Higiene

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Higiene
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Concepto:Parte de la medicina que se preocupa por aspectos tanto personales como ambientales que afectan a la salud.

Higiene. Es una parte de la medicina que se preocupa por aspectos tanto personales como ambientales que afectan a la salud.

Contenido

¿Qué es la higiene?

La higiene se refiere al aseo y la limpieza de las personas, las viviendas y los hogares públicos, pero en un sentido más amplio también incluye un extenso conjunto de prácticas, muchas de ellas promovidas y reguladas por las autoridades con el objetivo de conservar la salud.

Para conseguir una vida sana es necesario realizar ejercicios corporales, hábitos alimenticios y mantener una higiene tanto física como mental.

Este trabajo se enfocará y hablará sobre la importancia que tiene la higiene en nuestra vida, ya que sobre ella cae el peso de muchas consecuencias tanto positivas como negativas. Más de la mitad de todas las enfermedades y las muertes en la primera infancia tienen como causa los gérmenes que se transmiten por vía bucal a través de la ingestión de alimentos o de agua o debido a unas manos sucias. Muchos de estos gérmenes provienen de la materia fecal de seres humanos y animales.

Muchas enfermedades, en particular la diarrea, pueden evitarse mediante buenas prácticas de higiene: depositando todas las materias fecales en un retrete o una letrina; lavándose las manos con agua y jabón o ceniza y agua después de defecar o tener contacto con las materias fecales de los niños y antes de alimentar a los niños o tocar los alimentos; y asegurando que las heces de los animales se mantienen alejadas de las viviendas, los caminos, los pozos y los lugares donde juegan los niños.

Todos los miembros de la comunidad tienen que trabajar juntos para construir y utilizar retretes y letrinas, proteger las fuentes de agua y eliminar de manera segura las aguas de deshecho y la basura. Es importante que los gobiernos apoyen a las comunidades ofreciéndoles información sobre letrinas y servicios higiénicos de bajo costo asequibles para todas las familias. En las zonas urbanas, es necesario el apoyo gubernamental para construir sistemas de saneamiento y de desagüe de bajo costo, y mejorar el abastecimiento de agua.

Historia de la higiene

En la antigua Grecia la diosa de la salud se llamaba Higieya, palabra de la que ha derivado lo que hoy denominamos higiene.

Desde el inicio de las civilizaciones el ser humano ha mostrado preocupación por la higiene. Desde la antigua Grecia el griego Hipócrates, considerado el padre de la medicina, se niega a que las enfermedades tengan un carácter divino y afirma que no se producen como un castigo de los dioses, sino como consecuencia de fenómenos naturales. Entre los factores a los que se les dio importancia por aquella época fueron el medio ambiente, el clima, la dieta alimenticia y el género de vida.

Inicios de la higiene como una ciencia

La higiene floreció como una auténtica ciencia a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, cuando se empezó a disponer de métodos propios de investigación y normas específicas de aplicación. A partir de esta época, aunque de manera muy desigual en el planeta, el desarrollo de la medicina preventiva ha hecho posible una drástica disminución de la incidencia de las enfermedades.

Tipos de higiene

En la actualidad la higiene se puede clasificar de varias maneras, las principales son: pública y privada. De la aplicación de la higiene privada se encarga el individuo y entre sus principales objetivos destacan el aseo corporal y la limpieza del entorno. La higiene pública, por otra parte, es aquella en cuya aplicación interviene la autoridad que adopta medidas colectivas para el saneamiento de comunidades, como la obtención de agua potable o la construcción de redes de alcantarillado, prescribe reglas profilácticas y organiza campañas sanitarias preventivas como los programas masivos de vacunación que representan una pieza clave en la lucha contra las enfermedades infecciosas. Además de estos dos grupos, se pueden clasificar los tipos de higiene atendiendo al fin que tienen cada uno de ellos como puede ser: higiene deportiva, higiene corporal e higiene postural.

Higiene deportiva

La higiene deportiva significa mantener una serie de hábitos que ayudan a obtener el máximo rendimiento con el ejercicio físico y a realizarlo lo con la máxima garantía de tener ningún problema.

Estos hábitos se pueden clasificar de varias maneras. En este caso se clasificarán de la siguiente manera: condiciones previas al ejercicio, condiciones durante el ejercicio y condiciones posteriores al ejercicio.

Condiciones previas al ejercicio.

El correcto punto de partida para realizar cualquier ejercicio físico es una revisión médica. Sirve para detectar cualquier posible anomalía de nuestro organismo.

