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Torre Manaca (Trinidad)

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Torre Manaca - Iznaga
Información   sobre la plantilla
Torre iznaga.jpg
Vista de la Torre en la actualidad.
Características Generales
UbicaciónTrinidad, Sancti Spíritus, Bandera de Cuba
Tipocampanario, atalaya
Características Constructivas
Construcción1816
Altura45 m.

Torre Manacas-Iznaga. Es una torre tipo campanario y atalaya que se encuentra entre los monumentos antiquísimos del Valle de los Ingenios, en Trinidad, Cuba. Esta obra arquitectónica fue construida en el siglo XIX y declarada por la Comisión Nacional de Monumentos de Cuba como Monumento Nacional de la nación el 10 de octubre de 1978, fecha en que también se le otorgó dicha distinción al vecino centro histórico de Trinidad.

Asentamiento

Vista del Ingenio Manaca.

Conforma ese espacio territorial reconocido como “Valle de los Ingenios”, un relieve suavemente ondulado en el conjunto interior de los valles, mientras que el de la sabana costera presenta un escasísimo, apenas ningún, accidente orográfico.

El asentamiento rural de Manaca Iznaga, originario de lo que fuera la finca azucarera fundada en el siglo XVIII, en el antiguo Corral de Manacú, se encuentra ubicado al norte de la carretera que une la Ciudad de Trinidad con Sancti Spíritus a tan sólo 14 kilómetros de la primera.

Existió en el corral de Manacú, el Ingenio Manaca de Telleria, que tuvo varios propietarios a lo largo de su historia hasta su demolición. Este conoció los periodos de fomento, crecimiento, esplendor y decadencia de las leyes delproceso socioeconómico y productivo de régimen de plantación azucarera, constituyendo el más valioso complejo agrícola-habitacional-fabril de todo el gran batey azucarero del Valle de los Ingenios.

Estuvo conformado por las estructuras edilicias propias de este tipo de complejo agrícola: fábrica de azúcar, una casa de vivienda, barracones de esclavos, que devinieron con el paso del tiempo en caserío, así como una torre vigía. Han desafiado el tiempo y llegado a nuestros días, restos de algunas de las dependencias de la fábrica, la majestuosa casa hacienda, parte del caserío de los esclavos y la torre, todos se erigen como una huella imborrable de poderío, riqueza y maestría constructiva del período colonial trinitario.

Esta torre de impresionante altura se eleva en medio del paisaje retando el tiempo con sus campanas centenarias que también servían para llamar a la oración e indicaban el inicio y el fin de la jornada del trabajo esclavo.

Un poco de historia

La ciudad de Trinidad, en la parte sur del país, exhibe en su Valle de los Ingenios la famosa Torre Iznaga que, construida hace más de 155 años, ha sido apodada como la torre cubana de Pissa.

Origen

Sobre la Torre del Ingenio Manaca Iznaga se encuentran referencias documentales en el Libro de Actas Capitulares del Ayuntamiento de Trinidad.

El 18 de septiembre de 1750, Manuel José de Tellería pide licencia para erigir un ingenio de hacer miel y azúcar en los terrenos del Corral Manacú.

Casi medio siglo después, en 1795, lo compraba Pedro José Iznaga y Pérez de Vargas, trinitario descendiente de vizcaínos, IX Señor de la Casa Infanzona de Iznaga y fundador de una dinastía local desde entonces vinculada a la historia del azúcar y su ciudad.

Entre los años 1815 y 1830, se concibe el levantamiento de la torre, ordenada por Alejo María del Carmen Iznaga y Borrel que según el decir de la época introdujo ciertas mejoras y adelantos al ingenio.

La leyenda

Cuenta la leyenda que fue creada debido a un lance amoroso entre los hermanos Pedro y Alejo Iznaga, ricos hacendados y dueños de plantaciones de azúcar. Los parientes se enamoraron de la misma joven y decidieron jugarse su amor mediante la construcción de una obra cuya magnitud definiría al victorioso.

Pozo I.jpg
Alejo levantó la torre de 45 metros, mientras Pedro perforó un pozo de 28 metros de profundidad, que hasta ahora utilizan los pobladores del valle. 

