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Aleida Fernández Chardiet

Aleida
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Aleida Fernández Chardiet.jpeg
Mártir revolucionaria
NombreAleida Fernández Chardiet
Nacimiento7 de noviembre de 1931
Güines, La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento11 de febrero de 1958
Cuba
Causa de la muerteAsesinado
NacionalidadCubana
CiudadaníaCubana

Aleida Fernández Chardiet. Destacada revolucionaria güinera, participó en actos de calles, manifestaciones y otras actividades. Logró interceptar y grabar una conversación del dictador Fulgencio Batista con sus amos del Norte, y entregó el contenido a un espacio radial político que divulgó la grabación a todo el país, fue asesinada el 11 de febrero de 1958.

Síntesis biográfica

Nació en Güines, provincia La Habana el 7 de noviembre de 1931, en el seno de una familia de gran prestigio. Su padre, Miguel Fernández Tosco, era médico pediatra, -que tenía bien ganada fama por su profesionalidad y hondo humanismo-, conocido como “El Médico de los Pobres”.

Ella aprobó sus primeros estudios, y realizó los cursos de música e inglés. En 1948 culminó el bachillerato, pero como era muy joven para el ingreso en la Universidad, su padre la envió a estudiar a Estados Unidos, donde se graduó de Secretaria Médica, y perfeccionó el idioma inglés.

Regresó a Cuba y contrajo matrimonio en 1952; un año después se divorció y quedó con una hija. Matriculó para estudiar Medicina en la Universidad, y tras residir algún tiempo en el hogar de una familia amiga, se instaló en una casa de huéspedes en la calle N, entre 23 y 25, en el Vedado, en la capital.

Trayectoria revolucionaria

En la Universidad se relacionó con estudiantes revolucionarios, y participó en actos de calle, manifestaciones y otras actividades. Al ser cerrada la Universidad por la dictadura, se presentó a una convocatoria para telefonista internacional en la Compañía de Teléfonos, donde obtuvo una plaza que comenzó a desempeñar en julio de 1957. En dicho trabajo prosiguió su cooperación con la Revolución; en una ocasión logró interceptar y grabar una conversación del dictador Batista con sus amos del Norte, y entregó el contenido a un espacio radial político que divulgó la grabación a todo el país; este hecho trajo gran repercusión ante la opinión pública.

La posición de Aleida y las circunstancias de la llamada interceptada, dificultaba a los órganos represivos realizar su asesinato a la luz pública, por lo que elucubraron montar la vil comedia de un accidente.

Muerte

El 11 de febrero de 1958 realizaba un viaje hacia la capital en unión de sus tíos. En la carretera central, por las canteras de Somorrostro, al norte de San José de las Lajas, fueron interceptados y detenidos por miembros de la Guardia Rural, quienes se limitaron a mirar hacia el interior del auto, dándoles instrucciones de proseguir. Apenas arrancado el auto sintieron un disparo, y Aleida cayó con una herida mortal; el proyectil penetró a través del cristal trasero. El soldado autor del disparo declaró que se le había escapado el tiro por accidente, y todo el aparato propagandístico y jurídico del régimen se puso en movimiento para intentar dar veracidad a la farsa montada.

Lápida de los Chardiet

Después de un espectacular proceso con reconstrucción de los hechos, con amenazas y coacciones a testigos y peritos, el tribunal encontró “inocente” al soldado y lo puso en libertad. Tras el asesinato cometido, el autor y su hermano, -soldado también-, cuyas entradas ascendían a 75 pesos mensuales, construyeron una casa propia. Al Triunfo de la Revolución el padre de Aleida solicitó la reapertura y revisión de la causa; la Fiscalía aportó datos reveladores: el reo asesino poseía el récord de tiro con fusil calibre 30.06, y ostentaba la categoría de “Experto”. No era posible que a un hombre con tal destreza se le escapara un tiro tan fácilmente.

Salieron a relucir las mentiras y componendas; la culpabilidad del asesino quedó demostrada. La joven había sido víctima de una conspiración oficial del régimen tiránico expulsado del poder desde el 1ro de enero de 1959. Aleida fue asesinada por revolucionaria y por la valentía con que retó a todo el régimen en la persona del dictador. Aleida Fernández Chardiet no fue un caso fortuito, ni estuvieron presentes en ella las circunstancias, fue una militante muerta en combate y ocupa un lugar en la historia.

Fuentes