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Enfermedades de los cítricos

Enfermedades virales y afines de los cítricos
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Campo al que perteneceCítricos


Los Cítricos. Constituyen un importante complemento de la dieta humana debido al elevado contenido de vitaminas, minerales, azúcares y otros compuestos que tienen en su composición. Entre los factores que limitan la productividad de este cultivo se encuentran las enfermedades provocadas por virus y viroides, las cuales tienen un gran impacto en la producción de este cultivo y en ocasiones limitan en el manejo de las cosechas. En el presente documento se exponen las características más distintivas de las enfermedades que como la tristeza tiene un efecto devastador sobre el cultivo y constituye actualmente una seria amenaza en la región, otras como las inducidas por viroides, el Tatter leaf, ell Vein enation o el Bligh, que limitan considerablemente la vida económica de las nuevas plantaciones establecidas sobre los patrones tolerantes a la tristeza, o aquellas que como la Psorosis y la Concavidad gomosa están ampliamente diseminadas en todos los países citrícolas del mundo.

Enfermedades causadas por virus

La tristeza de los cítricos

La tristeza de los cítricos, es una enfermedad viral que se supone originaria del sudeste asiático y de allí se distribuyó a la gran mayoría de los países citrícolas, debido a las necesidades de nuevas variedades para la citricultura comercial, razón por la cual el virus está ampliamente distribuido en todos los países productores del cultivo en el mundo.

En el continente americano durante la década de 1930, ocurrieron las primeras epidemias que causaron el colapso de las plantaciones de naranjo dulce, injertado sobre naranjo agrio. Sólo en este período en Argentina y Brasil murieron aproximadamente 30 millones de plantas. Posteriormente en Venezuela, alrededor de 1980, colapsaron otros 6 millones de árboles por esta enfermedad. España a partir de 1957 a la fecha, han desaparecido unos 35 millones de árboles, injertados sobre naranjo agrio. En otras regiones como California, Florida e Israel ocurrieron epidemias menos severas.

El agente causal de esta enfermedad, es el virus de la tristeza de los cítricos (CTV), el cual es filamentoso, flexible y limitado al floema. Se presenta como un complejo de aislados, que varían entre otros factores por su transmisibilidad por áfidos, la severidad de los síntomas en los hospedantes cítricos y las condiciones ambientales donde esta establecido el cultivo. Esta diversidad biológica, determina en gran medida la epidemiología e importancia de los daños causados, en diferentes áreas de cultivo. Los hospedantes de este virus, incluyen la mayoría de las variedades de cítricos y algunas especies de otros géneros de la familia Rutaceae, fuera de esta familia, sólo se ha podido multiplicar el virus en algunas especies de Pasiflora.
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Árboles que declinan por tristeza.

Los síntomas inducidos por el CTV son diversos, por este motivo podemos encontrar árboles asintomáticos portadores del virus y otros con diversas sintomatologías. Los síntomas que provocan mayor impacto económico son: el declinamiento rápido y la muerte de los naranjos, toronjos y mandarinos injertados sobre patrón naranjo agrio (Citrus auratium) y la acanaladura en la madera de los naranjos, toronjos y limeros ácidos, con independencia del patrón utilizado.

En los árboles que declinan por tristeza la necrosis del floema en la línea de unión del patrón con el injerto provoca el anillado del árbol, por lo que se observa clorosis, marchitez, abundante fructificación, y la destrucción del sistema radical.

El colapso del árbol sobreviene 1-2 años después de la infección con el virus.
Protuberancias en forma de agujas en el leño del patrón.
Cuando el declinamiento ocurre de forma lenta se pueden observar protuberancias en forma de agujas en el leño del patrón, que se corresponden con pequeños orificios en la corteza. Este síntoma, denominado panal de abejas, se observa justo debajo de la línea de unión del patrón con el injerto.
Las acanaladuras del leño es una sintomatología asociada a formas severas de la tristeza.

