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Herpes zoster

Herper Zoster
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Es una infección viral aguda ocasionada por un virus denominado varicela zoster que produce una erupción de ampollas dolorosas
Región más común:Piel

Herpes zoster . Es una infección viral aguda ocasionada por un virus denominado varicela zoster que produce una erupción de ampollas dolorosas. Este herpes también se conoce como culebrilla y al ser producido por el mismo virus que genera la varicela, éste se vuelve latente en el cuerpo después de haber contraído dicha enfermedad.

Es el resultado de la reactivación del virus después de una cierta cantidad de años, la causa de esta reactivación se desconoce pero varios especialistas coinciden en que está asociada con el envejecimiento, situaciones de estrés o alteraciones del sistema inmune, por lo general sólo se presenta una vez y no recurre.

Características

Esta enfermedad, imprevisible y muy dolorosa, está causada por el herpes zóster, el mismo virus que provoca la varicela. Tras sufrir dicha enfermedad algunas partículas del virus logran sobrevivir llegando a permanecer latentes en el tejido nervioso durante años, hasta que deciden hacerse activas, normalmente a consecuencia del frío o las radiaciones, principalmente en sujetos inmunodeficientes, ya que la activación de este virus está directamente relacionada con el estado inmunitario del paciente, de hecho las personas mayores de 50 años son mucho más susceptibles de padecerla.

Dicho virus se multiplica y recorre el nervio, afectando principalmente a la espalda, el pecho, la frente o el ojo. Lo más característico de esta enfermedad es el intenso dolor local que puede ir acompañado o no de fiebre, y por la erupción vesicular que aparece unos días más tarde en la zona afectada, aunque normalmente sólo hace aparición en un lado del cuerpo, pudiendo ulcerarse o desecarse. Precisamente cuando dichas ampollas se rompen es cuando la enfermedad es contagiosa. Pasados 15 ó 20 días las ampollas desaparecerán, pudiendo dejar cicatrices, aunque el dolor puede llegar a perdurar durante meses, con la posibilidad de sufrir ataques recurrentes en el 5% de los casos.

Si el virus afecta un ojo, producirá dolor y lesiones en el párpado superior, ceja, frente, cuero cabelludo y cara lateral de la nariz, en general no suele dejar secuelas, aunque sí existe la posibilidad de que puedan quedar cicatrices en la córnea, en cuyo caso habría una pérdida de visión permanente.

Se estima que más del 15% de la población que sufrió varicela durante su etapa infantil tiene probabilidades de sufrir herpes zóster en la edad adulta. Para ello se debe reducir el consumo de cafeína, alcohol y tabaco; aumentar la ingesta de cereales integrales, frutas y verduras frescas, carnes magras, pescados y mariscos frescos y frutos secos, es decir, una dieta sana y equilibrada; y por último descansar lo necesario y evitar el estrés.

Se ha comprobado igualmente que si en un estado inicial de la enfermedad se toma abundante vitamina C y E, la severidad de la misma puede disminuir, son fuentes importantes de vitamina C todos los cítricos así como las cerezas, el tomate o la papaya, y son buenas fuentes de vitamina E el aguacate, los frutos secos y el aceite de oliva.

Etiología

El agente causante es el virus varicela-zoster que forma parte de la familia de virus DNA. Sólo existe un cero tipo. Contiene varias enzimas de las cuales la Timidincinasa es crítica para su replicación.

La afección es más frecuente en pacientes mayores de 50 años (50%), aunque también se asocia a estados de inmuno deficiencia en pacientes jóvenes. El virus que permanece en estado latente en los ganglios sensitivos para vertebrales, puede reactivarse por múltiples causas como procesos febriles, diabetes, inmunosupresión o enfermedad linforreticular (linfoma de Hodgkin).

Diagnóstico

La mayoría de las veces existe un período prodrómico con presencia de ardor, prurito o sensación de punzadas, seguido de dolor e hiperestesia del dermatoma afectado y al cual se circunscribe. Los síntomas generales (fiebre, cefalalgia, debilidad) son menos frecuentes. Con alta frecuencia la lesión ocurre en un espacio intercostal donde se observan placas edematosas sobre las cuales aparecen vesículas pequeñas que al romperse dejan escapar un líquido claro. Luego se forman costras y se evoluciona hacia la recuperación total en el término de 15 a 18 días.

La afección del nervio trigémino, ramas oftálmicas y nasociliar, da lugar a conjuntivitis, queratitis, iridociclitis y parálisis de los músculos extraoculares. La neuralgia posherpética, es decir, la persistencia de dolor una vez curadas las lesiones, es una complicación que aparece más frecuentemente en ancianos o inmunodeprimidos. El dolor puede existir durante meses, siendo a menudo grave y resistente a la medicación habitual.

