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Buenaventura Pascual Ferrer

Buenaventura Pascual Ferrer
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Nacimiento14 de marzo de 1772
La Habana Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento22 de junio de 1851
La Habana
Buenaventura Pascual Ferrer. Periodista cubano, forma parte de las voces fundadoras del articulismo de costumbres en Cuba.

Biografía

Nació en La Habana, el 14 de marzo de 1772. Estudió Filosofía y Latín con Tomás Romay. Se graduó de Bachiller en Leyes. En 1794, se trasladó a España, donde escribió su Carta de un habanero… 1797 para aclarar los errores sobre Cuba en que había incurrido D. Pedro Estala en El viajero universal Madrid, y ello lo llevó a escribir, para el tomo vigésimo de esta misma obra, su Viaje a la isla de Cuba 1798, considerado el primer libro de viajes publicado por un cubano. De regreso a La Habana, colaboró en el Papel Periódico de la Habana; ingresó en la Sociedad Patriótica y fundó el periódico satírico El Regañón.

Trayectoria

Pascual Ferrer, como parte del intenso movimiento de prosa histórica que animó su momento vital, redactó también una muy curiosa Historia de la Isla de Cuba y en especial de la Habana 1813.

Para los estudiosos, entre los que destaca Cintio Vitier, Buenaventura Pascual Ferrer fue fundador de la crítica biliosa en Cuba. Sin embargo, frente al dogmatismo moralizante y normativo de la primera crítica teatral que apareció en el Papel Periódico de la Habana acerca de El príncipe jardinero y fingido Cloridano, de Santiago Pita, se alza la voz de Buenaventura Pascual Ferrer con una crítica positiva, en numerosos comentarios suyos, que consiguen una perspectiva orientadora sobre la importancia de la pieza. Ello, empero, no puede ocultar su cultivo de un ejercicio del criterio caprichosamente personal y negativista, injurioso, que tuvo como víctima notable a Manuel de Zequeira, a quien pretendió negar los enormes valores literarios que lo convierten en el más grande escritor cubano del periodo. Todo hace indicar que el motivo de su encono con manuel-de-zequeira es debido a que fue el poeta y no él quien resultó designado como redactor del Papel Periódico de la Habana; su campaña de resentimiento no se hizo esperar contra el intelectual y la publicación he aquí uno de sus ataques:

“Se suplica a los Subscritores del Papel Periódico que no se borren tan aprisa de él, porque todavía no se ha acabado, aunque le falta muy poco”.

Su ensañamiento en Manuel-de-Zequeira llegó a los extremos de propiciar en buena medida el retraimiento público y el desgarrador escepticismo del poeta. Manuel de Zequeira llegó a afirmar en un verso, evidentemente reflexivo ante los ataques recibidos de él: “No en criticar consiste la cultura.” La crítica de costumbres de Buenaventura Pascual Ferrer resultó también inquisitorial, sin que ello demerite su importancia como precursor del notable costumbrismo cubano. Es indudable su talento y agudeza, pero se erigió en especie de policía de las letras y de las costumbres, tal y como apuntó Salvador Bueno. En texto de despedida del público, en 1802, el propio Buenaventura Pascual Ferrer declaró que “empezó a repartir garrotazos a derecha e izquierda contra los escritores ridículos, desenvainó la espada contra los abusos y malas costumbres”.

Publicaciones

Volvió a España en 1802 y publicó El Regañón General. En 1805, viajó a Cartagena de Indias como ministro contador. Allí, fundó la Sociedad Económica de Cartagena, introdujo la imprenta, y creó y dirigió la Gaceta Real de Cartagena de Indias 1816. En 1821, volvió a La Habana. Redactó, en 1826, la primera Balanza general de comercio. En unión de su hijo, fundó El Nuevo Regañón de la Habana 1830.

Entre sus trabajos se encuentran Sainete nuevo, representado en La Habana en 1790 (se conoce asimismo que fue autor de otras piezas teatrales como El cortejo subteniente, el marido más paciente, la dama impertinente), y traducciones del latín, francés e italiano. Parte de su labor periodística fue recogida en El Regañón y El Nuevo Regañón, en edición de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO La Habana, 1965 y en volúmenes diversos que recogen los principales artículos de costumbres cubanos del Siglo XIX.

Incursionó en la poesía, pero con escasa o ninguna relevancia.

Muerte

Murió en La Habana el 22 de junio de 1851 a los 79 años de edad.

Fuente