Aerarium
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Aerarium era el tesoro público del Estado, es decir, el dinero que se obtenía principalmente a través de los impuestos.
Sumario
Historia
En la Antigua Roma, el aerarium era el tesoro público del Estado, el dinero que se obtenía principalmente a través de los impuestos. Estaba ubicado en el Templo de Saturno, en el Capitolio, por lo que también se le conocía como Aerarium Saturni. Aunque hoy en día el sistema es diferente, el concepto de erario sigue existiendo y se refiere al conjunto de recursos económicos administrados por el Estado, recaudados mediante bancos o instituciones autorizadas.
Época republicana
Durante la República, el control del erario correspondía a los censores, mientras que los cuestores se encargaban de supervisar la recaudación. En un inicio, todos los ciudadanos debían pagar impuestos; sin embargo, tras las conquistas sobre los reinos helenísticos como Macedonia y Siria, los ciudadanos romanos quedaron exentos de tributos personales. Gran parte de los ingresos provenía de los territorios sometidos a Roma, tanto en Italia como en las provincias, además del botín obtenido en las guerras. También existía una reserva especial creada después de la invasión gala del 390 a. C., que fue eliminada más tarde por Julio César. Como la administración romana era limitada, la recaudación de impuestos y el suministro para el ejército se confiaban a sociedades privadas llamadas societates publicanorum. Estas agrupaciones, formadas por hombres ricos (aunque oficialmente sin participación directa de senadores), adelantaban una suma fija al Estado y luego cobraban los impuestos en las provincias, obteniendo grandes ganancias. Este sistema generó numerosos abusos. Los publicanos muchas veces actuaban con métodos usureros, y los gobernadores provinciales solían apoyarlos o beneficiarse del sistema. Aunque los provinciales podían denunciar abusos ante el Senado, rara vez se hacía justicia, salvo en casos muy notorios, como el proceso impulsado por Cicerón contra Verres. Las tensiones y la corrupción contribuyeron a la necesidad de reformas, especialmente en los años finales de la República.
Época imperial
Con el establecimiento del Imperio bajo Augusto, el aerarium pasó a ser el tesoro administrado por el Senado y financiado por las provincias senatoriales. Sin embargo, el emperador mantenía el control real mediante funcionarios de su confianza. Augusto también creó nuevas cajas financieras. En el año 4 a. C. fundó el Aerarium Militare, destinado a pagar a los soldados retirados. Además, existía el patrimonium Caesaris, que reunía los ingresos de las provincias imperiales, y el patrimonium rei privatae, correspondiente a la fortuna personal del emperador, que incluía, por ejemplo, las rentas de Egipto.
Tipos de impuestos
Los impuestos romanos eran variados y se parecían bastante a los actuales. Existían tributos directos, como el vectigal, que pagaban los pueblos sometidos por el uso de tierras consideradas propiedad del pueblo romano. También estaban los impuestos indirectos, similares a los actuales impuestos al consumo. Entre ellos destacaban:
- La centesima rerum venalium, equivalente al 1% de las ventas.
- La quadragesima Galliarum, del 2,5% en algunas provincias.
- La vigésima hereditatis, un 5% sobre las herencias.
- La vigésima libertatis, un 5% sobre la liberación de esclavos.
Gestión en el Imperio
Al principio del Imperio, la recaudación continuó en manos de los publicanos. Sin embargo, debido a los conflictos y abusos que generaban, durante el siglo I fueron sustituidos progresivamente por procuradores ecuestres nombrados por el emperador, quienes contaban con mayor control y organización para administrar los impuestos de manera más directa. En resumen, el sistema financiero romano evolucionó desde una administración relativamente rudimentaria y privatizada en la República hacia un modelo más centralizado y controlado por el emperador durante el Imperio.