Consiste en depresiones en la parte exterior de la madera con las correspondientes proyecciones o crestas en la parte interna de la corteza. Las ramas principales y el tronco pueden llegar a adquirir un aspecto arrugado. Las especies más sensibles son las toronjas y las limas ácidas en las que los daños pueden ser letales y en menor grado se afectan los naranjos.

Los cultivares altamente sensibles, por lo general muestran enanismo y frutas de reducido tamaño y calidad. La vida productiva de las plantas afectadas, es generalmente de 5 a 15 años. Esta variante es aún más dañina que el declinamiento, porque se afectan todas los cultivares sensibles, aún cuando estén injertados sobre patrones tolerantes.

La transmisión mecánica entre especies cítricas es poco eficiente y no se ha comprobado la transmisión por semillas, ni a través del suelo o las raíces El virus se transmite de manera efectiva por injerto y de forma natural, de manera semipersistente por medio de diferentes especies de áfidos, tales como: A. gossypii (Glover), A. citricola (Van der Goot), A. craccivora,(Koch), Myzus persicae (Sulzer), Uroleucon jaceae (Linn) y el Toxoptera citricida (Kirkaldy), principal vector del virus de la tristeza de los cítricos.

El Toxoptera citricida se detectó por primera vez en el continente americano, en la década del 30 y desde entonces se expandió al norte, llegando a Venezuela en 1976 y a Centroamérica y el Caribe en la década del 90. Actualmente la costa oeste de Estados Unidos y la cuenca del Mediterráneo son las únicas áreas libres de este vector.

Dentro de los métodos utilizados para la detección del virus, se encuentran: los procedimientos biológicos, la microscopía óptica y electrónica, técnicas inmunoenzimáticas y técnicas moleculares. Para la selección del procedimiento de diagnóstico a utilizar es necesario tener en cuenta la velocidad a la que se necesitan los resultados, la exactitud, sensibilidad, costo, disponibilidad de reactivos específicos así como la necesidad de instalaciones y de personal entrenado. Para lograr un diagnóstico confiable es necesario tener en cuenta que este virus en nuestras condiciones frecuentemente se encuentra en bajas concentraciones y con distribución irregular en el árbol. Por este motivo se deben seleccionar muestras con abundante tejido floemático como los brotes jóvenes, pedúnculo del fruto o pecíolos de las hojas.

La diversidad de los aislados y de los ecosistemas donde se desarrolla el cultivo crea una situación compleja para el manejo de la enfermedad. Las estrategias de control de este virus se han desarrollado básicamente por la presencia o ausencia del CTV en las áreas citrícolas. Si no existe la enfermedad, para evitar la introducción en un país, se establecen medidas cuarentenarias y la certificación del material de propagación. Si la enfermedad está presente en baja incidencia puede ser controlada por medio de programas de erradicación o supresión. En áreas donde el virus es endémico y las posibilidades de nuevas infecciones son altas las medidas deben dirigirse a reducir las pérdidas de la producción. Si en estas condiciones están presentes los aislados que inducen declinamiento rápido lo más aconsejable es sustituir el patrón de naranjo agrio por patrones tolerantes al CTV. Para lograr el efecto deseado es esencial el uso de material de propagación certificado que evite los posibles daños de otras enfermedades a las que estos son sensibles. Cuando están presentes los aislados que inducen la acanaladura de la madera en primer término se recomienda el uso de variedades tolerantes o resistentes a esta sintomatología y se puede establecer un programa de protección cruzada con aislados de los virus debidamente caracterizados. A más largo plazo se prevé lograr la resistencia de las variedades de interés comercial por medio de la ingeniería genética. En todos los casos estas medidas deben estar acompañadas por un programa de certificación que garantice la reposición de nuevas áreas con material sano.

Los programas de saneamiento y certificación, acoplados con la protección contra insectos de las fuentes de material de propagación, permiten limitar la diseminación de los aislados severos del virus y servir como vehículos para implementar la protección cruzada cuando las condiciones epidémicas justifican esta medida. El control químico de los vectores de la tristeza es poco eficiente y caro y sólo se justifica en condiciones de viveros.

