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Aborígenes de Brasil

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Indígenas brasileños
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Indígenas brasileños. Los pueblos indígenas de Brasil comprenden un gran número de distintos grupos étnicos que habitaban el actual territorio brasileño antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI.

Historia

La mayoría de las tribus nativas que habitaban el territorio de Brasil hacia el año 1500 se piensa que descienden de la primera oleada de inmigrantes, quienes habrían llegado a América hacia el año 9000 a.n.e durante la última era glacial, alcanzando la cuenca del Amazonas alrededor del 6000 a.n.e., tras haber pasado el istmo de Panamá.

Una segunda hipótesis se apoya en descubrimientos recientes, tales como el esqueleto de Luzia en Lagoa Santa (Minas Gerais) han evidenciado la diferenciación morfológica entre el genotipo asiático y el aborigen americano, más similar al de los indígenas de África y Australia. Estos habitantes primigenios posteriormente habrían sido desplazados por los inmigrantes siberianos, siendo los nativos de la Patagonia y la Tierra del Fuego los últimos representantes de estas poblaciones aborígenes.

Trajes y adornos de indios brasileños

En la época del descubrimiento de Brasil, los nativos brasileños andaban desnudos. Así fue que los colonizadores portugueses los encontraron. Trajes y adornos eran usados generalmente en ritos y conmemoraciones, como lo son hasta hoy en diversas tribus, principalmente las más aisladas.

Las vestimentas fueron introducidas a las costumbres indígenas por el colonizador portugués. A partir del contacto con la llamada “civilización”, los indios fueron adoptando la ropa de los hombres de las ciudades.

Actualmente, el vestuario de los indios está relacionado con el clima, la naturaleza sus ritos y fiestas. Existen tribus que, aún habiendo adoptado el uso de ropas, sus componentes quedaron desnudos en solemnidades especiales.

Por ser Brasil un país tropical de clima caliente, la mayoría de los indios usan poca ropa la mayor parte del tiempo. Algunas tribus, que están en la frontera brasileña más próxima de las corrientes originarias de la cordillera de los Andes, usan una especie de bata la cushmã, tejida por las indias, en los períodos más fríos.

Las vestimentas más comunes a los indios brasileños “no civilizados” o con poco contacto con la sociedad son la tanga, o saiote o los cinturones que les cubren el sexo, hechos de plumas de animales, hojas de plantas, entre cáscaras de árboles, semillas o perlas/canutillos. Estas últimas, muy apreciadas, fueron siempre objeto de cambio entre los pueblos primitivos y los colonizadores y viajantes. En el siglo XIII, Marco Polo ya las distribuía por Asia, cabiendo a los portugueses y españoles difundirlas entre los amerindios.

En algunas tribus, desde el siglo XIX, las mujeres usan sábanas o colchas de algodón enrolladas en torno del busto, en una vestimenta semejante a una túnica. De manera general, la vestimenta para el indígena no está asociada a aspectos morales.

Los indios brasileños usan muchos adornos y pinturas corporales. Los aderezos son confeccionados con plumas de aves - como papagayos, gaviotas, loros, tucano, guará -, sisal, piedras, dientes, uñas, garras y picos de animales, semejantes. Las vestimentas adornadas, principalmente con plumas, son generalmente utilizadas en ocasiones especiales, ritos y conmemoraciones.

Modo de vida

Los indios sobrevivieron por la caza , la pesca , la extracción y la agricultura. Tampoco este último , sin embargo , sirvió para unir de forma permanente a un solo territorio . Se fijaron en los valles de los ríos navegables , donde había tierras fértiles. Permaneció en el lugar por cerca de cuatro años. Después de que el agotamiento de los recursos naturales del lugar, la migración a otra región, un régimen semi - sedentaria.]

Todos los grupos indígenas tenían como características comunes la ausencia del concepto de propiedad material, pues no se interesaban por la acumulación personal de riqueza; se agrupaban en naciones, tribus y aldeas, donde vivían en ocas; el conjunto de varias ocas formaba una aldea, y el conjunto de aldeas una nación. El trabajo era dividido según sexo y edad. La familia podía ser monogámica o poligámica.

