Pablo Guíñez
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Pablo Guíñez , Profesor y poeta, fundador del Grupo Literario "La Fraternidad del Agua", un permanente animador de talleres de creación literaria en las universidades de su país y en la Sociedad de Escritores de Chile.
Sumario
Biografía
Pablo Guíñez nace en Lumaco el 30 de junio de 1929; realizó estudios en una escuela de Purén y en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile se inicia como escritor en 1942 e ingresa a la tradición literaria, donde se incorpora al proceso de renovación poética iniciado en Chile desde 1940. Es profesor normalista, impartió clases a los niños en una escuela rural de Peñaflor y ha ejercido la docencia en la capital chilena.
El poeta nació a la vida literaria chilena en la década del 50 apadrinado nada menos que por Juvencio Valle y Nicomedes Guzmán. Este último dijo de su obra: "Pablo tiene un vigor conceptual único, ausencia de imágenes demasiado trabajadas, instinto lírico que trasciende en una expresión serena, transparente y cordial". Juvencio Valle lo situó de inmediato entre los grandes de su generación junto a Jorge Teillier, Rolando Cárdenas y Enrique Lihn.
Junto a escritores de su generación, como Enrique Lihn, Efraín Barqueros, Jorge Teillier y Rolando Cárdenas, Pablo Guíñez se ha ganado un importante lugar en el heterogéneo y multifacético espectro cultural de su época. Su reconocida obra además de ser traducida a varios idiomas, ha sido premiada en diferentes concursos y bastamente leída por la crítica. Es uno de los principales poetas chilenos del siglo XX y recientemente homenajeado por la Universidad Mayor.
Obras
- Miraje solitario (Santiago, 1952)
- Ocho poemas para una ventana (Santiago, 1956)
- Afonía total (Santiago, 1967)
- Fundación de las Aguas (Santiago, 1973)
- La Rosa Devorada (1998)
- Canción lenta en un tiempo de balada (2001)
- Territorio Celeste (Santiago, 2004)
Premios
- Premio Gabriela Mistral
- Premio Pedro de Oña
- Premio de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción en 1967
Entrevista
Guíñez nos habla de su personal visión creativa: -¿De qué generación se siente usted parte? -Por mi formación y referencias, pertenezco a la generación del 50, llamada, también, la del “realismo mágico”; término acuñado por Cedomil Goic para denominar a la tercera generación suprarrealista. Y aunque algunos me supeditan a la obra de Teillier, sonrío, por iniciarse mi poesía en 1942 cuando escribo Elogio del árbol conceptual.
-¿Cuál cree usted que es el proyecto poético de la generación del 50? -La poesía del 50 busca reconstruir la idea del “Hombre Total”. El hombre de aquel entonces se encontraba escindido por la guerra y por todos los conflictos sociales que había en el mundo. Por la pugna entre el proletariado y el capitalismo, por toda la disolución que se vive en el continente americano. Esto buscaba resolver la poesía del 50, tratando de reconstruir al hombre en su totalidad y apuntándole a partir de su experiencia inmediata que viene a ser lo lárico, el restablecimiento del hogar.
-¿Y cuál es su propuesta poética? -Corresponder a la proposición: “Nada de lo humano me es ajeno”. Partiendo por la recuperación de la palabra y vinculando a ésta con todos los aconteceres de la humanidad, del espacio ecológico y del suceder universal. Delimitando en cada momento las circunstancias, las situaciones, en que los hechos se provocan. Me interesa la política, lo mismo que los fenómenos naturales y las reflexiones surgidas de las disciplinas que elabora el hombre.
-¿Qué es lo que considera determinante en el proceso creativo? -Audacia, información y coraje al enfrentar la vida; laureadas, ricas e intensas experiencias; amor por lo que se enfrenta, perseverancia, voluntad y mucha resistencia: nunca renunciar a la capacidad de asombro. Simpatía, empatía y alteridad congracian al ser del poeta con el mundo. Por algo, tempranamente escribí a los 13 años, en 1942: “la tierra en árboles de nadie es un hogar sin pan, sin calor y sin lumbre”.
-¿Por qué “En el poema crece la palabra. / Y la palabra canta, como un pájaro / afirmada en el arco primitivo / que desnuda la sangre”? -El hombre es el ser instalado en el tiempo por medio de la palabra y de esta palabra procede el aliento creador. En un verso del libro Ocho poemas para una ventana, digo: “de la palabra asoma una ventana”. Es decir, la palabra es lo que ilumina y funda el universo, nosotros somos esencialmente palabra y de esta palabra está dicha toda la historia. Por algo la sentencia bíblica dice que “la palabra es la morada del hombre”.