Apartado de correos 1001
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Apartado de correos 1001 es una película española dirigida por Julio Salvador y estrenada en 1950. Ambientada en Barcelona, se considera pionera del cine policíaco nacional, con una trama que mezcla intriga, crimen y crítica social. Su estilo recuerda al cine negro norteamericano, pero adaptado a la realidad urbana española de la posguerra.
Sumario
Sinopsis
Un joven llamado Rafael es asesinado frente a la Jefatura de Policía de Barcelona. Los agentes Miguel y Marcial, de la Brigada Criminal, descubren que el crimen está relacionado con un anuncio en el periódico *La Vanguardia*, donde se solicita un gerente para una empresa química a cambio de una fuerte fianza. La investigación los conduce a una red de engaños, estafas y corrupción que se esconde tras el misterioso apartado de correos 1001. La ciudad se convierte en escenario de persecuciones, interrogatorios y secretos.
Reparto principal
Conrado San Martín como Miguel.
Tomás Blanco como Marcial.
Elena Espejo como la mujer implicada en el caso.
Guillermo Marín como empresario sospechoso.
Carlos Muñoz como inspector.
Producción
La película fue producida por Emisora Films con un presupuesto modesto, pero logró un resultado notable gracias a la dirección de Julio Salvador y al guion de Julio Coll y Antonio Isasi-Isasmendi. La fotografía en blanco y negro de Federico G. Larraya aporta un aire sombrío y realista, mientras que la escenografía de Ferrer y Fontanals recrea con detalle la Barcelona de los años 50. El montaje de Antonio Isasi-Isasmendi refuerza el ritmo ágil y la tensión narrativa.
Lo que dice la crítica
En su estreno, Apartado de correos 1001 fue recibida con interés por el público, que valoró su novedad dentro del cine español. La crítica destacó su atmósfera de intriga y su capacidad para reflejar la vida urbana con realismo. Décadas después, se la considera una obra pionera del cine policíaco español, comparable en estilo al cine negro norteamericano, pero con un sello propio. En Cuba, fue transmitida en ciclos de cine clásico y comentada por su valor histórico y su retrato de una sociedad marcada por la desconfianza y el crimen.
Legado
La película abrió camino al género policíaco en España y consolidó a Conrado San Martín como actor de referencia. Su influencia se percibe en posteriores producciones de intriga y crimen. En Cuba, ha sido utilizada en espacios culturales para reflexionar sobre la evolución del cine europeo y su capacidad de adaptación a géneros internacionales.