Para lograr un control efectivo del CTV es necesario implementar un programa de manejo integrado en el que se combinen de forma eficiente los beneficios de los distintos procedimientos que componen este sistema y esté establecido sobre la base del conocimiento de las características de los aislados que están presentes en un área así como de su incidencia. En Cuba se ha aplicado un programa de manejo que incluyó además del uso del material de propagación certificado y la diversificación de los patrones, una prospección del virus utilizando anticuerpos monoclonales de producción nacional para definir su incidencia y distribución en el país, el estudio de las características biológicas y moleculares de los aislados presentes, el comportamiento de las poblaciones del Toxoptera citricida y sus enemigos naturales, así como conocer la epidemiología de la enfermedad en diferentes regiones citrícolas del país. Los resultados de este programa hacen que actualmente se apliquen medidas diferenciadas de acuerdo a las características de cada zona y que no se presenten aún brotes epidémicos de la enfermedad a 7 años de la llegada del T. citricida al país.

Psorosis

La enfermedad se encuentra distribuida por todo el mundo causando una disminución del vigor, la producción y la reducción de la vida útil de los árboles de cítricos en regiones como América del Sur, áreas del Mediterráneo y probablemente Asia. En países como Argentina y Uruguay donde predominan formas virulentas de la enfermedad esta es una de las principales causas de la pérdida de vigor y muerte de los árboles, especialmente los más viejos. Se ha conseguido caracterizar parcialmente a su agente causal, citrus psorosis virus (CPsV) que por sus características se ha ubicado en un nuevo género de virus vegetales. En Cuba la enfermedad se encuentra en baja incidencia afectando plantaciones muy viejas establecidas antes del programa de Certificación sin un impacto económico importante.

El síntoma más característico es la presencia de descamaciones en el tronco y ramas de los árboles afectados
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Presencia de descamaciones en el tronco y ramas de los árboles afectados.
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Las formas leves de la enfermedad, denominada Psorosis A se caracteriza por una descamaciones lentas muy localizadas del tronco y ramas principales. Las formas más severas (Psorosis B) se desarrolla más rápidamente y afecta incluso a ramas delgadas. Las zonas descamadas son más extensas, el tamaño de las escamas mucho mayor, se desarrollan rápidamente y afectan incluso a ramas pequeñas. En los límites de las zonas descamadas puede observarse exudación de goma. Cuando se corta transversalmente un tronco o rama a través de la zona afectada, se observa en la madera zonas de color pardo irregulares. Como consecuencia se produce un decaimiento progresivo del árbol, la seca de las ramillas y una reducción de la producción y en casos extremos el árbol puede llegar a morir.

Se reporta otra forma de Psorosis a la que se le ha denominada ringspot que induce flecos, manchas y anillos cloróticos en las hojas y ocasionalmente en ramas y frutos. Muchas de estas plantas pueden desarrollar también los síntomas de descamación.

Los naranjos dulces, mandarinos y toronjos muestran sensibilidad a la descamación y flequeado foliar en hojas jóvenes, mientras que el naranjo agrio muestra flequeado foliar solamente. En árboles adultos los síntomas se pueden ver después de los seis años y como promedio 12-15 años. La enfermedad se transmite principalmente por injerto y la vía fundamental de dispersión es el material vegetal propagativo.

Las plantas afectadas muestran en las hojas jóvenes flecos cloróticos que se sitúan normalmente entre los nervios laterales de las hojas y paralelos a ellos.

Experimentalmente ha sido demostrada, la transmisión mecánica de algunos aislados a especies de cítricos, de modo que el virus puede ser diseminado por instrumentos usados en el vivero o en campo. La diseminación en el campo no ha sido comprobada, aunque existen reportes de Argentina y Texas. No hay evidencias experimentales de que la Psorosis pueda ser transmitida a través del polen y las semillas.