No se debe hacer coincidir la práctica de ejercicio físico con la digestión de una comida. Debe preverse que pasen dos horas como mínimo entre la comida y práctica deportiva. Se realizará un calentamiento previo, suave y progresivo, que acondicione el organismo. Condiciones durante el ejercicio.

Hay que utilizar material apropiado a la actividad que se esté realizando. Se Debe combinar comodidad y eficacia, además de ser transpirable. La práctica de ejercicio se hará con la intensidad adecuada al nivel de condición física. Durante el esfuerzo hay que beber líquido, fundamentalmente, si se trata de un ejercicio de larga duración.

La práctica de ejercicio se hará con la intensidad adecuada al nivel de condición física. Durante el esfuerzo hay que beber líquido, fundamentalmente, si se trata de un ejercicio de larga duración.

Condiciones posteriores al ejercicio.

Unos minutos de actividad física muy suave (paseo, carrera muy tranquila, unos ligeros estiramientos) acelerarán la recuperación postesfuerzo.

Debe tomarse una ducha después de la actividad física. Ayudará a una recuperación mas eficaz, además de ser fundamental para una correcta higiene corporal. Una vez acabado el ejercicio, debe hidratarse correctamente (bebiendo pequeñas, pero frecuentes cantidades de agua). Influirá decisivamente en la recuperación.

Higiene corporal

La higiene corporal incluye un conjunto de prácticas destinadas a mantener una correcta limpieza del cuerpo, en especial de la piel y sus anexos: los cabellos y las uñas. Entre ellos cabe destacar la importancia de la higiene cutánea (la limpieza de la piel) ya que es el órgano externo que tiene la mayor superficie y nos defiende de todo tipo de agresiones externas.

Para poder tener la piel en buen estado se deben remover las secreciones glandulares, piel descamada y polvo con regularidad, pero sin abusar de productos detergentes o agresivos como pueden ser los Cloros y lavavajillas.

Con todo ello hay que decir que la piel es un tejido resistente, pero a la vez delicado, razón por la que hay que cuidar su higiene ya que es diariamente sometida a gérmenes y agentes físicos y químicos.

Higiene postural

Es el evitar todo esfuerzo innecesario o las posturas que mas perjudican a la columna. La razón de tener este tipo de cuidado con la columna vertebral en especial es porque es el eje de nuestro esqueleto y soporta buena parte del peso corporal. De modo que cuando se ve sometida de manera excesiva a ciertos gestos o posturas sufre de tal manera que pueden aparecer los conocidos dolores de espalda e incluso deformaciones.

De manera que para prevenir esto se debería: subir a un taburete o escalera para alcanzar un objeto situado a cierta altura, girar todo el cuerpo para alcanzar un objeto situado detrás flexionar las piernas para levantar un bulto, transportar un bulto pesado lo mas cerca del tronco posible, repartir los pesos entre ambos brazos etc.

Higiene en el hogar

Cuando se habla de higiene del hogar se tiende a pensar solo en la limpieza diaria de la casa, pero en la practica este concepto es mucho mas amplio y corresponde a la suma de todas las medidas tendiente a prevenir infecciones, sus transferencias y en definitiva cuidar la salud de los integrantes del hogar.

Hay mas gérmenes en el estropajo de la cocina que en la taza del baño La desinfección es un procedimiento que nunca debe saltarse al momento de limpiar, de lo contrario el ciclo de la higiene no esta completo y se corre el riesgo de contaminar.

Higiene en la cocina

Suciedad es sinónimo de bacterias que se traspasan a los alimentos y utensilios de cocina. Rigurosa higiene personal: manos limpias, uñas cortas, pelo limpio y gorro en lo posible. Mantener el interior del refrigerador y del horno muy aseados. Cambiar frecuentemente el paño de cocina. Las superficies e instalaciones donde se preparan y se almacenan los alimentos deben ser sometidas a higiene permanente. Las tablas de picar son una fuente de contaminación cruzada de alto riesgo.

Higiene en el baño

Ciertos gérmenes dañinos y parásitos pueden ser transmitidos a causa de una pobre higiene en le baño. A los padres se les recomienda especialmente que se aseguren que todos los miembros de la familia cumplan con la regla de aseo de manos después de utilizar el baño La primera línea de defensa contra la transmisión de enfermedades es el papel higiénico. Las toallas de baño son personales, cada miembro de la familia debe tener una y se tiene que preocupar de secarla o dejarla extendida después de su uso. Todas las superficies del baño-incluida la grifería hay que limpiarlas y desinfectarlas.

