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Referencia

Referencia
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Concepto:La referencia es la función mediante la cual un signo lingüístico remite a un objeto del mundo extralingüístico, real o imaginario.

Referencia. La realización de la referencia está asociada a la pragmática del acto comunicativo; la propia semántica de los elementos referenciales de la lengua es pragmática, pues está orientada hacia los hablantes, a su saber enciclopédico común, al contexto. El significado de una palabra con función referencial es un indicador para descubrir el referente y ello es una función que corresponde a los participantes en el acto comunicativo.

Referente

EL referente es el segmento de la realidad —objeto, suceso, propiedad— designado por una palabra o una combinación de palabras. Se llama referente aquello a lo que remite un signo lingüístico en la realidad extralingüistica tal y como la segmenta la experiencia de un grupo humano.

Objetos referenciales

Durante años la lógica, sobre todo la semántica lógica ha debatido acerca de cuáles son los objetos que pueden tener una relación referencial. Se ha establecido que solamente los objetos que tienen una realidad física y espacio-temporal, es decir, las palabras que indican sustancia como son los nombres y las unidades fraseológicas, tienen una relación referencial, mientras que las denominaciones de elementos no sustanciales de la realidad, como son los verbos y los adjetivos, carecen de ella. En la categoría de nombre, a su vez, la lógica establece una diferenciación entre los nombres que se refieren a objetos reales y los que se refieren a objetos no reales: “nombres vacíos”.

Diferencia entre referencia actual y virtual

Es conveniente distinguir la referencia actual: el objeto particular al cual remite una palabra o una combinación de palabras en un enunciado dado y la referencia virtual: el conjunto finito o infinito de los objetos que la palabra o la combinación de palabras puede denotar. Es aquí donde se hace necesario precisar en qué medida la consideración del referente interviene en el proceso de la nominación.

La actividad semántica y la pragmática parecen estar relacionadas casi exclusivamente con la categoría del nombre. Mientras que el nombre aislado puede estar dotado de una referencia virtual —en cuyo caso se puede considerar que los verbos y los adjetivos tienen también una referencia virtual—, la referencia actual requiere un sintagma nominal completo, nombre y determinante, así como su inclusión en una frase.

Relaciones con la estructura oracional

Aunque la referencia se realiza en el acto comunicativo, en el discurso, todos sus mecanismos pertenecen a la lengua: los recursos que utiliza el hablante para efectuar la referencia y comunicarla al oyente se encuentran en la semántica de la oración/enunciado. De ahí que se pueda hablar de sus aspectos referenciales, los cuales se presentan en relaciones heterogéneas con todos los tipos y niveles de la estructura oracional, tales como:

  • Con la semántica léxica: el sentido de muchas palabras se reduce a indicar el tipo o el modo de la referencia.
  • Con la semántica de las categorías morfológicas: ante todo, con el aspecto, el tiempo y el modo.
  • Con la estructura sintáctica: el cambio de la función sintáctica de una palabra puede cambiar sus propiedades referenciales.

Además, la referencia se halla en una interacción compleja con la estructura comunicativa.

Términos singulares

La referencia comprende generalmente todos los indicadores de las relaciones anafóricas, pues, al establecer la correferencia de los nombres, indica la referencia. Sin embargo, la teoría de la referencia presta especial atención a tres clases de expresiones que se relacionan con la referencia concreta y suelen ser denominados términos singulares:

  • Los nombres propios.
  • Las descripciones: sintagmas compuestos por un sustantivo común y determinantes (artículos, pronombres demostrativos o adjetivos).
  • Los pronombres deícticos.

Aunque todos estos recursos pueden expresar una referencia concreta, existe una diferencia cualitativa en cuanto al uso referencial.

Nombres propios

Los nombres propios constituyen unidades léxicas específicas, signos específicos, que no tienen capacidad denotativa y designan reverencialmente a un solo individuo o a una entidad individual, por lo cual son llamados también designadores rígidos, aunque, fuera de un contexto situacional, pueden aplicarse eventualmente a varios. Forman un sistema específico junto al sistema de nombres apelativos, que tiene su centro y su periferia.

