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San Brendan

San Brendan
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Religión o MitologíaCatolicismo
Fecha de canonización1582 por Gregorio XIII
Venerado enIglesia Católica Romana, como los anglicanos y los ortodoxos.
San Brendan Brandán el Navegante (Ciarraight Luachra, Irlanda) Breandán, o Brendán, también llamado Brandano, Barandán o Borondón, fue uno de los grandes monjes evangelizadores irlandeses del siglo VI. Abad del monasterio de Clonfert (Galway, Irlanda) que fundó en el 558 ó 564, fue protagonista de uno de los relatos de viajes medievales más famosos de la cultura gaélica medieval, relatado en la Navigatio Sancti Brandani, una obra que fue redactada en torno a los siglo X y siglo XI.

Vida

San Brendan de Ardfert y Clonfert (San Brandán, en su acepción española), también conocido como Brendan el Viajero, nació en 484 en Ciarraighe Luachra, cerca de la ciudad de Tralee, en el condado de Kerry, Irlanda y murió en 577 en Enachduin, hoy Annaghdown. Fue bautizado por el Obispo Erc en Tubrid, cerca de Ardfert. Durante cinco años fue educado por Santa Ita, "la Brigid de Munster" y terminó sus estudios bajo San Erc, quien le ordenó sacerdote en 512. Entre los años 512 y 530 San Brendan edificó celdas monásticas en Ardfer y en Shanakeel o Baalynevinoorach, al pie de Brandon Hill. Fue desde aquí de donde partió en su famoso viaje a la Tierra de las Maravillas. Los antiguos calendarios irlandeses celebran el 22 de marzo una festividad especial para la "Egressio familiae S. Brendani". San Aengus Culdee, de finales del siglo VIII, invoca en su letanía a "los sesenta que acompañaron a San Brendan en su búsqueda de la Tierra Prometida". Evidentemente, la historia del viaje de siete años se extendió y muy pronto multitud de peregrinos y estudiantes afluyeron a Ardfert. De esta manera, en pocos años, se crearon muchas casas religiosas en Gallerus, Kilmalchedor, Brandon Hill y en las islas Blasquet, con el fin de satisfacer los deseos de aquellos que buscaban la guía espiritual de San Brendan.

Una vez instituida la Sede de Ardfert, San Brendan se trasladó a Thomond, donde alrededor de 550 fundó un monasterio en Inis-da-druim (hoy isla de Coney, condado de Clare), en la actual parroquia de Killadysert. Viajó a Gales y de allí a Iona, habiendo dejado en Kilbrandon (cerca de Oban) y Kilbrennan Sound las huellas de su celo apostólico. Después de su misión de tres años en Gran Bretaña, regresó a Irlanda, donde siguió trabajando en varias partes de Leinster, especialmente en Dysart (Condado de Kilkenny), Killiney (Tubberboe) y Brandon Hill. Fundó las Sedes de Ardfert y de Annaghdowny, erigió iglesias en Inchiquin, condado de Galway y en Inishglora, condado de Mayo. Su fundación más célebre fue Clonfert, en 557, nombrando a San Moinenn como Prior y director.

Datos históricos

Mucho se ha discutido acerca de la historicidad de este religioso, y aunque fue eliminado del santoral en tiempos de Pablo VI no cabe duda de que se trató de un abad irlandés que llevó a cabo tareas de evangelización en las aguas del Mar del Norte. En realidad, fue un fiel seguidor de la tradición misionera del cristianismo irlandés de la que los santos Columba y Columbano fueron claros exponentes. Desde principios del siglo V enteras comunidades monásticas se lanzaron a la mar en curraghs (lanchas de cuero calafateado) para predicar el Evangelio hasta los confines de la tierra. El San Brandán histórico, abad de Clontarf, estaría acreditado por el testimonio de Adamnano, que redactó una Vida de San Columbano aproximadamente cincuenta años después de la muerte de Brandán.[3] En ella cuenta que el santo visitó la isla de Iona (occidente de Escocia) donde se encontró con San Columbano, y llegó con sus exploraciones hasta las islas Feroes. Abades irlandeses posteriores completarían su obra, llegando hasta Islandia e incluso Groenlandia, donde establecieron nuevas comunidades cenobíticas y abrieron el camino para su colonización posterior por los gaélicos y los noruegos.

