Diferencia entre revisiones de «Obispo de Espada»
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Estos hechos demostraron el interés de Espada por la situación del pueblo humilde y sentaría las bases para el respeto popular que se le profesaría. En el verano de [[1802|1802]], cuando fue víctima de la fiebre amarilla, peligrando su vida; fue salvado de una muerte segura por el doctor [[Tomas Romay y Chacón]]. Desde entonces, este se convertiría en su médico de, amigo y colaborador cercano en las numerosas obras sociales emprendidas por el uno o el otro. De este incidente surgió la anécdota que cuenta Pezuela, recogida de la tradición: “Estando el obispo casi moribundo de vómito negro en el primer verano de su arribo, había hecho voto de erigir para la capital un vasto cementerio y desterrar para siempre de su diócesis la antigua y perniciosa practica de enterrar en las iglesias, ya suprimida en la península y conservada en la isla por el interés del clero parroquial a pesar del empeño que para desterrarla demostró Espeleta. | Estos hechos demostraron el interés de Espada por la situación del pueblo humilde y sentaría las bases para el respeto popular que se le profesaría. En el verano de [[1802|1802]], cuando fue víctima de la fiebre amarilla, peligrando su vida; fue salvado de una muerte segura por el doctor [[Tomas Romay y Chacón]]. Desde entonces, este se convertiría en su médico de, amigo y colaborador cercano en las numerosas obras sociales emprendidas por el uno o el otro. De este incidente surgió la anécdota que cuenta Pezuela, recogida de la tradición: “Estando el obispo casi moribundo de vómito negro en el primer verano de su arribo, había hecho voto de erigir para la capital un vasto cementerio y desterrar para siempre de su diócesis la antigua y perniciosa practica de enterrar en las iglesias, ya suprimida en la península y conservada en la isla por el interés del clero parroquial a pesar del empeño que para desterrarla demostró Espeleta. | ||
| − | + | En los niveles superiores de educación, Espada fue el promotor de los inicios de una renovación profunda de los estudios filosóficos, así como de la introducción del estudio de ciencias como la física, la química y la botánica. El control ejercido por el obispado sobre el Seminario de San Carlos permitió que Espada lo convirtiera en verdadero centro de esta renovación, apoyado en figuras como José Agustín Caballero y Félix Varela y Morales. Junto a este grupo de ilustrados criollos, atacó las bases del escolasticismo predominante hasta entonces en el pensamiento y los centros de enseñanza insulares. Promovió la renovación también en las artes, sirviendo de mecenas a artistas extranjeros como José Perovani y Juan Bautista Vermay, que satisfacían su gusto neoclásico y a quienes encargó varias obras. El último, en una iniciativa del Intendente de Hacienda Alejandro Ramírez apoyada por el obispo, fue el fundador de la escuela de pintura de San Alejandro en La Habana. | |
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| + | Juan José Díaz de Espada fue una de las más importantes figuras de la primera mitad del siglo xix en Cuba. Su labor renovadora y modernizadora se considera en la actualidad una pieza clave en los inicios del proceso de formación de una cultura y un pensamiento cubanos. | ||
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Revisión del 08:56 23 jul 2010
Plantilla:Personaje religiosoObispo de Espada. Juan José Díaz Espada y Fernández de Landa, nombrado obispo de La Habana a mediados de 1800 y quien en marzo de 1802 arribó a esa ciudad para ocupar la silla episcopal, devino una de las personalidades más polémicas y transcendentales mayor en la historia del pensamiento cultural de la Isla.
Primeros años
Nace en España en Arroyave poblado poco distante de Vitoria, provincia de Alava en la parte vasca de la península ibérica a las 2 de la tarde del 20 de abril de 1756 en la iglesia parroquial de Santa María. Hijo de Andrés Díaz de Espada y López de Ondategui, natural de Armentia y de Maria Fernández de Landa y Ruiz de Azua del mismo poblado. A penas nacido el niño su padre muere y la madre toma a su cargo la educación de su hijo. En el núcleo familiar aprendió los hábitos de vida de marcada tendencia aristocrática. El ámbito familiar marco su espíritu con una profunda religiosidad católica y una constante inquietud investigativa por las ciencias y el nuevo pensamiento socio filosófico.
