Investigación educativa

De EcuRed
Investigación educativa
Información sobre la plantilla
Concepto:Conjunto de acciones sistemáticas con objetivos propios

Investigación educativa, fenómeno social que implica gran polémica en relación a cómo hacerlo, diversas son las posiciones teóricas y metodológicas que se asumen al respecto, precisamente estas posiciones teóricas más reconocidas en el mundo de la investigación se enfocan como paradigmas.

Contenido

Definición de paradigma

Paradigma es un conjunto de principios o normas investigativas que condicionan la actitud científica de una época. Esta definición además de ser breve y operativa expresa cuatro elementos esenciales en cualquier análisis de clasificaciones de paradigmas contemporáneos de un alto valor metodológico:

Paradigma positivista

(también denominado cuantitativo, empírico analítico o racionalista). Este paradigma surge en la segunda mitad del siglo XIX aliado y como parte, del  empirismo inglés de Francis Bacon, cuya corriente filosófica data de finales del siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX. No obstante, el término “positivista” lo introduce en la Filosofía, en la sociología y en la investigación científica, el notable científico francés, Auguste Comte (17981857).

Se asegura que el paradigma positivista es el más difundido en el mundo y sus seguidores asumen en esencia, sus postulados y principios fundamentales que pueden resumirse en los siguientes.

En el sistema de principios del paradigma positivista que norman la investigación educativa, se advierten limitaciones y comprensiones equivocadas que se revelan a continuación:

Paradigma interpretativo

(Denominado también, paradigma cualitativo, fenomenológico, naturalista o humanista interpretativo).

El paradigma interpretativo tiene su surgimiento en Europa en los finales del siglo XIX y principio del siglo XX, específicamente en Inglaterra, Alemania y Francia, aunque su fuente teórica de base podemos hallarla en el siglo XVII en la propia Europa, en los teólogos protestantes quienes acuñaban el término hermeneútica para denominar “el sistema de interpretación del significado de la Biblia”, diferenciándolo de los significados eclesiásticos tradicionales.

A diferencia del paradigma positivista, el paradigma interpretativo sustituye la medición, la constatación empírica, la parametrización observable por la comprensión y la interpretación de la realidad. Asimismo, el paradigma interpretativo abre una dimensión completamente opuesta al positivismo en la investigación educativa al ir al rescate y anteponer, sobredimensionar, el factor subjetividad con relación al factor objetividad.

El interés principal del paradigma interpretativo está dirigido a, revelar el significado de las acciones humanas y de la vida social en general, a partir, de la penetración en la subjetividad del ser humano, sus situaciones, las creencias, motivaciones e intenciones que los guían a actuar.

Si el paradigma positivista enfatizaba como criterio de la verdad en la coincidencia o en la constatación con la experiencia, el paradigma interpretativo establece “el acuerdo intersubjetivo”, a partir de la descripción y comprensión de lo individual, lo único, lo particular, lo singular de los fenómenos, más que en lo generalizable y universal.

Más que una verdad absoluta y universal, el paradigma que analizamos defienden la verdad singular y relativa.

El Paradigma interpretativo es fiel a los principios que orientan su accionar en la investigación educativa:

Si el Paradigma positivista simplificaba y reducía la realidad a sus aspectos externos observables, el paradigma fenomenológico se sumerge y enajena en el mundo individual del ser humano, que a pesar de empeñarse en ser comprendido e interpretado no logra descubrir y aceptar la esencia universal del ser humano (ser social) y su segunda dimensión existencial (dimensión psicológica).

Por otra parte al no proponerse descubrir y establecer leyes, no llegan a comprender ni a interpretar la verdadera dinámica de las relaciones sociales, y mucho menos lograr, transformar aspectos disfuncionales de esas relaciones sociales, causantes de problemas educativos en cualquier grupo social o agencia educativa y en el individuo.

El énfasis que hace el Paradigma interpretativo en el enfoque ideográfico dentro de las investigaciones educativas, descontextualiza el fenómeno educativo y dentro de el, al hombre o los aspectos que de él se indagan.

Asumir plenamente el Paradigma interpretativo en la investigación educativa entraña el riesgo de no comprometerse con retos sociales y problemas reales y comunes que afectan no solo la educación, si no la felicidad y el desarrollo del ser humano, no en un lugar del mundo si no, en todo el mundo.

A pesar de lo que estimamos limitaciones o comprensiones equivocadas dentro de sus concepciones, el Paradigma interpretativo debe ser reconocido por sus indiscutibles valores:

Paradigma Sociocritico o Crítico

El paradigma crítico o sociocrítico como también se le conoce, surge en Europa después de la Segunda guerra mundial, como parte de la búsqueda de una tercera posición que mediara en la polémica entre el paradigma positivista e interpretativo dentro de la investigación social.

El paradigma sociocrítico aparece con fuerza en Alemania en estos años en forma de estudios críticos al modelo positivista de investigación social (educativa también). En la teoría crítica del conocimiento se plantea que, el saber humano se origina en virtud de tres intereses: técnico, práctico y emancipatorio.

El saber técnico o interés técnico del saber humano consiste en el acto de adquirir conocimientos que faciliten un control especializado de los objetos naturales. El práctico tiene que ver con el hecho de comprender y clarificar las condiciones para la comunicación y el diálogo significativo con los demás, este conocimiento es de carácter significativo y sirve para guiar el juicio práctico, además es propio de las ciencias hermeneúticas o interpretativas.

