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Cínicos

Los cínicos
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Escuela fundada durante la segunda mitad del siglo IV a. de ne
Los cínicos. Escuela cínica fundada en Grecia durante la segunda mitad del siglo IV a. de ne. El griego Antístenes fue su fundador y Diógenes de Sinope uno de sus filósofos más reconocidos y representativos de su época.

Doctrina

Reinterpretaron la doctrina socrática considerando que la civilización y su forma de vida era un mal y que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza. El hombre llevaba en sí mismo ya los elementos para ser feliz y conquistar su autonomía era de hecho el verdadero bien. De ahí el desprecio a las riquezas y a cualquier forma de preocupación material. El hombre con menos necesidades era el más libre y feliz. Figuran en esta escuela, además de los ya citados, Crates de Tebas, discípulo de Diógenes, su esposa Hiparquía, y Menipo de Gadara.
Lo principal de la doctrina antiseniana es la negación de la realidad en general. No existen sino cosas individuales. El concepto no es más que el término explicativo de lo que la cosa es. Por ello es imposible aplicar conceptos generales a objetos concretos: sobre cada cosa no puede formularse más que un juicio de identidad, como “el caballo es el caballo”, “la mesa es la mesa”. La doctrina de las formas o “especies” inteligibles es inconsistente, ya que los sentidos perciben solo un ejemplar de la “especie”, más no la propia “especie”.
Uno de los rasgos que diferencia al cinismo de otros movimientos es precisamente la importancia que dan a la ascesis, la práctica continua del ejercicio mental y físico, como camino para conseguir un estado de ánimo apropiado para alcanzar la autosuficiencia, que les libere de los imprevistos y les endurezca para permanecer impasibles ante "adversarios existenciales" como el hambre, el frío o la pobreza, que no dependen de ellos. Esta actitud les emparentaba con el estoicismo, aunque su desvergüenza les volvía a alejar.
Se pueden distinguir dos fases en el movimiento cínico: la primera fase se desarrolló básicamente en Grecia, durante los siglos IV y III a. de. ne, la segunda fase se desarrolló en las grandes ciudades del imperio romano: Roma, Alejandría y Constantinopla, y duró desde los siglos I a V de. ne.
Sin embargo, el cinismo pretendía dar una respuesta individual a la incertidumbre que se vivía en este periodo de crisis cultural, manifestando su malestar y descontento, y también librarse de los caprichos de la fortuna, guiando al individuo hacia la felicidad. Este camino no era fácil así que se necesitaba un entrenamiento, una disciplina para a conseguir una plena autonomía moral y a ser posible también física. Era característico de los cínicos la transgresión continua, tanto de los valores tradicionales, como de las normas sociales.
Los cínicos tomaron como modelos a la naturaleza y los animales, los adoptaron como ejemplos de autosuficiencia y basándose en ello propusieron un modelo de comportamiento ético que consideraban fundamental para alcanzar la felicidad, aunque esto solo era posible mediante una rigurosa disciplina física y mental. Proponen la necesidad de la autoafirmación individual frente a una sociedad alienante y coaccionadora.

El saber

Para los cínicos la sabiduría no consiste en el saber teórico, que no es accesible al hombre, sino únicamente en el conocimiento del bien. El bien verdadero puede alcanzarse cuando se alcanza la autosuficiencia, y el objetivo de una vida virtuosa no puede ser sino la tranquilidad; esta se basa en la renuncia a todo lo que hace del hombre un ser dependiente: los bienes de fortuna, los placeres, los convencionalismos. De ahí el ascetismo de los cínicos, el ideal de una sencillez rayana en un estado precultural, el desprecio de las necesidades humanas, fuera de las básicas, la mofa de todos los convencionalismos y los perjuicios religiosos, la prédica de la naturalidad en todo y de la libertad individual sin restricciones.
Es una filosofía que pretende alcanzar la felicidad mediante la sabiduría, la liberación del espíritu y el logro de la virtud. Son estos rasgos importantes los que diferencian al cinismo de otros movimientos de la filosofía. La escasez está indisolublemente ligada a esta filosofía. Los cínicos se desprenden de sus bienes para no sentir apego por ellos. Son ajenos a los placeres para no ser sus esclavos.

La libertad radical

La libertad radical es libertad de pensar, de acción y de palabra. El cínico se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a su sociedad, por predicar la autosuficiencia, la libertad de palabra y la austeridad como cosas necesarias para alcanzar la tranquilidad de ánimo y con ello la felicidad.
Se proclamaban cosmopolitas y liberados de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes, ya que estas son siempre locales, y ellos se consideraban ciudadanos del mundo. En cualquier sitio se encontraban en su casa.

Anécdotas

Diógenes de Sinope

Diógenes de Sinope
Cuando Diógenes llegó a Atenas, quiso ser discípulo de Antístenes, pero este no quiso. Ante su insistencia, Antístenes le amenazó con su cayado, pero Diógenes le dijo: “no hay un bastón lo bastante duro para que me aparte de ti, mientras piense que tengas algo que decir”.
Cuando fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron que era lo que sabia hacer, y el contestó: “mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo”.
Una vez le preguntaron por qué la gente daba limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que respondió: “Porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos”
Cuando le invitaron a una lujosa mansión le advirtieron de no escupir al suelo, acto seguido escupió al dueño, diciendo que no había encontrado otro sitio más sucio.
En un banquete, algunos, para reírse de él le pusieron unos huesos, como un perro. Él, acto seguido, orino encima, como un perro.

Antístenes

Antístenes
Una vez le preguntaron que había aprendido de la filosofía, respondió: “A ser capaz de hablar conmigo mismo”
Hay que prestar atención a nuestros enemigos, porque son los primeros en descubrir nuestras debilidades.
La virtud del hombre y de la mujer son la misma.
Decía que por todo equipaje se debería llevar solo el que en el caso de naufragio, pudiera nadar con él.
Al preguntarle qué cosa era mejor para los hombres, dijo: "Morir felices".

Referencias bibliográficas

  • Historia de la Filosofía. Tomo I. pág. 71
  • Historia de la Filosofía. Tomo I. Historia de la Filosofía. Segunda edición. Ed Progreso. Moscú 1983. Pág 65

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