Arlés

Ciudad de Arlés
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Ciudad de Francia
Bandera de Arlés
Bandera

Escudo de Arlés
Escudo

EntidadCiudad
 • PaísBandera de Francia Francia
Población (2007) 
 • Total52 439 hab.

Arlés. Tercera ciudad del departamento de Bocas del Ródano (Bouches du Rhône) y el municipio más grande de Francia, con una superficie de 77.000 hectáreas; es, ante todo, una ciudad de arte y de historia.

Historia

Los orígenes del poblamiento en los alrededores de la actual ciudad de Arlés se remontan a un grupo de tribus celtas que fundaron la primitiva Arelate Sextanorum (Arelas o Arelatus) y que cayeron bajo el control de los griegos y de los romanos. Así, finalmente, el territorio que enmarcaba a Arlés fue colonizada por el Imperio Romano, el cual estableció aquí a los más veteranos de sus legiones. Gran parte de este sector fue conocido como la “Pequeña Roma de Galia”, y no tardó en convertirse en uno de los principales centros religiosos durante los primeros años del Cristianismo.

Con la Edad Media llegaron las incursiones, las invasiones, etc., y Arlés se vio devastada y arruinada. El renacer de la villa llegó con el siglo XII, según atestiguan sus monumentos medievales. El progreso y el crecimiento demográfico condicionaron la creación de nuevos palacetes, viviendas, parques y monumentos, obras que se prolongaron durante los siglos XVII y XVIII.

Economía

Se basa en los vinos y en los frutales y destaca como uno de los principales mercados de productos agrícolas de la Baja Provenza.

Lugares de interés

Protege en su interior un rico y variado patrimonio artístico muy bien representado por la Plaza de la República, el verdadero centro de la ciudad y sobre la que descansa una fuente coronada por un obelisco egipcio procedente de un circo romano. A esta plaza asoman, entre otros, la catedral y el ayuntamiento, así como la antigua iglesia de Sainte-Anne, erigida entre los años 1621 y 1629 aunque actualmente destaca como la sede del Museo de Arte Pagano (en francés, Musèe d’Art Païlen). En este museo se expone una densa colección de recuerdos romanos datados entre los siglos I a.C y XV d.C.; destaca, sin embargo, la presencia de un busto de Augusto y del sarcófago de Fedra e Hipólito.

Otros lugares de interés son la catedral de St-Trophime, erigida en estilo románico entre los siglos XI y XII aunque su ábside y su crucero son más recientes, entre los siglos XIV y XVII; el Teatro Antiguo, denominado así porque su construcción se remonta a los tiempos de Augusto; el Anfiteatro, levantado a finales del siglo I con capacidad para un total de 20.000 espectadores aproximadamente; la iglesia de Notre-Dame-la-Major, erigida entre los siglos XII y XVII y en cuyo interior descansa una estatua de la Virgen de los Montes; el Museo Réattu, ubicado en el antiguo palacio del Gran Priorato de la Orden de Malta y en el que se exponen numerosas obras del pintor Jacques Réattu; las Termas de Constantino, abiertas en el siglo IV y de las que hoy día sólo se conservan un ábside y las grandes murallas del tepidarium; y, finalmente, la antigua necrópolis romana de Les Alyscamps, utilizada posteriormente como cementerio cristiano y que destacó durante la Edad Media como lugar sagrado.

También sobresale la Plaza de Toros de Arlés, levantada sobre un antiquísimo circo romano datado del año 120 d.C.

Finalmente cabe mencionar que el Anfiteatro, el Teatro Antiguo, los Criptopórticos, los Alyscamps, las Termas de Constantino y el claustro y el portón de la catedral de Ste-Trophime se encuentran incluidos dentro de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1981. Además, desde 1986 la ciudad es considerada una “ciudad de arte e historia”.

Arlés y la pintura

El nombre de Arles es indisociable del de los pintores impresionistas y vanguardistas de finales del XIX y principios del XX. Van Gogh, Picasso, etc., forman parte de la historia y de la realidad actual de Arles. La muestra, los museos, los cuadros que los maestros innovadores dejaron como huella y testimonio de esa luz y ese calor mediterráneo y sureño que les encandiló.

La impronta de Van Gogh se ha fusionado con la de la ciudad. Nadie como él supo pintar la luminosidad del sur. Es precisamente la luz del Midi, del sur, la que atrajo un día de 1888, al pintor holandés en su búsqueda de luz exterior e interior para sus cuadros. Esa fecha marca el comienzo de una época frenética donde Van Gogh pintará más de 300 obras en sólo 15 meses. El periodo artesiano fue el más productivo de su vida como pintor aunque hoy, ninguna de sus telas se encuentre en la ciudad.

Fuentes