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Parrandas de Camajuaní

Parrandas de Camajuaní
ParrandasCamajuani1.jpg
Fiesta tradicional de más de un siglo de existencia
Lugar:Camajuaní, Villa Clara, Cuba

Parrandas de Camajuaní. Las parrandas camajuanenses son testigos de una imborrable huella de tradición e historia, dejada a través del tiempo en sus calles y en su pueblo. La parranda camajuanense es un desprendimiento muy fructífero de las parrandas remedianas. que llegó movida por asentados en esta tierra de valles fértiles unidos a otros naturales que veían en ellas la posibilidad de sacar negocios a un fenómeno de masas. Así, después de tres o cuatro años de pruebas y organización, el 6 de Enero de 1894 realizan las primeras parrandas en el municipio. Dos barrios, uno en la loma (Chivos) y otro en los bajos cerca de la cañada (Sapos) pasean sus carrozas en una "lucha" fraternal que se enraizará hasta los días de hoy.

Historia

Parranda: Holgorio, fiesta, jarana,(según el diccionario enciclopédico hispanoamericano).

La primera parranda en nuestro municipio, se realizó el 6 de enero de 1894 organizada por la familia La Torre y Carruana en el lugar que hoy ocupa el Museo Municipal "Hermanos Vidal Caro"

Carroza del barrio Chivos: "La Diosa del Lago", 2011
Carroza del barrio Sapos: "Alicia en el País de las Maravillas", 2011
Las fiestas parranderiles camajuanenses, manifestación más importante del patrimonio intangible de nuestra ciudad, son un desprendimiento muy fructífero de las parrandas remedianas, las que se hicieron a principios del siglo pasado en la Villa de San Juan de los Remedios y tuvieron su secular origen en las Misas de Aguinaldo que celebran los 24 de diciembre. Existe la posibilidad que tal actividad sea una ramificación de algún tipo de fiesta regional española y que haya pasado a nosotros a través de la gran cantidad de peninsulares que se establecieron en Cuba.

Los años anteriores a 1890 son de bonanza para Camajuaní, el cual crece y va perdiendo su fisonomía de "pueblucho", a la vez que se perfila en su categoría de pueblo, con sus calles perfectamente trazadas y una configuración arquitectónica más moderna.

Según los testimonios dados a la prensa por dos máximos exponentes: Isabel de la Torre y Arturo Mujica (ya fallecidos) plantean:

"Entonces yo tendría seis o siete años, bajaba de la loma el sasturiano Sorí con un farol colorado y armando bulla. La gente se le unía o no, pero la costumbre por una fecha determinada comenzó a formarse. Más tarde, Antonio Méndez, bajaba de la loma con dos hombres que cargaban una gran campana y él iba por las calles convocando al pueblo a las fiestas. Así empezaron por lo que se yo...."

Isabel de la Torre ( Entrevistado por la Revista Bohemia, marzo de 1954)

"Un poco antes de terminarse el pasado siglo, vino a vivir a Camajuaní un grupo de remedianos, entre ellos estaban Arturo Banzo, Remberto Martínez, Juan Cabriole y Anastasio Pérez. Este elemento, muy joven por aquellos años y de gran entusiasmo, quiso formar las parrandas, y en unión de Carlos Cartaya Ching y su colonia china se agruparon en dos barrios: China y Japón."

Arturo Mujica (Entrevistado por el periódico "El Caribe", marzo de 1934)

Oficialmente se plantea el año 1894 como el inicio de estos festejos, pero realmente desde cuatro años antes de la aparición en Camajuaní de la primera parrada organizada, ya los parranderos locales, en la época de Pascuas (diciembre) remedianos nativos unos, ex vecinos de cercana población otros, y camajuanenses en su mayoría, salían a la calle al estilo remediano, con sus grupos musicales. Esta situación no se le escapa al pionero de la prensa en Camajuaní, "El Número 13", el cual en su edición del 23 de diciembre de 1890, al hacer referencia a los festejos, utiliza por primera vez al vocablo PARRANDA.

