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Copa

Para otros usos de este término, véase Copa (desambiguación).
Copa
Información sobre la plantilla
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La copa reafirma y unifica la acidez, el dulce del vino y su exquisito terminado.
Copa. Es un Vaso destinado a contener líquido para beber que posee un pie como base. Por extensión también a la cantidad de líquido que cabe en la copa, se le denomina copa (por ejemplo una copa de vino).

Historia

La copa es el recipiente idóneo dónde debe servirse el vino. Aunque su uso está hoy totalmente extendido.

Los antepasados tomaban los líquidos en recipientes. Los cavernarios usaban cráneos y conchas o carcasas marinas. Unos siglos después la gente humilde los tomaba en el cobre o en el estaño y la gente con poder adquisitivo alto en recipientes de oro o plata.

Las primeras copas de cristal que se conocen se fabricaron en el área del Mediterráneo en el siglo primero antes de Cristo. Sin embargo, eran escasas y muy preciadas, puesto que la elaboración del cristal era muy rara

Los primeras teorías apuntan a que fueron los fenicios los que elaboraron las primeras copas de vidrio. La copa tipo cáliz con pie se creó en el siglo XVI.

Los primeros que empezaron a utilizar el cristal fueron los venecianos pero habría que esperar al siglo XVIII cuando los ingleses comenzaron a popularizar lo que hoy en día conocemos como cristal o vidrio. En ese momento ya existía la copa tipo flauta para tomar los vinos espumosos.

Características importantes

Copas

Hay normas indispensables en una copa diseñada para degustar un buen vino. La copa debe ser lo suficientemente grande y amplia para que al llenarse a la mitad contenga una cantidad generosa de vino y permita girar el líquido con la suficiente energía para que libere su aroma.

El borde de la copa debe ser lo más fino y cerrado posible para controlar la orientación del bouquet y contenido. El material de la copa debe ser cristal o vidrio delgado y totalmente transparente, sin ningún tipo de labrado o corte, para poder observar el color y la pureza del vino y, en el caso de los champañas, el burbujeo. Por último, el pie de la copa debe ser lo suficientemente largo para poder sostenerla sin trasmitir al vino el calor de la mano.

Las copas curvas

La sustitución del cubilete de estaño o del vaso de vidrio por la transparente copa permitió comprender que las formas abiertas dejaban escapar lo que la viña y los viticultores habían estado elaborando durante tanto tiempo y con tanto cuidado: un bouquet rico, complejo y sutil, y se intentó aprisionar los perfumes del vino concibiendo copas que retuvieran el bouquet en lugar de dejar que se dispersara. Cerrando ligeramente la parte superior de la copa, se le daba una forma, que ya es clásica, de tulipán.

Para apreciar los olores del vino es preciso, pues, utilizar una copa de un volumen suficiente, más alta que ancha y ligeramente elíptica. En cualquier caso, las formas varían notablemente, desde la flauta que empleamos para el cava y el champagne al catavinos jerezano, pasando por la copa balón de los tintos más corpulentos.

Las copas sobrias

Es preferible presentar el vino en una copa de cristal liso y fino, sin tallar, incolora, y si es posible sin incisiones ni otras decoraciones. De este modo, los matices y los reflejos de un gran vino son visibles cuando se inclina la copa.

El cuerpo de la copa debe estar separado de su pie plano por una fina columna de vidrio o cristal, lo cual nos permite sostenerla sin calentar el vino y facilita asimismo la acción de rotación (para lo cual se sostiene la copa por el pie). La copa debe llenarse únicamente hasta poco más de un tercio de su capacidad, de modo que encima del líquido se establezca una cámara de aire en la que se concentran los aromas.

Catavinos

Cata de vinos

A fin de limitar la influencia de la copa sobre las sensaciones olfativas y gustativas a la hora de la cata, la International Standard Organization (ISO) ha creado un tipo de copa, también denominada "catavinos ISO", que ofrece todas las garantías de eficacia para el catador y para el aficionado.Esta copa, que puede adquirirse en tiendas especializadas, es la recomendada para las catas profesionales. Como un altavoz ideal que no favoreciera ninguna frecuencia del espectro sonoro, tiende a restituir la naturaleza "objetiva" del vino.

