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Helena de Troya

Helena de Troya
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Helena de Troya.jpg
La hija más hermosa de Zeus
PadresZeus y Leda
FamiliaresCástor y Pólux (hermanos)

Helena. El personaje femenino más controvertido de la Antigüedad, movió a los griegos a la legendaria guerra de Troya. Personaje mítico que desempeñó un papel muy importante en los poemas heroicos y en las leyendas relativas al sitio de Troya.

Síntesis biográfica

Hija de Zeus y de Leda, y hermana de Cástor y Pólux. En su niñez fue robada por Teseo y Piritoo, pero la libertaron sus hermanos. Fue pretendida por muchos amantes por su extraordinaria hermosura, y se casó con Menelao. París la robó y la llevó a Troya; cuando murió aquél, Príamo la dio a Deifobo, y del poder de éste cayó nuevamente en el de Menelao después de la ruina de Ilión. Según algunos autores fue sacrificada en Tauride; según otros, desterrada a Rodas después de la muerte de Menelao, y allí mandada ahorcar por Polixo. Los habitantes de Cerdeña la honraban como divinidad. Hija del rey de Esparta, Tindareo, y de la reina Leda, su verdadero padre fue en realidad Zeus, que se unió a la reina tomando la forma de un cisne. La leyenda afirma incluso que Helena nació en un huevo, como evidencia de su origen divino. Llegada a la pubertad, la fama de su hermosura se difundió por todo el mundo griego, y Tindareo hubo de organizar un concurso para elegir a su marido. El afortunado fue Menelao, que tras su matrimonio accedió él mismo al trono de Esparta.

Pero la visita de un príncipe troyano, Paris, vino a alterar la paz del hogar de los reyes espartanos. Prendada de la apostura del visitante, Helena accedió a huir con él a Troya. La lógica ira del marido abandonado constituye el origen, como es sabido, de la guerra de Troya. Todos los príncipes griegos, empezando por el micénico Agamenón, hermano de Menelao, y siguiendo por Aquiles, Ayante, Ulises…, embarcaron en una flota de mil naves con destino a la ciudad gobernada por Príamo. Los diez años de asedio depararon todos los episodios bélicos narrados en la Ilíada de Homero.

Cuando al fin los griegos penetraron en la ciudadela, Menelao fue al encuentro de su esposa con la intención de cumplir su propósito de venganza. Pero la visión de su belleza lo paralizó, y volvió con ella a su patria, donde ambos llevaron en lo sucesivo plácida una existencia. Aparte de Homero, otros autores griegos trataron el tema de Helena, introduciendo variaciones a veces curiosas, y explayándose asimismo en las motivaciones de la princesa, que durante su estancia en Troya se habría dado cuenta enseguida de su error. El lector actual es libre de escoger entre la infinidad de matices que ofrece esta gran historia de la antigua Grecia.

Historia

La celebridad de esta mujer es grande por su hermosura y por la guerra de que fue causa. Sus gracias y los dones con que la enriqueció la Providencia, fueron una calamidad para el mundo. No ha dado la fábula existencia á esta princesa de la Grecia. No por esto juzgamos exacta en todas sus partes la magnifica epopeya de Homero, cierta en su fondo.

Comenzó á ser admirada desde su niñez por su extraordinaria hermosura. Antes de la edad nubil, fue robada y conducida á Atenas por el famoso Teseo. Restituida, no fue obstáculo su impureza para que casi todos los príncipes griegos pretendiesen su mano. En tal conflicto aconsejado su padre por el prudente Ulises, y á fin de prevenir la violencia de un nuevo raptor, convocó á todos los pretendientes al Templo de Minerva, y les obligó, bajo un solemne juramento, no solo á conformarse con la eleccion que hiciese Elena, sino á defenderla, y á su esposo, cualquiera que intentase ofenderles. Todos los príncipes lo juraron, y quedó elegido Menelao, hermano del rey de Micenas, Agamenon, casado con otra hija de Tyndaro, la terrible Clitemnestra. Tres ó cuatro años hacia que Menelao disfrutaba pacíficamente de la posesión de Elena y del gobierno de Lacedemonia, por muerte de Tyndaro, cuando arribó Páris, y le hospedó. Acompañado ó no de Eneas (porque no es esto tan verídico como la realidad de Elena) asi que vió el príncipe troyano aquel prodigio de hermosura, enamoróse ciegamente; y tanta debió ser su persuasiva, ó tan poco firme la fé conyugal de aquella reina, que á poco se fugaron juntos, llevándose las principales riquezas de Menelao.

Según los anales egipcios, dignos de crédito, no llegó Páris á Troya, contrariado por los vientos que le arrojaron á las costas de Egipto. Inmediato existía un templo consagrado á Hércules, con la inmunidad de libertar á los esclavos que le visitasen. Instruidos de esta circunstancia los esclavos de Páris, se acogieron, y acusaron á su señor. Conducido, y Elena, á Menfis, á presencia del rey: <Si no considerase, le dijo éste, como mi primer deber, el no dar muerte á extranjero alguno de los que se ven obligados por los vientos a arribar a mi reino, vengaría en tí, ¡oh el mas malvado de los hombres! la injuria que has hecho á los griegos cometiendo en el seno de la hospitalidad una maldad tan impía: yo te castigaria, porque no contento con haber profanado el tálamo de tu huésped, le robas á su mujer, seducida por tus astucias; y además, insaciable en tus crímenes, huyes cargado con los despojos de la casa en que se te ha recibido. Sin embargo, como mas que nada me importa no tener que reprenderme la muerte de uno de mis huéspedes, me limitaré á impedir lleves á esa mujer y las riquezas de que te has apoderado, teniendo á unas y otras en depósito hasta que se me pidan. En cuanto á ti, te concedo tres días para salir de mis Estados. Salió, y fue a Troya, que sitió Menelao, y tomó a los diez años, y como no encontrase allí á su mujer, dirigióse a Menfis, donde la recobró y sus riquezas.

