Diferencia entre revisiones de «Casa de Cultura de Velasco»

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*Loomis John: La arquitectura del Centro Cultural de Velasco. Revista PA Cleveland. EE.UU. 1995.  
 
*Loomis John: La arquitectura del Centro Cultural de Velasco. Revista PA Cleveland. EE.UU. 1995.  
*Juan Carlos Santos.El más fabulado y fabulador de nuestros arquitectos.[[Periodico Ahora]],[[Holguín]] 1-7-2000
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*Marrón Casanova, Eugenio. Félix regresó feliz, pero..,[[Periodico Ahora]],[[Holguín]] 2-8-97.
*Alejandro Querejeta .Walter Betancourt: artista nuestro,[[Periodico Ahora]],[[Holguín]] 18-11-89,  
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*Querejeta, Alejandro. Walter Betancourt: artista nuestro,[[Periodico Ahora]],[[Holguín]] 18-11-89,  
*Eugenio Marrón Casanova. Félix regresó feliz, pero..,[[Periodico Ahora]],[[Holguín]] 2-8-97.
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*Santos, Juan Carlos. El más fabulado y fabulador de nuestros arquitectos.[[Periodico Ahora]],[[Holguín]] 1-7-2000
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Revisión del 14:41 17 jun 2010

Plantilla:Mejorar Plantilla:Obra plástica o arquitectónicaCasa de Cultura de Velasco "Félix Varona Sicilia". Institución cultural que conforma un complejo para el trabajo artístico. El edificio constituye el principal patrimonio visual de la comunidad de Velasco y es su símbolo cultural. La Casa de Cultura de Velasco, como se conoce popularmente, es uno de los monumentos más importantes de la arquitectura cubana, y es reconocido su valor a nivel nacional e internacional. Este edificio presenta un estilo arquitectónico de formas y volúmenes sui géneris, que el arquitecto Betancourt llamó Arquitectura orgánica que concibe la belleza de los materiales en su estado original sin brillos ni pinturas excesivas.

Desarrollo del proyecto

En 1961 Félix Varona, principal promotor cultural de la comunidad, inició la campaña “Pro centro cultural” que se caracterizó por el convencimiento y la concienciación de la importancia de la obra. Entre las gestiones de la campaña estaba la recaudación de fondos y materiales a través de bailes populares, veladas artísticas, recogida de dinero con alcancías en la calle, impuestos de 20 centavos a los choferes por el cruce de la calle principal, y el aporte voluntario “Done usted un ladrillo”. De este modo se logró un fondo de 10 mil pesos.

Conseguido el terreno con el gobierno local, Varona gestionó un proyecto arquitectónico que respondiera a sus aspiraciones, pero ninguno de los que le presentaron lo convenció. Por medio de Sergio Ochoa, diseñador del Teatro Lírico de Holguín, uno de los más entusiastas colaboradores, se puso en contacto con el arquitecto norteamericano, residente en Santiago de Cuba: Walter Betancourt Fernández. El encuentro para ambas personalidades fue crucial, y también para la cultura cubana, ya que rápidamente se produce un flujo coincidente de ideales humanistas y revolucionarios. La visita de Betancourt a Velasco le reveló la magnitud de la obra cultural que venía desarrollando Varona y contribuyó a su identificación con la misma y con la decisión de realizar el proyecto que este le encargara, el cual fue aceptado sin reparos por el promotor.

Estos primeros tiempos de trabajo de Varona se caracterizaron por el enfrentamiento a la insensibilidad, el escepticismo y el regionalismo, tendencias que se entrecruzaban y se movían entre algunos grupos en la localidad y en la cabecera del municipio. En general estas se manifestaron criticando el proyecto de construcción al que consideraban demasiado ambicioso para un pequeño poblado, tildándola como una idea loca de Félix y el americano. Luego de aprobada la fundación del complejo cultural, estas ideas se observarían en los incumplimientos y violaciones de los acuerdos tomados con la Dirección provincial de Cultura (inversionista de la obra), en el desvío constante de recursos, así como el desinterés en la culminación de la obra. El largo proceso de construcción del complejo cultural constituye una rica fuente reveladora de las cualidades personológicas e ideales humanistas de Félix Varona y el arquitecto Walter Betancourt, este último donó su proyecto, así como la dirección de la obra y se autofinanció todos los gastos personales, en un gesto de desprendimiento y solidaridad humana.

A Varona y Betancourt se le suma, de forma voluntaria, el maestro albañil retirado Nicasio Santana, de vasta experiencia, que se convertiría en la mano derecha del arquitecto. Presentado el proyecto al gobierno provincial de Santiago de Cuba, este lo aprueba y asume su inversión en 1964. La construcción del complejo cultural comienza el 4 de mayo de 1964. Durante 14 años Betancourt no solo trabaja en la obra, sino que “sufre” y comparte la lucha contra la indolencia, el desvío de materiales para lucro personal o hacia otras obras consideradas de mayor importancia. A la muerte de Betancourt ocurrida el 18 de julio de 1978, la dirección de la obra pasa al arquitecto habanero Gilberto Sequí, amigo muy compenetrado con las concepciones arquitectónicas de éste. Después de 27 años la obra fue inaugurada el 2 de marzo de 1991 por el ministro de Cultura Armando Hart Dávalos.

Significación de la obra

La culminación de esta obra no solo significó el más portentoso monumento rendido a la cultura cubana en muchos años, sino que constituiría el triunfo de las ideas democráticas y altruistas de estas dos personalidades que trabajaron por entregarle a los seres humanos lo mejor, sin importarles el tamaño de la comunidad,rompiendo con los cánones tradicionales del viejo orden capitalista de realizar las obras relevantes en las grandes ciudades o lugares considerados importantes,por razones económicas o sociales.

El centro cultural se levanta como un gran texto de múltiples lecturas, como toda obra de arte trascendente, donde se fusionan en un todo armónico las líneas y formas que expresan la cubanía, la identidad con Nuestra América y la vocación universalista de la cultura cubana y expresa la fuerza creativa y humanista desplegada por todo un pueblo en revolución, un monumento de donde emanan altos valores y sentimientos humanos. El proceso constructivo de esta obra fue generando un fenómeno espiritual comunitario que se manifiesta en una evolución sentimental que fue desde una actitud de indiferencia y otredad condicionadas por el desconocimiento de la significación de la misma para el futuro cultural de la comunidad, hasta llegar a tomar conciencia y asumirse, con orgullo, como patrimonio cultural y símbolo identitario.

A medida que fue avanzando la construcción, la belleza de la obra fue surtiendo su efecto psicológico con su encanto estético,en la población. La actitud ejemplar de entrega y sacrificios por la realización de la obra, de Varona, Betancourt, Santana y muchos otros voluntarios, fueron sensibilizando y ganando la admiración del pueblo.

Fuentes

  • Loomis John: La arquitectura del Centro Cultural de Velasco. Revista PA Cleveland. EE.UU. 1995.
  • Marrón Casanova, Eugenio. Félix regresó feliz, pero..,Periodico Ahora,Holguín 2-8-97.
  • Querejeta, Alejandro. Walter Betancourt: artista nuestro,Periodico Ahora,Holguín 18-11-89,
  • Santos, Juan Carlos. El más fabulado y fabulador de nuestros arquitectos.Periodico Ahora,Holguín 1-7-2000