Diagnóstico diferencial

El dolor del estado prodrómico se debe diferenciar de los dolores de otros orígenes (pulmonar, cardíaco, renal y vertebral). Las lesiones vesiculares pueden ser confundidas con las del Herpes simple. También debe establecerse diagnóstico diferencial con Varicela en las formas diseminadas de herpes zoster.

Prueba de laboratorio

La confirmación del diagnóstico se realiza a través del citodiagnóstico, el cultivo del virus y la identificación del antígeno por inmunoelectrofóresis e inmunofluorescencia. El citodiagnóstico se hace con la prueba de Tzanck, un proceso moderadamente sensible, no específico y positivo en el 64% de los casos. El cultivo sólo es positivo en el 30% de los casos. Las pruebas serológicas (fijación de complemento y ELISA, son pruebas complejas y costosas que son positivas en el 80% de las veces.

Síntomas importantes

Después de haber sido infectado con varicela, el virus se encuentra en el cuerpo en estado letárgico en los tractos nerviosos que emergen en la columna, cuando el virus se reactiva, se disemina a lo largo de este tracto causando una sensación de dolor o quemadura. La erupción característica del herpes zoster aparece dos o tres días después de que el virus llega a la piel, éste se presenta en forma de parches rojos con pequeñas ampollas (vesículas) en la piel, que tienen un gran parecido a la varicela en su forma inicial. La erupción crece en los siguientes cinco días y luego las ampollas se rompen dando lugar a úlceras pequeñas, que luego se comienzan secar y a formar costras que se van a desprender en dos o tres semanas dejando la piel rosada en proceso de cicatrización.

Estas lesiones aparecen por lo general a lo largo de un solo dermatoma y se sitúan a un lado del cuerpo (unilateral), el tronco es el área más afectada en donde se puede observar un cinturón de erupción rectangular. Las lesiones también pueden manifestarse en el cuerpo o la cara, el herpes zoster afecta al nervio trigémino y por ende se pueden producir lesiones en la boca o en los ojos y en este último caso causando una ceguera permanente (si no se trata).

Si este nervio facial se ve muy afectado puede causar el Síndrome de Ramsay Hunt con parálisis facial, pérdida de la audición, pérdida del gusto en la mitad de la lengua y lesiones alrededor de la oreja y del canal auditivo, esta enfermedad puede involucrar los genitales o la parte superior de la pierna. El herpes Zoster puede contagiarse por contacto directo para una persona que no haya tenido varicela ya que no posee inmunidad alguna, este herpes puede atacar a cualquier edad pero se presenta por lo general en adultos mayores de 70 años.

Principales síntomas:

  • Dolor unilateral.
  • Hormigueo o sensación de quemadura en una parte específica del cuerpo y enrojecimiento de la piel seguido de aparición de ampollas (profundas, densas y agrupadas).
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Dolor de cabeza
  • Inflamación de ganglios linfáticos.
  • Trastornos de la visión.
  • Párpados caídos.
  • Anomalías en el gusto.
  • Pérdida del movimiento de un ojo.
  • Pérdida de la audición.
  • Dolores articulares.
  • Lesiones genitales, entre otros.

Para diagnosticar, el médico se enfocará en las lesiones corporales y en los antecedentes de varicela o herpes, y procederás a hacer los siguientes exámenes: cultivo viral de la lesión de la piel, examen de Tzanck (de lesión de piel) y medición de anticuerpos.

Tratamiento

Los objetivos principales en el tratamiento del zoster son: aliviar el dolor, prevenir la neuralgia posherpética, prevenir las infecciones bacterianas secundarias y evitar o disminuir las complicaciones oculares.

Para el dolor se utilizan diversos analgésicos como acetaminofén (500 mg cada 6 horas), ácido acetilsalicílico (500 mg cada 6 horas), antiinflamatorios no esteroideos (diclofenaco 50 mg 2-3 veces/día). En ocasiones son necesarios los derivados opiáceos (fosfato de codeína).

Así mismo, para secar las lesiones y disminuir el dolor se recomiendan las compresas frías con solución de Burow (acetato de aluminio). El aciclovir oral puede aliviar el dolor, especialmente si se utiliza desde el inicio durante la primera semana de los síntomas. La dosis usual es de 400 a 800 mg cinco veces al día, durante 7 a 14 días.

La neuralgia posherpética pocas veces se observa en pacientes menores de 40 años, pero se presenta en más del 50% en personas que sobrepasen los 60 años. La posibilidad de que la neuralgia sea causada por inflamación y necrosis de los ganglios y nervios afectados, ha dado base al uso de corticosteroides en un intento de prevenir esta complicación. Mejor efecto se obtiene si se aplican dentro de un período de 1 a 5 días del inicio de las lesiones. Se recomienda la prednisolona VO en dosis iniciales de 40 a 60 mg en cursos cortos de cinco días con suspensión brusca o alargar el esquema dos a tres semanas con disminución gradual de las dosis. Los pacientes con enfermedades subyacentes que causen inmunosupresión (neoplasias malignas), no deben recibir corticosteroides.