La destrucción de Troya, á la cual concurrieron todos los príncipes griegos que habian jurado defender al que Elena eligiese por esposo, tuvo lugar, según el cálculo mas corriente, 1185 años antes de Jesucristo. Menelao, según varios autores, quiso dar muerte a su esposa; pero aun cuando habían pasado catorce años, conservaba Elena sus fascinadores atractivos, y le faltó valor para vengar su resentimiento. Murió poco después, y Elena fue arrojada de Esparta, y huyó a Rodas, donde Polixena, reina de la Isla, la hizo ahorcar de un árbol, por celos, ó en venganza de la desgracia de su marido, muerto por su causa en la guerra de Troya. Así acabó la mujer mas hermosa de la antigüedad. Funesta á todos los demas y á sí propia su belleza, no ambicionen las personas de su sexo fascinar a todos, no sea que hallen otro Páris.

Los escritores antiguos aseguran que carecía Elena de la mas pequeña imperfección física. Paton, Natal, Casaneo, el Niverniense, y otros muchos elogian su belleza: Nevizano dice, que reunia Elena las treinta calidades que se requieren para que una mujer sea perfectísima en hermosura: Séneca, que Didymo, poeta y famoso gramático de Alejandría, dedico dos, de los cuatro mil libros que escribió, á encomiar los atractivos de la reina de Esparta. Finalmente San Agustin nos refiere, que solamente Sycoro, poeta griego, osó disputar la hermosura de la hija de Tyndaro; pero que los demás fingieron que los dioses le habían dejado ciego en castigo, y no quisieron confesar que tenia buena vista hasta que paso por la humillación de cantar la palinodia.

Mitología

Hija de Zeus y Leda. Para otros hija de Zeus y de Némesis transformada en oca con la intención de evitar a Zeus, un Zeus caprichoso que adoptando la forma de cisne pudo unirse a ella. Tras esta unión Némesis fue a Esparta donde depositó un huevo, encontrado posteriormente por Leda, del cual nació Helena. Otra versión nos explica que fué hija de Océano y una tercera incluso de Afrodita. En cualquier caso, su padre en la tierra fué Tindaro, rey de Esparta. Éste ya tenía 2 hijos y una hija: Cástor, Pólux y Clitemnestra. Ya de pequeña y de gran belleza fue raptada por Teseo que queria casarse con ella pero fue liberada por sus hermanos. Cuando Helena alcanzó la edad de desposarse los héroes más famosos de Grecia se presentaron con intención de desposarla.

Su padre, sorprendido ante la avalancha de pretendientes y temiendo el enfado de los que quedaran fuera de la elección, siguió un consejo de Odisea y logró cerrar un trato de entre los pretendientes que les unía en cualquier caso o afrenta contra el elegido. Helena se desposó con Menelao, sucesor a posteriori de Tindaro. Según la leyenda, mientras ocurrían estos hechos, Paris tuvo que dirimir en un pleito entre las diosas Atenea, Afrodita y Hera. Tenía que decidir quien de ellas era la más hermosa ya que la que fuera elegida podría recibir una manzana de oro, puesta entre ellas por Discordia celosa de no haber sido invitada a la boda de Peleo y Tetis. Cada una con intención de ganárselo le ofrecieron bienes y fama. Atena le ofreció prudencia y la victoria en todas las batallas en las que se enfrentase, Hera le ofreció toda Asia y Afrodita el amor de Helena. El resultado todos lo conocemos y la manzana fue para Afrodita. Decidido Paris a buscar su premio partió hacia Esparta siendo recibido por Menelao que debido a la muerte de Catreo se ausentó de Esparta, hecho que aprovecho Paris para raptar a Helena. Este rapto fué motivo para que Menelao recordara a todos los pretendientes la palabra dada y formaran una liga para recuperar a Helena. Así comenzó la guerra de Troya.

A ciencia cierta no se sabe si llegó a pisar la planície de Troya. Herodoto y Eurípides nos cuentan una versión parecida. Según Herodoto, los vientos contrarios hicieron que la pareja hiciera escala en Egipto siendo recibidos con toda clase de parabienes por el rey Proteo desconocedor de cómo habían ocurrido los hechos. Al saberlo, consideró éste un hecho muy hostil contra Esparta y su rey y expulsó a Paris reteniendo a Helena hasta el regreso de Menelao tras la guerra de Troya. La versión de Eurípides varía en algunos hechos. Hera, tras el juicio efectuado sobre la belleza y llena de rabia, cambia a Helena por un fantasma siendo raptada ésta por Hermes que la lleva al palacio de Proteo donde es custodiada hasta el regreso de Menelao. Su final trágico nos habla de la traición y de la falta de perdón por los hijos de Menelao Al finalizar la contienda y tras el perdón de Menelao vuelve a Esparta.

Tras la muerte de su esposo los hijos la destierran. Buscando el auxilio de amigos llega a Rodas a casa de una antigua amiga: Polixo. Esta, llena de odio por la muerte de su marido en la guerra de Troya, urdió un plan para acabar con su vida. Mando que la ahogaran en el baño y para evitar el castigo hizo que la colgaran rápidamente en un árbol. Existe una versión en la que tras hacerle creer que le atormentaban los fantasmas de los muertos en Troya Helena llena de horror se ahorca.Una vida llena de tragedia y grandeza. Por ella murieron héroes y desapareció una ciudad mítica.

Fuentes