Diferencia entre revisiones de «Rouget de Lisle»
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Que ha llegado el día de la gloria | Que ha llegado el día de la gloria | ||
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El sangriento estandarte de la tiranía | El sangriento estandarte de la tiranía | ||
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¿No oís bramar por las campiñas | ¿No oís bramar por las campiñas | ||
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A esos feroces soldados? | A esos feroces soldados? | ||
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Pues vienen a degollar | Pues vienen a degollar | ||
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A nuestros hijos y a nuestras esposas | A nuestros hijos y a nuestras esposas | ||
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y esas cadenas | y esas cadenas | ||
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Tiempo ha preparadas? (bis) | Tiempo ha preparadas? (bis) | ||
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Es a nosotros a quienes pretenden sumir | Es a nosotros a quienes pretenden sumir | ||
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De nuevo en la antigua esclavitud | De nuevo en la antigua esclavitud | ||
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Y que esas falanges mercenarias | Y que esas falanges mercenarias | ||
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Venzan a nuestros valientes guerreros? (bis) | Venzan a nuestros valientes guerreros? (bis) | ||
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Los dueños de nuestro destino | Los dueños de nuestro destino | ||
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No serían más que unos viles déspotas. | No serían más que unos viles déspotas. | ||
¡Temblad! tiranos, y también vosotros, pérfidos, | ¡Temblad! tiranos, y también vosotros, pérfidos, | ||
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Oprobio de todos los partidos! | Oprobio de todos los partidos! | ||
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¡Temblad! Vuestros parricidas proyectos | ¡Temblad! Vuestros parricidas proyectos | ||
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Francia produce otros nuevos | Francia produce otros nuevos | ||
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Dispuestos a aniquilaros. | Dispuestos a aniquilaros. | ||
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Sufrid o rechazad los golpes! | Sufrid o rechazad los golpes! | ||
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Perdonad estas pobres víctimas | Perdonad estas pobres víctimas | ||
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Que contra su voluntad se arman contra nosotros. | Que contra su voluntad se arman contra nosotros. | ||
Pero esos déspotas sanguinarios, | Pero esos déspotas sanguinarios, | ||
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Pero esos cómplices de Bouillé, | Pero esos cómplices de Bouillé, | ||
Todos esos tigres que, sin piedad, | Todos esos tigres que, sin piedad, | ||
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Desgarran el corazón de su madre ... | Desgarran el corazón de su madre ... | ||
Nosotros entramos en el camino | Nosotros entramos en el camino | ||
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Cuando ya no existan nuestros mayores; | Cuando ya no existan nuestros mayores; | ||
Allí encontraremos sus cenizas | Allí encontraremos sus cenizas | ||
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Y la huella de sus virtudes. (bis) | Y la huella de sus virtudes. (bis) | ||
No estaremos tan celosos de seguirles | No estaremos tan celosos de seguirles | ||
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Como de participar de su tumba; | Como de participar de su tumba; | ||
¡Tendremos el sublime orgullo | ¡Tendremos el sublime orgullo | ||
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De vengarles o de seguirles! | De vengarles o de seguirles! | ||
¡Amor sagrado de la patria, | ¡Amor sagrado de la patria, | ||
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Conduce y sostén nuestros brazos | Conduce y sostén nuestros brazos | ||
vengadores! | vengadores! | ||
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¡Libertad, libertad querida, | ¡Libertad, libertad querida, | ||
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Al oír tus varoniles acentos! | Al oír tus varoniles acentos! | ||
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¡Que tus enemigos moribundos | ¡Que tus enemigos moribundos | ||
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Vean tu triunfo y nuestra gloria!}} | Vean tu triunfo y nuestra gloria!}} | ||
Revisión del 11:00 11 ago 2013
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Claude-Joseph Rouget de Lisle: militar y escritor francés, autor de la letra y la música de La Marsellesa, himno nacional francés.
Sumario
Datos biográficos
Claude-Joseph Rouget de Lisle nació en Lons-le-Saunier, Francia, en 1760. Alcanzó el grado de capitán en el ejército y, pese a sus reconocidas dotes, abandonó la carrera de las armas antes de lograr mayor graduación.
