El Eco de Cuba.' Revista quincenal de ciencias, filosofía y letras. Comenzó a salir el 15 de septiembre, bajo la dirección de José María Céspedes y Tiburcio Castañeda. En el prospecto publicado en el primer número, los directores, luego de referirse a las revistas que se editaban en esa época, expresan: «Nuestros propósitos son más modestos: venimos a contribuir con nuestro esfuerzo al movimiento general y a poner también nuestra piedra en el edificio de la cultura cubana.» Más adelante, al hablar de los trabajos puramente literarios, aclaran que serán «muy escrupulosos, aceptando sólo aquellas composiciones en prosa o verso de mérito reconocido, que puedan dar en todas partes muestras de progreso, en vez de señales ostensibles de decadencia». Al comenzar el segundo tomo en enero de 1887, su periodicidad varió a mensual, cambio que, por supuesto, se hizo constar en el subtítulo. Después de publicar el tercer número del segundo tomo (marzo de 1887) desapareció de su subtítulo la periodicidad y se publicó en forma de entregas que sólo señalaban el año. En sus páginas se publicaron artículos y ensayos de diverso carácter sobre temas científicos, filosóficos, de derecho, criminalística, jurisprudencia, algunos traducidos de publicaciones extranjeras. Aparecieron también críticas literarias y estudios lingüísticos. La mayor parte de estos trabajos eran de los propios directores. Otros colaboradores fueron Pablo Desvernine, Francisco Lastres, Benjamín de Céspedes, Andrés Clemente Vázquez, Enrique P. de Vignier, Nicasio Silverio, Juan Vilaró. El último número publicado (quinta entrega del tomo segundo) apareció en 1888 aunque en general se ha dado siempre el año 1887 como el de su fin.
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