El centro de este sistema lo ocupan los nombres propios que se diferencian de los nombres apelativos (genérico o común) por la ausencia del significado, el ámbito y el alcance de su funcionamiento. Como signos individualizadores tienen una capacidad identificadora, pero no caracterizadora como los apelativos que en el sistema designan siempre solo un género y una clase, solamente en el discurso pueden ser relacionados con un objeto único, un conjunto de objetos y sus subconjuntos.

Los nombres propios designan sobre una base individual, claro que socialmente condicionada por la convención sígnica, pero no sobre la base de una validez general. Esto no implica negar que tienen también ciertos rasgos semánticos específicos, léxicos y gramaticales: con los nombres propios es posible caracterizar datos sobre una familia, el origen, la motivación, entre otros. Este rasgo constituye la base que permite el paso frecuente entre el sistema de los apelativos y el de los nombres propios, muchos de los cuales se convierten en apelativos y constituyen una de las fuentes de enriquecimiento del fondo léxico de la lengua.

Referencia fonológica

La referencia de un fonema se caracteriza por la porción de la cadena hablada o la noción que representa. En algunos casos, la referencia es fonológica, pero los hechos suelen ser complejos: así, en francés, tanto a como i representan un fonema, pero la combinación a + i tiene la misma referencia que é (y que otras combinaciones). En sentido inverso, en inglés, un signo único como –y podrá tener, en by por ejemplo, como referencia /a+j/. Estas distorsiones entre la escritura y la referencia fonológica permiten evaluar la mayor o menor adecuación de la primera o la segunda.

A veces, la diferencia es morfológica: lo que se representa entonces es una palabra determinada y no los fonemas que la constituyen. Así, & representa a la conjunción y, y solamente a ella. No se escribe &acía para yacía. Asimismo, la -s de plural en francés tiene, salvo en casos de enlace, una referencia puramente morfológica. Cuando la escritura generaliza un sistema de referencia morfológica, se dice que es ideogramática.

Función referencial

La función referencial es la función cognoscitiva o denotativa por la cual el referente del mensaje se considera como el elemento más importante. En términos generales, todo signo lingüístico, a la vez que asegura la unión entre un concepto y una imagen acústica (definición saussureana del signo), remite a la realidad extralingüística. Esta función referencial pone al signo en relación no directamente con el mundo de los objetos reales, sino con el mundo captado a través de las formaciones ideológicas de una cultura dada.

La referencia no alude directamente a un objeto real, sino a un objeto de pensamiento; por ejemplo percibiendo la misma radiación luminosa que un hispanohablante (identidad del fenómeno físico), un locutor que su idioma es otro, podría referir esta sensación a una segmentación diferente del espectro solar: su referencia al espectro podrá, por ejemplo, no ser más que de dos términos y no de siete como en español.

La función referencial orienta hacia el contexto. Se centra en la relación que los hablantes tienen con el mundo, las manifestaciones y los objetos a los cuales remite una forma lingüística. Esta función la desempeñan mensajes conceptuales, centrados en el contexto, cuya función principal es la de informar. Para ello se utilizará un lenguaje claro, concreto y sencillo, compuesto de términos de significado unívoco. La entonación será lo más neutral posible, sin énfasis que denote emotividad.

Triángulo semiótico

El triángulo semiótico imaginado por Odgen y Richards, muestra la diferencia entre sentido y referencia. La terminología adoptada para presentar el triángulo semiótico es una de las más frecuentes: el signo lingüístico se constituye en la línea de la izquierda, por la unión del significado (concepto) y del significante (imagen acústica); la unión directa entre significado y referente (objeto del mundo) está representada por la línea oblicua de la derecha, también continua. El punteado señala el carácter indirecto de la unión entre la imagen acústica y el referente. Es frecuente designar la relación referencial como la denotación de signo.

Importancia

Las cuestiones que se presentan en la referencia: la correlación de las expresiones lingüísticas con la realidad, tienen una importancia decisiva para la teoría semántica. Incluso, algunos criterios, identifican la teoría de la referencia con la del significado de la oración/enunciado.

Bibliografía