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Calixto de Loira

Calixto de Loira y Cardoso
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Calixto loira cardoso1.jpg
Arquitecto
Nacimiento3 de junio de 1840
Ferrol, Galicia, España
Fallecimiento28 de septiembre de 1872
La Habana, Bandera de Cuba Cuba
Obras destacadasCementerio de Colón de La Habana

Calixto de Loira y Cardoso. Arquitecto español radicado en Cuba que diseñó y estuvo al frente de las obras de una de las cuatro necrópolis más famosas del mundo por su belleza arquitectónica y escultórica, el Cementerio de Colón de La Habana, Cuba. Uno de los más prestigiosos arquitectos de finales del siglo XIX, celebridad de las bellas artes cubanas y del ámbito internacional.

Síntesis biográfica

Nació en Ferrol, Galicia, el 3 de junio de 1840, su madre murió poco después del parto y se desconoce su nombre, su padre militar al servicio de la Corona española, don Felipe Loira Cardoso, nacido en La Habana y casado en La Coruña con doña Rosario Sánchez del Pan, de linaje noble.

Como el niño era fruto de un romance secreto, fue depositado por el padre en el hospicio de Ferrol con los nombres y apellidos de Calixto Aureliano Rey y poco después, el 31 del mismo mes y año de nacimiento, la institución lo entregó al matrimonio de don Andrés de Anca y doña Vicenta Vellón, mediante el pago de honorarios para que se encargaran de la crianza en el período de la lactancia. Era la época en que la Junta Municipal de Beneficencia dispuso el pago a nodrizas de la mencionada ciudad para que lactaran a los bebes huérfanos.

Es un enigma sin aclarar lo acontecido con la crianza del pequeño hasta que a los tres años de edad fue llevado por doña Rosario a su hogar en Madrid, para ser criado sin discriminación y con iguales derechos que la hermana María Isidra. Fue este un momento trascendental para la formación y desarrollo de la personalidad de Calixto, quien llamaba la atención por el parecido con el padre y por la simpatía, atributos que contribuyeron a la rápida adaptación y convivencia con aquella familia, que en realidad era suya.

El 4 de enero de 1845 don Felipe se traslada con su familia a La Habana al ser destinado a las órdenes inmediatas del Capitán General de Cuba. Cerca de un año vivieron en esta ciudad, pues Felipe fue nombrado comandante político y militar de San Antonio de los Baños y la familia se instaló a vivir en la mencionada villa.


Calixto Loira vivió en San Antonio de los Baños hasta los doce años de edad, considerando esta villa como su tierra natal, allí transcurrieron sus años más felices; aprendió a nadar en la laguna de Ariguanabo y se destacó en la escuela primaria como alumno sobresaliente en lectura, aritmética, escritura e historia de España, asimismo se distinguió por su gusto por dibujar.

A finales de 1850, el adolescente se traslada de nuevo a residir en se La Habana intramuros, hoy municipio Habana Vieja, donde estudia en la Escuela Especial de Náutica dirigida por don José María del Haro, ubicada en la calzada de El Prado, marcada con el número 100. Tenía la ilusión de ganarse una beca para en el futuro estudiar la carrera de oficial de la marina, sin embargo, una enfermedad ocular apagó este sueño.

Estudios universitarios

El gobierno le otorga una beca en Madrid para estudiar arquitectura, con la obligación de una vez titulado de Arquitecto regresara a la isla para ejercer su profesión durante cinco años en la villa de Trinidad.

Loira estudió seis meses de 1858 la preparatoria de arquitectura en la Escuela General de Carreras Técnicas, ubicada en la calle San Isidro, donde eran formados los futuros maquinistas, telegrafistas, agrimensores, comerciantes, ingenieros civiles y arquitectos. En el plantel impartía clases el brillante ingeniero Francisco de Albear, quien junto con el director de esta escuela envia a la Sociedad Amigos del País la honrosa mención alcanzada por el joven Calixto, que se había distinguido haciendo muy buenos ejercicios.


Concluida la preparatoria con notas excelentes, fue enviado Calixto a la Real Academia de San Fernando de Madrid donde se títuló de Arquitecto el 28 de noviembre de 1867. Durante su estancia en España trabajó como auxiliar en el proyecto de la Casa de la Moneda de Madrid, a cargo del padre Francisco Jareño y Alarcón, destacado arquitecto que legó al patrimonio cultural de España obras de indiscutible valor estético y belleza. Además viajó por la Península; así conoció en Alcalá de Henares a su amada, Carmen Gracia, con quien se casó.