Además, existen una serie de copas de formas originales, especialmente las llamadas "implacables" (son verdaderamente despiadadas), así bautizadas porque "radiografían" sin piedad todos los tipos de vinos (efervescentes, vinos blancos, tintos jóvenes y rosados, tintos maduros...), que en esas copas revelan incluso sus defectos más ínfimos.

Curiosamente, la copa "implacable" carece de pie y de columna de sustentación; se maneja introduciendo los dedos en unos encastes laterales, y quien la haya empleado alguna vez sabe que el vino, cualquier vino, queda completamente desnudo ante sus efectos. No es una copa para la degustación y el placer, sino para la cata que valora y compara; de ahí que su empleo quede reducido casi exclusivamente a los profesionales.

Diseños

Aunque un buen degustador sólo necesita que su copa sea de cristal incoloro, con la boca más estrecha que el cuerpo y provista de pie para sostenerla, existen diferentes tipos y los más variados diseños.

Para los vinos blancos se prefieren, en general, copas más altas; en forma de catavinos o de tulipa, que permiten apreciar bien los aromas. Para los vinos tintos se utilizan las copas más anchas, como las que tienen forma de balón, que permiten apreciar bien el color y los matices del pigmento.

En un registro más tradicional encontramos la silueta esbelta de las copas altas de champagne o cava (preferibles, de lejos, a las copas que desperdician los aromas, como la clásica coupe, de forma ancha y aplastada).

Los vinos espumosos más elegantes no pueden degustarse bien en una copa tan abierta que no deja ver la formación de las columnas de burbujas. También es mejor la copa en forma de tulipa que las de flauta (abiertas en su boca).

Vidrio y cristal

Aunque parezcan lo mismo, hay una diferencia entre el vidrio y el cristal. El cristal es más transparente que el vidrio y no tiene burbujas; su sonido tiene un timbre sonoro, mientras que el vidrio tiene un sonido opaco.

Algunas de las marcas más finas en la elaboración de copas de cristal son el Baccarat, francés; Muranos, italianos; Bohemia, checo; y el Stiegel, americano. Las copas de cristal son el mayor realce de una mesa bien servida.

Tipos de copas

  • Copa de agua

De gran tamaño, ligeramente abombada. Utilizada para agua y zumos. Solo se llena, como mucho, hasta 4/5 de su capacidad.

  • Copa de vino

Copa ancha, de gran cavidad abombada. Antes eran algo más pequeñas que las de agua, aunque ahora se empieza a imponer una gran copa. Solo se llena hasta 3/4 de su capacidad.

  • Copa de vino blanco

Algo más pequeña y estrecha que la de vino tinto (por su necesidad de mantenerse frío). Al igual que el vino tinto, solo debe llenarse como mucho a 3/4 de su capacidad.

  • Copa de Jerez

Es aflautada, tamaño medio y de pie corto. Utilizada para tomar los vinos dulces y de Jerez. No debe llenarse más de 2/3 de la misma.

  • Copa de champán

Alta, de cuerpo largo y aflautado, y corta de pie. La finalidad es retener las burbujas. No se deben utilizar las conocidas copas planas de champán. Se pueden llenar hasta 4/5 de su capacidad.

  • Copa de vermouth

Copa corta y ancha en su boca, estrechándose a medida que se acerca al pie. Es indicada para determinados cócteles y para el vermouth.

  • Copa de coñac

Gran copa, de amplia cavidad abombada y pie muy corto. Pensada para "abrazarla" con la mano y mantener templado su contenido. Utilizada para coñac y brandy. No se debe llenar más de 1/3 de su capacidad.

  • Copa de licor

Pequeña, de pie muy corto y escasa capacidad. Utilizada para todo tipo de licores, y una de las copas con más variantes en diseños y medidas. Se puede llenar hasta 4/5 de su capacidad.

