Presencia de la familia Maceo - Grajales en San Luis

De EcuRed
Familia Maceo-Grajales en San Luis
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Lugar:San Luis
Descripción:
Familia creada por Marcos Maceo y Mariana Grajales

Presencia de la familia Maceo - Grajales en San Luis. La familia Maceo - Grajales se crea con la unión en matrimonio en 1843 de Marcos Maceo y Mariana Grajales, viven en La finca “La Delicia” situada en la zona de Majaguabo, San Luis, Oriente. De esa unión nacen nueve hijos. En la finca, producen abundante café, tabaco, así como frutos menores indispensables para la alimentación familiar, además crían ganado vacuno y caballar. Todos los hijos nacidos en esta familia deben participar en las faenas del campo: labran la tierra, arrían los mulos, montan a caballo, practican la cacería, saben usar el machete, son guiados y adiestrado por su padre.

Contenido

Constitución de la familia

En 1845 nace el primogénito, Antonio Maceo. Luego la familia va creciendo sucesivamente, José Maceo, Rafael Maceo, Miguel Maceo, Julio Maceo, Tomás Maceo y Marcos Maceo (hijo), así como dos hembras: Baldomera Maceo y Dominga Maceo.

Características de la familia Maceo-Grajales

Los esposos Maceo-Grajales forman un matrimonio fuertemente unido, Mariana tiene amplia capacidad de organizar y dirigir las situaciones familiares, de manera que siempre encuentra solución a los problemas; ello la convierte en el centro de toda la familia. Exige de sus hijos varones: caballerosidad y respeto, de las hijas: delicadeza y rectitud. El trabajo y la honradez son para ella principios inviolables.

En la casa de los Maceo se realizan tertulias hogareñas donde las narraciones de Marcos envuelven las noches en un canto de aventuras y hazañas, se cuenta que uno de los hijos lee para todos. Mariana se acerca también para comentar del batallar de Haití y Santo Domingo por romper las cadenas de la esclavitud y los sufrimientos de los esclavos.

En esta familia brota el sentimiento criollo, el amor a la tierra en que se nace y se vive. Sus hijos crecen fuertes y son jóvenes alegres, conocidos en toda la comarca, principalmente Antonio, José y Felipe. No hay fiesta campesina, conocidas como Sarao y Guateque, en que ellos no estuvieran.

Participación en el Primer Consejo Revolucionario en Majaguabo

Los conspiradores santiagueros se dan a la tarea de organizar su participación en la insurrección. Con ese objetivo Ascencio de Ascencio se entrevista con Marcos Maceo quien por su honradez, negocio y su educación se ha pensado en él como la persona ideal para extender la guerra revolucionaria en la demarcación que dominaba, Majaguabo.

“Llega a su casa una tarde del mes de septiembre de 1868, triste, pensativo y silencioso. Su esposa Mariana, el alma y dirección de aquel hogar, se empeña en saber la causa de su actitud y el anciano que no tiene, que no debía tener secreto para su valerosa compañera la hace confidenta y la impone de la situación. La atmósfera está caldeada; no es posible aguardar más. El espíritu de rebelión contra la dominación española prende fácilmente en todo corazón cubano. Lo que ha impresionado, quizás tristemente al anciano que a la cabeza de su tribu dilataba, medía, más que nadie, las consecuencias, hizo exaltar el ánimo de su mujer: ella, aunque mide también lo serio del paso en que se iba a entrar, acoge con goce la idea del levantamiento. Marcos, que teme por ella más que por nadie, cambia de actitud, su cara se enrojece, su semblante se ilumina, la abraza y exclama: Soy Feliz: creí que me lo reprobarías: iniciaremos a nuestros hijos en el secreto y... ¡a trabajar! “

El 12 de octubre de 1868, cerca de la media noche, cuando ya “los muchachos” y los niños se han recogido, el matrimonio reúne a sus hijos mayores en el santuario de aquel venturoso hogar, en su pequeña y limpia sala. Mariana y el anciano, Felipe hijastro de Marcos, Antonio, José, Miguel y Rafael, que a la razón era casi un niño, componen aquella reunión.

El patriarca habla a su prole: les impone la situación, les advierte de la necesidad que hay ya de rechazar con fuerza las insolencias del gobierno y como era indispensable organizar el territorio para lanzarlo a la guerra en el momento que se diera el aviso.

“…Estoy listo”, interrumpe Antonio, “Y yo”, ”Y yo”, exclamaron a coro cada uno de los hijos... Y como dominado por aquella escena, por demás patética, el patriarca se yergue y exclama ¡Ah, entonces... de rodillas...! Los cinco jóvenes caen de rodillas y ante cuadro tan conmovedor, Mariana, muda hasta entonces, abandona su posición de pasivo espectador, se dirige a un rincón de la alcoba, desprende una efigie del crucificado y exclama, llena de entusiasmo, a la vez que levanta el crucificado en la mano izquierda y extiende la diestra hacia el cielo: “…¡tú también, Marcos!...” El anciano, también se postra de rodillas.

“… ¡Jurad!, les dice, Jurad por la sangre que vertió el dios crucificado que luchareis por la libertad de vuestra patria, incansables hasta verla independiente o moriréis en la demanda...”