Las fiestas desde sus inicios se celebraban con la división del pueblo en dos bandos, el barrio de Arriba y el barrio de Abajo. La Villa Camajuaní, con su población mixta, como toda la de Cuba, formada por: chinos, españoles y cubanos, nativos, blancos, mulatos y negros, entre otras razones, designan estos dos barrios con nombres asiáticos y el barrio de La Loma, el de Arriba, se conocerá como China y el de La Cañada, el de Abajo como Japón. Estos nombres surgen debido a que en ese propio año 1894 se produce la guerra Chino-Japonesa en el lejano Oriente. Fue solo durante 1894 que los barrios ostentaron el nombre de China y Japón. En lo sucesivo predominaron los motes de Chivos y Sapos (Barrio Santa Teresa y San José respectivamente).

El 6 de enero de 1894, Día de Reyes, al celebrarse las primeras parrandas bien organizadas, las carrozas eran muy rudimentarias y por su estructura parecían más bien coches engalanados. A medida que fue transcurriendo el tiempo cobrando en tamaño, forma y diseño, existiendo una gran similitud de lo que se hace en la actualidad.

Las fiestas parranderiles camajuanenses son un desprendimiento muy fructífero de las parrandas remedianas, las que hicieron a principios del siglo pasado en la Villa de San Juan de los Remedios y tuvieron su secular origen en las Misas de Aguinaldo que celebran los 24 de diciembre. Existe la posibilidad que tal actividad sea una ramificación de algún tipo de fiesta regional española y que haya pasado a nosotros a través de la gran cantidad de peninsulares que se establecieron en Cuba.

Los años anteriores a 1890 son de bonanza para Camajuaní, el cual crece y va perdiendo su fisonomía de "pueblucho", a la vez que se perfila en su categoría de pueblo, con sus calles perfectamente trazadas y una configuración arquitectónica más moderna.

Desde entonces hasta la fecha durante todo el año el parrandero trabaja en silencio en sus respectivos barrios: Santa Teresa (los Chivos) y San José (los Sapos). El ambiente de rivalidad en esa lucha constante por dar el triunfo a su barrio hace que cada agosto sorprenda con sus alucinantes carrozas que emergen altaneras al reto de sus paseos, para ofrecer uno de los espectáculos culturales más bellos de Cuba.

En la foto aparece la calle principal General Naya escenario por donde cada año se pasean las hermosas y monumentales carrozas de cada barrio. En esta esquina se construye la carroza del barrio Sapos y desde aquí se pasea por toda la calle. Al final de la misma, se construye también la carroza del otro barrio, Chivos, y desde allí parte hacia el otro extremo. Es como si se enfrentarán dos "equipos", en este caso dos barrios.

Parranda es sinónimo de derroche de cultura popular, donde se unen la música, la danza, las artes plásticas y la pirotecnia en perfecta simbiosis entre la cultura universal y la creatividad local. Todo esto expresado en arrolladoras congas, majestuosas carrozas y atronadores fuegos artificiales.

Año tras año las parrandas de Camajuaní y Vueltas han devenido en una de las fiestas más populares de toda Cuba, las más esperadas por toda la zona central, los partidarios de sus barrios (Chivos y Sapos, Jutios y Ñañacos) respectivamente dan lo mejor de su arte en la elaboración de las carrozas monumentales, que son la más viva expresión de su sabiduría.

Barrios

Nunca existió un jurado para denominar el barrio triunfador, el pueblo decide con su criterio propio y particular quién para cual había sido el ganador. La tradición es tan arraigada que no les permite ver más allá de lo que para cada barrio, o cada persona que simpatiza con el mismo, toma como su veredicto. Las fiestas desde sus inicios se celebraban con la división del pueblo en dos bandos: el barrio de Arriba y el barrio de Abajo. La Villa Camajuaní, con su población mixta, como toda la de Cuba, formada por chinos, españoles y cubanos, nativos, blancos, mulatos y negros, entre otras razones, designan estos dos barrios con nombres asiáticos y el bario de La Loma, el de Arriba, se conocerá como China y el de La Cañada, el de Abajo como Japón. Estos nombres surgen debido a que en ese propio año 1894 se produce la guerra Chino-Japonesa en el lejano Oriente. Fue solo durante 1894 que los barrios ostentaron el nombre de China y Japón. En lo sucesivo predominaron los motes de Chivos y Sapos. La inclusión de estos animales dentro del folklore camajuanense fue espontánea. De manera jocosa se les denominaba Chivos a los de La Loma, debido a su situación geográfica. Algo parecido sucedía con los del barrio La Cañada, pues el pueblo asociaba esta pequeña corriente fluvial con un animal que se amoldara a ella, por lo que se les denominó Sapos. A partir de ahí la división quedó encausada por los nombres de Chivos y Sapos, no haciéndose alusión alguna a los anteriores.