Coctelería

En la mayoría de las recetas se destaca en el modo de preparación el recipiente en el cual se elaboran los cocteles. Puede ser en el mismo vaso donde se beben, en una licuadora, un vaso mezclador, una coctelera, etc.

Cada coctel en su copa Muchas son las variedades de vasos y copas que se utilizan para servir las bebidas, tantas que incluso existen no solo con fines simplemente decorativos, sino que a veces determinan el sabor de la preparación.

  • Copas para Brandy:

Las tradicionales copas de brandy son indispensables en un bar. Pueden tener distintas capacidades y hasta alcanzan los 725 cc, pero difícilmente se sirven con mas de 50 cc por vez. Son de forma achatada, con la boca más estrecha, para que se conserve mejor el olor del Brandy.

  • Copas para cócteles:

Aquí la variedad es muy grande, aunque la mayoría se caracterizan por tener forma de “Y” (vistos de costado), y tienen aproximadamente 100 ml. Se usan para servir tragos cortos y fuertes

  • Copas para licores:

Las copas para licores son muy pequeñas y se usan para servir los licores exóticos, cremas, y aquellos que se sirven como pouse-café. Son copitas diminutas y estrechas, siempre de cristal. Normalmente, tienen capacidad para 30 o 60 ml aprox.

Copas para vinos

Vinos tintos y blancos

El propósito de las diferentes formas de las copas es balancear el aroma y el sabor de los diferentes tipos de vino y destacar las mejores características de estos. Por lo tanto, aunque la norma general de las copas es que sean amplias y estrechas en el borde, algunas se hacen más bajas y más amplias, mientras que otras se hacen más largas y estrechas.

En efecto, desde la imprescindible transparencia del vidrio o cristal, hasta su finura y forma, influyen decisivamente en los vinos, que ganan o pierden al mostrar sus cualidades según haya sido la elección de las copas. Por ejemplo, la copa redonda con borde cerrado está diseñada para dirigir el líquido al centro de la lengua donde mejor se puede balancear el sabor de fruta y ácido. Las que tienen forma de trompeta están hechas para dirigir el líquido a la punta de la lengua donde se saborea el dulce. La copita de borde casi derecho es especial para sorber los vinos de jerez y los vinos de postre.

Vinos tintos y vinos blancos

Aunque existe en el mercado una gran variedad de copas; entre las principales para vinos tintos están las de burdeos y las de borgoña. Para vinos blancos las más populares son las copas Chardonay y las copas de champagne. Aunque estas inicialmente fueron diseñadas para degustar los vinos de las zonas que sus nombres infieren, hoy en día se usan con los vinos de todas las regiones, teniendo en cuenta las características del vino y el tipo de uva. Tanto el vino blanco como el tinto se sirven máximos a ¾ de la capacidad de la copa.

Borgogne Gran Cru.jpg

Copa Bordeaux: Esta copa es muy amplia y alta, y está especialmente diseñada para oxigenar los vinos tintos muy elaborados como el Cabernet o el Merlot; la apertura es más o menos de seis centímetros para permitir acercar la nariz con facilidad y aspirar el aroma al mismo tiempo que se ingiere la bebida. El tamaño y la apertura están balanceados para orientar el líquido a la parte de la lengua que permite exaltar el sabor de la fruta y limitar el amargo de los taninos.

Copa Borgogne: Más grande que la Burdeos, pero de boca ligeramente más estrecha, esta copa permite que el vino rojo llegue hasta el extremo final de la lengua donde se registran los sabores azucarados. Es ideal para la degustación de tintos con taninos moderados, tanto jóvenes como añejos, como el Pinot Noir. Este tipo de copa resaltará el sabor de la fruta, y disimulará los sabores muy ácidos.

Rolled Rim
Rheingau

Copa Chardonay: La copa más popular para vinos blancos es la copa Chardonay. Esta copa es más baja que las copas para vino tinto, ligeramente más pequeña para preservar el frío del vino, y de apertura tenuemente más cerrada. Muy parecida a la copa Burdeos, está diseñada para exaltar las delicadas finuras de los vinos blancos de cuerpo y acidez moderada, balanceando el alcohol, la fruta y el ácido de estos elixires. Dirige el líquido directamente a la parte trasera de la lengua, alargando casi indefinidamente su degustación.