Siempre relacionadas con el amor, otra de las leyendas vincula la obra con el comportamiento infiel de la esposa de Alejo, quien ordenó la ejecución de la monumental obra para encerrarla allí de por vida.

Sea cual fuera el motivo, la esbelta torre, ahora un poco inclinida por los años, es uno de los atractivos que ofrece Trinidad a sus miles de visitantes, tanto cubanos como extranjeros, que van en busca del conocimiento histórico y la arquitectura de una época que llegó, en todo su esplendor, hasta nuestros días.

Cuentan que aún vigila todo lo que se mueve en el Valle de los Ingenios, como hacía siglos atrás, cuando los mayorales avistaban los movimientos de los esclavos fugitivos y se daba la voz de alarma en caso de incendio en las plantaciones.

Características de su construcción

La torre del ingenio Manacas-Iznaga tuvo como objetivo la vigilancia de las plantaciones azucareras y es un signo de la riqueza que predominó en la villa, apoyada en el desarrollo de la industria azucarera y el comercio.

La construcción tuvo lugar en una época en que predominaba el Eclecticismo arquitectónico en Cuba.

La Torre Campanario, que en los tiempos de la colonia cumplió además la función de atalaya y donde se concilian la maestría constructiva del artesano popular y anónimo que la edificó, con el gusto estético de su dueño, fue erigida en los años de la década del 20 o principios del 30 del siglo XIX. Devenida en símbolo arquitectónico-cultural de una región, fue proyectada como una sólida estructura repartida en siete niveles de formas geométricas que transitan desde el cuadrado hasta el octágono, con arcos espaciosos y una escalera interna desde la base hasta lo más alto. Una construcción de ladrillos de barro cocido y un mortero tradicional de cal y arena, unida a la ingeniosidad de sus fabricantes, la dotan de envidiable resistencia. Su diseño permite la circulación de los vientos en su interior, lo que la hace imbatible al impacto frontal de los mismos.

Considerada un tesoro histórico, declarada Monumento Nacional en 1978, la Torre perteneciente al ingenio Manacas-Iznaga, fue construida en torno a 1816. Con una altura de 45 metros distribuidos en siete pisos o niveles, desde la atalaya se divisaban las plantaciones de caña y el brutal trabajo de los esclavos que sembraban y cosechaban a sus pies.

Devenida símbolo de la Arquitectura colonial, la torre sorprende por su estructura, de piedra, ladrillo y metal, coronada por un campanario.

En lo alto de la vigía está instalada una campana que avisaba del inicio y el fin de la faena esclava, así como la obligatoria Oración a la Santísima Virgen en la mañana, al mediodía y en la tarde.

Mirador inigualable, con 184 escalones, desde donde se puede observar todo el valle, los esclavistas observaban el ir y venir de los africanos y avisar en caso de que alguno quisiera escapar del yugo de la colonia.

Símbolo que perdura

Este museo vivo, reconocido por su dualidad de vigía y campanario, aún mantiene sus enigmas.

Carlos Joaquín Zerquera, historiador de una de las siete poblaciones cubanas más antiguas, atribuye el verdadero origen de la torre a fines fundamentalmente utilitarios. Por largo tiempo fue la más bella y la más alta de todo el interior de la Isla y desde donde mejor se divisaba el movimiento esclavo en los alrededores de las decenas de fábricas de azúcar que funcionaban en el llamado Valle de los Ingenios, declarado por la UNESCO en 1988, Patrimonio de la Humanidad.

El monumento ha saltado de siglo en siglo y hoy, como parte del batey de Manaca Iznaga, constituye un ejemplo de Arquitectura vernácula e industrial y el mejor exponente de las torres vigías construidas en nuestras tierras, que continúan desafiando el tiempo.

Cercana a Trinidad, una de las ciudades más hermosas y mejor conservadas del Caribe y Latinoamérica, la Torre Manaca Iznaga, única de su tipo en Cuba, sobrevive al paso de los siglos; todo forastero que los sube se llena de historia, de cultura, de olores y de paisajes.

Véase también

Fuentes