El diagnóstico se realiza mediante ensayos de infectividad en plantas de semillas cultivadas en invernadero. Las plantas indicadoras más utilizadas son las variedades de naranjo dulce Pinneaple y Madame Vinous. Muchos aislados de psorosis pueden ser transmitidos a especies herbáceas, principalmente Chenopodium quinoa y Gomphrena globosa. En estas indicadoras los síntomas pueden aparecer a los 4-6 días, después de la inoculación y se caracterizan por lesiones locales cloróticas que al necrosar y adquieren color pardo.
Lesiones locales cloróticas que al necrosar y adquieren color pardo.

Han sido preparados anticuerpos monoclonales de aislados de CPsV para su uso en un ELISA permitiendo diferenciar aislados de CPsV de diversas partes del mundo así como podrían ser usados en el diagnóstico y programas de cuarentena. Para lograr sistemas de detección más rápido y efectivo se han diseñados primers para RT-PCR, el cual es capaz de detectar CPsV en concentraciones sustancialmente bajas. El virus de la psorosis en el campo puede variar considerablemente, de modo que es necesario utilizar varios métodos de diagnóstico para la detección del CPsV.

El control de la enfermedad es de tipo preventivo y consiste en propagar yemas libres de virus mediante programas de certificación. Otra medida que se recomienda desinfección de los instrumentos de poda y corte con hipoclorito de sodio y en los países con dispersión natural de la enfermedad estas medidas debe completarse con la supresión de fuentes de inóculo.

Leprosis

La Leprosis, es una enfermedad viral que ocasiona graves lesiones en hojas, ramas y frutos de los árboles infectados provocandoo pérdidas considerables de las cosechas cuando los daños son muy intensos. Fue descrita en E.U. y más tarde reportada en Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela y algunos países de Centroamérica, como Panamá, Costa Rica y Guatemala. Es una enfermedad de naturaleza viral donde el agente causal podría ser un Rhabdovirus. Entre los cultivares mayormente afectados se encuentran naranjo dulce, naranjo agrio, citrange Troyer, mandarino Cleopatra e híbridos de limón. Constituye la única enfermedad de tipo viral en los cítricos que no produce infecciones sistémicas.
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Los cancros en el fruto son deprimidos.

En árboles de naranjo dulce infectados, que se encuentran en producción, se observan daños corticales en tronco y ramas y frutos. En las ramas más jóvenes, hojas y frutos aparecen anillos cloróticos y en ocasiones con una necrosis central que evoluciona a cancros de 5-6 mm de diámetro. Los cancros en el fruto son deprimidos.

En los brotes y hojas son planos o ligeramente prominentes y pueden formar manchas concéntricas o estar impregnados de goma. Por lo general las lesiones necróticas se presentan rodeadas por un halo clorótico.
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Sobre los frutos las lesiones se presentan de manera irregular en forma de manchas lisas y amarillas, que van tornándose más oscuras a medida que el fruto madura.

Sobre las hojas las lesiones son visibles por ambos lados de la hoja, tienen color amarillento con centro carmelita. Las hojas y frutos muy afectados suelen sufrir abscisión y los brotes pueden secarse. En las ramas los daños tienen coloración carmelita oscuro, de forma achatada y al envejecer se tornan carmelita grisáceo.

La transmisión ocurre a través de los ácaros del género Brevipalpus, de las especies phoenicis, obovatus, californicus. Se ha comprobado que la transmisión se efectua por larvas, ninfas y adultos, siendo el estado larvario el más afectivo. Experimentalmente, se ha demostrado que las larvas de Brevipalpus phoenicis, pueden transmitir la enfermedad después de 24 horas de adquisición del virus y los síntomas aparecen de 14 a 30 días después de la inoculación. De forma mecánica se ha logrado la transmisión entre cítricos y a plantas herbáceas.