En la adolescencia paso a estudiar a la ciudad de Salamanca aunque no se tiene certeza de si estudio en la Universidad de esa ciudad pero si es un hecho que allí se traslado donde permaneció 16 años realizando estudios medios y superiores. Salamanca había sido uno de los más importantes centros de la cultura castellana del siglo XVI. Su estancia en Salamanca coincide con el momento de mayor intensidad de un fuerte movimiento ilustrado y con el momento de más fuerza en la lucha entre la reacción feudal y el ideario modernista.
Los pasos de Díaz en la ciudad salmantina reflejan el complejo proceso de su formación católica /iluminista. Inicia sus estudios en el colegio de Santa Maria de Los Ángeles donde se prepara para estudios superiores en el colegio Mayor de San Bartolomé, instituto educacional del cual según Luz y Caballero, llega a ser rector. En esta institución se graduó de bachiller en artes (filosofía), Leyes y Canones. Posteriormente se graduó de doctor en sagrados canones en launiversidad de Valencia donde mereció ya fama de muy científico en Teologías. De Salamanca Salió nutrido el joven Vasco, allí debió conocer las críticas de los padres Feijó e isla, las ideas económicas de Ward y Campomanes entre otros. Las concepciones del derecho natural y de gentes y el contrato social.
Siendo un estudiante no solo se interesó en su formación, sino también participó en actividades sociopolíticas, tomando partido por el movimiento modernista ilustrado. Esto se ha confirmado por su solicitud y posterior incorporación a la selectiva y progresista Real Sociedad Patriótica de Salamanca. En este período de su vida e plena juventud, por su prestigio, ha acudido a la sociedad económica, ha sido rector de San Bartolomé y diputado de la universidad.
Sacerdocio
Con 26 años de edad inicio su carrera sacerdotal al ser ordenado presbítero por el obispo de Segovia. Donde ejerció distintas funciones por 11 anos, como cura, confesor y predicador con licencia absoluta en Salamanca, Calatrava y Plasencia, abogado de los Reales Consejos, con tres años de ejercicio. En octubre de 1786 era vicesecretario del obispado de esta ciudad. enero de 1792 fue nombrado Provisor y Vicario General de la abadía y territorio de Villafranca del Vierzo. A solo dos ya era el prior de la citada colegiata. En 1799 fue nombrado para el cargo de promotor fiscal del santo oficio de Mayorca. Mas ya tocaban a su puerta los aires del nuevo mundo.
Llegada a Cuba
El 16 de octubre de 1799 fallece en la ciudad de La Habana el primer obispo de esta diócesis, Felipe José de Trespalacios y Verdeja. Una vez llegada la noticia a España, se iniciarían las gestiones para nombrar a su sustituto. Para cubrir la vacante Carlos IV presentó al Papa Pio VII por Real Cedula de 3 de mayo de 1800 y según las prerrogativas del real patronato de los reyes de España sobre la iglesia en hisponoamerica, la candidatura de Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa. Cinco días después, el Nuncio e Madrid, monseñor Felipe Casona, inicio el expediente para reunir la información sobre las cualidades, legitimidad, vida y costumbre del presupuesto, así como el estado de la diócesis de La Habana.
Este expediente fue continuado y concluido por monseñor Anastasio Puyal y Poveda, posterior obispo auxiliar en Toledo. El expediente terminado en dos días fue enviado a Roma a la sacra congregación consistorial, el 10 de mayo. El 17 del mismo mes, el Rey tenía conocimiento, a través del Consejo de Indias, de la aceptación por Díaz de Espada de la proposición. El 11 de agosto de 1800, Pio VII lo nombró Obispo de San cristobal de La Habana y el 15 de diciembre de 1880, el nuevo obispo informó desde Madrid, al Cabildo de la catedral de La Habana su nombramiento, dándose por enterado este el 7 de julio de 1801.