Labor profesional

Regresa a La Habana a la espera de ser ubicado como arquitecto en la villa de Trinidad, hacia donde partió en enero de 1868. Lo primero que hizo fue proponer al Ayuntamiento un estudio sobre el sistema de ordenanzas, como el vigente en La Habana pero con modificaciones y normas convenientes. Pensaba ejecutar de inmediato el proyecto para dotar a Trinidad de una mejor situación e imagen arquitectónica.

Pero en año no fue posible poner en marcha el meticuloso proyecto urbanístico de Loira, pues crecía en la sociedad la incertidumbre y la tensión. Las autoridades dejaron el interés por el desarrollo de la villa, pues se hallaban inmersas en el fortalecimiento de la defensa de Trinidad con motivo del avance de la Guerra de los Diez Años iniciadas por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de Octubre de 1868 en su ingenio La Demajagua. Por tal razón, Calixto Loira Cardoso cesó en el cargo de Arquitecto de Trinidad en 1869, cuando logró el nombramiento de Arquitecto de Hacienda de La Habana.

En la capital fue nombrado segundo jefe de las construcción del Acueducto de La Habana (hoy Acueducto de Albear), miembro del equipo de planimetría topográfica de la capital cubana y arquitecto del Pabellón de Mendigos de la Casa de Beneficencia.

Por esos tiempos en La Habana aumentaban los mendigos en las calles y las plagas de mosquitos originaban enfermedades contagiosas con las consiguientes decenas de muertes cada mes, apenas quedaban capacidades para las sepulturas en los suelos de las iglesias y del camposanto de Espada. Agotados los sitios para los enterramientos, la iglesia católica anunció la compra y expropiación de terrenos para la construcción de un nuevo cementerio.

Adquirida la superficie para la construcción del camposanto, con la sugerencia del nombre de Cristóbal Colón, la Junta de Cementerios convocó a un certamen, donde sería premiado el mejor proyecto presentado por los especialistas.

El 12 de agosto La Gaceta Oficial divulgó la convocatoria. Fueron presentados siete trabajos de igual número de participantes, ingenieros y arquitectos, entre ellos el proyecto, Pallida Mors de Calixto Loira Cardoso con el lema “La pálida muerte entra por igual en las cabañas de los pobres que en los palacios de los reyes”.

El proyecto de Loira obtuvo el premio por mostrar un excelente diseño y admirable belleza artística, fue justipreciado en 360 382 pesos oro y alcanzó la casi totalidad de los votos del jurado presidido por el ingeniero don Francisco Albear.

Loira fue nombrado director facultativo de la ejecución del Cementerio de Colón, devenido en el monumento más importante y trascendente de la arquitectura colonial de Cuba de finales del siglo XIX.

Loira inicio la ejecución de su proyecto de manera obsesiva y tenaz, comenzando la construcción del Cementerio por la Galería de Tobías, no reparó en horas de descanso y esfuerzos físicos que le conducirían al agravamiento de la enfermedad respiratoria crónica que padecía, pero él continuó trabajando bajo el sentido de la responsabilidad, en medio también del desfavorable ambiente exterior, cargado de contradicciones, desidias y discusiones entre las autoridades eclesiásticas y civiles.

Principales obras

Entre sus obras están el Pabellón de Mendigos de la Casa de Beneficencia y su obra cumbre el Cementerio de Colón de La Habana, dentro del cual destaca la Galería de Tobías.

Pabellón de Mendigos de la Casa de Beneficencia

Edificado en la calzada de Belascoaín, es una obra calificada de exquisitez artística que se distinguió por el pórtico colosal a semejanza de un templo de gruesas y altas columnas coronado con un frontón clásico.

Cementerio de Colón

El Cementerio de Colón es la obra cumbre de Calixto Loira Cardoso, basado en su proyecto La Pallida Mors premiado en 1871, devenido en una de las cuatro necrópolis más extensas del mundo del mundo, de impresionante belleza artística, plagado de monumentos y esculturas de mármol.

