Juego de naipes
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Naipes. Una de las principales dificultades con las que se encuentran los estudios sobre el origen de los naipes es la dificultad de definir claramente qué es un naipe, ya que ni la materia con la que están hechos (cartulina, papel, seda, marfil...), la forma (naipes rectangulares, cuadrados, redondos, biselados, troquelados...), el contenido (signos españoles, signos alemanes, signos franceses, juegos de familias, cartas de mahjong, naipes educativos, naipes históricos...), o los juegos que con ellas se juegan sirven como criterios de identificación absolutamente determinantes. En los principales museos del mundo dedicados a los naipes pueden encontrarse ejemplos de todos estos tipos de cartas. Tal vez las únicas características comunes a todas ellas son su extrema delgadez -lo cual diferencia las cartas de las fichas u otros objetos utilizados para el juego- y la pertenencia a un grupo de elementos semejantes organizado según un criterio preciso. En cualquier caso, ambas características deben encontrarse inseparablemente unidas en el objeto que usualmente denominamos naipe.
Sumario
Origen
El origen de los naipes o cartas de jugar aún no ha sido establecido con precisión, a pesar de los grandes esfuerzos empleados en ello por los investigadores. Determinar la forma y el momento histórico que definen el origen de los naipes se ha revelado como una tarea enormemente compleja. Sin embargo, parece que encontrar al inventor de los naipes y explicar cómo se extendieron de un país a otro por todo el mundo debería ser una tarea más fácil.
Después de todo, los naipes cuentan con poco más de 600 años de existencia en Europa: los primeros testimonios de naipes europeos son de finales del siglo XIV. A lo largo del siglo siguiente se extendieron por Europa con una enorme celeridad y, sorprendentemente, es posible conocer esta expansión no por los mismos naipes, sino por las numerosas prohibiciones de que fueron objeto los juegos de naipes en todo el continente.
Aunque no se ha podido conocer con precisión cómo se produjo esta rápida expansión, sí se conocen algunos de sus hitos, por medio de los cuales se han aventurado diversas teorías que descubrimientos posteriores han confirmado o desmentido.
Oriente y los primeros naipes
Los naipes llegaron a Europa procedentes de Oriente, pero no como un objeto tangible, sino en forma de descripción en los relatos y textos de distintos viajeros. De este modo se expandió por Europa la idea de los naipes, que generó posteriormente los diversos modelos de barajas «nacionales».
Carta de una baraja turca del siglo XV. Afirmar que los naipes llegaron de Oriente es sólo una primera y poco exacta; aproximación a su origen, ya que esta evidencia sólo sirve como indicación de que no son una creación europea. A lo largo de la historia de la humanidad puede observarse que cada grupo humano, más o menos amplio, ha acuñado algún término para calificar a los otros grupos humanos distintos del propio. Para los romanos, por ejemplo, todas las tribus situadas al norte y el este de sus fronteras eran bárbaros, es decir, extranjeros. Lo mismo sucede con la denominación «Oriente»: en esa época (finales del siglo XIV, principios del XV), Oriente comprendía el norte de África, el sur de la península Ibérica ocupado por los árabes, el este europeo y los países asiáticos comprendidos entre los mares Mediterráneo y Rojo y el golfo Pérsico. También eran una parte de Oriente, como sucede en la actualidad, los países situados al este del Himalaya (Lejano Oriente). Por ello es obvio que señalar que los naipes procedían de Oriente no aporta demasiada precisión a la incógnita sobre su origen.
En cuanto a las vías por las cuales los naipes llegaron a Europa, también se han aventurado múltiples teorías. En un principio se adjudicó su introducción a los árabes, que tantas cosas trajeron a Occidente, pero los árabes no tenían cartas, ni su religión les permitía reproducir imágenes antropomorfas. En realidad, el único juego de cartas «árabe» conservado es turco. También se ha mencionado a los gitanos y sus barajas adivinatorias, pero cuando las grandes migraciones gitanas llegaron a Occidente hacía tiempo ya que las cartas eran sobradamente conocidas en Europa. Los naipes o cartas para jugar se han atribuido asimismo, a Marco Polo, quien los habría traído de China, pero parece que Marco Polo no llegó a China y que todas las historias que de allí contó las había oído en Oriente Medio. Otras teorías atribuyen la expansión de las cartas en Occidente a las Cruzadas, e incluso, durante mucho tiempo circularon historias atribuyendo la invención de las cartas a ciertos personajes (Vilhán, Nicolás Papin...) que en muchos casos resultaron ficticios.