El último, el saber emancipador, lo define como la autonomía racional y liberadora del hombre que la conseguirá mediante la capacitación de los sujetos para la transformación social. Con esta teoría, se concilian elementos positivos del Paradigma positivista y el interpretativo en cuanto a tipos de saberes que ambos paradigmas habían absolutizado de forma irreconciliable, pero trasciende a ambos, al declarar, a través de su tercer saber (emancipatorio), el compromiso del hombre con su transformación y con la transformación social del entorno donde se desarrolla y que condiciona su actuación y desarrollo.

Este saber emancipatorio es responsabilidad de las ciencias de la educación (y las ciencias pedagógicas), a las que les concede un alto valor. El paradigma crítico tiene dos pilares básicos o principios fundamentales: Recuperar elementos del pensamiento social como valores, juicios e intereses, para integrarlos en una nueva concepción de ciencia social, que mantenga un concepto riguroso del conocimiento objetivo en el estudio de la vida humana en general y de la vida social en particular, y que todo Paradigma investigativo (social-educativo) responde a una política y a una ideología social determinada, por lo que, ni la ciencia, ni los procedimientos metodológicos empleados en ella son asépticos, puros y objetivos.

Ninguna ciencia es plenamente objetiva ni absolutamente neutral. La metodología que propugna el paradigma sociocrítico en la investigación educativa es el de la crítica ideológica a la realidad social, que concibe como, una realidad dinámica, diversa y evolutiva, en la cual, los sujetos son activos participantes en una realidad histórica y social. Este paradigma sociocrítico le asigna a los valores un lugar importante tanto en el desarrollo individual como en toda la sociedad.

En este sentido declararan que la unidad entre ciencia, conocimiento y valor pueden constituir tanto, instrumentos de explotación del ser humano como expresiones y vías para su plena emancipación.

En la investigación educativa, las teorías que asume el paradigma sociocrítico se orientan hacia un mismo objetivo – la formación del carácter y los valores del individuo desde el hábito de la reflexión, para enfrentar la realidad social con actitud cuestionadora ligada al compromiso de la transformación de esa realidad mediante la progresiva modificación de la ideología que prevalece, rigiendo (y en cierta medida reprimiendo) la dinámica de las relaciones sociales.

De acuerdo a sus principios teóricos y metodológicos el paradigma crítico introduce tanto en su modelo teórico como en las investigaciones educativas “la ideología, de forma explícita”. Al igual que el enfoque o paradigma interpretativo, el paradigma sociocrítico en sus dimensiones conceptual y metodológica es predominantemente ideográfico, se dirige a la solución de problemas particulares, no aspira a establecer generalizaciones teóricas y emplea métodos cualitativos de investigación.

Sin lugar a dudas esta limitada concepción le impide descubrir los nexos esenciales, las leyes que rigen verdaderamente, todo el desarrollo social e individual del ser humano, del cual la ideología y los valores son resultados y expresiones aunque a posteriori, actúen como factores influyentes en este desarrollo. Este punto de partida del paradigma crítico además obstruye una visión amplia de todo el fenómeno social en general y del educativo en particular, y en consonancia provoca que tanto las investigaciones (sociales-educativas) como sus resultados promuevan transformaciones puntuales, externas, que no llegan a los cimientos básicos del “establisment” social y por ende resulta muy difícil la transferencia y aplicación de sus experiencias y resultados a diferentes latitudes del mundo.

El empeño notable de los defensores del paradigma crítico en querer transformar la realidad social y al hombre desde la ciencia, el conocimiento humano y la educación dirigida a la formación de valores es muy positivo y noble, pero pretender quedarse solo en esta arista, es utopía e irrealidad, pues la transformación de la sociedad, de sus valores, tradiciones, ideología, cultura y también, factores económicos, solo es posible desde el accionar práctico coordinado de todos los sectores sociales en los que, claro está exista o se vaya formando una conciencia y convicción de lucha necesaria.

Paradigma dialéctico materialista

Este se apoya en “conceptualizaciones filosóficas, epistemológicas, axiológicas, sociológicas y en el caso de las investigaciones educativas o pedagógicas, psicológicas y antropológicas”, que permiten no solo el desarrollo de la investigación en sí, sino llevar a cabo, “el proceso de construcción teórica de la ciencia, en tanto permite cumplir especialmente con la objetividad y cognoscibilidad de los fenómenos de la realidad objetos de la investigación científica, con la unidad de la teoría y la práctica, de lo histórico y lo lógico, el enfoque del sistema y en desarrollo de los fenómenos y el carácter transformador de la práctica social, o sea, dicho en sus propios términos, disponer más que de un “paradigma”, de un marco conceptual que facilite las investigaciones educativas.

Bibliografía

  1. Aguilera Ruíz, Ariel. La investigación Educativa. -- Chápicó Méjico: Ed. Grifos, 1999. -- 64p.
  2. BIsquerra, Rafael. Métodos de investigación educativa. Guía Práctica. -- Perú, Barcelona: Ed. CEAN, 1989. -- 382p.
  3. Colás Bravo, María Pilar. Investigación Educativa. -- Sevilla: Ed. Alfar. 2da. edición Colección Ciencias de la educación, 1994.
  4. Rico Gallego Pablo. La Praxis Posible. --Michoacán.


Fuentes

http://investigacioneducativa.idoneos.com
http://www.fhumyar.unr.edu.ar