El diagnóstico se basa generalmente en la observación de síntomas característicos en árboles de campo y la inoculación mecánica a huéspedes herbáceos del género Chenopodium y a la Gonphrena globosa. No se conocen métodos para el diagnóstico rápido de la enfermedad, debido a que el virus asociado no ha podido aún ser purificado.

Para el control de la Leprosis, se requiere eliminar las fuentes de inoculo y aplicación de acaricidas para reducir al mínimo las poblaciones de ácaros vectores. Dado el carácter local de la infección, la reducción de inóculo, puede realizarse eliminando las ramas afectadas mediante una poda severa y quema de los de los restos si el ataque es intenso.

Vein enation-woody gall

El síndrome de las protuberancias nerviales y agallas leñosas en el tallo fueron consideradas inicialmente como dos enfermedades diferentes, hoy día se asume que están ocasionadas por un mismo patógeno. La enfermedad se ha detectado en China, España, Africa del Sur, Australia y Japón. En el continente americano sólo se ha reportado en Perú, pero se supone que esté diseminada entre los países citrícolas. En muchas de las especies cítricas comerciales la enfermedad es sintomática y en condiciones favorables de temperaturas bajas se pueden observar los síntomas en lima mexicana, naranjo agrio, limón Rugoso y Citrus volkameriana. En China recientemente fueron reportados síntomas del tipo de vein enation en naranja dulce, mandarinas, n. agrio, limones y pummelos; además puede infectar otras especies de plantas no cítricas.

El agente causal de la enfermedad, es aún desconocido pero en el floema de las plantas infectadas, se han observado partículas isométricas de tipo viral. Estas observaciones, su trasmisión por injertos y por áfidos, sugieren que el agente causal de la enfermedad podría ser un virus (Luteovirus)

Los síntomas se caracterizan porque en las hojas jóvenes de plantas con vein enation se observa la formación de pequeñas agallas o tumores localizados en los nervios secundarios y periféricos del envés, las que se corresponden con depresiones que se observan en el haz.

Las agallas leñosas comienzan como pequeñas áreas hinchadas, frecuentemente en la base de brotes pequeños o espinas que pueden desarrollarse hasta alcanzar el tamaño y el aspecto de una coliflor, especialmente si varias agallas se unen para formar una única masa tumoral. La parte exterior de las lesiones tiene coloración casi normal, pero la parte interna suele ser rugosa con punteaduras, y pueden presentarse yemas latentes.

El patógeno es fácilmente transmisible a plantas sanas por injerto o por cuscuta. En campo puede ser dispersada por varias especies de áfidos, como el Toxoptera citricida, Aphis gossypii, Myzus persicae de manera persistente.

La enfermedad sólo puede ser diagnosticada mediante la observación de síntomas en plantas de semilla de lima mexicana o naranjo agrio inoculadas. El síntoma de protuberancia nervial suele aparecer a las 5-8 semanas mientras que la aparición de agallas leñosas requiere de un período más largo. Se ha reportado el diagnóstico serológico (ELISA-DAS), con el empleo del anticuerpo de Barley yellow dwarf luteovirus con el que se relaciona serológicamente.

En áreas donde no está presente la enfermedad, la medida de control más efectiva es evitar la introducción de la misma por medio de programas de cuarentena y el uso de yemas certificadas. Donde está presente con alta incidencia, se deben evitar los patrones sensibles a las agallas leñosas.

