Saltar a: navegación, buscar

Timidez

Timidez
Información sobre la plantilla
Timidez2.jpg
Concepto:Falta de seguridad en uno mismo, dificultad para hablar en público o relacionarse con otras personas.

La timidez . A veces, las educadoras, se preocupan ante niños intranquilos, desobedientes, que andan de un lado a otro constantemente; sin embargo, en el mismo círculo nos encontramos con otro niño que por ser excesivamente tranquilo y no molestar a los demás, pasa inadvertido, cuando en realidad tras esta quietud del niño muy tímido se esconden generalmente Alteraciones emocionales.
Este niño no es difícil de descubrir, si lo observamos con atención, pues presenta una serie de comportamientos característicos, que es necesario atender.

Manifestaciones de timidez

a) Mantenerse fuera de los grupos de niños que juegan; el niño tímido prefiere estar solo, se aparta de los demás.
b) Se siente inferior, o sea, no se cree capaz de hacer las mismas cosas que otros niños de su edad.
c) Como le cuesta trabajo jugar con otros niños, se crea un mundo imaginario, lleno de fantasías, por eso casi siempre se le ve pensativo, abstraído, aislado.
d) Habla poco, aunque conozca muchas palabras, a no ser con personas con las cuales se siente seguro.
e) Le tiene miedo a las personas extrañas, lugares y cosas desconocidas, aunque puede ser que en el hogar no manifieste esta conducta.
f) Es cobarde, no se defiende de las agresiones de otros niños aunque sean más pequeños que él.
g) Es más serio que otros niños de su misma edad.
h) Parece sentirse mejor que los adultos que con los niños por eso se acerca más a los primeros, sobre todo, cuando son cariñosos con él.

Causas

De acuerdo con el trato que los adultos le dan al niño, ya sean los padres, educadoras, maestros y en general, todas las personas que están cerca de él y dirigen sus actividades, el niño se comportará o no, como tímido.
El niño es un ser muy activo y su actividad es indicio de salud, sólo el niño enfermo juega poco; desgraciadamente, hay ocasiones en que la comodidad del adulto, o por temor a que todo le haga daño, o simplemente por ser dominante y querer que él haga nada más lo que deseamos, se le limita la actividad, tanto en la casa como en el círculo infantil:

"¡No hables alto, que molestas a los vecinos!"

"¡No corras, que puedes caerte!"

"¡Siéntate ahí, y no te muevas hasta que te toque el turno del baño!"

"¡No juegues con esa muñeca que la puedes romper!"

"¡Qué bobo tú eres por no saber hacer eso tan fácil!".

No, no debemos actuar así con el niño. Claro que todo esto suele ser más difícil e incómodo para el adulto, pero si supiéramos cuánto molestamos al niño y cuánto daño le estamos haciendo a su futuro, seguramente no actuaríamos así..

Acciones correctivas

  • Permitirle mucha libertad de acción al niño. Dejarlo correr, saltar, tirar, tocar, curiosear e investigar sus alrededores; debe dejársele realizar estas actividades de la forma que quiera, dándole tareas que sean fáciles para que vaya tomando seguridad en sí mismo.
  • Darle cariño en caso de situaciones de miedo o de peligro, demostrándole que estamos con él para ayudarlo y defenderlo si se hiciera necesario.
  • Cada vez que lo veamos inactivo, que no juega, ofrecerle juguetes, llamarlo y jugar con él.
  • Embullarlo a jugar con otros niños. Esto lo ayuda a vencer la timidez. Para lograr que la venza, la educadora debe primero jugar con él, y a medida que la actividad avance, incorporar a otros niños hasta formar un pequeño grupo. Ella sólo abandonará el grupo cuando el niño tímido se relaciones con los otros.
    Es incorrecto llevarlo directamente al grupo para que se incorpore, así no lograremos nada.. Es necesario hacerlo participar de todas las actividades del círculo infantil, tratando de reforzarlo positivamente cada vez que efectúe alguna tarea, aunque sea sencilla; después se logrará que realice las más complejas paulatinamente. Esto evitará que se fijen rasgos negativos en la personalidad.
  • Enseñarlo a defenderse. La educadora siempre le dirá que responda a las agresiones que recibe de los demás. Al inicio es difícil, pero, poco a poco, irá tomando confianza al ver que al defenderse disminuyen las agresiones.
  • Se le deben permitir todos sus intentos de vestirse, bañarse, comer solo, etcétera, ayudándolo sólo ante un obstáculo o dificultad, y celebrándolo mucho cuando lo haga bien.
  • Ser suave con él en la disciplina y dejarlo, a veces, que haga algunas travesuras.
  • Darle responsabilidades dentro del grupo; si el niño no las quiere, podrá embullarlo, pero nunca obligarlo.
  • No obligarlo a que acepte rápidamente a los adultos, equipos y juguetes nuevos para él.

Fuentes

  • Bernal del Riesgo, Alfonso: Errores de la crianza de los niños. Cuadernos populares. Instituto del Libro, La Habana, 1970.
  • León Lorenzo, Sergio: "El niño tímido", en revista Simientes, no. 14, La Habana, 1971.