Fuegos

Tiro de fuegos artificiales
Fuegos Artificiales: Conjunto de cohetes y otros artificios de fuego que se usan en los regocijos públicos.

Clasificación: voladores, luces de bengala, cascadas, morteros, palenques, cohetes, palometas, buscapies.

Cuando la colonia China de nuestro municipio que contaba con una cifra de varios miles de chinos, Chivos unos, Sapos otros, mandaban a buscar a Japón los fuegos de artificio, recibiéndolos por el puerto de Caibarién. Luego aparece en Remedios un capitán de artillería de apellido Braojo el cual funda una pirotécnica (lugar donde se fabrican los fuegos artificiales); entonces Camajuaní comienza a comprarlos en Remedios.

Estos fuegos artificiales de origen chino modelan en el aire figuras que vuelan con una indescriptible gama de colores; los cuales unidos a las luces de bengala (con que se alumbran las carrozas) hacen de la noche camajuanense una fantasía esplendorosa y altisonante por la explosión continua de palenques y voladores para júbilo de los que lo amaban, glorificando el espectáculo lo que le da el toque final a la parranda..

Los fuegos artificiales según se decretó en el Bando, forman parte de la parranda desde su comienzo y los parranderos locales se auxiliaban para estos menesteres, de pirotécnicos remedianos. En el transcurso de los años dichos artistas populares se fueron perfeccionando en la elaboración de los diferentes elementos ya mencionados, que integran tan exquisita manifestación artística.

Artillero con su carga de voladores para rellenar el atronador tablero

Al construir los fuegos artificiales se emplea la pólvora como elemento esencial para provocar la subida que al combinarse con otros elementos químicos producen los diferentes efectos.

El toque final de la parranda los constituyen los fuegos artificiales, a partir de 1894 los realizaban los llamados escopeteros, hoy son artilleros que manipulan complicados fuegos artificiales, cada explosión es un látido de tradición y motivo de fiesta popular.

El palenque es un volador de gran potencia que se lanza para indicar el comienzo del desfile de la carroza, este lo lanza un pirotécnico experto.

Las luces de bengala antiguamente se usaban para alumbrar las carrozas, en la actualidad se usan colocándolos uno al lado del otro para semejar una cascada.

El mortero es un tipo de fuego artificial en la parranda que al explotar lanza al aire un grupo de pequeños voladores que a la vez explotan al unísono a cierta altura provocando un ruido estripitante y de gran luminosidad.

Los voladores de lágrimas se lanzan al aire y al detonar lanza luces de diferentes colores y forman figuras semejantes a las lágrimas.

Artillero: persona encargada de transportar, colocar en los tableros y lanzar los voladores.

Tablero: Armario de madera en él que se coloca una malla con orificios en la parte superior donde se ubican cada uno de los voladores.

Cabezones

Los cabezones surgen en nuestra localidad en 1921, introducidos por un habitante natural de Palmas de la Gran Canaria, España, quien confecciona una pareja de machangones (como el mismo les nombraba) y prenden rápidamente en las preferencias de la masa, la cual les nombra Cabezones o Muñecones.

Estos gigantes caricaturescos que muchas veces representaban a personajes que se destacaban de alguna manera en el pueblo, con sus danzas discordantes, se convirtieron en un elemento competitivo entre los barrios o bandos y arrastran tras si una ola de niños, jóvenes que, en desbordante bullicio adornaban los días festivos, acompañándolos de cánticos cadenciosos y de humor sano, espontáneo y lleno de creatividad popular, que como bien expresa un historiador conocedor en esta materia, si se analizan minuciosamente, vemos que están relacionados con un hecho, con un momento de la historia parrandil.

