casa de Socorros y no me conocían, fue un vecino quien me reconoció. Estuve varios meses ingresado recuperándome... Perdí la memoria por un tiempo e inicialmente no me acordaba que los golpes los había recibido en el cine... En realidad lo que me pasó lo sé por lo que me han contado.

Recuerdo que mi padre, que nunca en su vida había ido a un cine, fue por primera vez, tiempo después, cuando yo pedí ir al cine.[2]

Yolanda Díaz Martell, era como la joven madrina de los más pequeños de su barrio. Aquel domingo llevó a un grupo a la matinée infantil, entre ellos a Enrique.

Es horrible ver en el suelo a alguien que uno conoce, con una multitud pasándole por encima, y no poder hacer nada... Lo que hicieron los saboteadores fue una barbaridad, algo que no se concibe que puedan hacer los seres humanos. Un sabotaje es el acto más degradante que se puede cometer; ni los animales tratan de matar así; intentar asesinar a niños, a mujeres embarazadas, a inocentes; es una acción de bárbaros.

Facundo Naranjo Delgado tenía entonces 13 años y quedó tan traumatizado que volvió a un cine solo una vez a mediados de los años setenta, y aún hoy acude a un sitio así cuando tiene que asistir a alguna plenaria o evento de su centro laboral.

Ese día yo había salido al vestíbulo del cine a comprar golosinas... Cuando voy a entrar veo que de la pantalla salía humo, no pude ver la candela, porque cientos de personas me vinieron encima... En la puerta se me quedó trabado el brazo izquierdo y cuando logran sacarme y montarme en un carro perdí el conocimiento... Estuve dos días inconsciente.

Alina López Ochoa, actual periodista de la televisión pinareña, fue testigo del siniestro, desatado mientras disfrutaba de la habitual matinée del domingo.[3]

Lo único que recuerdo son unos elefantes muy grandes en la pantalla y luego las llamas, el calor, los gritos... pero ahí terminan mis memorias. Su hermano mayor y unos vecinos la acompañaron ese día.
No sé cómo salí de allí, pero lo logramos. Más tarde supe que el hecho fue uno de los más crueles perpetrados contra mi pueblo y que detrás de los terroristas, como tantas veces, estuvo la mano de la CIA.

Consecuencias

El hecho provocó la desesperación de los presentes en la sala. Finalmente, 26 niños y 14 adultos sufrieron heridas. No hubo muertos debido a la rápida intervención de las autoridades y el apoyo del pueblo.

Víctima del sabotaje

Alberto Noel Venereo González, quien recibió fuertes golpes en la cabeza, las secuelas de las lesiones le obligaron a mantener tratamiento permanente, deviniendo posteriormente en un aneurisma que finalmente le costó la vida 19 años después.

Fue un acto salvaje, pues escogieron el momento en que el cine estaba lleno de niños y adolescentes, muchos de ellos, reportados con lesiones de gravedad, quedaron con secuelas para toda la vida. Sus fotos aparecieron una semana después en un reportaje gráfico de la revista Bohemia. Al margen de los daños físicos dejaron un profundo trauma emocional en todos los que se encontraban allí.

Varias decenas de heridos graves y quemados fue el saldo inicial del crimen. Las pérdidas materiales tuvieron un costo de 379 222 pesos.

En la actualidad, el cine Riesgo se llama «cine Pedro Saidén».

Autores del crimen

La organización contrarrevolucionaria Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR) se adjudicó ese acto terrorista en el que emplearon el fósforo vivo, sustancia muy difícil de apagar, suministrada por la CIA.

El incendio del cine Riesgo de Pinar del Río forma parte de la larga lista de ataques terroristas contra Cuba, en atentados que ocasionaron la muerte a más de 3000 personas.

Enlaces externos

Referencias

Fuentes