La Navigatio Sancti Brandani

El periplo legendario de San Brandán es más conocido por su periplo legendario a la Tierra de Promisión. Según la Navigatio Sancti Brandani, Brandán tuvo noticia de su existencia a través del relato de Barinto, un monje que ya había visitado aquél lugar. Barinto, entre lágrimas, le cuenta que Mernoc, quizá su propio hijo, había partido hacia Islandia o isla de San Ailbeo a hacer penitencia. Barinto teme que no pueda regresar, pues las aguas ya no tardarán en congelarse, y solicita a Brandán que vaya en su busca. Brandán decidió construir un curragh y partir hacia Occidente en compañía de catorce monjes. A ellos se sumarán luego otros tres que acabarán siendo fuente de conflictos. Brandán y sus compañeros vagaron durante siete años por el océano, encontrando islas maravillosas, monstruos marinos y la tierra donde habitan los condenados para alcanzar finalmente el paraíso de los bienaventurados. En su navegación arribaron primero a la isla del castillo deshabitado en la que fueron recibidos por un perro que los guio hasta una villa despoblada. Allí permanecieron durante tres días, encontrando siempre comida preparada para ellos, aun cuando fueron incapaces de ver a una sola persona, excepto un diablo etíope. Uno de los recién llegados muere tras admitir haber robado. Luego llegan a una isla con un joven que le trae pan y agua. Las siguientes estaciones fueron la isla de las ovejas, que se ha querido identificar con las islas Feroe, donde pasan la Semana Santa, y la isla-pez, que posteriormente sería conocida como Isla de San Brandán: Era una ínsula completamente desprovista de vegetación en la que Brandán celebra la misa de Pascua. Allí decidieron encender una hoguera para calentarse y cuando se sentaron en torno al fuego se estremecieron al comprobar cómo la isla comenzó a moverse. Se dirigieron precipitadamente hasta su barco y se alejaron precipitadamente de ella. Se trataba, en realidad, de la ballena gigante Jasconius. La siguiente etapa del viaje transcurrió en el Paradisus Avium (Paraíso de los Pájaros), habitada por pájaros de todo tipo que se unieron a los monjes en sus oraciones. Uno de ellos confesará al santo que los pájaros habitantes de la isla son ángeles que se mantuvieron neutrales en el enfrentamiento entre el arcángel san Miguel y Lucifer. Vueltos a la mar, navegaron durante tres meses hasta que, exhaustos, alcanzaron la isla de Ailbe habitada por monjes que habían realizado un estricto voto de silencio, y que habían residido allí durante ochenta años, sin padecer enfermedad o desgracia alguna. El viaje continúa, retornando a algunas de las islas por las que ya han pasado, hasta alcanzar una isla con tres ancoretas, donde se pierde el segundo de los monjes advenedizos. Luego visitan la isla de las uvas, donde obtienen el vino necesario para la consagración. Retornan a Ailbe para pasar la Navidad. Tras el abandono de este lugar llegó la prueba más terrible que tuvieron que afrontar San Brandán y sus compañeros: El paso del infierno. Monstruos sin número se acercaron a la nave escupiendo enormes ráfagas de fuego. Los monjes reemprendieron el rumbo a toda prisa pero a pesar de todo no pudieron evitar que el tercero de los frailes advenedizos fuera devorado por una de esas criaturas. Su viaje prosiguió, y la siguiente etapa tuvo lugar junto a un enorme pilar de cristal que tardaron casi tres días en bordear, a través de un mar lleno de niebla. Finalmente alcanzaron la frontera de la Tierra Prometida, donde fueron recibidos por un anacoreta, san Pablo el Ermitaño que ha vivido en su isla sesenta años. Por fin, tras volverse a encontrar con Jasconius encuentran la isla del Paraíso, de la que el relato no hace ninguna descripción y regresaron a Irlanda, lugar donde Brandán murió poco después de su llegada. La leyenda de San Brandán y su viaje al paraíso va a influir sobre otros relatos hagiográficos difundidos por toda Europa occidental, como las narraciones viajeras de Saint-Malo en Bretaña o san Amaro en España.[4] Los intentos de localizar la ubicación de las islas visitadas por Brandán comenzaron ya en el siglo XII con Honorio de Autun, quien hablaba de una isla situada en el océano Atlántico llamada Perdida, a la que habría llegado Brandán, pero que si se la buscaba no se encontraba

Iconografía

Se le representa con un cirio alumbrando o una casa en llamas (su nombre se ha relacionado con el verbo alemán que significa arder, brennen), pero sobre todo con un pez en la mano.

Muerte

Se sabe que San Brendan viajó a Inglaterra, pasó por el oeste de Escocia y regresó después a Irlanda donde fundó un monasterio en Annaghdown donde pasó sus últimos años y murió.

Fuentes