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Calle San Ignacio

Calle San Ignacio
Información sobre la plantilla
Calle de La Habana, Cuba
Calle San Ignacio.jpg
Estrecha y sombreada
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Desde la calle Chacón hasta la Avenida de Paula
TipoCalle
Longitud16 cuadras
OrientaciónDe Norte a Sur

Calle San Ignacio. Calle de la capital de Cuba en La Habana Vieja, la zona más antigua de la ciudad, las calles son estrechas y sombreadas. Conserva el aire del periodo colonial español.

Límites

Desde la calle Chacón hasta la Avenida de Paula, es atravesada por las calles Merced, Acosta, Luz, Santa Clara, Sol, Muralla, Teniente Rey y Amargura.

Historia

Algunas de sus casas

Centro Cultural Wifredo Lam
  • Casa San Ignacio No. 22 a Centro Cultural Wifredo Lam. Privilegiada ubicación se le ha otorgado al más universal de los pintores cubanos Wifredo Lam. Formando parte de la Plaza de la Catedral habanera, el edificio sede de este complejo cultural, abrió sus puertas en el año 1993.
Tarjeta colocada en la esquina de San Ignacio y Amargura (Año 1836)
Se desconoce el año exacto de su construcción, pero las noticias que se tienen del mismo datan del siglo XVIII y se sabe que en 1763 el presbítero don Melchor Díaz Dávila vendió a don Gabriel y don Miguel Peñalver una casa de alto y bajo, de rafas, tapias y tejas, haciendo frente a la Iglesia del Colegio de la Sagrada Compañía de Jesús y esquina a dos callejones reales. La casa perteneció desde entonces a los Condes de Peñalver, de ahí que se le conozca con este nombre. Continuó en la sucesión de esta familia hasta finales del siglo XIX.

En el año 1900 pasó a manos del señor don Joaquín Lancis y Alfonso por concepto de compra-venta. Ya desde entonces estaba subdividida y contaba con algunas accesorias destinadas a comercio.

En las primeras décadas del siglo XX pasó a ser propiedad de diferentes compañías comerciales: Santamaría y Cía. Sociedad en Comandita (1920); Mestre, Machado y Cía. Sociedad en Comandita (1924); Compañía Inmobiliaria Anacaona S.A. que la arrendó en su totalidad en 1952; y posteriormente perteneció a la a la Sociedad Standard Mills of Cuba Inc. (Tejidos Standard de Cuba S.A.), destinándose para oficinas y almacenes de este negocio industrial, sufriendo modificaciones para adaptar el inmueble a las necesidades de sus propietarios.

Con posterioridad a los años 50 continuó desempeñando diferentes funciones de carácter civil. Llegó al presente muy transformada y deteriorada. Pasó a formar parte de los planes de rehabilitación puestos en práctica en el Centro Histórico y se rescató del olvido en 1993 para quedar convertida en el Centro Cultural Wifredo Lam. Casa de la calle San Ignacio No. 22 esquina a Empedrado.

Museo de Arte Colonial
  • Casa San Ignacio No. 61. Museo de Arte Colonial. La añeja casona posee una larga historia de ocupantes que comienza en el año 1622. Más de un siglo después, en 1726, estaba en posesión de ella su más importante propietario, el Teniente Coronel don Luis Chacón. A partir de entonces, se inician numerosas ventas del inmueble entre enriquecidas personalidades de la ciudad. De ese modo, acogió, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el triunfo revolucionario de 1959, el Real Colegio de Escribanos de La Habana, el importante diario "La Discusión" y la antigua firma licorera "Arechavala".

Tras varios procesos de restauración, en 1969 se inaugura como museo, con lo cual se cumplían dos grandes anhelos: preservar un importante monumento histórico-arquitectónico y abrir las puertas a una nueva fuente de conocimientos sobre la cultura nacional.

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Taller Experimental de Gráfica de La Habana
  • Casa San Ignacio No. 62 entre O Reilly y Empedrado. Taller experimental de gráfica de La Habana. Cuenta con un amplio salón para impresiones, galería, y un gabinete de estampas donde se conservan desde las primeras litografías realizadas en el taller de la Plaza hasta las de más reciente producción.

Cerrando el Callejón del Chorro, los primeros datos que se recogen de la casa pertenecen al siglo XIX. Cuando estaba construida de mampostería y cubierta de tejas, pero la ocupación de la parcela debe haberse efectuado muchos años antes, por la temprana ocupación por los vecinos de estos parajes, conocidos como la ciénaga, por su terreno anegadizo. Adquirida en 1851 por doña Isabel de Lapasa Martiartu y Fernández, por herencia de su padre, cuando ella fallece nombra como su único y universal heredero a su hijo, el comerciante don Francisco Ramón Enríquez y Lapasa Martiartu.

En 1901 don Luis Suárez Galván, comerciante canario, vecino del Vedado, compra la edificación y fue quien la reconstruyó en 1909, edificándola nuevamente de mampostería, columnas de hierro y cubierta de azotea, con un salón corrido en planta baja formado por tres naves, cubierto por un lucernario para la iluminación y ventilación; mientras que dos apartamentos altos se disponían hacia el fondo. Tomando en cuenta estas características constructivas, nos atrevemos a afirmar que su función a partir de entonces fue civil, teniendo aquí instalado un comercio o algún tipo de taller.

Con el paso de los años se fue subdividiendo y transformando, se deterioró paulatinamente convertida ya en casa de vecindad. En un estado muy avanzado de deterioro fue recuperada para desempeñar su nueva función.