“… ¡Juramos! Exclaman los seis hombres a coro... Y yo os acompañaré... exclama Mariana...”

A partir de este momento se desarrolla un plan de operaciones para lanzar a Majaguabo a la revolución, acordando por toda la familia aceptar a Antonio como jefe. Los hermanos se dividen convenientemente la comarca, y la conspiración y preparación del movimiento revolucionario empieza con gran sigilo y cautela; solo bastan pocos días para que Majaguabo esté iniciado en el pensamiento de la revolución.

Algunas armas y escopetas de caza se introducen por el gusto de este deporte en la comarca. Es así como en septiembre de 1868 queda fundado en la casa de los Maceo, en Majaguabo, el Primer Consejo Revolucionario en esa zona.

Incorporación de los hermanos a la guerra

Antonio Maceo, José Maceo y Justo Maceo son los tres primeros hermanos de la familia ingresados en la Revolución. Marchan con el grupo del capitán Rondón durante la noche, antes de que llegue el alba, encuentran tropas españolas, precisamente en Ti Arriba. Durante la pelea, Antonio muestra ser un hombre sin miedo, aunque entra por primera vez en fuego, y es normal que el soldado bisoño se sienta sobrecogido ante el espectáculo de horror y muerte que es un combate; pero este soldado parece traer dentro de sí condiciones naturales que le sobreponen a la inexperiencia y al temor. Acomete con tal audacia, que al terminar el fuego es ascendido a sargento. Es el primer reconocimiento a su mérito patriótico. Entre los compañeros empieza a nacer la admiración por aquel valiente joven, que es también simpático, no alardoso, monta un hermoso caballo, está bien armado y viste con pulcritud.

Marcos y Mariana tienen amigos que les avisan la inminente llegada de los españoles a la finca Majaguabo, donde han quedado con los hijos más jóvenes. Deben huir, pues las autoridades saben de la ayuda prestada por la familia a la partida insurrecta de Juan Bautista Rondón. Se esconden en Piloto, lugar no muy alejado de sus tierras, intricado e inhóspito con ríos caudalosos, arroyos, montañas y cuevas, propicio para el refugio que necesitaban. La incorporación de la familia a la insurrección es conocida por los españoles debido a la delación de un peninsular nombrado Tomás Sánchez.

Caen prisioneros Rafael y su padre Marcos

Creyendo pasado el tiempo, luego de la familia haber sido delatada y trasladarse a Piloto, envían a Rafael, que tiene 18 años, en busca de algunas provisiones. Allí están los españoles que lo apresan, destruyen la siembra, saquean la vivienda y luego queman, destruyen años de labor que tan amorosamente la familia ha cultivado.

A Rafael lo encarcelan en el cuartel de San Luis. Marcos Maceo marcha a gestionar su libertad y les ofrece a las autoridades españolas darse preso a cambio de su hijo. Los españoles aceptan pero lo engañan, trasladando a Rafael a la cárcel de Dos caminos y dejando a Marcos en prisión. En la prisión encuentra Rafael a un joven, Juan Bautista Romero, y combinan entre los dos la evasión, la cual logran incorporándose a las tropas insurrectas.

Mariana acude a varias amistades con determinadas influencias para obtener la libertad de su esposo y dos amigos españoles comerciantes interceden por él: Ramón Carulla y Jaime Colomé, quienes logran sacar a Marcos de prisión.

Muerte de los miembros de la familia

Todos los integrantes de la familia Maceo - Grajales participan en la Guerra del 68. El primero en caer fue Marcos el padre, quien con grado de sargento murió en el Combate de San Agustín de Aguarás el 14 de mayo de 1869, aunque algunos historiadores plantean que su muerte ocurrió meses después en un hospital de campaña de la Sierra Maestra, como consecuencia de las heridas recibidas en ese combate.

Felipe es fusilado siendo capitán; Fermín muere en la acción de Cascorro el 18 de abril de 1874; Manuel cae en el combate de Santa Isabel, con grado de sargento; Justo, siendo capitán, es hecho prisionero y fusilado cerca de San Luis, Oriente; Rafael, quien había alcanzado el grado de general de brigada, fue hecho prisionero al concluir la Guerra Chiquita y enviado a las cárceles de Chafarinas, en Marruecos, donde murió el 2 de mayo de 1882; Miguel cae junto a su hermano Fermín, en Cascorro, con grado de teniente coronel; Julio, siendo subteniente, muere heroicamente en la acción de Nuevo Mundo el 12 de diciembre de 1870.

Concluida la contienda del 68, a Mariana solamente le quedan cuatro hijos varones: Antonio y José, quienes caen gloriosamente en la Guerra del 95; y Tomás y Marcos, quienes sobreviven con sus cuerpos llenos de cicatrices. Baldomera y Dominga también se incorporaron a la guerra, trabajando en los hospitales de campaña.

Ver además

Fuentes

  • Colectivo de autores. Material documental del Museo 29 de Abril, San Luis, Santiago de Cuba.
  • Mi primer Encarta 2007. Independencia de Cuba.