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Abolición de la esclavitud

Abolición de la esclavitud
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Concepto:Proceso mediante el cual se reconoció y aplicó el cese de la esclavitud en Cuba.
Abolición de la esclavitud. Proceso gradual que culminó con el reconocimiento y aplicación del cese de la esclavitud en Cuba.

Orígenes

Las luchas de los esclavos en Cuba y en otros países de América por su libertad, primero los indígenas y después los negros introducidos desde África o sus descendientes nativos, se iniciaron desde los primeros días de la colonización en que se entronizó el criminal sistema de la esclavitud. Poco a poco también algunos blancos comenzaron a apoyar esta lucha. Algunas potencias extranjeras como Inglaterra, practicantes también de este método de opresión en sus colonias, después abogaron y presionaron férreamente por la abolición de la trata (introducción de nuevos esclavos) y después por su erradicación, pues los productos obtenidos con manos esclavas por los españoles resultaban más baratos que los suyos.

Los esclavos nunca permanecieron indiferentes ante los tormentos y la explotación que sufrían en las plantaciones. Constantes fueron las huidas de los negros, solos o en grupos, que se convertían en cimarrones en los montes intrincados y allí se mantenían defendiéndose a filo de machete, solos o en palenques. Desde allí incursionaban en las haciendas en busca de alimentos y otros medios de vida. Pero también encabezaron movimientos antiesclavistas, que aunque fueron sofocados constituyeron un ejemplo de rebeldía, que pronto se iba a multiplicar por diversos cauces. Ya desde 1533 y 1538, cuando apenas había esclavos en la isla, se estaban generando sublevaciones de éstos. Se sembró una constante zozobra, especialmente entre los dueños de las plantaciones, temerosos del alto peso demográfico que representaban los negros y del impacto de ideas y ejemplos libertarios procedentes del exterior. Muchos hombres de ideas avanzadas comenzaron abogar por el cese de la esclavitud, cosa que en el siglo XIX ya se había logrado en casi toda América.

Céspedes y la abolición

La abolición de la esclavitud tuvo un largo proceso. Durante su alzamiento, iniciado el 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes proclamó la libertad de sus esclavos, incluso de los que no se le unieran o no pudieran unirse a su tropa, y ello fue aplicado también por los otros jefes que lo secundaron inicialmente. Pero el 29 de octubre dictó en el Bayamo ya liberado una orden por la cual se prohibía la admisión de los esclavos en el ejército, si no era con el consentimiento de sus dueños.

El 12 de noviembre decretó el procesamiento de los militares “que se introdujeran en las fincas, ya sea para sublevar o ya para extraer sus dotaciones de esclavos”. Y el 12 de diciembre promulgó un decreto sobre la abolición de la esclavitud, que solo declaraba libres a los esclavos que sus dueños presentaran a los jefes militares insurrectos, quedando los demás tan esclavos como antes. Céspedes era un acérrimo abolicionista, pero consideraba que en esos momentos ni los hacendados ni los esclavos estaban preparados para otra cosa, especialmente en la zona occidental, que había que incorporar a la lucha.

Esclavitud disfrazada

Tras el cese de la contienda el problema del cese de la esclavitud se mantuvo sobre el tapete. Al fin el gobierno español promulgó el 12 de febrero de 1880 una ley de abolición que no convertía automáticamente a los esclavos en hombres libres, sino que los libertos debían abonar una indemnización al antiguo amo por la pérdida sufrida. Como no disponían de recursos para ello, ni de tierras propias para cultivar, continuaban explotados por estos. Pero había que tener en cuenta otra cosa: en las grandes mayorías de esclavos no había el suficiente desarrollo intelectual como para asumir rápidamente un status de libres, o sea, de arreglárselas como pudieran. Más fácil les era mantenerse en sus bohíos y continuar sirviendo al antiguo amo en las labores domésticas o agrícolas, tal vez a cambio de algunas monedas.

Además, la libertad no era general ni inmediata: se creaba un Patronato para administrar la aplicación de la medida. El Patronato establecía que los esclavos serían liberados por sorteo, por grupos de cuartas partes, con espaciamiento anual o en períodos más largos. El patrocinado, ganando un sueldo, debía trabajar según lo estipulase el patrono, por lo que en la práctica era también un sistema de esclavitud disfrazada.

Cese definitiva de la esclavitud

En julio de 1886 las Cortes españolas autorizaron la eliminación del Patronato a fin de normalizar la condición de los trabajadores y la regulación de los salarios. La Junta de Agricultura, Industria y Comercio, el Círculo de Hacendados y la Sociedad Económica de Amigos del País apoyaron la medida, que se hizo efectiva ese año, y que constituyó la abolición efectiva de la esclavitud.

Se abría entonces un fenómeno creciente: el «mercado laboral». Los hacendados debían pagar la mano de obra de sus anteriores esclavos, pero eso se realizó, al menos en los primeros años, en condiciones de una explotación parecida a la esclavitud. Los centrales azucareros quedaban alejados de las zonas de mayor control oficial (las grandes ciudades), por lo que se daban el lujo de pagar salarios miserables, y a veces ni eso.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. La agricultura en Cuba. Apuntes históricos. Editorial INFOIIMA, La Habana, 2012.