En Camajuaní se producen muchos intentos de llevar elementos bailables a las parrandas desde finales del siglo XIX. Por nuestras calles desfilan dragones, esqueletos, cabezas gigantes, y el Cabildo congo del barrio de La Planta también despliega todo su potencial de figuras danzantes. Pero ni unos ni otros gustan, no se les rechaza, pero tampoco se les acepta. Y es en 1921 en que Paco Sequeda, natural de Palmas de la Gran Canaria, confecciona una pareja de machangones que, de inmediato, gozan de la simpatía del público y se les comienza a llamar cabezones. Luego surgirían otros constructores que los integran a sus barrios, Chivos y Sapos, y los convierten en un elemento competitivo de gran importancia.

Ya en la década del 30 es tanta la fama y el prestigio de que gozan, que se les vende a otras regiones del país y también se les alquila junto a grupos musicales y bailadores, para formar parte de los festejos carnavalescos y parranderiles. Vuelven a los lugares donde ya estuvieron en una oportunidad, y donde se les vio bailar por primera vez hace cientos de años. Este es el caso de La Habana y Santiago de Cuba, que a partir de 1937 solicitan varias decenas de ellos. Luego los importadores se dan a la tarea de fabricarlos, y llegan a simplificar su construcción y vestuario a tal extremo que logran una verdadera diferenciación entre uno y otro. Este nuevo mercado, más ambicioso, inunda la isla y relega al cabezón camajuanense al escenario que le da origen, y en el que ha mantenido hasta hoy ese estilo de confección con que fue elaborado el primero y que lo identifica como cabezón de parrandas.


Vestuarios

Durante todo el año diseñadores, costureras, modistas dedican gran parte de su tiempo a la confección de los hermosos vestuarios que se muestran en las carrozas.

Otros componentes

Changüi de uno de los barrios
Changüí: Baile o reunión de fiestas de gente de poco valor social, de la plebe (según el diccionario de Voces Cubanas de Pichardo).Nombre de los conjuntos musicales callejeros. Es el arma y principal elemento movilizador de las parrandas donde la gente baila al compás de la música por las calles. Tomó cuerpo con la maduración de los factores regionales con la participación cada vez más crecida del criollo mestizo y del negro que moraba en los ingenios circundantes, quienes introdujeron estos bailes de ruido discordantes y música cadenciosa al efecto parranderil llegando a ser un elemento autóctono de nuestra fiesta y arrastrando a masa tras de sí. En el changüí se exhiben las banderas de cada barrio, estandartes, logotipos, baile de farolas, se lanzan voladores de lágrimas y luces de bengala, se entonan cantos y rimas característicos de cada barrio.

Instrumentos de los changüies:

Tambor, tumbadora, quinto o tambor fino, redoblante, trompeta, cornetín, clarinetes, trombón de vara, saxofón, reja, guataca.

Conga: danza cubana de origen africano que alcanzó su máxima popularidad en la década de 1940. Escrita en compás binario, se baila dando tres pasos continuados a los que sigue un marcado movimiento de todo el cuerpo. Es una danza muy alegre en la que las parejas se separan para formar una larga hilera que se va moviendo por todo el salón y en la que todos los componentes intentan seguir los mismos pasos al unísono. En la ejecución de la música sobresalen los instrumentos de percusión y los metales. En nuestro municipio todos los años en las parrandas salen a relucir por las principales calles las tradicionales congas.

Las Verbenas: fiesta y baile nocturno generalmente de carácter beneficioso. Desde principio de siglo se realizaban en nuestro municipio, donde el sentimiento de barrio se iba por cualquier diferencia social o racial.

Consistían en la preparación de bailes donde se vendían alimentos y bebidas, realizándose en una calle cerrada, donde el barrio que las organiza cobraba en la misma para la recaudación de fondos, que era su finalidad. Cuando el estado socialista comienza a dar grandes presupuestos para las fiestas, estos mecanismos se van debilitando.

La cuarteta, la décima, el verso rimado a la ligera y con su único objetivo de reseñar un hecho picante, jocoso o supuestamente accidental ocupan también una de las partes componentes de las parrandas impregnándole un matiz de autenticidad.

Enlaces externos

Véase también

Fuentes