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Ataques a Holguín

Ataques a Holguín
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Ataques a la ciudad de Holguín por fuerzas insurrectas cubanas al mando de Amadeo Manuit y Julio Grave de Peralta.
Fecha:30 de octubre y 17 de noviembre al 6 de diciembre de 1868


Ataques a Holguín. El 30 de octubre de 1868 fuerzas bajo el mando del general venezolano Amadeo Manuit atacaron esta ciudad sin poder tomarla. El 17 de noviembre los cubanos, bajo el mando de Manuit y del brigadier Julio Grave de Peralta atacaron de nuevo, tomando casi toda la ciudad, pero el 6 de diciembre tuvieron que retirarse, aunque continuaron bloqueándola hasta fines de enero de 1869.

Localización

La ciudad de Holguín, se encuentra a en la parte noroccidental de la antigua provincia de Oriente. Es una zona de relieve llano. Su importancia estratégica radicaba en que se encontraba en el camino real que unía la zona oriental con el centro y occidente del país.

Contexto

Amadeo Manuit, de procedencia venezolana, fue de los primeros en incorporarse a la Guerra en octubre de 1868. El 28 de ese mes, Carlos Manuel de Céspedes lo nombró General en Jefe de la jurisdicción de Holguín y sus primeras acciones fueron los ataques a esa ciudad.

Desarrollo

Primer ataque. El primer ataque se produjo a la ciudad de Holguín se produjo el 30 de octubre. La ciudad contaba entonces con una pequeña guarnición de unos 80 efectivos dirigidos por el Comandante Francisco Camps y Feliú. El jefe español concentró la defensa en cuatro puntos claves: la iglesia de San José, el hospital militar, la casa almacén del comerciante Francisco Rondán, posteriormente conocida como “La Periquera”, y la manzana donde estaba la casa de gobierno.

Los insurrectos, sobreestimando sus posibilidades, prepararon su plan dividiendo las fuerzas sobre la base de estos objetivos de defensa del enemigo. Además, su inexperiencia y el hecho de no contar con artillería hacía muy remota la posibilidad de romper una defensa correctamente organizada. Esto condujo a que las posiciones enemigas no pudieran ser tomadas y los cubanos consumieran sus escasas municiones sin lograr sus objetivos, hasta que finalmente Manuit se vio obligado a dar la orden de retirada. Se desconocen las bajas de ambos contendientes.

Segundo ataque. Después de fracasado el primer intento insurrecto de tomar a Holguín, los cubanos, bajo el mando del general Amadeo Manuit y del brigadier Julio Grave de Peralta, con mejor organización y armamento atacaron otra vez la ciudad el 17 de noviembre de 1868. El asalto se inició por el matadero, del cual se apoderó Grave de Peralta, posteriormente cayeron la cárcel y la iglesia parroquial.

Los restantes reductos españoles fueron cayendo sucesivamente hasta que la resistencia se limitó a la casa y almacén del comerciante Francisco Rondán, la célebre “Periquera”. El General Manuit dio el ultimátum para la rendición de la plaza, a lo que el jefe español, comandante Camps y Feliú, respondió solicitando un parlamento que se celebró el 22 de noviembre en el óvalo de la Plaza de Armas, frente al último reducto español.

En realidad, la idea del jefe enemigo era ganar tiempo en espera de ayuda. Una vez reiniciadas las hostilidades, los cubanos quisieron acelerar la rendición empleando su precaria artillería y tratando de incendiar las casas que ocupaba el adversario; pero no lograron la capitulación de las tropas coloniales que, protegidas en sólidas posiciones y con abundantes municiones, estaban decididas a resistir hasta la llegada de refuerzos.

El 2 de diciembre se hizo cargo de la dirección del asedio el Mayor General Luis Marcano, enviado por Céspedes para tratar de acelerar la rendición de la plaza, pero este no pudo lograr ese objetivo. El sitio tuvo que ser levantado el 6 de diciembre debido al arribo de una columna española de unos 1 000 hombres de las tres armas, salida de Gibara, que llegó a su destino a pesar de los esfuerzos de los hombres de Grave de Peralta.

Aunque los españoles recuperaron la ciudad, esta se mantuvo bloqueada por los insurrectos hasta finales de enero de 1869. Los intentos españoles de romper el bloqueo y abastecer la ciudad fracasaron a causa del férreo control de los libertadores sobre las vías de acceso, hasta que la correlación cambió radicalmente a favor de los colonialistas durante la llamada creciente de Valmaseda.

Fuentes

  • Arcadio Ríos. Hechos y personajes de la Historia de Cuba. Recopilación Bibliográfica. La Habana, 2015. 320 p.
  • Diccionario enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Tomo II. Acciones combativas. Centro de Estudios Militares de las FAR, 2006.
  • José Abreu Cardet y Elia Sintes Gómez. Julio Grave de Peralta. Documentos de la guerra de Cuba, La Habana, 1988. Págs. 14-16; 17-19.
  • Francisco J. Ponte Domínguez. Historia de la Guerra de los Diez Años hasta la Asamblea de Guáimaro, La Habana, 1944. Págs. 90-91.
  • Ramiro Guerra. Historia de la Guerra de los Diez Años, 2 t., La Habana, 1972. Tomo I. Pág. 70.