Higiene con las mascotas

Perros, gatos, tortugas y pájaros son algunos de estos huéspedes que además de simpatía también pueden traer infecciones al hogar. Si en la casa hay alguna mascota los integrantes deben lavar bien sus manos al jugar con ellos y secarlas con toallas desechables para evitar contaminaciones. Por más que el animal lo pida, nuca hay que alimentarlo cerca de la mesa o donde puedan contaminarse las superficies con comida Para mantener los gérmenes alejados es recomendable que no duerman en la cocina y tampoco en el lugar donde juegan los niños.

Higiene Personal

La higiene personal es el concepto básico del aseo, limpieza y cuidado de nuestro cuerpo. Aunque es una parte importante de nuestra vida cotidiana en la casa, la higiene personal no es sólo acerca de tener el pelo bien peinado y cepillarse los dientes; es importante para la salud y la seguridad de los trabajadores en el sitio de trabajo. Los trabajadores que prestan atención a su higiene personal pueden prevenir la propagación de gérmenes y enfermedades, reducir su exposición a productos químicos y contaminantes, y evitar el desarrollo de alergias a la piel, trastornos de la piel y sensibilidad a sustancias químicas.

El primer principio de la buena higiene es evitar la exposición por medio de una barrera sobre la piel con el uso de equipos de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés), como guantes, overoles y botas. Es importante revisar con frecuencia los PPE para detectar exceso de contaminación, desgaste, roturas, desgarros o agujeros. Los trabajadores deben limpiar, descontaminar o reemplazar los equipos de protección con frecuencia para asegurar que no recolecten ni absorban sustancias irritantes. Si el equipo de protección se ensucia demasiado durante el trabajo, el trabajador debe parar y cambiarse a un equipo limpio.

El lavado básico de las manos y el cuidado de la piel pueden prevenir exposición y enfermedades. Lavándose bien las manos con agua y jabón ayuda a eliminar los gérmenes, contaminantes y sustancias químicas. También puede prevenir la contaminación por ingestión y la contaminación cruzada de los objetos y las superficies que tocamos.

Los trabajadores deben lavarse las manos periódicamente durante el día. En algunos trabajos, la ley exige que se laven las manos periódicamente. Es importante lavarse las manos después de usar los servicios sanitarios y antes o después de ciertas actividades. Los trabajadores deben lavarse las manos antes, después y durante la preparación de alimentos y antes de tomar sus descansos en el trabajo para comer, beber o fumar. Para controlar la propagación de gérmenes que pueden causar influenza o gripe común, los trabajadores deben lavarse las manos cada vez que tosen, estornudan o se suenan la nariz, y siempre que estén cerca de alguna persona enferma.

Lavarse las manos involucra más que un enjuague rápido bajo la llave. Para lavarse las manos correctamente, los trabajadores deben primero mojárselas bajo la llave y después usar un jabón líquido o de pastilla. Las manos se deben mantener fuera del agua hasta que se enjabone y frote toda la superficie de la piel durante al menos 20 segundos. Los trabajadores entonces pueden enjuagarse las manos con agua limpia y secárselas con una toalla desechable. Para lavarse las manos con un desinfectante de manos, los trabajadores deben aplicar una cantidad apropiada de desinfectante a la palma de la mano y después frotarse las manos entre sí hasta que queden secas, teniendo cuidado de limpiarse todas las áreas de las manos. Para algunas actividades de trabajo, los desinfectantes para las manos no son aceptables como método de lavado de manos. Bañarse y lavarse la cara después del trabajo también es una buena idea. La higiene personal correcta y la protección de las manos pueden ayudar a mantener la productividad de los trabajadores en el trabajo. Manténgase seguro con una buena higiene personal.

Lavado de manos

Después de:

  • Ir al baño.
  • De manejar basura.
  • Toser o estornudar.
  • Mudar un niño.
  • Limpiar.
  • Tomar o tocar un aparato que antes utilizó una persona resfriada, por ejemplo.
  • Terminar la jornada laboral.

Antes de:

  • Hacer comida.
  • Alimentar a su hijo.

Bibliografía

  • Ciencias de la vida; Salud y vida; Editorial Larouse; Barcelona, 2002
  • Higiene y Sanidad; Reproser S.L.., Barcelona, 1993
  • Piedrola Gil y otros; Medicina preventiva y social: Higiene y Sanidad Ambiental T.II.; Ediciones Armaro; Madrid, 1982 (7ª Edición)
  • Higiene en www.unicef.org