Origen europeo de los naipes
Tradicionalmente ha existido un gran interés en demostrar el origen europeo de las cartas de juego. Se trata sin duda de un esfuerzo algo paradójico, cuando, como parece generalmente admitido, la idea de los naipes procede de Oriente. La respuesta a este enigma es sin embargo muy sencilla. La mayoría de las cartas utilizadas actualmente en todo el mundo son, en su concepción y características -cuatro palos, una serie de cartas numerales y tres figuras- de estilo europeo, así como la mayoría de los juegos de cartas (considerando que la mayoría de los juegos americanos y australianos también son de origen europeo). Las cartas llegadas de Oriente evolucionaron en Europa y desde este continente se expandieron hasta el último rincón del mundo, principalmente por medio de las barajas española e inglesa. Una muestra de esta influencia puede observarse en Japón, donde las misiones luso-españolas del siglo XVI -en esa época Portugal y el resto de los reinos de la península Ibérica estaban gobernados por un mismo rey: Felipe II; esta unión se prolongó hasta mediados del siglo XVII cuando, bajo el reinado de Felipe IV, Portugal volvió a separarse del imperio español- introdujeron, entre otras costumbres, el juego con las cartas de la baraja española, en especial la variante portuguesa. Así, «carta» se convirtió en karuta, «copas» en koppu, «oros» en oru y «caballo» en uma (literalmente, «caballo»). En Indonesia, la palabra «carta» se convirtió en kertu.
Naipes más antiguos italianos que se conservan Fueran una creación europea o procedieran originalmente de Oriente, lo que sí parece claro es que las cartas iniciaron su expansión a través del continente europeo desde Italia. Por lo menos de ese país proceden los ejemplares y testimonios más antiguos. De Italia pasaron rápidamente a través del sur de Francia -o directamente a través del reino de Nápoles, entonces perteneciente a la corona aragonesa- a Cataluña y el resto de la península Ibérica. Las cartas de juego se extendieron hacia el norte hasta Francia y Alemania, dando origen a las barajas nacionales de ambos países. Desde Francia los naipes pasaron a Inglaterra, donde el modelo francés adoptaría la forma de la que actualmente se conoce como baraja inglesa. Excepto en el caso de esta última baraja, que fue llevada físicamente desde Francia hasta Inglaterra por los impresores y grabadores franceses, parece que las cartas de juego se transmitieron a través de las noticias y descripciones de los viajeros que cruzaban Europa. Ello explica el surgimiento de los diversos modelos de baraja europeos.
Los Símbolos y Significados
Se asegura que las 52 cartas de la baraja representan las semanas del año; las 12 figuras, los signos zodiacales; las 13 cartas de cada palo, los 13 meses lunares, y los cuatro estaciones. Sin embargo, esta teoría resulta bastante improbable teniendo en cuenta que después del tiempo transcurrido deberían haberse visto afectadas por mutaciones en sus símbolos y formas. Algo más creíble resulta la consideración de que los palos de la baraja tienen significaciones mucho más concretas.
En la Baraja Española de 48 naipes, divididos en los 4 cuarto símbolos apuntados: Oros simbolizarían el comercio; las Espadas, la nobleza y al ejército; los Bastos, la agricultura o estado llano, y las Copas, la religión. Cada serie es de doce cartas cada una, siendo su numeración del uno (conocido por "As" hasta el doce. Esta última carta y las dos anteriores, o sean el 11 y el 10, se conocen por los nombres de Rey, Caballo y Sota respectivamente.
En la Baraja Francesa (también llamado la Baraja Americana) se compone de 52 naipes, divididos también en cuatro palos que reciben la denominación de Pica, Trébol, Diamante y Corazón. El símbolismo de estos palos es por el estilo del español, ya que los corazones representan a la Iglesia; los diamantes, como emblema de riqueza, a la aristocracia; los tréboles simbolizan al ejército y las picas a los obreros.
Prohibición
La aceptación y popularidad de los juegos naipes ganaron tanta importancia, y fueron furor, al punto de que en muchas naciones llegaron a prohibirse. En el 1331, en España, los caballeros de la Banda pasaban sus horas de ocio interviniendo en distintas partidas de naipes, fue por ese motivo que Alfonso XI les prohibió la participación en cualquier tipo de juego de naipes. Más tarde, en 1387, Juan I dictaba una ordenanza que prohibía la práctica de los juegos de carta, generalizando lo hecho por Alfonso XI unos años antes. Pero no fue solo en España, en el año 1397, en Francia, el Preboste de París también prohibió el uso de las cartas.
