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Boa constrictora

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Boa Constrictora
Información sobre la plantilla
Boa Constrictor.jpg
Es una serpiente tropical no-venenosa de gran tamaño. La cabeza es triangular (vista dorsal) y se distingue del cuello angosto.
Clasificación Científica
Nombre científicoBoa constrictor
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Sauropsida
Orden:Squamata
Familia:Boidae
Hábitat:Ampliamente difundida en Centro y Sudamérica, desde el centro de México hasta Argentina.

Boas Constrictor. Ejemplares con pautas irregulares de color, formadas mediante una estricta selección por criadores expertos.

Hábitat natural

Ampliamente difundida en Centro y Sudamérica, desde el centro de México hasta Argentina. Vive en hábitat con poca cantidad de agua, como desiertos y sabana, a la vez que se le puede encontrar en bosques húmedos y terrenos de cultivo. Es un reptil tanto terrestre como arbóreo.

Tamaño

La longitud máxima es de 4 m en la imperator, mientras que la subespecie mexicana solo llega a los 2,5 m. Miden entre 0,5 y 4 m, dependiendo de la subespecie y el sexo del animal, siendo las hembras normalmente mayores que los machos. El mayor ejemplar en cautividad es una hembra de 5,5 m de Surinam que se encuentra en el Zoo de San Diego.

Promedio de vida en cautiverio

Entre 20-30 años, aunque se han dado casos de boas que han llegado cerca de los 40 años.

Características

Es una serpiente tropical no-venenosa de gran tamaño. La cabeza es triangular (vista dorsal) y se distingue del cuello angosto. El hocico se observa truncado si se ve dorsalmente. Los ojos son pequeños y las pupilas están dispuestas verticalmente de manera elíptica. La superficie dorsal de la cabeza está cubierta con numerosas pequeñas escamas. Las escamas dorsales del cuerpo son lisas, sin fosetas apicales y están dispuestas en filas de 55 y 80 escamas en el cuerpo medio. La placa anal es entera y por lo general los machos cuentan con un par de espolones queratinizados mejor desarrolladas que las hembras. La coloración del dorso es canela o gris con manchas rectangulares o bandas irregulares de color café, usualmente con manchas más claras en el centro. La superficie lateral cuenta con manchas oscuras de centro más claro. La superficie dorsal de la cabeza es canela o gris con una raya delgada en medio de la cabeza que empieza en el hocico y se extiende al resto del cuerpo. La superficie ventral es de color canela claro, gris o crema con manchas irregulares obscuras.

Apariencia general

Se trata de una especie relativamente primitiva con vestigios de la cintura pélvica y de las extremidades posteriores, que son patentes en el macho como evidentes espolones anales. La boa constrictor es una serpiente robusta y muy fuerte. Los ejemplares de mayor tamaño proceden de la cuenca del Amazonas y pertenecen a la subespecie Boa constrictor constrictor, pudiendo alcanzar más de 4 metros de longitud. La cabeza es grande y triangular, estando bien delimitada del cuerpo por medio de un cuello más estrecho. Toda la coronilla está recubierta de pequeñas escamas uniformes. Los dientes son fuertes.

El aspecto y las dimensiones varían muchísimo según la subespecie; en general, la coloración típica de fondo es marrón rojizo claro con típicas manchas dorsales en silla en la parte anterior, y triangulares en el tercio posterior; estas manchas son de color marrón negruzco o rojizas con bordes negro y blanco; la cola termina típicamente (sobre todo en la B.c. ortonii) con grandes manchas rojo vivo.

Alimentación

Las crías buscan pequeños roedores; los ejemplares adultos, pese a cazar ocasionalmente pájaros, cazan al acecho o buscan activamente mamíferos hasta el tamaño de un agutí. Las presas son atrapadas con los típicos dientes en forma de garfio y de inmediato apresadas entre los anillos para matarlas por constricción.

La alimentación debe basarse en presas del tamaño adecuado (ratas, ratones, pollos, conejos). La primera comida de los recién nacidos consistirá en pequeños ratones.

Al igual que ocurre con las demás especies de serpientes, dejar una presa viva en el terrario sin estar el cuidador presente supone un grave riesgo ya que el roedor puede atacar a la serpiente si esta no tiene ganas de comer. En caso de que sea imprescindible dejar una presa viva y no podamos o debamos estar presentes (boas nerviosas) siempre hay que ofrecer comida y bebida a la presa viva.

Reproducción

Llegada la época de reproducción, la hembra comienza a secretar feromonas a través de su cloaca para atraer a los machos. La hembra adquiere una posición rígida característica mientras el macho se mueve lentamente a su alrededor, siempre atento a sus movimientos. Cuando la hembra se muestre receptiva, el macho comenzará a pasar por encima de ella y a constreñirla suavemente. La hembra no ovulará hasta que no haya dado comienzo este cortejo.

Tras un largo periodo de cortejo, el macho introduce uno de sus dos hemipenes en la cloaca de la hembra y deposita su esperma. Tras la cópula la hembra intensifica su nivel de melanina, tomando un color más oscuro para absorber más calor. Durante la gestación la hembra cambiará de muda y tras cuatro meses dará a luz entre 20 y 60 crías vivas de entre 30 y 40c [dm]]. Los recién nacidos normalmente no empezarán a comer hasta que hayan tenido su primera muda.

Se produce estacionalmente durante la temporada de lluvias en verano. La hembra atrae al macho al emitir un aroma de la cloaca durante la temporada productiva. Es una especia ovovivípara.

Tiempo de gestación. De entre 4 a 10 meses. Tamaño de la camada. De 11 a 60 crías. Madurez sexual. Entre los 2 y 4 años.

Manejo

Por lo regular estas serpientes tienen un comportamiento poco agresivo. Los ejemplares jóvenes son más ariscos pero a medida que se les manipula y crecen se vuelven dóciles, aunque siempre hay que tener sus reservas. Las boas constrictoras pueden ser manejadas por cualquier aficionado pero se recomienda tomar sus precauciones para evitar accidentes porque son serpientes muy fuertes y de gran tamaño.

Comportamiento

La tradición presenta a la boa como una fantástica serpiente de la jungla amazónica que ataca sin piedad a los exploradores. En realidad, aun cuando su carácter no es dócil y puede tratar de morder, no constituye en absoluto un peligro para el hombre.

En cautividad, cuando son jóvenes, pueden llegar a mostrarse nerviosas y pueden llegar a morder, cuando crecen si tratamos con ella y la manipulamos con regularidad puede llegar a volverse más tranquila. Aún así, nunca debemos confiarnos y debemos tratarla con respeto.

Fuentes