Copa de cava o Champagne: Esta es una copa muy alta y estilizada; está diseñada para observar el tamaño de la burbuja, cosa que determina la calidad del champaña. La longitud y estrechez prolongan la efervescencia de las burbujas y ayudan a preservar su temperatura fría. Su fino y ancho boceto permite que el líquido se derrame por toda la lengua, permitiendo así degustar toda la gama de sabores que poseen estos néctares. Se sirve casi llena o hasta 4/5 de su capacidad.

  • Copa con labio enrollado Rolled Rim, acentúa la dureza y la acidez del vino.
  • Copa tipo Rheingau, para vinos blancos, livianos, afrutados y ácidos.


Reglas para la selección de una copa adecuada

Deberá:

  • Tener la boca más estrecha que la parte baja.
  • Ser lisa y transparente.
  • Tener un tamaño suficientemente grande.
  • Ser tipo “flute” para espumosos y champán.
  • Los vinos espumosos deben servirse en copas estrechas y sin color.

Nunca utilice:

  • Copas de color, ocultan el agradable aspecto visual del vino.

No se debe llenar demasiado una copa, ya que:

  • El vino precisa de espacio suficiente para “respirar”
  • Debe de poder liberar su magnifico aroma.

No sirva el vino de vasos pequeños:

  • No disfrutara del vino
  • Da sensación de estar escatimando cantidad ya que el vino necesita de una copa generosa como lo es su propia naturaleza.

Instrucciones para tomar vino

La mayor parte de las copas no deben llenarse hasta los bordes. En la mayor parte de los casos se debe dejar al menos 1/3 libre de la capacidad.

Determinadas copas se deben coger por el tallo y otras por el cuerpo, en función de la temperatura a la que se deba tomar su contenido. También es importante el pie de la copa, para que podamos sujetarla sin que los dedos toquen el cuerpo de la misma, calentando rápidamente el vino.

Por ejemplo el vino blanco, como se debe tomar frío, hay que evitar agarrar la copa por su cuerpo y mantenerla mucho tiempo en la mano. En cambio el coñac se deja "abrazar" y mantener en la mano.

Etiqueta en la mesa

¿Cuántas copas debemos servir para una comida? La respuesta es simple; cuente una copa para el agua y una copa para cada vino. Para simplificar, una copa para los vinos blancos y otra para los vinos tintos pueden bastar.

Atención: no olvide poner las copas altas de tulipa si sirve champagne o cava. Pero no es necesario que tire las viejas copas de champagne achatadas, las coupes, ya que pueden utilizarse como recipientes muy elegantes para servir en ellas las cremas heladas y las macedonias de frutas.

Actualidad

Las copas en nuestros días son imprescindibles para la cata y la degustación de los vinos, aunque transparentes, no son ni mucho menos tan inocentes como parecen.

No sólo ponen el vino en contacto con la vista, el olfato y el gusto, sino que también subrayan de forma evidente sus cualidades o sus defectos.

Limpieza y mantenimiento

Para mantener una buena limpieza y un buen aspecto en sus copas lavelas con agua caliente y aclárelas bien. Los puristas llegan a rechazar los lavavajillas, pues las moléculas gigantes del detergente tienden a pegarse en las paredes.

Debe saber que las copas detestan el aire maloliente, por lo que es preferible posarlas sobre su pie, en lugar de ponerlas a escurrir cabeza abajo o mejor aún, colgarlas por el pie; de este modo se evita la aparición de malos olores.

Si usted no ha empleado desde hace tiempo sus copas y han estado guardadas en el aparador, no olvide enjuagarlas con agua limpia y fresca y secarlas cuidadosamente antes de llevarlas a la mesa. Cuando alguna vez necesite "limpiar a fondo" una copa no utilice detergentes, sino simplemente alcohol de vino.

Vease también

Fuentes