Sin embargo, con el correr de los años los distintos gobernantes comenzaron a darse cuenta del magnífico negocio que podían resultar los naipes. Así es como, por ejemplo, en 1543, se prohíbe el ingreso de naipes a España, para que, un año más, se le otorgara al banquero de Medina la exclusividad en la venta de cartas y, en el siglo XVII, imponer un impuesto conocido como Renta de Naipes.
Según cuenta una leyenda, los naipes fueron una invención de los chinos, más precisamente de las mujeres de los harenes chinos, como un intento de distraerse ante tanto aburrimiento. En el año 969, un emperador chino llamado Mu-Tsung, de la dinastía Liao, denuncio públicamente esta práctica y la culpó de todas las desgracias de la familia. Esta leyenda indicaría que las cartas estimulaban al juego. Quizás es por esa razón, o forma de pensar, es que luego, con el correr de los años, los naipes fueron prohibidos, a tal punto que en el 1400, los juegos de cartas llegarían a estar prohibidos en Francia, Suiza, Alemania y Países Bajos.
Sin embargo, a pesar de las contra y prohibiciones que han sufrido los naipes, ya en el Siglo XIV, los juegos de cartas se habían convertido en el pasatiempo más elegidos por las personas del mundo entero. Clubes privados, casas particulares y casinos fueron incorporando este divertimento que, sin dudas, se convirtió en el ocio más popular de todos los tiempos.
Baraja española
La baraja española es única en el mundo debido a la ausencia de la reina y a la riqueza de sus diseños. Sus figuras son de inspiración medieval y sus palos representan a los estamentos más importantes de la época, comerciantes (oros), clero (copas), nobleza (espadas) y siervos (bastos). Consiste en un mazo de 48 naipes o cartas, clasificados en 4 "palos" y numerados del 1 al 12 (en la de 40 naipes, faltan los ochos y los nueves). Ciertos mazos incluyen además 2 comodines. Las figuras de la baraja española correspondientes a los números 10, 11 y 12, y se llaman "sota", "caballo" y "rey" respectivamente y, a diferencia de la baraja francesa, se representan de cuerpo entero. Los cuatro palos son: oros, espadas, copas y bastos (en su respectivo orden ascendente). Para ciertos juegos se dividen en palos cortos (oros y copas) y largos (bastos y espadas).
La Baraja Alemana
Existen dos tipos de baraja que pueden incluirse bajo la calificación genérica de baraja alemana. Por una parte está la baraja de 52 cartas, versión alemana de las barajas francesa e inglesa, y por otra la baraja de símbolos alemanes, que suele constar de 32 o 36 cartas. La baraja de 52 cartas consta de los conocidos cuatro palos de tréboles, diamantes, corazones y picas. Cada palo está compuesto por 13 cartas: as (A), dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez, más las tres figuras, que reciben el nombre de Bube (B), equivalente al Valet francés y al Jack inglés; Dame (D), equivalente a la Dame francesa y a la Queen inglesa; y König (K), equivalente al Roi francés y el King inglés. Los dibujos de estas figuras son los que aparecen más elaborados en los tres tipos de baraja alemana. En muchos casos se trata de auténticas obras de arte que se enmarcan en la tradición de los grabadores germanos, considerados entre los de mayor prestigio de Europa.
Tarot
Es una baraja, con la que se puede jugar y también permite adivinar el futuro. Las cartas del Tarot, están llenas de simbología de todo tipo. A pesar, que se cree que el Tarot como tal, tiene su origen en Italia en el siglo XIV en un juego de naipes, se sabe que está inspirado en juegos parecidos, que ya existían mucho antes: en China en el año 1120 un juego de cartas de marfil y el ajedrez; o en la India, un juego de naipes adivinatorios. Luego de Italia pasó a Francia y de ahí al resto de Europa. Para otros el Tarot fue introducido en Europa por los gitanos, que provenían de Asia Central. Para un erudito del tema del siglo XIX, Oswald Wirth, el Tarot es una obra de imaginería nacida en la Edad Media como fusión de varios símbolos y antiguas filosofías: los naibis, la numerología, la cábala y la simbología de la astrología.