Tatter leaf

La enfermedad deTatter leaf, está muy extendida en China y ha sido detectada en otras áreas citrícolas como Japón, Florida, Chile, Marruecos y Sudáfrica. Muchos cultivares comerciales de cítricos son huéspedes asintomáticos de la enfermedad. El agente causal, es un virus filamentoso, denominado Citrus Tatter Leaf Virus (CTLV). Los daños de esta enfermedad se pueden observar cuando se emplean variedades infectadas sobre naranjo trifoliado, citranges y citrumelos

En condiciones de campo las plantas infectadas de naranjo dulce, injertadas sobre patrones sensibles muestran una seria incompatibilidad en el punto de unión con el patrón, los árboles se quedan enanizados, cloróticos y desarrollan fuertes estrías longitudinales en la madera del patrón. El Poncirus trifoliata, aunque es muy resistente o inmune, cuando se utiliza como patrón de variedades infectadas, estas plantas muestran enanismo, defoliación, amarillamiento, sobrecrecimiento por encima de la línea del injerto y falta de unión entre la variedad y el patrón, lo cual permite quebrar la planta fácilmente por la línea de injerto.

La enfermedad, se transmite fácilmente a través del injerto y su dispersión tiene lugar fundamentalmente, por la utilización de yemas infectadas, en las nuevas plantaciones, Otra vía importante de diseminación de la enfermedad es de manera mecánica.

En el campo, la presencia de una hendidura en la línea de injerto del Poncirus trifoliata o algunos de sus híbridos indican la presencia de CTLV. Este diagnóstico debe confirmarse en ensayos de infectividad, en indicadoras cítricas (C. excelsa) y herbáceas como el C. quinoa y la judía. Los síntomas del CTLV en plantas inoculadas de Citrange incluyen enanismo, hojas de tamaño reducido con bordes irregulares y manchas cloróticas intensas, crecimiento en zigzag de las ramas, manchas pardas o grisáceas en los tallos viejos y acanaladuras en la madera. Se ha señalado el diagnóstico serológico mediante ELISA con el empleo de los anticuerpos monoclonales específicos al virus y del ASGV (Apple stem grooving virus) con quien tiene elevada homología

Las medidas de control más recomendadas, son la utilización de yemas libres de virus en las nuevas plantaciones y desinfectar las herramientas de corte con hipoclorito sódico para evitar una posible transmisión mecánica. Estas medidas son particularmente importantes en las zonas donde se utiliza como patrón Poncirus trifoliata y sus híbridos.

Concavidad gomosa

La concavidad gomosa, se encuentra diseminada en todos los países citrícolas del mundo. Se desarrolla en general de forma lenta y poco destructivo, aunque en algunos casos, puede llegar a afectar los árboles jóvenes gravemente. El patógeno que induce la enfermedad aún no ha sido aislado, no obstante el hecho de que pueda transmitirse fácilmente por injerto hace suponer que sea causada por un virus. La concavidad gomosa afecta a todas las variedades de naranjo dulce, mandarino, tangelo y pomelo.

En esta enfermedad es característico el síntoma de formación de concavidades en el tronco y las ramas principales. En el interior de estas, se forman depósitos de goma que puede ser exudada al exterior. En secciones transversales de troncos y ramas afectadas, se observa la acumulación de goma que se dispone en anillos concéntricos y las hojas jóvenes de los brotes de primavera muestran patrones cloróticos.

El virus se dispersa por yemas infectadas y de forma experimental puede transmitirse por injerto de distintos tejidos, además se reporta la transmisión por raíces entre árboles adyacentes. No se reconocen la transmisión mecánica ni insectos vectores.

El diagnóstico, se realiza mediante ensayos de infectividad, sobre plantas de semilla, cultivadas en invernadero. El síntoma que identifica la presencia de la enfermedad en las hojas jóvenes es la presencia de flecos cloróticos y unas manchas de bordes sinuosos a lo largo del nervio principal, que asemeja una hoja de roble. Estos síntomas, se atenúan y finalmente desaparecen al madurar la hoja. Las indicadoras que expresan mejor este síntoma, son el tangor Dweet y diversas variedades de mandarino. Los síntomas inequívocos de concavidades, pueden observarse en plantas de naranjo dulce y mandarino, al cabo de 6- 10 años de inoculadas.

El control de esta enfermedad, se logra mediante el empleo de yemas con garantía sanitaria en las nuevas plantaciones.