  • Casa San Ignacio No. 202, esquina a Obra Pía - vivienda multifamiliar. Los datos más antiguos hallados sobre esta vivienda datan de 1702. Era entonces de rafas, tapias y tejas, propiedad de Don José de Heredia. Desde los primeros años del siglo XX, el edificio fue explotado como inquilinato. Se destinó a vivienda multifamiliar y a comercio en planta baja.
  • Casa San Ignacio No 214 a casa multifamiliar. La vivienda de esquina a Lamparilla, conocida como la casa del Marqués de Pinar del Río, por ser propiedad de éste en 1905, atesora una rica historia de familias y funciones que, junto a sus valores arquitectónicos, la convierten en un ejemplo inestimable del patrimonio edilicio de esta calle. Fue precisamente su tío, y suegro a la vez, don Manuel González-Carvajal, quien reconstruye el inmueble entre 1852 y 1862, convirtiendo la antigua casa de tejas en una de mampostería, azotea y mirador al fondo, de dos plantas y entresuelo, tal como ha llegado a nuestros días, como una hermosa casa señorial del siglo XIX. A ello contribuyó también su hija doña María de Jesús González-Carvajal y Cabañas, quien la hereda luego y entre 1871 y 1878 la reedifica tras un incendio. Es muy posible que los daños no afectaran la estructura ni el diseño arquitectónico sustancial del edificio, pero se debió incorporar en este período una nueva carpintería, la elegante escalera de caracol del zaguán y la de acceso a la azotea, los entrepisos, pavimentos y azulejos. Justamente la década del setenta coincide con la difusión en La Habana del azulejo de Onda, presente y con excepcionalidad en esta casa, lo que le otorgó sin dudas, mayor prestancia y belleza.
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Cervecera-Taberna La Muralla
  • Casa San Ignacio No. 368 esquina Muralla a Cervecería taberna La Muralla. Se dice fue construida por don Laureano Torres de Ayala a principios del siglo XVIII, Marqués de Casa Torres, Caballero de la Orden de Santiago, Coronel de Infantería y Gobernador de la Isla entre 1708 y 1711, quien radicó aquí con su familia. Llega el siglo XIX y con este nuevos cambios y propietarios para el inmueble.

En 1812 la habitó siendo su dueña la señora Condesa de Buenavista y O'Reilly, doña Ma. Francisca Calvo de la Puerta. Por entonces ya contaba con algunas accesorias en planta baja destinadas a comercio.

A mediados de este siglo se encontraban radicando aquí la Real Junta de Fomento, el Tribunal de Comercio y la Escuela de Taquigrafía. Poco después fue vendida a doña Francisca Herrera, VIII Marquesa de Villalta.

En 1894 un incendio reduce a cenizas la casa, era el segundo incidente de su género que se deba en esta edificación. En la reconstrucción realizada por el Ministro de Obras Públicas Miguel Pascual perdió curiosos elementos que resaltaban su belleza, como fueron los balcones de madera del entresuelo cubiertos por tejaroz. Cambió de propietarios indistintamente.

Entrado el siglo XX fue comprada por el señor Antonio Álvarez Valdés, continuando en manos de esta familia. Con posterioridad a esta fecha desempeñó similares funciones (doméstica y comercial), se fue subdividiendo y modificando. Con el paso irremediable del tiempo y la acción transformadora de la mano del hombre se deterioró grandemente llegando a un lamentable estado de conservación.

En 1997 se desocupó para posteriormente ser intervenida por los especialistas de la Oficina del Historiador haciendo de ella la Taberna La Muralla.

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Hotel Beltrán de Santa Cruz
  • Casa San Ignacio 411 a Hotel Beltrán de Santa Cruz. Una elegante casona del siglo XVIII, enclavada muy cerca de la Plaza Vieja. Esta vivienda de noble estirpe, construida por los progenitores de don Gabriel Beltrán de Santa Cruz, primer Conde de San Juan de Jaruco, posteriormente perteneció a otras de las familias encumbradas de La Habana de entonces. San Ignacio 411 entre Sol y Muralla.
Escuela Especial República Socialista de Viet-Nam
  • Casa de la Calle San Ignacio 451 a Escuela Especial República Socialista de Viet-Nam. Una hermosa mansión colonial quedó convertida en escuela para la educación especial desde el año 2002. Se conoce su existencia en las primeras décadas del siglo XVIII y se sabe que en 1844 pertenecía en propiedad al señor don Manuel López Cortés. A lo largo de esta centuria cambió indistintamente de propietarios.
  • Casa de San Ignacio Número 503 a vivienda múltiple. La información más antigua de este inmueble data del año 1812, cuando pertenecía a don Manuel Añorga, era entonces una casa de altos con siete accesorias, según el Cuaderno con los apellidos de los dueños de fincas urbanas de la Habana en 1812. La casa contaba con una superfice de alrededor de 408 metros.

Alrededor de 1906 la casa fue sub-arrendada. Algunos de sus espacios funcionaban como oficinas, pues según la Guía oficial de los Señores Abonados a la Red Telefónica de La Habana, de los años 1906 y 1911, en 1906 radicaba en ella la Compañía Azucarera del Central San José y en 1911 el médico Filiberto Rivero.

Comentario

Es la Plaza de la Catedral de las cinco primeras plazas del Centro Histórico de La Habana, hay una la que sólo se puede acceder por dos calles: Empedrado y San Ignacio. Cuando entramos a este espacio por la calle San Ignacio, lo primero que encontramos es un callejón ciego y una vieja inscripción en piedra que dice:

" en este callejón del Chorro derramaba la zanja que surtía de agua a la ciudad en 1592 como su único acueducto."

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Fuentes