A las 11 de la mañana del 25 de febrero 1802 arriba a La Habana y a las 5 de la tarde baja tierra. Una vez en tierra cubana se instaló en una casa en las cercanías de la catedral. Para el día 28 del mismo mes el obispo ya estaba consagrado. Esta ceremonia se registra como una de las mas extraordinarias celebradas en La Habana durante la época colonial. A su llegada a la isla de Cuba el ya investido obispo de La Habana contaba con 45 años. Era alto pasaba de los seis pies de estatura, de complexión robusta, rostro agradable, fuerte de espíritu, firme de carácter, inflexible en sus ideas, de gusto distinguido, mentalidad cultivada por la ciencia y el estudio, de conversación fácil y fluyente, culto, era un hombre desprendido que había alcanzado ya la plena madurez en sus ideas y convicciones.
Su labor en Cuba
El día que se cumplían los dos meses de haber arribado a la ciudad, el 25 de abril de 1802, un incendio redujo a cenizas 194 casas del barrio de Jesús María. Durante dos días y dos noches, las llamas devoraron el lugar y amenazaron con propagarse al resto de la ciudad. Ante la necesidad socorrer a los damnificados, el obispo contribuyo con un donativo en dinero, víveres y ropas. Otro incendio ocasionado en Bejucal también llevo a Díaz de Espada a socorrer a los moradores afectados. Se supo que además de la donación en víveres y ropa, había entregado 500 pesos en efectivo para ayudar en aquella calamidad.
Estos hechos demostraron el interés de Espada por la situación del pueblo humilde y sentaría las bases para el respeto popular que se le profesaría. En el verano de 1802, cuando fue víctima de la fiebre amarilla, peligrando su vida; fue salvado de una muerte segura por el doctor Tomas Romay y Chacón. Desde entonces, este se convertiría en su médico de, amigo y colaborador cercano en las numerosas obras sociales emprendidas por el uno o el otro. De este incidente surgió la anécdota que cuenta Pezuela, recogida de la tradición: “Estando el obispo casi moribundo de vómito negro en el primer verano de su arribo, había hecho voto de erigir para la capital un vasto cementerio y desterrar para siempre de su diócesis la antigua y perniciosa practica de enterrar en las iglesias, ya suprimida en la península y conservada en la isla por el interés del clero parroquial a pesar del empeño que para desterrarla demostró Espeleta.
En los niveles superiores de educación, Espada fue el promotor de los inicios de una renovación profunda de los estudios filosóficos, así como de la introducción del estudio de ciencias como la física, la química y la botánica. El control ejercido por el obispado sobre el Seminario de San Carlos permitió que Espada lo convirtiera en verdadero centro de esta renovación, apoyado en figuras como José Agustín Caballero y Félix Varela y Morales. Junto a este grupo de ilustrados criollos, atacó las bases del escolasticismo predominante hasta entonces en el pensamiento y los centros de enseñanza insulares. Promovió la renovación también en las artes, sirviendo de mecenas a artistas extranjeros como José Perovani y Juan Bautista Vermay, que satisfacían su gusto neoclásico y a quienes encargó varias obras. El último, en una iniciativa del Intendente de Hacienda Alejandro Ramírez apoyada por el obispo, fue el fundador de la escuela de pintura de San Alejandro en La Habana.
Juan José Díaz de Espada fue una de las más importantes figuras de la primera mitad del siglo xix en Cuba. Su labor renovadora y modernizadora se considera en la actualidad una pieza clave en los inicios del proceso de formación de una cultura y un pensamiento cubanos.
Fuente
Torres Cuevas, Eduardo. Obispo de Espada. Ensayo introductorio selección y notas. Casa de Altos Estudios Don Fernando Ortiz. La Habana, 1999.