En caso de infecciones bacterianas sobre agregadas están indicados los antibióticos sistémicos: dicloxacilina, o cefadroxilo. Los pacientes que presentan lesiones en la nariz sugieren la afección de la rama nasociliar de la división oftálmica del nervio trigémino; y por lo tanto, deberán ser examinados por el oftalmólogo estando contraindicada la administración de corticosteroides.

No está indicada la hospitalización, a menos que se presente diseminación en un paciente con alteraciones inmunológicas.

Fitoterapia

Hay diferentes plantas medicinales que nos pueden ayudar a calmar el dolor, el picar y evitar a la vez que se infecten esas costritas si nos rascamos en exceso.

  • El aceite esencial natural de Menta Piperita y también el aceite esencial natural de Melisa aplicados directamente encima de la zona afectada pueden ser de gran ayuda (evitar aplicar en ojos, zonas genitales o en heridas abiertas)
  • El aceite de Hipérico o hierba de san Juan viene siendo usado tradicionalmente para calmar las molestias del herpes zoster.
  • El Sangre de Drago es una especie de resina (de un árbol amazónico) ideal contra la mayoría de virus y bacterias (aplicar tópicamente)
  • El gel o pulpa de Aloe Vera (Sábila) alivia el dolor y la picazón.
  • La Echinacea y el Própolis aumentan nuestro sistema inmune colaborando pues a combatir este virus (se venden en herbolarios y farmacias) Consultar dosis con el médico o especialista.

Dieta y nutrientes

La dieta para el herpes zoster debe de ser, en general, suave y sin grasas ya que el cuerpo quiere centrarse en su lucha contra el virus del herpes zoster.

Muchos médicos en casos de herpes zoster recomiendan el aminoácido Lisina ya que suelen ayudar a disminuir la intensidad del brote o favorecer la recuperación. Se suele dar en forma de suplemento (cápsulas o comprimidos) Alimentos ricos en lisina: levadura de cerveza, algas, soja o solla, papas o patatas, huevo, plátanos, zanahorias, papayas, pescado, lácteos...) En cambio deberíamos eliminar momentáneamente los alimentos ricos en Arginina ya que tienden a "alimentar" los herpes. Alimentos ricos en Arginina son: almendras, sésamo, anacardos, chocolate, avellanas, maní o cacahuetes, coco, nueces, gelatina...) Los alimentos ricos en vitamina C son ricos en antioxidantes y ayudan también a cicatrizar antes las heridas del herpes zoster. Es conveniente tomar pues mucha fruta, hortalizas frescas y germinadas.

Los alimentos ricos en vitamina B pueden ayudar a fortalecer el nervio afectado (la levadura de cerveza puede ser de gran ayuda) El médico o especialista también puede recomendar, si cree conveniente, algún suplemento del complejo de vitaminas B.

Terapias naturales

  • Hidroterapia: el agua fría suele ser de gran ayuda ya que además de ayudarnos a lavar esas vesículas del herpes zoster suelen proporcionar un gran alivio al picor y al dolor. En casos extremos algunas personas se aplican un cubito de hielo (dentro de un trapito) sobre la zona dolorosa. Un baño tibio o fresquito también suele ser de gran alivio.
  • Oligoterapia: la diátesis IV o asténica (Cobre Oro Plata) suele ayudar a "remontar" más fácilmente la enfermedad.
  • Homeopatía: la homeopatía suele ser muy eficaz en estos casos pero es necesario que el homeópata vea cual es el remedio concreto para nuestro caso ya que además de la enfermedad se tiene especialmente en cuenta como "vive" o padece el caso el paciente (furioso, deprimido, nervioso, etc.)

Consejos o remedios naturales para el tratamiento

  • Intentar llevar una ropa cómoda, holgada y de algodón (sobre todo la ropa interior)
  • Lavar esa zona del herpes zoster con una mezcla de agua y vinagre ayuda a desinfectar y a calmar las molestias.
  • Evitar en lo posible situaciones de estrés ya que puede agravar los síntomas o dificultar la curación.
  • Cuidado con el contagio (personas que no hayan pasado la varicela)

Fuentes

  • Articulo Herpes Zoster Disponible en la Web "www.aibarra.org" Consultado: 23 de septiembre de 2011.
  • Articulo Herpes Zoster Disponible en la Web "www.medicinayprevencion.com" Consultado: 23 de septiembre de 2011.
  • Articulo Herpes Zoster Disponible en la Web "www.enbuenasmanos.com" Consultado: 23 de septiembre de 2011.
  • Articulo Herpes Zoster Disponible en la Web "www.sitiosespana.com" Consultado: 23 de septiembre de 2011.