Legaron una fuerte herencia cultural en los alimentos, enseñando a los europeos a comer mandioca, maíz, guaraná, palmitos; en los objetos, sus redes, canoas, trampas para caza y pesca; en el vocabulario: en topónimos como Curitiba, Piauí, etc.; en nombres de frutas nativas o de animales: cajú, yacaré, abacaxi, tatú... Enseñaron algunas técnicas como el trabajo en cerámica y la preparación de harina, y dejaron hábitos como el uso del tabaco, o la costumbre de bañarse a diario.

Arte indígena

Desde el siglo XVI, varios objetos confeccionados por los pueblos indígenas eran coleccionados por reyes y nobles portugueses como especímenes “raros” de culturas “exóticas”. Hasta hoy, una cierta concepción museológica de los artefactos indígenas continua vigente en el sentido común. Para muchos, esas obras constituyen “artesanías”, considerado un arte menor, donde el artesano apenas repite el mismo padrón tradicional sin crear nada nuevo. Tal perspectiva desconsidera que la producción no se extingue en el tiempo ni de la dinámica cultural.

Confeccionados para el uso cotidiano o ritual, la producción de elementos decorativos no es indiscriminada, pudiendo tener restricciones de acuerdo con categorías de sexo, edad y posición social. Exige también conocimientos específicos sobre los materiales empleados, de las ocasiones adecuadas para la producción, etc.

Las formas de manipular pigmentos, plumas, fibras vegetales, arcilla, madera, piedra y otros materiales confieren singularidad a la producción amerindia, diferenciándola del arte occidental, así como de la producción africana o asiática. Por lo tanto, no se trata de un único “arte indígena”, sino de diversos “artes indígenas”, ya que cada pueblo posee particularidades en su manera de expresarse y de conferir sentido a sus producciones. Las bases de tales expresiones transcienden las piezas exhibidas en los museos y ferias (vasijas, cestos, calabazas, redes, remos, flechas, bancos, máscaras, esculturas, mantos...), una vez que el cuerpo humano es pintado, escarificado y perforado; así como son construcciones rocosas, árboles y otras formaciones naturales; sin contar la presencia crucial de la danza y de la música. En todos esos casos, el orden estético está vinculado a otros dominios del pensamiento, constituyendo medios de comunicación –entre hombres, entre pueblos y entre mundos– y modos de concebir, comprender y reflejar el orden social y la cosmovisión de los indígenas. En las relaciones entre los pueblos, los artefactos también son objeto de trueque, inclusive con el “hombre blanco”. Últimamente, el comercio con la sociedad envolvente ha significado una alternativa de generación de ingresos por medio de la valorización y divulgación de su producción cultural.

Situación actual de los indios brasileños

Los pueblos que habitaban la costa oriental, en la mayoría hablantes de lenguas del tronco tupí-guaraní, fueron diezmados, dominados u obligados a refugiarse en las tierras del interior para evitar el contacto. Hoy, solamente los Fulniô (de Pernambuco), los Maxakali (de Minas Gerais) y los Xokleng (de Santa Catalina) conservan sus lenguas. Curiosamente, sus lenguas no son tupí, pero pertenecientes a tres familias diferentes ligadas al tronco Macro-Gê.

Los guaraníes, que viven en diversos estados del Sur y Sudeste brasileño y que también conservan su lengua, migraron del Oeste en dirección al litoral en años relativamente recientes. Las demás sociedades indígenas que viven en el Nordeste y Sudeste del país perdieron sus lenguas y sólo hablan portugués, manteniendo únicamente y en algunos casos, palabras aisladas que utilizan en rituales y otras expresiones culturales.

La mayor parte de las sociedades indígenas que consiguieron preservar sus idiomas vive actualmente en el Norte, Centro-Oeste y Sur de Brasil. En otras regiones, fueron siendo expulsadas a medida que la urbanización avanzaba. Hoy viven cerca de 460 mil indios, distribuidos en 225 sociedades indígenas, siendo cerca del 0,25% de la población total brasileña. Cabe esclarecer que este dato demográfico considera sólo aquellos indígenas que viven en aldeas, habiendo estimaciones de que, más allá de éstas, hay entre 100 a 190 mil viviendo fuera de las terras indígenas, incluyendo áreas urbanas. Hay también 63 referencias de indios aún no contactados por el gobierno brasileño.

Fuentes