Mariano Corona Ferrer
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Datos biográficos
El 15 de octubre de 1870 nace este combativo periodista en Santiago de Cuba, cursando en esa propia ciudad la enseñanza primaria en el Colegio “EL Divino Maestro” de Don Juan Portuondo Estrada. Abandona los bancos escolares, se hace tipógrafo e ingresa en el taller del periódico “El Triunfo”, de Don Eduardo Yero Buduen cuando éste lo comienza a publicar en 1888.
Vida y obra
Ese contacto diario con el citado órgano de los autonomistas (trasformado luego en separatista) despierta la afición periodística de Mariano. Sus primeras colaboraciones son encomiadas. Su espíritu combativo y su amor al progreso social son reconocidos por sus propios compañeros de labora que en 1893 lo eligen presidente del gremio de tipógrafos de aquella ciudad. Por esa época sus actividades se multiplican. El joven redactor de “El Triunfo” sufre persecuciones y atentados por sus campañas patrióticas que lo impelen a ser de los primeros en lanzarse a la gesta redentora de 1895. Es aquí donde el General Antonio Maceo , calibrando a ejecutoria de Corona Ferrer, lo designa director de “El Cubano Libre” editado en su imprenta nómada, que unas veces tendría su asiento en las sabanas de Baraguá y otras en las riberas del río Canapé. La importancia que adquiere esta publicación que desde la manigua oriental se proyecta a través de toda la isla, es una constante preocupación para las autoridades coloniales. “El Cubano Libre” – dijo Maceo en una ocasión- es un cuerpo de ejército compuesto de doce columnas que se bate, y se bate bien diariamente, por la causa de Cuba, y los españoles darían algo por darle una carga. Mucho ojo… y aprieten.” Al finalizar la guerra, Corona Ferrer ostenta el grado de Comandante del Ejército Libertador, y en la ciudad de Santiago de Cuba continúa la publicación del vibrante periódico. Su pluma ácida y su espíritu combativo censuran los errores que comente la intervención norteamericana en la isla cubana. Y sobre “El Cubano Libre” caen ahora las clausuras y Corona sufre detenciones por mantener los mismos ideales patrióticos de una Independencia que no ve plenamente realizada. Años después su presencia prestigia la Cámara de Representantes (1902-1906, 1912-1914) y su oratoria de elevados tonos de cuabanidad ejemplar, señala las rutas de la República naciente.
Muerte
Continua laborando en la prensa y en esta tarea le sorprende la muerte en la Habana el 18 de abril de 1914.
Fuentes
Rafael Soto Paz. “Antología de Periodistas Cubanos”. La Habana 1943