Enfermedades producidas por viroides

Los viroides son los agentes patógenos más pequeños y simples descritos hasta el momento. Tienen un tamaño unas diez veces menor que los virus más pequeños y constan de una sola molécula de ácido ribonucleico con una configuración que le permite gran estabilidad ante el calor y otros tratamientos que inactivan los virus. En los cítricos, dichos patógenos provocan dos enfermedades de importancia económica, la exocortis y la cachexia, causadas por el viroide de la exocortis de los cítricos (CEVd) y una variante del viroide del enanismo del lúpulo (HSVd), el viroide de la cachexia de los cítricos (CCaVd), respectivamente. Además se han identificado otras especies de viroides: viroide de la hoja corvada de los cítricos (CBLVd), y los viroide III (CVd III) y viroide IV (CVd IV) de los cítricos, que no causan daños en variedades comerciales. El programa de diversificación de patrones, contempla la introducción de nuevos especies, varias de ellas, que si bien toleran la tristeza, resultan sensibles a las enfermedades provocadas por viroides, que pueden también ocasionar daños de importancia sobre la producción y longevidad de las plantaciones. El establecimiento de Cuba de métodos de diagnóstico eficientes hizo posible la identificación de los viroides CEVd, CVd II, CVd III y CVd IV. Estos sistemas se han introducido en el Programa Nacional de Certificación de material de propagación.

La exocortis de los cítricos

La exocortis se encuentra en las mayorías de las áreas citrícolas a de todo el mundo, aunque su presencia ha ido disminuyendo debido al establecimiento de los programas de certificación. El agente causal de la exocortis es el viroide de la exocortis de los cítricos, del que se han identificado un gran número de variantes de distinta agresividad. Son sensibles los patrones Poncirus trifoliata, sus híbridos: Citranges Troyer y Carrizo, la lima Rangpur, el cidro, así como algunas variedades de limoneros y pumelos.

Pocas veces tiene efecto letal pero como consecuencia del enanismo puede causar reducciones de las cosechas de hasta un 60% en dependencia del aislado presente, la susceptibilidad de la combinación, las condiciones climáticas y la edad de la planta en el momento de la infección. Causa enanismo, rajaduras y escamación de la corteza del tronco de los árboles con patrones susceptibles. Cuando la infección se debe a razas severas de viroides se produce el deterioro parcial o total de los árboles en un período de 4-5 años. En otros cultivos como los limoneros y las limas ácidas puede observarse moteado clorótico y rajaduras de la corteza en el tronco y ramas.

La enfermedad puede transmitirse por injertos de yemas no certificadas y de manera mecánica a través del uso de instrumentos de trabajo contaminados. Se ha observado que los daños son mayores cuando las plantas se infectan en el vivero o en las propagaciones realizadas con material infectado que cuando la infección ocurre de manera mecánica durante desarrollo del cultivo.

Para el diagnóstico de la exocortis se ha empleado como planta indicadora la selección 861-S1 del Cidro Etrog injertado sobre un patrón vigoroso aunque esta especie no es una indicadora específica del CEVd, ya que también manifiesta síntomas cuando se inocula con otros viroides identificados en cítricos. Utilizando tejidos infectados de esta planta o de especies herbáceas sensibles se pueden realizar la detección por análisis de los ácidos nucleicos (sPAGE) y sondas (HAN) con mayor sensibilidad.

Por las características de los viroides las formas de control más eficiente son la utilización de plantas y yemas sanas procedentes de un programa de certificación y la desinfección de las herramientas de corte y poda mediante la inmersión en hipoclorito de sodio.

La cachexia-xiloporosis

El agente causal de la Cachexia, es un viroide que ha sido caracterizado como una variante del viroide del enanismo de lúpulo (HSVd) y las variantes de esta especie de viroides identificadas en cítricos, se han denominado viroide II de los cítricos. Los patrones sensibles a la Cachexia son Citrus macrophylla, Lima dulce de Palestina y lima Rangpur, así como todos los clementinos, satsumas, mandarinos e híbridos de estos últimos sobre cualquier patrón.