Las fincas adquiridas y expropiadas por el obispado dieron origen a la novedosa planta cementerial que ocupó 56 hectáreas, es decir: 560 000 m2. La ejecución del proyecto de la ciudad de los muertos, fue subdividido en cuatro períodos con motivo de la polémica que libraran las autoridades eclesiásticas y gubernamentales. Tardó 15 años el feliz término, el 19 de noviembre de 1886. Contempló como obras principales la Puerta de la Paz que es el mayor arco de triunfo existente en la Isla, la Capilla central y el osario general.

Por su extensión, valor arquitectónico, escultórico y significado histórico y cultural, en 1987 el Cementerio de Colón, único que lleva tal nombre en América, fue declarado Monumento Nacional.

La Galería de Tobías

Loira comienza la construcción del Cementerio por la Galería de Tobías, que es extensa y subterránea de cien metros, donde fueron ubicados 526 nichos perforados en sus paramentos, cada uno con 67 centímetros de ancho por 80 de alto y por 2 metros de fondo, con remates semicircular.

El techo de la galería es abovedado y en él hay 6 claraboyas o lucenarios de cristal para ventilación e iluminación. Tiene dos entradas, una por el este y otra por el oeste e igual número de pórticos y respectivas escaleras, que conducen a su interior, una con 32 peldaños y la otra con 35.

Su costo ascendió a 46 00 pesos oro. La junta cementerial dividió esta obra en cuatro lotes. La denominaron con el mencionado nombre en recuerdo al filántropo Tobías Neptalí, personaje que según al Historia Sagrada vivió en el siglo VII antes de nuestra era y se dedicó a obras de caridad y a la piadosa tarea de sepultar a los difuntos. Fue canonizado y proclamado santo por la iglesia católica. Su festividad se celebra el 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos.

Dato curioso

El destino quiso que el primero en estrenar la recién comenzada construcción de la Galería de Tobías fuera el propio autor del proyecto del Cementerio de Colón, el arquitecto gallego Calixto Loira Cardoso. Su cadáver fue colocado en el nicho 263, último al lado norte, o el primero por la entrada este, calle 13, a la derecha.

A la muerte de Loira, lo sucedió en el cargo de director facultativo el arquitecto Félix de Azua Gasquet, quien poco después de asumir tal función también murió, el 10 de julio de 1873. Fue inhumado en el nicho uno del lado norte, primero de la izquierda, es decir en el extremo opuesto al nicho donde reposaban los restos de Loira.

Curiosamente la Galería de Tobías sin hallarse terminada, ya fue custodiada en sus dos entradas por los primeros directores facultativos de la necrópolis de Colón, asunto que dio origen a una inquietante y angustiosa leyenda. Corrió la superstición de que ningún arquitecto o ingeniero debía trabajar en la catacumba porque moriría tempranamente en el intento de la ejecución.

Es increíble que en esta necrópolis donde proliferan los más lujosos y artísticos monumentos fúnebres, no se haya erigido uno para el reposo y memoria eterna de Calixto Loira Cardoso, quien legó a la capital cubana una monumental ciudad de los muertos, el Cementerio de Colón, de incalculable valor artístico que al cabo de más de un siglo continúa prestando servicios, mientras diariamente es visitada por decenas de turistas de diferentes sitios del planeta.

Muerte

Desde el lecho de muerte, Loira continuó dirigiendo las obras de su Pallida Mors, dos meses se prolongó su agonía, el sábado 28 de septiembre de 1872, moría a los 32 años de edad Calixto Loira Cardoso en plena cima de la fama como arquitecto. El domingo 29, a las 8.30 de la mañana desde la casa en San Nicolás número 85, partió el cortejo fúnebre hacia el Cementerio de Colón, sus restos fueron depositados en la Galería de Tobías.

El paso del tiempo deterioró la Galería de Tobías y en 1953 las autoridades sanitarias ordenaron su cierre definitivo. Las cenizas de Calixto Loira Cardoso fueron trasladadas a un osario del panteón del Colegio de Arquitectos de La Habana, ubicado en el cuartel noroeste, cuadro 9.

Fuentes

  • Oramas Camero, Ángela. Crónicas del Cementerio de La Habana (I, II, III y IV). En: cubarte.cult.cu
  • Cabrales, Magali. 131 años de la Necrópolis de Colón. En:
lajiribilla.co.cu