Trayectoria militar
Su participación en la Revolución Francesa fue considerada moderada, y su celebridad se debe a la composición, la noche del 25 de abril de 1792, de la canción Canto de guerra para el ejército del Rin, con motivo de la exaltación causada por la declaración de guerra a Austria. El hecho de que los asaltantes de las Tullerías procedentes de Marsella entonaran la canción durante su insurrección hizo que muy pronto se conociera como La Marsellesa. Casi un siglo después (en 1879, durante la III República), la pieza de Rouget se convertiría en el himno nacional de Francia. La Marsellesa incita a los hijos de la patria al combate contra toda tiranía en nombre de la libertad y de Francia; el amor al hogar y a la patria impulsa a todos al cumplimiento del deber. El himno se convirtió muy pronto en estandarte de alzamiento y lucha contra los ejércitos extranjeros; y, a través de la epopeya napoleónica, se grabó profundamente en el alma francesa, hasta convertirse en su canto más representativo, tanto en las horas de victoria como en los momentos de derrota y dolor. La última estrofa de La Marsellesa, sin embargo, no es de Rouget de Lisle: fue compuesta por Joseph Chénier.
Cuando la Revolución francesa dio paso al terror, Rouget de Lisle, enemigo de los excesos, fue detenido, y no recobró la libertad hasta después de la muerte de Robespierre; en parte pudo librarse de ser condenado durante el Terror gracias al éxito que había obtenido su composición. Escribió entonces el Chant du neuf Thermidor (1794). En 1798 compuso la comedia L'école des mères, y en 1800 un Chant de combat para el ejército de Egipto. En 1825 compiló y puso música a una colección de cincuenta Chants français de autores diversos.
Escritor prolífico, cabe recordar de él, además, sus Essais en vers et prose (1796) y algunas traducciones del ruso: Las Fábulas de Krylov y de Shakespeare (Macbeth). Su vejez fue triste y mísera hasta 1830, año en que se vio favorecido por el gobierno con una modesta pensión.
Letra de La Marsellesa
En francés
Allons enfants de la patrie
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie
L'étendard sanglant est levé!
L'étendard sanglant est levé!
Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras
Ecorger nos fils, et nos compagnes,
Coro: Aux armes citoyens!
Formez vos bataillons!
Marchons, marchons,
Qu’un sang impur abreuve à nos sillons!
Nous entrerons dans la carrière
Quand nos aînés n'y seront plus!
Nous y trouverons leur poussière
Et la trace de leurs vertus.
Bien moins jaloux de leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre.
En español
Que ha llegado el día de la gloria El sangriento estandarte de la tiranía
Está ya levantado contra nosotros (bis)
¿No oís bramar por las campiñas A esos feroces soldados? Pues vienen a degollar A nuestros hijos y a nuestras esposas
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
Marchemos, marchemos,
Que una sangre impura
Empape nuestros surcos.
¿Qué pretende esa horda de esclavos,
De traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles trabas
y esas cadenas Tiempo ha preparadas? (bis)
¡Para nosotros, franceses! Oh, qué ultraje! (bis)
¡Qué arrebato nos debe excitar!
Es a nosotros a quienes pretenden sumir De nuevo en la antigua esclavitud
¡Y qué! Sufriremos que esas tropas extranjeras
Dicten la ley en nuestros hogares,
Y que esas falanges mercenarias Venzan a nuestros valientes guerreros? (bis)
¡Gran Dios! Encadenadas nuestras manos,
Tendríamos que doblegar las frentes bajo el yugo!
Los dueños de nuestro destino No serían más que unos viles déspotas.
¡Temblad! tiranos, y también vosotros, pérfidos, Oprobio de todos los partidos! ¡Temblad! Vuestros parricidas proyectos
Van al fin a recibir su castigo. (bis)
Todos son soldados para combatiros.
Si perecen nuestros héroes.
Francia produce otros nuevos Dispuestos a aniquilaros.
¡Franceses, como magnánimos guerreros
Sufrid o rechazad los golpes! Perdonad estas pobres víctimas Que contra su voluntad se arman contra nosotros.
Pero esos déspotas sanguinarios, Pero esos cómplices de Bouillé,
Todos esos tigres que, sin piedad, Desgarran el corazón de su madre ...
Nosotros entramos en el camino Cuando ya no existan nuestros mayores;
Allí encontraremos sus cenizas Y la huella de sus virtudes. (bis)
No estaremos tan celosos de seguirles Como de participar de su tumba;
¡Tendremos el sublime orgullo De vengarles o de seguirles!
¡Amor sagrado de la patria, Conduce y sostén nuestros brazos
vengadores! ¡Libertad, libertad querida,
Pelea con tus defensores (bis)
¡Que la victoria acuda bajo tus banderas
Al oír tus varoniles acentos! ¡Que tus enemigos moribundos Vean tu triunfo y nuestra gloria!}}
Fallecimiento
Claude-Joseph Rouget de Lisle falleció en Choisy-le-Roi, Francia, en 1836.