La tradición del carné de baile

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La tradición del carné de baile
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Es originaria de:Reservación del orden de las Piezas de Bailes


La tradición del carné de baile. Una de las costumbres que las sociedades de Instrucción y recreo de Jaruco en la Época republicana pusieron de moda en las fiestas que realizaban fue sin dudas el Carné de Baile.

Surgimiento del Carné de Baile

En cada baile el orden de las piezas, se reservaba con anterioridad al comienzo del mismo y a veces se sucedían equivocaciones y olvidos que ponían en tela de juicio la caballerosidad del joven y en la mujer era nota censurable de su seriedad y conducta. Con el ánimo de evitar estas situaciones fue ideado el carné de baile que se los entregaba a los jóvenes, la comisión de entrada o puerta, como se les denominaba a las personas que eran las encargadas de estar al tanto de la llegada de todo en que concurriera a esa diversión. Esta novedad estaba dirigida a los jóvenes bailadores, de ambos sexos, pues les facilitaba la enojosa cuestión de retener en la mente el orden de las piezas y con quien debía bailarla.

Características del Carné de Baile

El carné consistía en una cartulina pequeña, doblada al centro, y cruzada por un cordón fino del que pendía un lápiz pequeñito. En su cara externa tenía impreso el nombre de la sociedad a la que pertenecía, y en su interior toda la programación que la orquesta interpretaría, con un espacio adicional para que el joven escribiera su nombre en el carné de la muchacha y el nombre de ella en el carné de él.

Peripecias del Carné de Baile

Su uso motivó situaciones cómicas entre los jóvenes, se daba el caso que la muchacha pedía un carné en blanco y cuando el muchacho venía a reclamar su pieza se encontraba con la sorpresa que su nombre no figuraba entre los anotados. A veces esa broma se esclarecía y quedaba como una nota de distracción y otras no era así y el joven se marchaba molesto.

Desaparición

El Carné de baile fue muy popular en la década de 1930, y según fueron evolucionando las costumbres sociales fue desapareciendo, pero sin dudas quedo como una pincelada simpática que marcó una época.

Fuente

Archivos del Museo Municipal Jaruco