La enfermedad puede tener efecto letal y se caracteriza en las especies sensibles por el debilitamiento general del árbol, clorosis, enanismo, así como la aparición de síntomas de acanaladuras en la cara cambial de la madera y proyecciones en la corteza interna con fuerte impregnación de goma. Es importante en los cultivares injertados sobre patrones sensibles en los que causa notable raquitismo y deterioro del árbol en 5-6 años cuando la infección es por razas severas.

La Cachexia se transmite de forma eficiente por medio de la propagación de yemas no certificadas, así como de forma mecánica durante las operaciones de poda y recolección.

El diagnóstico se realiza mediante ensayos de infectividad en plantas de mandarina Parson’s Special o del híbrido cubano Clemelin 11-20 injertadas sobre un patrón vigoroso. Los síntomas pueden observarse entre los 6-12 meses de inoculadas. La sensibilidad y especificidad de los métodos biológicos se puede aumentar por el análisis electroforético de ácidos nucleicos de los cidros inoculados o por medio de sondas con la impresión de tejidos frescos.

El control más eficiente de las enfermedades es evitar su introducción y dispersión, mediante la utilización de plantas y yemas sanas procedentes de un programa de certificación y la desinfección de las herramientas de corte y poda mediante la inmersión en hipoclorito de sodio.

Actualmente se asocian a los viroides otras enfermedades como el Gummy bark y Gum pocket, cuyos agentes patogénicos no están bien determinados. Los síntomas reportados son similares a los de caquexia en las mandarinas, pero en este caso las variedades sensibles son las naranjas dulces y naranjo trifoliado.

Blight

La enfermedad llamada Blight cuyo agente causal aún no se ha determinado, se conoce desde hace unos 100 años en Florida donde se estiman cuantiosas pérdidas de árboles anualmente. La presencia de esta enfermedad también se ha confirmado diversos países de América así como en Sudáfrica y Australia.. Los patrones más susceptibles a la enfermedad son el poncirus trifoliata, el limonero Rugoso, lima Rangpur, citrange Carrizo y todos los cultivares de naranjo y toronjo utilizados como variedades comerciales.

Los síntomas comienzan a manifestarse a partir de los 5-6 años de plantados los árboles. Generalmente se observa un marchitamiento intenso independientemente de la disponibilidad de agua en el suelo y síntomas de deficiencia de zinc en las hojas. La brotación de primavera normalmente se retrasa y va seguida de un decaimiento general de la copa además se presenta defoliación, abundantes ramas secas, floración irregular y frutos de tamaño reducido. Es característica la presencia de brotes vigorosos en la parte central del árbol. Inicialmente los síntomas pueden estar restringidos a un sector de la copa, pero luego se generalizan. Los árboles afectados, nunca se recuperan de la enfermedad pero rara vez mueren. El sistema radicular parece sano en árboles que comienzan a decaer, pero en estado avanzado de la enfermedad se observa necrosis generalizada en las raíces.

Esta enfermedad se disemina rápidamente aunque se desconoce la presencia de vectores o transmisión mecánica y los síntomas de la enfermedad sólo se han logrado transmitir mediante injerto de raíces.

El desconocimiento del agente causal y la imposibilidad de trasmitirlo a plantas indicadoras, hacen difícil un diagnóstico acertado por lo que es necesario realizar diferentes análisis para confirmar la presencia de la enfermedad. La prueba de absorción de agua mediante inyección a presión, permite un diagnóstico rápido que sirva para diferenciar el Blight de otros tipos de declinamiento con síntomas similares. Otros métodos utilizados suelen ser la determinación de la acumulación de Zn y compuestos fenólicos en la madera y la observación de tapones amorfos en tejidos del xilema

La única medida conocida para evitar los daños ocasionados por Blight, es reemplazar los árboles decaídos, replantando con un patrón más tolerante.

Fuente

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